El post que buscas se encuentra eliminado, pero este también te puede interesar

Homenaje a Voltaire


Homenaje a Voltaire
Voltaire. (1694-1778)



Seudónimo de François-Marie Arouet, poeta, dramaturgo y filósofo francés, nacido en París, símbolo de la Ilustración. A los diez años ingresa en el colegio de los jesuitas de Louis-le-Grand, donde recibe una educación preferentemente literaria y en 1711 inicia los estudios de derecho, que no va a terminar nunca. Su interés está en mundo de las letras.

Acusado de haber escrito un poema difamatorio contra el Regente sufre el primero de sus destierros y ha de abandonar París. De regreso a París y tras exculparse, se le atribuyen nuevos escritos difamatorios y es enviado a La Bastilla en 1717. Durante los 11 meses que permanece allí, toma el nombre de «Voltaire», anagrama de «Arouet Le Jeune».

En 1718 se representa en la Comédie Française su tragedia en verso, Edipo, que logra un gran éxito. Asuntos de honor con un noble le llevan de nuevo a La Bastilla en 1726; de allí sale exiliado hacia Inglaterra, donde permanece tres años. El contacto con la cultura inglesa supone para Voltaire el descubrimiento de la ciencia newtoniana, de la filosofía empirista y de las instituciones políticas inglesas.

Sus éxitos literarios se sucedieron unos a otros: La Henriada (1727), poemas, Bruto, Zaira, tragedias, Historia de Carlos XII, ensayo histórico y una de sus obras más perdurables, Cartas filosóficas (1734). La aparición de esta obra supuso un escándalo público; las Cartas fueron quemadas públicamente y su autor, amenazado de arresto, tuvo que huir.

El refugio a que se acoge Voltaire es el castillo de la marquesa de Chatêlet, en Cirey, a quien se une sentimentalmente durante los dieciséis años siguientes. Durante esta época relativamente tranquila y fructífera -construyen en el castillo un laboratorio de física y química, comparten estudios de matemáticas e historia, se reúnen con científicos y personas de relieve- publica, aparte de diversas tragedias, Elementos de la filosofía de Newton (1737), Metafísica de Newton (1740), y es nombrado miembro de la Academia Francesa en 1746.

Tras la muerte de Mme. de Chatêlet, Voltaire, invitado por Federico de Prusia, parte para Berlín, donde es nombrado chambelán de la corte y goza de aposentos en los palacios reales. De esta época es la importante obra El siglo de Luis XIV (1751). Deja Prusia, tras una riña con su antiguo amigo y entonces competidor en la fama, Pierre-Louis Moreau de Maupertuis y se traslada a Francfort y luego a las inmediaciones de Ginebra (1754-1755). Aprovecha el desasosiego causado por el terremoto de Lisboa de 1755 para publicar Poema sobre el desastre de Lisboa, inicia sus colaboraciones con la Enciclopedia, y publica los siete volúmenes de Ensayos sobre la historia general y sobre las costumbres y el espíritu de las naciones (1756) e Historia del imperio de Rusia bajo Pedro el Grande (1759).

En 1758 compra una finca en Ferney, en la Lorena, y se instala allí definitivamente. En 1759 aparece Cándido, o el optimismo, poema en que prosigue la línea de crítica al optimismo leibniciano y de creencia en la providencia divina. Poco después, aprovechando el éxito logrado con sus esfuerzos por reivindicar la memoria de Calas, hugonote quemado bajo la acusación de ahorcar a uno de sus hijos convertido al catolicismo, publica Tratado sobre la tolerancia . Durante esta época discute repetidas veces con Rousseau, el cual le culpaba de la mala disposición que las autoridades religiosas de Ginebra le mostraban.

En estos años comienza su lucha constante contra la Iglesia católica, en la que personifica su odio a la religión, mientras se confiesa creyente en un Ser supremo y nunca ateo. Aparecen sucesivamente diversas obras de contenido filosófico: El diccionario filosófico de bolsillo (1764), Filosofía de la historia (1765), El filósofo ignorante y Comentario al libro sobre delitos y penas de Beccaria (ambos en 1766).

