Los Germanos

Los germanos y sus tribus.
Los pueblos germanos fueron una etnia de origen indoeuropeo que pertenecía al grupo de las tribus que ocupaban la región ubicada al norte del Imperio Romano, conocida como Germania. Las tribus germánicas más conocidas son los godos, los Sajones, los Alamanes, los Lombardos, los francos, los burgundios, los vándalos y los suevos. A pesar de constituir tribus separadas, los germanos poseían características muy similares.
Los Germanos
Como los romanos los consideraban formidables guerreros, es probable que su denominación provenga del término germánico heer-mann, hombre de guerra, que también dio origen a los actuales nombres propios Hernán y Germán. Puede también provenir de Hermann, el caudillo germano que masacró las legiones de Varo en la batalla del bosque de Teutoburgo. Esta derrota caló hondo en el orgullo de los romanos, ya que debieron replegarse a la ribera izquierda del Rin, frontera que perduró hasta la desintegración del Imperio Romano.
Según los hallazgos arqueológicos, se establecieron hacia el año 500 a. C. sobre las costas del Mar Negro y el Mar Báltico. Los antiguos griegos no supieron de su existencia y los romanos solo los conocieron cuando los germanos comenzaron a avanzar hacia el interior de Europa alrededor del comienzo de la Era cristiana. Este avance pudo haber sido causado por catástrofes naturales o por su gran aumento demográfico. Se estima que en esa época sumaban entre uno y cuatro millones, contra menos de un millón de romanos y sus vasallos. Para contener sus avances, los romanos crearon una frontera fortificada, el limes («límite» o «frontera», en castellano), a lo largo del Rin y el Danubio.
Entre los años 235 y 285, Roma estuvo sumida en un periodo de caos y guerras civiles. Esto debilitó las fronteras, y los germanos, en busca de nuevas tierras, se desplazaron hasta la frontera norte del Imperio. Los emperadores de la época permitieron el ingreso de los germanos bajo dos condiciones: debían actuar como colonos y trabajar las tierras, además de ejercer como vigilantes de frontera. Sin embargo, la paz se acabó cuando Atila, el rey de los hunos, comenzó a hostigar a los germanos, que invadieron el Imperio. Luego de la retirada de los hunos, las tribus bárbaras se establecieron en el interior del Imperio: los francos y burgundios tomaron la Galia, los suevos, vándalos y visigodos se asentaron en Hispania, los hérulos tomaron la península Itálica tras derrotar y destituir al último emperador romano, Rómulo Augústulo. Posteriormente, los hérulos se enfrentarían a los ostrogodos, saliendo estos últimos victoriosos y tomando el control de toda la península.
Los distintos pueblos germánicos se asentaron en diferentes zonas del antiguo Imperio Romano de Occidente, fundando reinos en los que los germanos pretendieron inicialmente segregarse como una élite social separada de la mayoría de la población local. Con el tiempo, los más estables de entre ellos (visigodos y francos) consiguieron la fusión de las dos comunidades en los aspectos religioso, legislativo y social.

La diferencia cultural y de grado de civilización entre los pueblos germánicos y el Imperio romano era muy notable, y su contacto produjo la asimilación por los germanos de muchas de las costumbres e instituciones romanas, mientras que otras propias de sus antiguas tradiciones e instituciones se conservaron, formando así la cultura que se desarrolló en la Europa medieval y que es la base de la actual civilización occidental.
Todos los pueblos germánicos se regían por una monarquía electiva. El rey o jefe de la tribu era elegido por una asamblea de guerreros, que además administraban la justicia, pactaban la paz o declaraban la guerra. No poseían un código legislativo, por lo que se regían por el derecho consuetudinario.

La organización en cuanto al poder era bastante simple. La clase de los nobles, que tenían acceso a los puestos de mando (asamblea de guerreros, mandos militares) y podían ser nombrados reyes de su tribu. Los hombres libres, quienes formaban parte del ejército, practicaban la caza y otras actividades cotidianas. Los esclavos, quienes debían trabajar las tierras y obedecer a un amo; sin embargo, recibían un trato más o menos similar al de un hombre libre, al contrario de culturas como la griega y la romana.
Aunque aparentemente compartían una lengua ancestral común, al momento de su avance sobre el interior europeo ya tenían varios dialectos hablados principalmente por:

- los pueblos nórdicos o escandinavos,
- los germanos occidentales,
- los germanos orientales.

Su organización social era de tribus independientes, que ocasionalmente se confederaban para la guerra, aunque a menudo también lo hacían entre ellas. Eran pastores y agricultores seminómadas, cuyos asentamientos eran poco duraderos. No tenían alfabeto (el rúnico de los escandinavos se usaba sólo para fines religiosos), por lo que no hay registros escritos de su historia hasta su encuentro con los romanos. Tenían esclavos y hacían vasallos semilibres a los pueblos conquistados. Algunas tribus, como los francos salios, establecieron relaciones de clientela con los romanos, sirviendo ocasionalmente en sus ejércitos. Estas relaciones sentaron la base del futuro régimen feudal, y los dominios que establecieron fueron el origen de los reinos medievales y los actuales países europeos.

Sus asentamientos fueron los siguientes:
Pueblos Asentamiento

Alamanes Norte y centro, sur de Alemania.

Anglos y Sajones Islas Británicas y Sajonia.

