Historia del símbolo de la medicina



El símbolo de la medicina es un elemento de indispensable conocimiento para los profesionales de la salud; sin embargo, muchos desconocen su significado o no lo identifican adecuadamente.Este símbolo, llamado también "El bastón de Esculapio", representa a los médicos y su hermosa profesión como relación desinteresada con los pacientes, cuyos elementos significan la vara fina con un nudo en el extremo superior, rematado por un pseudo espejo formado por un ramo de uvas estilizado; la serpiente está enroscada en la vara y su cabeza queda frente al pseudo espejo. Asimismo, está adornado por una rama de laurel a la izquierda y una de roble a la derecha, el cual data de la antigua Grecia, con el magnífico personaje de Esculapio, quien fue un médico notable, de gran respeto y fama que realmente existió, y que después de su muerte fue inmortalizado en la mitología griega.

Además de este símbolos, y tan antiguo como él, aparece el caduceo con elementos y significados similares, solo, que representa a Mercurio o Hermes, considerado en la mitología romana el dios del comercio, tráfico y comercio en general, atribuyéndosele a su vez la invención de los pesos y medidas.



El caduceo de Mercurio



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Es la insignia del heraldo, más conocida como atributo mágico de Hermes o Mercurio, mensajero de los Dioses del Olimpo. Entre los romanos servía como bandera de tregua debido a que en el mismo aparecía una rama de olivo. En su forma más usual consta de dos serpientes, arrolladas sobre una varilla, sostenida por un par de alas. Los caduceos reemplazaron gradualmente el emblema de Esculapio, Dios de la Medicina. Esta es una de las tantas definiciones que existen.

Por mucho tiempo se pensó que su origen estaba en la Mitología Griega como atributo del Dios Hermes o Mercurio, pero más recientemente se ha conocido que los arqueólogos han encontrado símbolos semejantes en civilizaciones más antiguas que la Griega como la Asiria, y la Edad de Piedra Tallada, 30.000 años A.N.E, la Edad de Piedra Pulida, 6 500 años A.N.E, y la Caldea, 3 000 años A.N.E. Otras épocas son la Egipcia, Fenicia y la Greco-Romana, de la cual muchos historiadores marcan el inicio del caduceo sin mencionar las anteriores. Primitivamente, fue una rama de Olivo, otras veces de Laurel o de Olivo, de cabeza nudosa que se bifurcan en dos y se enroscan para juntar sus extremos, ya más artísticamente se cambian por las serpientes y se colocan las alas de Mercurio. Los griegos lo tenían como báculo heráldico, representado por una caña entrelazada con hilos de lana; en la Edad Media fue un bastón cubierto de terciopelo flordelisado y así fue cambiando según la época histórica. Este es el de Hermes o Mercurio, que sigue el tipo Caldeo y Fenicio.

Según la fábula de Ovidio, en la Mitología Griega, el caduceo fue regalado por Apolo a Mercurio para terminar una disputa entre ellos; Mercurio había regalado al Dios de la Música la lira de siete cuerdas que había inventado. Según se dice, Mercurio encontró en el Monte Citerón a dos serpientes que se peleaban y él arroja en medio de ellas su varilla para separarlas y vio cómo, sin hacerse daño, se enroscaron y se entrelazaron alrededor de la vara, de forma tal que la parte más alta de sus cuerpos formaron un arco, quedando sus cabezas frente a frente sin señal e enemistad. Probablemente, esta leyenda nació del símbolo y como razón artística y decorativa. Después de esto Mercurio se sirvió para sus funciones; con el caduceo adormecía y despertaba a los mortales, atraía a ellos las almas de los fallecidos o las conducía a la morada de los muertos o al infierno, sujetaba los vientos y disipaba las nubes, convertía en oro lo que tocaba, transformaba las tinieblas en luz. Era una vara de poder, siendo para el hombre fuente de seguridad, paz, concordia, beneficio y fortuna. Los griegos hicieron de este emblema el sello distintivo de los heraldos y embajadores.

Según algunos historiadores, las alas del caduceo de Mercurio, están presentes porque es Hermes, Dios egipcio adoptado por los griegos, inventor fabuloso de la Alquimia, ciencia médica por excelencia; entre sus atribuciones llevaba Pileus o casco con alas, y entonces estaría representada la vieja máxima médica: Curare tuto, cito, et, jacunde, que quiere decir: curar todo, pronto, placenteramente.Para otros las alas son el representativo de los médicos, que al disolverse el Colegio de Pitágoras en Samos, no escogieron residencia fija y se trasladaban de un país a otro; también se dice que, indican la actividad, diligencia y ejercicio en la rapidez de las funciones.