A pesar de todos sus éxitos filosóficos y literarios, a Voltaire le estaba prohibido todavía acercarse a París. Tras subir al trono Luis XVI, aprovechó la representación en la Comédie Française de su tragedia, Irene, para acudir a la capital. El éxito personal de Voltaire en París fue clamoroso. La Academia Francesa en pleno, reunida entonces en el Louvre, le rinde tributo de admiración y respeto y d´Alembert hace su elogio público.

Murió el 30 de mayo y fue sepultado en el monasterio benedictino de Scellières, cerca de Troyes. Posteriormente fue trasladado en triunfo al Panteón de Hombres Ilustres, en París.



--------------------------------------------------------------------------------

--------------------------------------------------------------------------------


La naturaleza
Contra el dogmatismo: pugna entre espiritualismo y materialismo
Por último habló Micromegas:
-Ya que tan perfectamente sabéis lo de fuera de vuestro planeta, sin duda mejor sabréis lo que hay dentro. Decidme, pues, ¿qué es vuestra alma y cómo se forman vuestras ideas?
Los filósofos hablaron todos a la par como antes, pero todos manifestaron distinto parecer.
Citó el más anciano a Aristóteles, otro pronunció el nombre de Descartes, éste el de Malebranche, aquél el de Leibniz y el de Locke otro.
El viejo peripatético dijo con gran convicción:

-El alma es una entelequia, una razón en virtud de la cual tiene el poder de ser lo que es; así lo dice expresamente Aristóteles, página 633 de la edición del Louvre (...), etc.
-No entiendo el griego -confesó el gigante.
-Ni yo tampoco -respondió el filósofo.
-Entonces ¿por qué citáis a ese Aristóteles en griego?
-Porque lo que uno no entiende, lo ha de citar en una lengua que no sabe.
Tomó entonces la palabra el cartesiano y dijo:
-El alma es un espíritu puro, que en el vientre de la madre recibe todas las ideas metafísicas y que, en cuanto sale de él, tiene que ir a la escuela para aprender de nuevo lo que tan bien sabía y que nunca volverá a saber.

El animal de ocho leguas opinó que importaba muy poco que el alma supiera mucho en el vientre de su madre si después lo ignora todo.
-Pero decidme, ¿qué entendéis por espíritu?
-¡Valiente pregunta! -contestó el otro-. No tengo idea de él. Dicen que es lo que no es materia.
-¿Y sabéis lo que es materia?
-Eso sí. Esa piedra, por ejemplo, es parda y de tal figura, tiene tres dimensiones y es pesada y divisible.
-Así es -asintió el siriano-; pero esa cosa que te parece divisible, pesada y parda, ¿me dirás qué es? Tú sabes de algunos de sus atributos, pero el sostén de esos atributos ¿lo conoces?

-No -dijo el otro.
-Luego no sabes qué cosa sea la materia.
Dirigiéndose entonces el señor Micromegas a otro sabio que encima de su dedo pulgar se posaba, le preguntó qué creía que era su alma y de qué se ocupaba él.
-No haga nada -respondió el filósofo malebranchista-; Dios es quien lo hace todo por mí; en Él lo veo todo, en Él lo hago todo y es Él quien todo lo dispone sin cooperación mía.
-Eso es igual que no existir -respondió el filósofo de Sirio-. Y tú, amigo -le dijo a un leibniziano que allí estaba-, ¿qué haces? ¿Qué es tu alma?

-Una aguja del reloj -dijo el leibniziano que señala las horas mientras suenan musicalmente en mi cuerpo, o bien, si os parece mejor, el alma las suena mientras el cuerpo las señala; o bien, mi alma es el espejo del universo y mi cuerpo el marco del espejo. La cosa no puede ser más clara.
Estábalos oyendo un sectario de Locke, y cuando le tocó hablar dijo:
-Yo no sé cómo pienso; lo que sé es que nunca he pensado como no sea por medio de mis sentidos. Que haya sustancias inmateriales e inteligentes, no lo pongo en duda; pero que no pueda Dios comunicar la inteligencia a la materia, eso no lo creo. Respeto al eterno poder, y sé que no me compete definirle; no afirmo nada y me inclino a creer que hay muchas más cosas posibles de lo que se piensa.

