Dioses Sumerios- Verdades y Mitos.

En las tablas Sumerias, escritas hace más de 5000 años, (así como en el Bhagavad Gita de los vedas) se describen claramente sus “Dioses”.

Los Annunaki (tambien llamados Annuna – Hijos de An) fueron los dioses confinados en el mundo subterraneo, también se dice que vivían en Dulkug o Dulku , el “montículo santo”. En el texto sumerio sobre “El descenso de Innana al Mundo Bajo” se identifica a los Annunaki como los siete jueces del Mundo Bajo.

Para otros son una familia de dioses inmaduros, separados de sus padres y abandonados en un mundo que se estaba recuperando de una batalla con una estrella de la muerte.

La leyenda sumeria dice que existe un planeta más en nuestro sistema solar, llamado Niburu por los sumerios, que tiene una órbita elíptica similar a la de un cometa y que tarda 3600 años en dar una vuelta completa alrededor del sol.

Dioses Sumerios- Verdades y Mitos.

Copiados los textos una y otra vez de originales más antiguos que se remontaban a la civilización sumeria, miles de tablillas de las culturas mesopotámicas posteriores nos narran la vida obra y milagro de los primeros dioses que, en número de seiscientos, llegaron a la Tierra hace miles de años, cuando aún el hombre no existía.

Asignados a Anu, para seguir sus instrucciones,
trescientos en los cielos estacionó como guardia;
los caminos de la Tierra para definir desde el Cielo;
y sobre la Tierra,
a seiscientos hizo residir.
Después de ordenarles a todos sus instrucciones,
a los Anunnaki del Cielo y de la Tierra
él les asignó sus tareas.

Estos dioses, los nefilim o anunakis, buscaban en nuestro mundo oro y sus metales asociados, la plata y el bronce, y a su llegada se establecieron inicialmente en Mesopotamia, concretamente su primera ciudad fue denominada con el nombre de E.RI.DU. (casa construida en la lejanía). Su jefe principal era “Anu”, quién una vez establecidas las primeras infraestructuras para la búsqueda de los metales preciosos regresó a los “cielos” para seguir ejerciendo su autoridad suprema. El control del nuevo mundo colonizado fue repartido por deseo expreso de “Anu” entre dos de sus hijos, “Enlil” y “Enki”, correspondiéndole al primero de ellos el “Mundo Superior” y al segundo el “Mundo Inferior”, también conocido como AB.ZU o “profundidad acuosa”, lo que ha llevado a los arqueólogos e investigadores a compararlo con un mundo abismal y mitológico, donde el mismo término abismo (del griego abyssos, adoptado a su vez del acadio apsu) nos trae la idea de las aguas profundas, oscuras y peligrosas en las que uno se puede hundir y desaparecer. En definitiva, una Tierra de los Muertos o una especie de infierno similar a la que gobernaba en la mitología griega Hades.

Pero para los sumerios, el AB.ZU no representaba ningún lugar parecido al infierno o destino de almas en pena de donde no se pudiese retornar, sino una tierra lejana y llena de riquezas que se encontraba más allá del mar, y a la que se podía llegar tras un largo viaje en barco. Exactamente se referían a una distancia de “100 beru”, una extraña medida que los sumerios utilizaban aunando a la vez tiempo y distancia, pues un “beru” equivalía a unas dos horas de desplazamiento aproximadamente, a una velocidad que se desconoce en la actualidad.

Y era precisamente aquí, en el AB.ZU, donde los sumerios emplazaban a A.RA.LI (lugar de las vetas brillantes), donde gran cantidad de barcos a los que denominaban con el nombre de MA.GUR UR.NU AB.ZU (barco para mineral del mundo inferior) partían con rumbo a sumeria cargados de metales preciosos que eran procesados en otra de las ciudades fundadas por los nefilim llamada “Bad-Tibira”. La propia Biblia se refiere a una rica tierra llena de oro con el nombre de “OFIR”, a donde los convoyes de barcos del rey Salomón partían de Esyón Guéber (la actual Elat) para atravesar el Mar Rojo dirección al sur, y volver cargados de riquezas para la construcción del Templo de Jerusalén.