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Caduceo Vs Baston de Esculapio



El Caduceo de Mercurio se empezó a usar como emblema de la medicina cuando el aristócrata Sir. Willian Butts, médico del Rey Enrique VII de Inglaterra, lo puso en su escudo nobiliario; tres siglos después la casa editorial de libros médicos J.S.M. Churchill lo usó como distintivo. En 1856 el servicio del Hospital de Marina de los Estados Unidos pensó que el caduceo sería un buen distintivo para significar el carácter no combatiente de la clase médica. Hay muchos países aún, donde sus instituciones de salud usan como distintivo el caduceo de Mercurio, por ejemplo: Nicaragua, Ecuador, algunos estados de Brasil, el Colegio Dominicano de Cirujanos, entre otros.


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El Caduceo de Esculapio o El Bastón de Esculapio aparece 800 años A.N.E, en tiempos de Homero. Es un tronco o maza, de cabeza nudosa, donde se enrosca una serpiente, que exterioriza la cabeza, quedando separada y erguida. Este caduceo con el paso del tiempo sufrió cambios al recibir la influencia de las costumbres y creencias del hombre, según el momento histórico, entre ellas la magia y el sortilegio que usaron los primeros médicos, que al separase del estado sacerdotal tuvieron que tener su propia insignia que los identificara, por lo que finalmente quedó como ha llegado a la actualidad: una vara fina con un nudo en el extremo superior, rematado por un pseudo espejo formado por un ramo de uvas estilizado; la serpiente está enroscada en la vara y queda su cabeza frente al pseudo espejo. Además, todo esto está rodeado de dos palmas, cada una diferente, a la izquierda una rama de laurel y a la derecha una de roble. El nudo indica las dificultades de a ciencia. La vara es símbolo de poder. El racimo de uvas significa el vino produciendo embriaguez es usado con fin profético y adivinador en la práctica misteriosa de los taumaturgos y en la terapéutica como medicamento preciado. Desde hace un tiempo se acepta el pseudo espejo, pues en Egipto el espejo era mágico y al tomar un narcótico, en él se veían los rasgos de seres sobrenaturales a través de los reflejos luminosos. El roble, es el árbol sagrado en la Galia y Grecia, los sacerdotes especializados en estos quehaceres interpretaban el ruido del viento al batir las hojas del árbol en el bosque. El laurel, tiene propiedades ligeramente narcóticas en sus hojas.

Según cuenta la leyenda, estando Esculapio en casa de Glauco, quien se encontraba mortalmente herido, apareció en ese momento en la habitación una serpiente y Esculapio la mató con su bastón, otra serpiente entró al aposento llevando en su boca unas hierbas con las que revivió a la que estaba muerta, poniéndoselas en su boca. Fue así como Esculapio también salva a su paciente de la muerte, lo que se interpreta como la muerte vencida por Esculapio.


Serpiente


Según se cuenta, Esculapio existió y vivió en Tesalia, fue un médico notable, de gran respeto y fama. Luego de su muerte fue inmortalizado al iniciar la leyenda, siendo venerado en Atenas, Corinto y Pérgamo, ciudad natal del Galeno. A Esculapio se le representa como un hombre de edad madura, barbudo, de mirada serena, con abundante cabellera que recoge con una diadema. Casi siempre aparece vistiendo un manto que deja al descubierto el brazo derecho y el busto. A los seguidores de este Dios de la medicina los griegos les llamaban Asclepios y los romanos Aesculapios, que eran comunidades semirreligiosas que practicaban la medicina.

Esculapio tuvo por esposa a Epiona "la dulce" y varias hijos: tres hijos: Godalirio, Machaon (médicos que aparecen en La Illiada) y Telesforo, y cuatro hijas: Hygia, que es la preservadora de la salud (de la que deriva el término Higiene), Panaqueia, que era farmacéutica (Panacea, "la que todo lo cura" ) , Egle, que era partera y oculista, y Laso que era enfermera.


mercurio


Los templos dedicados a Esculapio se llamaban asclepiones. El famoso Santuario de Epidauro fue probablemente el primer asclepión.Tenía uno de los mayores teatros del mundo antiguo; allí los enfermos encontraban por lo menos alivio mental.