Sonrióse el animal de Sirio y le pareció que no era éste el menos cuerdo. Si no hubiera sido por la enorme desproporción de sus tamaños corpóreos, hubiese dado un abrazo el enano de Saturno al discípulo de Locke. Por desgracia, se encontraba también allí un bichejo tocado con un birrete, que, interrumpiendo el diálogo, manifestó que él estaba en posesión de la verdad, que no era otra que la expuesta en la Summa de Santo Tomás; y mirando de pies a cabeza a los dos viajeros celestes les dijo que sus personas, sus mundos, sus soles y sus estrellas, todo había sido creado para el hombre. Al oír los otros tal sandez, se echaron a reír estrepitosamente con aquella inextinguible risa que, según Homero, es atributo de los dioses.
Micromegas. Historia filosófica. En Cándido y otros cuentos. Traducción de Paulino Garagorri, Alianza, Madrid 1974, p. 37-39.


--------------------------------------------------------------------------------

--------------------------------------------------------------------------------


La tolerancia
La naturaleza dice a todos los hombres: Os he hecho nacer a todos débiles e ignorantes, para vegetar unos minutos sobre la tierra y abonarla con vuestros cadáveres. Puesto que sois débiles, socorreos mutuamente; puesto que sois ignorantes, ilustraos y ayudaos mutuamente. Aunque fueseis todos de la misma opinión, lo que seguramente jamás sucederá, aunque no hubiese más que un solo hombre de distinta opinión, deberíais perdonarle: porque soy yo la que le hace pensar como piensa. Os he dado brazos para cultivar la tierra y un pequeño resplandor de razón para guiaros; he puesto en vuestros corazones un germen de compasión para que os ayudéis los unos a los otros a soportar la vida. No ahoguéis ese germen, no lo corrompáis, sabed que es divino, y no sustituyáis la voz de la naturaleza por los miserables furores de escuela.

Soy yo sola la que os une a pesar vuestro por vuestras mutuas necesidades, incluso en medio de vuestras crueles guerras con tanta ligereza emprendidas, eterno teatro de los errores, de los azares y de las desgracias. Soy yo sola la que, en una nación, detiene las consecuencias funestas de la división interminable entre la nobleza y la magistratura, entre esos dos estamentos y el clero, incluso entre los burgueses y los campesinos. Ignoran todos los límites de sus derechos; pero todos escuchan a pesar suyo, a la larga, mi voz que habla a su corazón. Yo sola conservo la equidad en los tribunales, en donde todo sería entregado sin mí a la indecisión y al capricho, en medio de un montón confuso de leyes hechas a menudo al azar y para unas necesidades pasajeras, diferentes entre ellas de provincia en provincia, de ciudad en ciudad, y casi siempre contradictorias entre sí en el mismo lugar. Yo sola puedo inspirar la justicia, mientras que las leyes solo inspiran los embrollos. El que me escucha juzga siempre bien; y el que sólo busca conciliar opiniones que se contradicen es el que se extravía.


Hay un edificio inmenso cuyos cimientos he puesto con mis manos: era sólido y sencillo, todos los hombres podían entrar en él con seguridad; han querido añadirle los ornamentos más extraños, más toscos, más inútiles; el edificio cae en ruinas por los cuatro costados; los hombres recogen las piedras y se las tiran a la cabeza; les grito: deteneos, apartad esos escombros funestos que son obra vuestra y habitad conmigo en paz en mi edificio inconmovible.
Tratado sobre la tolerancia, en Opúsculos satíricos y filosóficos. Traducción de R. de Dampierre, Alfaguara, Madrid 1978, p. 99-100.