En el distante mar,
100 beru de agua [en la distancia]...
El suelo de Arali [está] ...
Está donde las Piedras Azules hacen enfermar,
adonde el artesano de Anu
lleva el Hacha de Plata, que brilla como el día.


No cabe duda que la A.RA.LI sumeria y la OFIR bíblica eran la misma tierra de riquezas, y que por todas las referencias sobre su emplazamiento, tanto bíblico como mesopotámico, señalan su lugar de procedencia al sureste de África. No fue pues al AB.ZU ningún reino de Hades, como quieren suponer los arqueólogos e historiadores de las antiguas civilizaciones mesopotámicas, sino el lugar elegido por los dioses para cumplir si principal misión en la Tierra, la recogida de minerales y muy especialmente el oro. Basta recordar la afirmación del propio Yahvé recogida por la mano del profeta Hageo: "Mía es la plata, y mío es el oro” (Hageo 2:8).

¿Y por qué África? Si echamos un ojo sobre las riquezas minerales del continente negro, solo en la actualidad, la producción de oro en el continente africano está encabezada por Sudáfrica con una media anual de 300 toneladas en los últimos años, siendo el segundo productor mundial después de China, habiendo sido el primero desde el año 1.905 hasta 2.007. A continuación le siguen Ghana (más de 75 toneladas), Malí (50 toneladas), Tanzania (50 toneladas), Guinea y Zimbabwe (15 toneladas). En total, son más de 34 países africanos los que producen oro, llegando a una producción global de más de 600 toneladas al año, es decir, la cuarta parte de la producción anual de todo el mundo, y hemos de tener muy presente que el continente africano es poseedor de la mitad de las reservas de oro mundiales catalogadas.



Los antiguos sumerios así como el resto de las antiguas culturas tenían muy claro cuál fué el origen del ser humano. El hombre, fué creado para servir a los dioses.



La aparición del hombre según los sumerios


La división territorial propiciada por el jefe principal de los nefilim “Anu” entre sus dos hijos, tuvo el propósito de dividir las tareas de los colonizadores en el nuevo mundo. Mientras que “Enki” en el AB.ZU o “mundo inferior” extraía oro y otros metales preciosos de las minas para su envío en las embarcaciones MA.GUR UR.NU AB.ZU, éstas atracaban en el puerto de Bad-Tibira, en tierras mesopotámicas o del “Mundo Superior”, donde los metales eran procesados y elaborados para ser transportados posteriormente al lugar de origen de los nefilim.
Y fueron precisamente las duras condiciones de extracción de los metales en el AB.ZU (África sur oriental), las que propiciaron el caldo de cultivo necesario para que se empezase a fraguar la aparición del hombre. Lejos de su mundo y rodeados de penurias y calamidades en una tierra inhóspita, decidieron revelarse ante tal situación.


Cuando los dioses, al igual que los hombres,
tenían que trabajar y sufrir la labor
de los dioses era grande,
el trabajo era pesado,
la aflicción era mucha.
Ellos se quejaban, murmuraban,
refunfuñaban en las excavaciones.
Hagamos frente a nuestro... el Oficial Jefe,
que nos libere de nuestro pesado trabajo.
Al rey de los dioses, al héroe Enlil,
¡vamos a enervarle en su morada!
Así pues, proclamad la guerra;
vamos a combinar las hostilidades y la batalla. Los dioses siguieron sus palabras.
Prendieron fuego a sus herramientas;
fuego a sus hachas prendieron;
llevaron a mal traer al dios de la minería en los túneles;
lo atraparon mientras iban
a la puerta del héroe Enlil.