Los enfermos que visitaban el santuario de Esculapio, que tardó varias generaciones en construirse, solían llegar de muy lejos. Los peregrinos tenían la esperanza de que el dios médico les curaría mientras dormían. El templo estaba conformado por tres terrazas estructuradas en niveles y a las que se llegaban por grandes escalinatas. En la terraza más baja se abrían numerosos pozos en donde se practicaban abluciones rituales. En la terraza central, los peregrinos ofrecían sacrificios al dios. En ella se hallaba también el Tesauro o tesoro del templo. Cada persona que obtenía la ayuda del dios debía hacer una donación. La tercera terraza, a la que se llegaba por una majestuosa escalinata, era la más alta. Estaba rodeada por tres de sus lados con salones columnarios. En este abatón se llevaba a cabo el llamado sueño terapéutico, la "incubación". Todo este servicio, era proporcionado por sacerdotes que disponían a los enfermos en las salas donde se hallaban dispuestas camas en las que se producían las curaciones mientras dormían.

El único documento que describe las actividades nocturnas, que acaecían durante el sueño terapéutico, es un fragmento de una comedia escrita por Aristófanes. En ella, un esclavo inculto describe los hechos de la siguiente manera: "Al anochecer los enfermos se acuestan en las camas de reposo (gr. cline; de donde proviene el término clínico). Los siervos del templo (gr. therapeutes) apagan la luz y piden silencio. Un sacerdote da entonces una vuelta para recoger el pan de oblación de los altares. Después aparece el dios escoltado por sus dos hijas y un esclavo. Va de cama en cama para examinar a los enfermos y mezcla ungüentos y jarabes".


El culto a la serpiente



Desde tiempo inmemorial el hombre ha sentido temor y fascinación ante la serpiente. Al observar la vida de este misterioso reptil y ver como adquiere nueva vida en la primavera, cambiando completamente su piel todos los años, se asoció a la serpiente las ideas de sabiduría, rejuvenecimiento, fertilidad, salud y prosperidad.

Los aztecas, indios orientales, cretenses y fenicios, rindieron culto a la serpiente como uno de sus dioses. Los indios de América reverenciaron a la serpiente de cascabel; los budistas, a la cobra; y los babilónicos, al pitón (dragón monstruoso, hijo de la tierra).


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Consejo de Esculapio



¿Quieres ser médico, hijo mío?

¿Has pensado bien en lo que ha de ser tu vida? Tendrás que renunciar a la vida privada; mientras la mayoría de los ciudadanos pueden, terminada su tarea, aislarse lejos de los inoportunos, tu puerta quedará siempre abierta a todos; a toda hora del día o de la noche vendrán a turbar tu descanso, tus placeres, tu meditación; ya no tendrás hora que dedicar a la familia, a la amistad o al estudio; ya no te pertenecerás.

Los pobres, acostumbrados a padecer, no te llamarán sino en casos de urgencia; pero los ricos te tratarán como esclavo encargado de remediar sus excesos; sea porque tengan una indigestión, sea porque estén acatarrados; harán que te despierten a toda prisa tan pronto como sientan la menor inquietud, pues estiman en muchísimo su persona. Habrás de mostrar interés por los detalles más vulgares de su existencia, decidir si han de comer ternera o cordero, si han de andar de tal o cual modo cuando se pasean. No podrás ir al teatro, ausentarte de la ciudad, ni estar enfermo; tendrás que estar siempre listo para acudir tan pronto como te llame tu amo.

Eras severo en la elección de tus amigos; buscabas a la sociedad de los hombres de talento, de artistas, de almas delicadas; en adelante, no podrás desechar a los fastidiosos, a los escasos de inteligencia, a los despreciables. El malhechor tendrá tanto derecho a tu asistencia como el hombre honrado; prolongarás vidas nefastas, y el secreto de tu profesión te prohibirá impedir crímenes de los que serás testigo.

Tienes fe en tu trabajo para conquistarte una reputación; ten presente que te juzgarán, no por tu ciencia, sino por las casualidades del destino, por el corte de tu capa, por la apariencia de tu casa, por el número de tus criados, por la atención que dediques a las charlas y a los gustos de tu clientela. Los habrá que desconfiarán de ti si no gastas barbas, otros si vienes de Asia; otros si crees en los dioses; otros, si no crees en ellos.