(...) tenemos suficiente religión para odiar y perseguir y no la tenemos en cambio para amar y socorrer a los demás. (...) Hay gentes que pretenden que la humanidad, la indulgencia y la libertad de conciencia son cosas horribles, pero, honradamente, ¿hubieran sido capaces de producir semejantes calamidades?. (...) El furor que inspiran el espíritu dogmático y el abuso de la religión cristiana mal entendida han hecho derramar tanta sangre y producido tantos desastres (...)
(...) no hay ni que anunciar ni ejercer la intolerancia. (...) los más amplios límites a los que haya podido llegar la tolerancia no han dado lugar a la más ligera disensión. (...) La tolerancia no ha excitado nunca las contiendas civiles, mientras que la intolerancia ha provocado carnicerías. (...)
(...) El gran sistema para disminuir el número de los maníacos, si es que los hay, consiste en abandonar al dictado de la razón esta enfermedad del espíritu, ilustrando lenta, pero constantemente a los hombres. (...)
(...) Es derecho natural aquel que la naturaleza indica a todos los hombres. (...) El derecho humano sólo puede basarse en el derecho de la naturaleza, cuyo gran principio, su principio universal (...) es: “No hagas a los demás lo que no quieras que hagan contigo”. Siendo así, no es concebible cómo, siguiendo este principio, puede un hombre decirle a otro: “Cree en lo que yo creo, y tú no puedes creer, o perecerás”. (...) Por consiguiente, el derecho a la intolerancia es absurdo y bárbaro. (...)
(...) Los pueblos (...) han considerado sus respectivas religiones como lazos que los unían. Era como una asociación del género humano. Existía una especie de derecho de hospitalidad, tanto entre los dioses como entre los hombres. El extranjero que llegaba a una ciudad comenzaba por adorar los dioses locales; no se dejaba nunca de venerar incluso a los dioses del enemigo. (...) los pueblos civilizados de la antigüedad, ninguno ha obstruido la libertad de pensar. (...) Los atenienses dedicaron un altar a los dioses extranjeros, a los cuales no conocían. ¿Existe una prueba más palmaria, no sólo de la indulgencia hacia todas las naciones, sino incluso hacia el respeto por sus cultos? (...) Ninguna ciudad griega combatió jamás por opiniones. (...) No se encuentra entre los romanos (...) a un solo hombre perseguido por sus sentimientos (...) El gran principio del Senado y el pueblo romano rezaba: “Deorum offensa diis curae” (Corresponde sólo a los dioses cuidarse de las ofensas que se les hacen). (...) Después surgieron los mártires cristianos. Resulta difícil saber exactamente las razones por las que se condenó a estos mártires, pero me atrevo a pensar que, bajo los primeros césares, ninguno lo fue solamente por la religión. Todas eran toleradas y no podía pensarse en que se buscase y persiguiese a hombres oscuros porque profesaran un culto particular cuando se permitían todos los demás. (...) No se puede creer en la existencia de una inquisición contra los cristianos con los emperadores, (...) Jamás se molestó en este aspecto a judíos, sirios, egipcios, bardos, druidas o filósofos. Quiere decirse que fueron mártires aquellos que se rebelaron contra los falsos dioses. Resultaba prudente y piadoso no creer en eso. Pero en definitivas cuentas, si no contentos con adorar a un Dios en espíritu y verdad, estallaban violentamente contra el culto público, por muy absurdo que pueda parecer, habrá que admitir que eran ellos mismos los intolerantes. (...)
(...) !Somos nosotros los cristianos los que hemos sido perseguidores, verdugos, asesinos! Y ¿de quienes? De nuestros propios hermanos. Somos nosotros los que hemos destruido cien ciudades con el crucifijo o la Biblia en la mano. Los que no hemos parado de derramar sangre, y de encender hogueras desde el reinado de Constantino hasta el furor de los caníbales que habitaban las Cevenas, furor que, gracias al Cielo, no subsiste ya entre nosotros. (...) ¿Cuándo empezaremos a aplicar los verdaderos principios del humanismo? ¿Con qué fundamento podemos reprochar a los paganos, cuando nosotros hemos sido culpable de su misma crueldad en iguales circunstancias? (...) Todos esos falsos milagros con los que quebrantáis la fe debida a los verdaderos. Todas esas leyendas absurdas que añadís a las verdades del Evangelio apagan la religión en los corazones. Buen número de personas (...) dicen: “Los señores de mi religión me han engañado, luego no existe la religión. Mejor abandonarse en brazos de la naturaleza, que en los del error. Prefiero depender de la ley natural que de las invenciones de los hombres”. Otros, por desgracia, llegan más lejos; ven que la impostura les ha impuesto un freno y ya no quieren ni el freno de la verdad, lanzándose al ateísmo, convirtiéndose en depravados por la sola razón de que otros han sido bribones y crueles”.
Ahí están, sin duda, las consecuencias de todos los fraudes piadosos y de todas las supersticiones. De ordinario los hombres sólo razonan a medias. Mal argumento es decir: “Voragine, el autor de “La leyenda dorada”, y el jesuita Ribadeneyra, compilador del “Florilegio de Santos”, no han dicho más que estupideces; luego no hay Dios. Los católicos han degollado a un cierto número de hugonotes y viceversa; luego no hay Dios. Se han servido de la confesión, la comunión y todos los sacramentos para cometer los más horrorosos crímenes. luego no hay Dios. Mi conclusión sería “Luego existe un Dios, que después de esta vida perdurable en la que tan mal nos hemos conocido, y donde hemos cometido tantos crímenes en su nombre, se dignará consolarnos de tan tremendas desgracias; pues de considerar las guerras de religión, los cuarenta cismas de los Papas, casi todos sangrientos; las imposturas, casi todas funestas; los odios irreconciliables encendidos por las diferencias de opinión, de ver todo el mal causado por el falso celo, habría que concluir admitiendo que hace tiempo que los hombres hemos padecido el infierno en esta vida”. (...)
(...) la intolerancia no produce más que hipócritas o rebeldes. !Funesta alternativa! En definitiva, ¿querríais sostener por medio de los verdugos la religión de un Dios a quien los verdugos hicieron morir y que no ha predicado sino la templanza y la paciencia?. (...)
(...) la superstición se hace no solamente inútil, sino muy peligrosa. No se debe tratar de alimentar de bellotas a aquellos a quien Dios se digna alimentar con pan. La superstición es a la religión lo que la astrología a la astronomía. Estas dos hijas han sojuzgado a toda la tierra durante largo tiempo. (...) “Ensayo sobre la tolerancia”.