La situación se tornó tan extrema que, exigió la presencia del mismísimo “Anu”, que para evitar una “guerra civil” entre los nefilim, accedió a presidir un gran consejo, donde todos los dioses, incluidos los rebeldes, plantearan sus exigencias y deseos. Fue en esta reunión o consejo, donde Enki ofreció una solución que contentase a todas las partes…


Mientras la Diosa del Nacimiento esté presente
que cree un Trabajador Primitivo;
que lleve él el yugo.
¡Que cargue él con el duro trabajo de los dioses!
Convocaron a la diosa y le preguntaron,
la comadrona de los dioses, la sabia Mami,
[y le dijeron
«Tú eres la Diosa del Nacimiento, ¡crea Trabajadores!
¡Crea un Trabajador Primitivo,
que pueda llevar el yugo!
Que lleve el yugo encomendado por Enlil,
¡Que El Trabajador cargue con el trabajo duro de los dioses!


Para ello, Enki observó entre toda la fauna que habitaba en sus dominios del AB.ZU, y localizó la existencia de un grupo de simios muy avanzados respecto a otros observados con anterioridad, y capturó y eligió varios ejemplares para que, con la ayuda de la “diosa del nacimiento” poder crear al “trabajador primitivo”.


Peludo es todo su cuerpo,
dotado en la cabeza con una melena como la de una mujer...
No sabe nada de gente ni de tierra;
su atuendo es como el de uno de los campos verdes;
come hierba con las gacelas; con las bestias salvajes se codea
en el abrevadero;
con las prolíficas criaturas en el agua
su corazón se deleita.
Cuando la Humanidad fue creada,
no sabían nada sobre comer pan,
y no sabían nada sobre ponerse prendas de vestir;
comían plantas con la boca, como la oveja;
bebían agua de una zanja.

En el antiguo texto babilonio llamado “La Creación del Hombre por la Diosa Madre”, los dioses llaman a la “comadrona” para que inicie el proceso:


Tú eres el útero-madre,
la que puede crear a la Humanidad.
¡Crea, pues, a Lulu, que lleve él el yugo!
Prepararé un baño purificador,
que un dios sea sangrado…
De su [de él] carne y sangre,
que Ninti mezcle la arcilla.
Ninki, mi esposa-diosa
será la que afronte el parto.
Siete diosas-del-nacimiento
estarán cerca, para asistir.
El destino del recién nacido tú pronunciarás;
Ninki fijará sobre él la imagen de los dioses;
y lo que será él es hombre.


Con la mezcla de genes del homínido seleccionado y de los propios dioses (…fijará sobre él la imagen de los dioses…), se empezaron a realizar los primeros intentos para crear a los primeros trabajadores que supliesen las duras tareas que hasta ese momento habían venido siendo desarrolladas por los propios dioses. Los primeros intentos según los textos mesopotámicos fueron acompañados de fracasos. Distintas taras físicas, o la falta de aptitudes intelectuales para el desarrollo de las funciones requeridas, impidieron inicialmente conseguir los objetivos fijados, con lo que los intentos se prolongaron durante algún tiempo. Estos textos entroncan perfectamente con los de otras latitudes, que tratan de explicar la creación de los seres humanos en términos muy parecidos. Por ejemplo, en la mitología maya, Tepeu y Gucumatz (el Quetzalcoatl de los aztecas) son referidos como los creadores, los fabricantes del ser humano. El hombre es creado primero de fango pero este se deshace. Convocan a otros dioses y crean al hombre a partir de la madera, pero este no posee ninguna alma. Finalmente el hombre es creado a partir del maíz por una cantidad mayor de dioses y su trabajo es completo.
Los griegos afirmaban que, en tiempos muy remotos, sobre la tierra sólo existían dioses inmortales. Zeus, Dios supremo del Olimpo griego, junto con el resto de dioses decidió crear seres para poblar la tierra y ponerlos a su servicio. Para ello, Zeus encargó a los hijos del titán Jápeto, que dotaran de gracias y fuerzas a las criaturas terrenales. Fue Epimeteo, quien rogó a su hermano Prometeo, que le permitiera repartir los dones entre los seres terrenales. Epimeteo dio a cada animal un don, la belleza a uno, a otro la potencia, a otro la velocidad, a otro la corpulencia, a otro la sagacidad, etc., según su criterio de conveniencia.
Careciendo de la sabiduría de su hermano Prometeo dio todos los dones a los animales dejando al hombre para lo último, quedando de esta forma el ser humano desnudo, indefenso y desarmado. Fue entonces cuando Prometeo, el amigo del hombre, viendo la injusticia que se había cometido, tratando de corregir el error y robándole la sabiduría a la diosa Atenea, concedió al hombre la lógica. Prometeo tomó al género humano bajo su protección y robó el fuego a Hefesto regalándoselo al hombre para que se calentara y pudiera vivir mejor, y le enseñó todo lo que sabía.
Pero Zeus, al enterarse de los dones otorgados al hombre que le permitían parecerse a los dioses, lleno de ira, arrojó rayos y relámpagos y castigó a Prometeo duramente encadenándolo en el monte Cáucaso, en los límites del Universo. Allí todas las mañanas un águila le roía el hígado, que durante la noche le volvía a crecer para volver a ser devorado nuevamente al día siguiente.
Volviendo a los escritos mesopotámicos, por fin y tras varios intentos, los dioses consiguieron sus objetivos: El ser humano había sido creado…