Te gusta la sencillez; habrás de adoptar la actitud de un augur. Eres activo, sabes lo que vale el tiempo, no habrás de manifestar fastidio ni impaciencia; tendrás que soportar relatos que arranquen del principio de los tiempos para explicarte un cólico; ociosos te consultarán por el solo placer de charlar. Serás el vertedero de sus disgustos, de sus nimias vanidades.

Sientes pasión por la verdad; ya no podrás decirla. Tendrás que ocultar a algunos la gravedad de su mal; a otros su insignificancia, pues les molestaría. Habrás de ocultar secretos que posees, consentir en parecer burlado, ignorante, cómplice.

Aunque la medicina es una ciencia oscura, a quien los esfuerzos de sus fieles van iluminando de siglo en siglo, no te será permitido dudar nunca, so pena de perder todo crédito. Si no afirmas que conoces la naturaleza de la enfermedad, que posees un remedio infalible para curarla, el vulgo irá a charlatanes que venden la mentira que necesita.

No cuentes con agradecimiento; cuando el enfermo sana, la curación es debida a su robustez; si muere, tú eres el que lo ha matado. Mientras está en peligro te trata como un dios, te suplica, te promete, te colma de halagos; no bien está en convalecencia, ya le estorbas, y cuando se trata de pagar los cuidados que le has prodigado, se enfada y te denigra.

Cuanto más egoístas son los hombres, más solicitud exigen del médico. Cuanto más codiciosos ellos, más desinteresado ha de ser él, y los mismos que se burlan de los dioses le confieren el sacerdocio para interesarlo al culto de su sacra persona. La ciudad confía en él para que remedie los daños que ella causa. No cuentes con que ese oficio tan penoso te haga rico; te lo he dicho: es un sacerdocio, y no sería decente que produjera ganancias como las que tiene un aceitero o el que vende lana. Te compadezco si sientes afán por la belleza; verás lo más feo y repugnante que hay en la especie humana; todos tus sentidos serán maltratados. Habrás de pegar tu oído contra el sudor de pechos sucios, respirar el olor de míseras viviendas, los perfumes harto subidos de las cortesanas, palpar tumores, curar llagas verdes de pus, fijar tu mirada y tu olfato en inmundicias, meter el dedo en muchos sitios. Cuántas veces, un día hermoso, lleno de sol y perfumado, o bien al salir del teatro, de una pieza de Sófocles, te llamarán para un hombre que, molestado por los dolores de vientre, pondrá ante tus ojos un bacín nauseabundo, diciéndote satisfecho: "Gracias a que he tenido la preocupación de no tirarlo". Recuerda, entonces, que habrá de parecer que te interese mucho aquella deyección. Hasta la belleza misma de las mujeres, consuelo del hombre, se desvanecerá para ti. Las verás por las mañanas desgreñadas, desencajadas, desprovistas de sus bellos colores y olvidando sobre los muebles parte de sus atractivos. Cesarán de ser diosas para convertirse en pobres seres afligidos de miserias sin gracia. Sentirás por ellas más compasión que deseos. ¡Cuántas veces te asustarás al ver un cocodrilo adormecido en el fondo de la fuente de los placeres!

Tu vida transcurrirá como la sombra de la muerte, entre el dolor de los cuerpos y de las almas, entre los duelos y la hipocresía que calcula a la cabecera de los agonizantes; la raza humana es un Prometeo desgarrado por los buitres.

Te verás solo en tus tristezas, solo en tus estudios, solo en medio del egoísmo humano. Ni siquiera encontrarás apoyo entre los médicos, que se hacen sorda guerra por interés o por orgullo. Únicamente la conciencia de aliviar males podrá sostenerte en tus fatigas. Piensa mientras estás a tiempo; pero si indiferente a la fortuna, a los placeres de la juventud; si sabiendo que te verás solo entre las fieras humanas, tienes un alma bastante estoica para satisfacerse con el deber cumplido sin ilusiones; si te juzgas bien pagado con la dicha de una madre, con una cara que te sonríe porque ya no padece, o con la paz de un moribundo a quien ocultas la llegada de la muerte; si ansías conocer al hombre, penetrar todo lo trágico de su destino, ¡hazte médico, hijo mío!

FUENTES:
http://www.grijalvo.com/
http://www.scf.sld.cu/
http://www.bvscuba.sld.cu/php/index.php


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