No es, por consiguiente, a los hombres a quien me dirijo, sino a Ti, Dios de todos los seres, de todos los mundos y de todos los tiempos, si le es permitido a pobres criaturas perdidas en la inmensidad e inadvertidas para el resto del universo osar pedirte algo, a Ti que nos has dado todo, a Ti el de los secretos eternos e inmutables. !Dígnate mirar con piedad los errores inherentes a nuestra naturaleza! !Que esos errores no sean la causa de nuestras calamidades! Tú no nos has dado un corazón para odiar ni manos para estrangularnos. !Haz que nos ayudemos mutuamente a soportar la carga de una vida penosa y perecedera! !Que las pequeñas diferencias entre los vestidos que cubren nuestros débiles cuerpos, entre nuestras lenguas insuficientes, entre nuestros ridículos usos, entre nuestras leyes imperfectas, entre todas nuestras opiniones insensatas, entre nuestra condición tan desproporcionada a nuestros ojos y tan igual ante Ti. Que todos estos pequeños matices que distinguen a los átomos que llamamos hombres no sean dignos de odio y persecución! !Que los que encienden las velas al mediodía para celebrarte toleren a los que se contentan con la luz de tu sol! !Que los que cubren sus ropajes con una tela blanca para decir que es preciso amarse, no detesten a los que dicen lo mismo bajo un manto de lana negra! !Que sea igual adorarte en una jerga formada con una antigua lengua, que en una jerga más moderna! !Que aquéllos cuyo vestido va teñido en rojo o en violeta y que dominan en una pequeña parcela del pequeño montón de barro que es este mundo y que poseen algunos fragmentos redondeados de un cierto metal, disfruten sin orgullo de lo que llaman grandeza y riquezas, y que los demás les miren sin envidia, pues Tú sabes que en todas estas vanidades no hay nada que envidiar ni de qué enorgullecerse!.
!Será posible que se acuerden todos los hombres de que son hermanos! !Que tengan horror a la tiranía sobre las almas, igual que execran el bandidaje que les arrebata por la fuerza el fruto del trabajo y de la paciente industria! !Si los azotes de la guerra son inevitables, no nos odiemos, no nos destrocemos unos a otros en plena paz y empleemos el instante de nuestra existencia en bendecir igualmente en mil lenguas diversas desde Siam hasta California Tu bondad, que nos ha concedido este instante!. “Ensayo sobre la tolerancia”.



Voltaire dijo:
A los vivos se les debe respeto, a los muertos, nada más que verdad.





Voltaire dijo:
Azar es una palabra vacía de sentido; nada puede existir sin causa.





Voltaire dijo:
Cambiad de placeres, pero no cambiéis de amigos





Voltaire dijo:
Cuando de aquel que habla y aquel a quien le habla, ninguno de los dos entiende lo que significa, entonces podemos decir que eso es la metafísica.