Ninti... cuenta los meses...
Al destinado 10° mes llamaron;
la Dama Cuya Mano Abre llegó.
Con el... ella abrió el útero.
Su rostro brilló de alegría.
Su cabeza fue cubierta;
... hizo una abertura;
lo que estaba en el útero salió.
«¡Yo he creado!
¡Mis manos lo han hecho!»
En la arcilla, el dios y el Hombre se atarán,
a la unidad llevados juntos;
de manera que, hasta el final de los días,
la Carne y el Alma
que en un dios ha madurado
esa Alma en un parentesco de sangre está atada;
como su Señal la vida proclamará.
De manera que esto no se olvide,
que el «Alma» en un parentesco de sangre está atada.


El “Adapa” (o Adán bíblico) había sido creado. Dicho de otra manera, El Homo sapiens había sido creado.



Representación del dios Enki (Ea), el artífice de la creación del ser humano. Su idea de modificar genéticamente a un antiguo homínido que habitaba cerca de las minas africanas donde extraían metales los dioses, supuso ese "gran paso evolutivo" que la ciencia del hombre del siglo XXI aún no ha sabido esclarecer.



Conclusiones


Todas las pistas conducen a África como el primer escenario donde el hombre moderno hizo acto de presencia. El homínido del género Homo es un producto de la evolución, algo totalmente demostrado gracias al esfuerzo de los paleontólogos. Pero el Homo sapiens es el producto de un acontecimiento repentino, revolucionario…, milagroso, tal y como nos lo describe la religión, un acto de voluntad “divina”. Responde perfectamente también a la polémica que dos eminentes evolucionistas mantuvieron en su momento, Charles Darwin y Alfred Russel Wallace, quien éste último mantenía que, la evolución del hombre se debía a “un único y gran salto cualitativo, en algo sobrenatural que no obedecía a lo expuesto por Darwin”. No hay pues, incompatibilidad en los aspectos básicos entre la ciencia y la religión a la hora de describir la aparición del hombre moderno en nuestro mundo. En pleno proceso evolutivo de un homínido, la “divinidad o divinidades””, aceleraron dicho proceso, dando el salto cualitativo al que se refería Wallace, eliminando la existencia de ese eslabón perdido buscado largamente por nuestros paleontólogos.
En los distintos textos mesopotámicos, la decisión de crear al hombre se adoptó en un consejo o reunión de los dioses. Es de destacar que, el libro del Génesis (1:26-27), que supuestamente, tiene una visión exclusivamente monoteísta utilice el plural Elohim (literalmente señores o deidades) para referirse a “Dios”, haciéndonos un sorprendente comentario:


Y Elohim dijo:
Hagamos al Hombre a nuestra imagen,
como semejanza nuestra


Aunque el Génesis no ofrece demasiadas pistas, los textos mesopotámicos son bastante más explícitos en el tema. No sólo afirmaban que hacía falta sangre para la mezcla de la cual se elaboró el hombre, sino que también especificaban que tenía que ser la sangre de un dios, para conseguir una apariencia física semejante…


De su [de él] sangre, ellos forjarán a la Humanidad;
imponiéndole el servicio, que libere a los dioses...
Fue un trabajo más allá de la comprensión.