Voltaire dijo:
Debe de ser muy grande el placer que proporciona el gobernar, puesto que son tantos los que aspiran a hacerlo





Voltaire dijo:
Debemos amar a nuestro país aunque nos trate injustamente.





Voltaire dijo:
Decimos una necedad, y a fuerza de repetirla, acabamos creyéndola.

Parecida a esta frase

Joseph Goebbels dijo:
Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad.





Voltaire dijo:
Dios es un comediante que actúa para una audiencia demasiado asustada para reír.





Voltaire dijo:
El agravio es la razón de los que no tienen razón.





Voltaire dijo:
El ateísmo es el vicio de unas pocas personas inteligentes.





Voltaire dijo:
El ejemplo más horrible del fanatismo que ofrece la historia fue el que dieron los habitantes de París la noche de San Bartolomé, destrozando, asesinando y arrojando por las ventanas a sus conciudadanos que no iban a misa.





Voltaire dijo:
El fanatismo es a la superstición lo que el delirio es a la fiebre, lo que la rabia es a la cólera. El que tiene éxtasis, visiones, el que toma los sueños por realidades y sus imaginaciones por profecías es un fanático novicio de grandes esperanzas; podrá pronto llegar a matar por el amor de Dios...





Voltaire dijo:
El hombre se precipita en el error con más rapidez que los ríos corren hacia el mar.





Voltaire dijo:
El primero que comparó a la mujer con una flor, fue un poeta; el segundo, un imbécil





Voltaire dijo:
El secreto de aburrir a la gente consiste en decirlo todo.





Voltaire dijo:
El trabajo aleja de nosotros tres grandes males: el aburrimiento, el vicio y la necesidad.





Voltaire dijo:
En el desprecio de la ambición se encuentra uno de los principios esenciales de la felicidad sobre la tierra.





Voltaire dijo:
Es una de las supersticiones de la mente humana imaginarse que la virginidad pueda ser una virtud.





Voltaire dijo:
Estoy comenzando mi nombre, mientras que usted está terminando el suyo.





Voltaire dijo:
Hay alguien tan inteligente que aprende de la experiencia de los demás.





Voltaire dijo:
Hay que saber que no existe país sobre la tierra donde el amor no haya convertido a los amantes en poetas.





Voltaire dijo:
He decidido hacer lo que me gusta porque es bueno para la salud.





Voltaire dijo:
Jesucristo necesitó Doce apóstoles para propagar el cristianismo; yo voy a demostrar que basta sólo uno para destruirlo





Voltaire dijo:
La estupidez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás.





Voltaire dijo:
La civilización no suprime la barbarie; la perfecciona.





Voltaire dijo:
La democracia sólo parece adecuada para un país muy pequeño





Voltaire dijo:
La duda no es una condición placentera pero la certeza es absurda.





Voltaire dijo:
La escritura es la pintura de la voz.





Voltaire dijo:
La gente busca la felicidad como un borracho busca su casa, sabe que existe pero no la encuentra.





Voltaire dijo:
La ignorancia afirma o niega rotundamente; la Ciencia duda.





Voltaire dijo:
La más temible de las enfermedades del alma, es el furor de dominar





Voltaire dijo:
La naturaleza vuelve a los hombres elocuentes en las grandes pasiones y en los grandes intereses





Voltaire dijo:
La parte filosófica de la historia se destina a dar a conocer las necesidades humanas





Voltaire dijo:
La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano.





Voltaire dijo:
La providencia nos ha dado el sueño y la esperanza como compensación a los cuidados de la vida





Voltaire dijo:
La religión mal entendida es una fiebre que puede terminar en delirio.





Voltaire dijo:
La superstición es a la religión lo que la astrología es a la astronomía, la hija loca de una madre cuerda





Voltaire dijo:
Las lágrimas son el lenguaje silencioso del dolor.





Voltaire dijo:
Lo maravilloso de la guerra es que cada jefe de asesinos hace bendecir sus banderas e invoca solemnemente a Dios antes de lanzarse a exterminar a su prójimo.





Voltaire dijo:
Los Buenos espíritus se reencuentran.





Voltaire dijo:
Los celos cuando son furiosos, producen más crímenes que el interés y la ambición.