Para los cristianos por ejemplo, tener la “imagen o semejanza” de Dios significa, en términos simples, que fuimos hechos para parecernos a Dios, pero no a nivel físico. Adán no se parecía a Dios en el sentido de que Dios tuviera carne y sangre. Su concepción es meramente espiritual. Por el contrario, los textos mesopotámicos, mucho más ricos en detalles dejan muy claro que el “Adapa” o primer hombre, era prácticamente igual físicamente a sus creadores, los dioses. Esta circunstancia incluso llevó a mantener relaciones entre humanos y dioses, donde se engendraron nuevos seres mitad hombres, mitad dioses. La propia Biblia, también en el Génesis (Capítulo VI) hace mención al gran interés de los “hijos de Dios” por las “hijas de los hombres”, de cuyo resultado todos conocemos las consecuencias, la aparición de los gigantes y el posterior Diluvio Bíblico.


Importante es destacar por último el papel “físico” para la creación por parte de los dioses del ser humano, que nos señala el investigador Zecharia Sitchin en el siguiente comentario:


"…por fin, se logró el Hombre perfecto -al que Enki llamó Adapa; la Biblia, Adán; y nuestros expertos, Homo sapiens. Este ser era tan similar a los dioses que, en un texto, se llega incluso al punto de decir que la Diosa Madre le dio a su criatura, el Hombre, «una piel como la piel de un dios» -un cuerpo suave y sin pelo, bastante diferente del peludo hombre-simio. Con este producto final, los nefilim fueron genéticamente compatibles con las hijas del Hombre, y pudieron casarse con ellas y tener hijos de ellas. Pero tal compatibilidad sólo podría darse si el Hombre se hubiera desarrollado a partir de la misma «simiente de vida», como los nefilim. Y, ciertamente, esto es lo que los antiguos textos intentaban decir. El Hombre, tanto en el concepto mesopotámico como en el bíblico, estaba hecho de la mezcla de un elemento divino -la sangre de un dios o la «esencia» de su sangre- y de la «arcilla» de la Tierra. Y la verdad es que el término lulu que se le aplicaba al Hombre, aunque llevando el sentido de «primitivo», significaba literalmente «aquel que ha sido mezclado»..."

Habiéndole pedido que diera forma a un hombre, la Diosa Madre «se lavó las manos, tomó un pellizco de arcilla, lo mezcló en la estepa». (Resulta fascinante observar aquí las precauciones higiénicas que tomó la diosa. «Se lavó las manos.» Nos encontramos también estos procedimientos clínicos en otros textos de la creación.) El uso de «arcilla» terrestre mezclada con «sangre» divina para crear el prototipo del Hombre está firmemente establecido en los textos mesopotámicos. En uno de ellos, donde se cuenta cómo se le pidió a Enki que «efectuara una gran obra de Sabiduría» -de «saber hacer» científico-, afirma que Enki no tuvo grandes problemas en llevar a cabo la tarea de «elaborar servidores para los dioses». «¡Se Puede hacer!», anunció. Y, después, dio estas instrucciones a la Diosa Madre:



«Mezcla a un corazón la arcilla
del Fundamento de la Tierra,
-justo por encima del Abzu-
y dale la forma de un corazón.
Yo proporcionaré buenos e inteligentes dioses jóvenes
que llevarán esa arcilla hasta el estado adecuado».




El segundo capítulo del Génesis ofrece esta versión técnica:



Y Yahveh, Elohim, formó el Adán
de la arcilla del suelo;
y Él sopló en sus narices el aliento de vida,
y el Adán se convirtió en un Alma viviente.