Voltaire dijo:
Los que creen que el dinero lo hace todo, suelen hacer cualquier cosa por dinero





Voltaire dijo:
No hay problema que resista el ejercicio continuo del pensamiento





Voltaire dijo:
No quisiera ser feliz a condición de ser imbécil





Voltaire dijo:
No se puede desear lo que no se conoce





Voltaire dijo:
No siempre podemos agradar, pero siempre podemos tratar de ser agradables.





Voltaire dijo:
Nunca veinte volúmenes en papel harán revolución. Son los libros portátiles los que deben temerse. Si el Evangelio hubiese costado mil doscientos sestercios, la religión cristiana nunca se hubiese establecido





Voltaire dijo:
Para alcanzar nuestros propósitos es mejor que nos dirijamos a la pasión de los hombres, que no a su razón





Voltaire dijo:
Pensad por cuenta propia y dejad que los demás disfruten del derecho a hacer lo mismo





Voltaire dijo:
¿Qué se le puede decir a un hombre que dice que le gusta más obedecer a Dios que a los hombres y que, en consecuencia, está seguro de merecer el cielo ahorcándolo?





Voltaire dijo:
Quien se venga después de la victoria es indigno de vencer





Voltaire dijo:
Si Dios no existiera, sería necesario inventarlo





Voltaire dijo:
Siempre nos hallamos de acuerdo en dos o tres puntos que entendemos, y discutimos sobre dos o tres mil que no entendemos en manera alguna





Voltaire dijo:
Siempre que un acontecimiento importante, una revolución o una calamidad redunda en beneficio de la iglesia, pretende verse en ello el dedo de Dios





Voltaire dijo:
Suerte es lo que sucede cuando la preparación y la oportunidad se encuentran y fusionan





Voltaire dijo:
También hay fanáticos que conservan la sangre fría, pertenecen a esa clase los jueces que sentencian a muerte a los que no han cometido más crimen que el de no pensar como ellos... Las leyes y la religión, en vez de ser para ellas (las costumbres humanas) un alimento saludable, se convierten en veneno en los cerebros infectados.





Voltaire dijo:
Todo abuso debería ser reformado





Voltaire dijo:
Todo les sale bien a las personas de carácter dulce y alegre.





Voltaire dijo:
Todo culpable es tímido.





Voltaire dijo:
Un diccionario sin citas es un esqueleto





Voltaire dijo:
Un gran secreto del goce de la vida consiste en abandonar el placer, manteniendo así la posibilidad de volverlo a gozar.





Voltaire dijo:
Un dicho ingenioso no prueba nada.





Voltaire dijo:
Una falsa ciencia hace ateos; una verdadera ciencia prosterna al hombre ante la divinidad.





Voltaire dijo:
Una palabra mal colocada estropea el más bello pensamiento





Voltaire dijo:
Una única cosa le he pedido a Dios, una nimiedad: "Oh, Señor haz ridículos a mis enemigos." Y Dios me la concedió.





Voltaire dijo:
Vale más intentar en salvar a un culpable que condenar a un inocente.





Voltaire dijo:
Cualquiera que tenga el poder de hacerte creer idioteces, tiene el poder de hacerte cometer injusticias





Voltaire, variante 1 dijo:
Estoy en desacuerdo con tus ideas, pero defiendo tu sagrado derecho a expresarlas





Voltaire, variante 2 dijo:
Lo que usted afirma me parece disparatado, pero defendería con mi vida su derecho a decirlo





Voltaire, variante 3 dijo:
No estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero defenderé hasta la muerte su derecho a decirlo


Historia de un brahma

En mis viajes encontré un brahma anciano, sujeto muy cuerdo, instruído y discreto, y con esto rico, cosa
que le hacía más cuerdo; porque como no le faltaba nada, no necesitaba engañar a nadie. Gobernaban su familia tres mujeres muy hermosas, cuyo esposo era; y cuando no se recreaba con sus mujeres, se ocupaba en filosofar.

Vivía junto a su casa, que era hermosa, bien alhajada y con amenos jardines, una india vieja, tonta y muy pobre. Díjome un día: Quisiera no haber nacido. Preguntéle porqué, y me respondió:

- Cuarenta años ha que estoy estudiando, y los cuarenta los he perdido; enseño a los demás y lo ignoro todo.
Este estado me tiene tan aburrido y tan descontento, que no puedo aguantar la vida; he nacido, vivo en el tiempo, y no sé qué cosa es el tiempo; me hallo en un punto entre dos eternidades, como dicen nuestros sabios, y no tengo idea de la eternidad; consto de materia, pienso, y nunca he podido averiguar la causa eficiente del pensamiento; ignoro si es mi entendimiento una mera facultad, como la de andar y digerir, y si pienso con mi cabeza lo mismo que palpo con mis manos. No solamente ignoro el principio de mis pensamientos, también semme esconde igualmente el de mis movimientos; no sé porqué existo, y no obstante todos los días me hacen preguntas sobre todos estos puntos; y como tengo que responder con precisión y no sé que decir, hablo mucho, y después de haber hablado me quedo avergonzado y confuso de mí mismo. Peor es todavía cuando me preguntan si Dios es eterno. A Dios lo pongo por testigo de que no lo sé, y bien se echa de ver en mis respuestas.



Reverendo Padre, me dicen, explicadme cómo el mal inunda la tierra entera. Tan adelantado estoy yo como los
que me hacen esta pregunta: unas veces les digo que todo está perfectísimo; pero los que han perdido su
patrimonio y sus miembros en la guerra no lo quieren creer ni yo tampoco, y me vuelvo a mi casa abrumado por
mi curiosidad e ignorancia. Leo nuestros libros antiguos, y me ofuscan más las tinieblas. Hablo con mis
compañeros: unos me aconsejan que disfrute de la vida y me ría de la gente; otros creen que saben algo y se
descarrían en sus desatinos, y todo la angustia que padezco. Muchas veces estoy a pique de desesperarme,
contemplando que al cabo de todas mis investigaciones, no sé ni de donde vengo, ni qué soy, ni adónde iré, ni
qué ser.

Causóme lástima de veras el estado de este buen hombre, que era el más racional, y me convencí de
que era más desdichado el que más entendimiento tenía y era más sensible.
Aquel mismo día visité a la vieja vecina suya, y le pregunté si se había apesadumbrado alguna vez por no
saber qué era su alma, y ni siquiera entendió mi pregunta. Ni un instante en toda su vida había reflexionado en
alguno de los puntos que tanto atormentaban al buen brahma; creía con toda su alma en Dios y se tenía por la
más dichosa mujer, con tal que de cuando en cuando tuviese agua para bañarse.
Atónito de la felicidad de esta pobre mujer, me volví a ver a mi filósofo y le dije:

- ¿No tenéis vergüenza de vuestra desdicha, cuando a la puerta de vuestra casa hay una vieja autómata que en nada piensa y vive contentísima?

- Razón tenéis –me respondió-, y cien veces he dicho para mí que sería muy feliz si fuera tan tonto como mi
vecina; más no quiero gozar semejante felicidad.



Más golpe me dio esta respuesta del buen hombre que todo cuanto primero me había dicho; y
examinándome a mí mismo, ví que efectivamente no quisiera yo ser feliz a cambio de ser un majadero.

Se propuso el caso a varios filósofos, y todos fueron de mi parecer. No obstante, decía yo para mí, rara contradicción es pensar así, porque al cabo lo que importa es ser feliz, y nada monta tener entendimiento o ser necio. También digo: los que viven satisfechos con su suerte, bien ciertos están de que viven satisfechos; y los que discurren, no lo están de que discurren bien. Entonces, es claro que debiera escoger uno no tener migaja de razón , si el algo contribuye la razón a nuestra infelicidad. Todos fueron de mi mismo parecer, pero ninguno quiso entrar en el ajuste de volverse tonto por vivir contento.

De aquí saco que si hacemos mucho aprecio de la felicidad, más aprecio hacemos todavía de la razón. Y reflexionándolo bien, parece que preferir la razón a la felicidad, es garrafal desatino. ¿Pues, cómo hemos de explicar esta contradicción? Lo mismo que todas las demás, y sería el cuento de nunca acabar.


escritor

5 comentarios - Homenaje a Voltaire

@MANUAL_SOFTWARE
Gracias, por hacer este post. Yo siempre estoy pensando en Voltaire y intentaré, siempre, seguir su camino.

¡Viva Voltaire!
@LionelArt
frases

Visitaré tu comunidad que se ve interesante!!