El término hebreo que se traduce, normalmente, como «alma» es nephesh, ese esquivo «espíritu» que anima a la criatura viva y que parece que la abandone cuando muere. No por casualidad, el Pentateuco (los cinco primeros libros del Antiguo Testamento) exhorta una y otra vez contra el derramamiento de sangre humana y la ingestión de sangre animal «porque la sangre es el nephesh». La versión bíblica de la creación del hombre equipara, de este modo, nephesh («espíritu», «alma») y sangre.

El Antiguo Testamento ofrece otra pista sobre el papel de la sangre en la creación del Hombre. El término adama (del cual proviene el nombre de Adán) significa, originalmente, no sólo cualquier tierra o suelo, sino, específicamente, suelo rojo oscuro. Al igual que la palabra acadia homologa adamatu («tierra roja oscura»), el término hebreo adama y el nombre hebreo del color rojo (adom) provienen de las palabras empleadas para designar la sangre: adatnu, dam. Cuando el libro del Génesis nombra al ser creado por Dios «el Adán», emplea un juego de doble significado muy habitual en la lingüística sumeria. «El Adán» podía significar «el de la tierra» (terrestre), «el hecho de suelo rojo oscuro», y «el hecho de sangre».

La misma relación entre el elemento esencial de las criaturas vivas y la sangre existe en los relatos mesopotámicos de la creación del Hombre. Esa especie de hospital donde Ea y la Diosa Madre engendraron al Hombre recibía el nombre de Casa de Shimti. La mayoría de los expertos lo traducen como «la casa donde se determinan los destinos». Pero el término Shimti proviene, inequívocamente, del sumerio SHI.IM.TI, que, tomado sílaba a sílaba, significa «respirar-viento-vida». Así pues, Bit Shimti significaría, literalmente, «la casa donde el viento de la vida se insufla», lo cual es, virtualmente, idéntico a la afirmación bíblica…”

Dioses Importantes

Ninurta.
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Shamash. Dios del Sol
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Ningal. Diosa de las cañas
Dioses

Enki. Dios de la Tierra
sumerios

Anu. Dios del cielo
annunaki

Nammu. Diosa del Abismo del Agua. Creadora de todo.
nabiru


link: http://www.youtube.com/watch?v=uk_Ghank1vM

Fuente: Wikipedia
Enciclopedia de Mitologia. http://www.scribd.com/doc/6395737/Enciclopedia-de-Mitologia-Universal
http://www.uned.es/geo-1-historia-antigua-universal/religionesantiguas_proximo_oriente1.htm
http://www.escolar.com/avanzado/historia005.htm

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6 comentarios - Dioses Sumerios- Verdades y Mitos.

@elyeety Hace más de 3 años
Que zarpado que esta tu post, lo que si no me gusto el ultimo video, pero despues esta bueno, pone la fuente, antes de que te lo denuncien.. soy novato, asi que no te puedo dar puntos, pero estos post se merecen mas puntos que un monton de craperos que andan por ahi .. segui asi amigo
@esvinc1 Hace más de 2 años
pues Excelente post, no se por que chingados no te han dado puntos, creo que tengo unos para darte, por que vale la pena tu esfuerzo

dale segui adelante con tus post
eeee si tengo puntos te doy +10
@kai728 Hace más de 1 año
+ 10, así de simple
Adéntrate mas en el tema y vas a ver que hay muchas cosas mas por saber. Sigue adelante con tu esfuerzo acerca de saber la verdad. Excelente post.
@EkitoPam1983 Hace más de 1 año +1
Excelente lo que escribiste, cuantas veces uno desanima porque no le creen o porque creen que el tema es viejo o absurdo, con tanta internet y musica "lavadoras de cabeza" ya hay muy poca gente que busca la verdad. Saludos y gracias por tu puntaje!!!
@belvic Hace más de 7 meses
me ha encantado tu post, me ha aclarado muchas cosas y dudas sobre el tema Annunaki, dónde conseguiste tan buena información? puedes recomendarme algún libro o página para seguir aprendiendo sobre el tema?, muchas gracias por compartir