Burgundios Centro de Alemania, luego sureste de Francia y oeste de Suiza.

Francos Francia y centro de Alemania.

Godos Sur de Suecia.

Lombardos Norte de Italia.

Ostrogodos Italia.

Suevos Noroeste de la Península Ibérica.

Vándalos Magreb.

Vikingos Escandinavia.

Visigodos Sur de Francia, Península Ibérica y Magreb.

A continuación describiré a cada uno de los pueblos germanos:

Alamanes
Según Asinius Quadratus, su nombre (que significa «todos los hombres») indica que eran el agrupamiento de varias tribus:

Hermiones
Los hermiones o irminones, fue un grupo de antiguas tribus germánicas establecidas en la cuenca del Elba, expandiéndose en el siglo I por Baviera, Suabia y Bohemia. El herminico o germánico del Elba es un término usado habitualmente para agrupar ciertos dialectos de las lenguas germánicas occidentales, ancestros del Alto alemán.
El nombre proviene de hermiones la Germania de Tácito (98 d. C.) que los clasifican como una de las tribus de Mannus. Otras proto-tribus germánicas fueron los ingaevones y istvaeones, todos ellos habitantes en la región central de Germania. Se les ha considerado los predecesores de los suevos, y se ha a incluido entre éstos últimos a los semnones (relacionados con los alamanes), los cuados, los marcomanos, los bávaros o los lombardos.
Es posible que se hubiera ciertas diferencias entre las tribus de los alamanes, hermundurios, marcomanos, cuados y suevos ya en el siglo I. En este momento el suevos, marcomanos y cuados habían desplazado al suroeste en el área de la moderna Baviera y Suabia. En 8 a. C., los marcomanos y cuados desplazaron a los boyos de su Bohemia natal.
El término suevos se aplica generalmente a todos los grupos que se trasladaron a esta área, aunque más tarde en la historia (ca. 200) el término alamanes (que significa "todos los hombres" se hizo más comúnmente aplicado al grupo.
Jǫrmun, la forma vikinga para el nombre Irmin, se puede encontrar en varios lugares en la Edda poética como por el nombre de Odín. Este sartenes con tanto las circunstancias históricas de la Irminones en relación a Roma , confusión Widukinds sobre si Irmin era comparable a la de Marte o Hermes , y con Snorri Sturluson alusiones al principio de su prosa Edda , que el culto de Odín apareció por primera vez en Alemania y se extendió a continuación, hasta en el Norte Ingaevonic .

Teutones
irlanda
Teutones, nombre que se recoge en la Edad Media designando a los habitantes de un territorio europeo que actualmente forma parte de la Alemania, y que entonces no hablaban latín. Originalmente habitaban la cuenca del Elba, mientras que los cimbrios la Jutlandia.
Al este del Rin, los teutones han acusado siempre un origen celta, más precisamente galo, desde el nombre de sus jefes hasta el del mismo pueblo, ya que en lengua gala teuta significaba tribu y ona agua, por lo que sería la tribu de las aguas (el río Elba en este caso). Su idiosincrasia belicosa y la amistad con tribus galas como los eburones (éstos les ceden un depósito para sus equipajes en la ciudad de Aduat cuando invaden la Galia Melenuda o central) y helvecios (quienes se unen a ellos con frecuencia) les hace fácilmente reconocibles como parte integrante del conjunto de pueblos que formaban la Galia Bélgica, con la mayoría de los cuales tenían tratados de amistad.
Migración de los Teutones:
italia
Los Teutones también adoptaron una orden, la Orden Teutónica (también Orden de los Caballeros Teutones y Caballeros Teutónicos del Hospital de Santa María de Jerusalén. Orden medieval de carácter religioso-militar fundada en Palestina en 1190 (Tercera Cruzada) durante el asedio de la fortaleza de San Juan de Acre. En 1198 se convierte en orden militar. Desde el siglo XIX la orden pervive como una organización cristiana de carácter caritativo.
Cruz teutónica:
Protestantes
La Orden estaba formada por nobles alemanes y seguía el modelo de la Orden del Temple y de la Orden de San Juan de Jerusalén. Fundada en San Juan de Acre (Palestina) en 1190 durante la Tercera Cruzada tras la toma de Jerusalén por Saladino. Originalmente fue solamente una organización caritativa que ayudaba a los peregrinos cristianos, luego fue reorganizada como orden militar, a semejanza de los Caballeros Templarios, en 1192 y obtuvo el reconocimiento oficial del papa Inocencio III en 1198.
Caballero teuton:
Catolicos
En 1220 los Caballeros Teutónicos establecen su cuartel general en la fortaleza de Monfort que se convirtió en la sede de los "Gran Maestre" de la Orden Teutónica en 1229.
Gran maestre de la Orden Teutónica:
Mitologia
Un siglo después, en 1291, la toma de Acre por los sarracenos obligó a los cruzados a retirarse de Tierra Santa, impulsando a la orden a reconsiderar su misión. Derrotados en las Cruzadas, los caballeros de la Orden Teutónica se trasladaron a Transilvania (donde construyeron el Castillo de Bran) hasta su expulsión en 1225 por el rey Andrés II de Hungría.
En ese momento la orden se estableció, ya definitivamente, tras atacar a gran parte de los antiguos Prusianos bálticos, en Prusia creando un Estado de la Orden Teutónica independiente, desde el que lanzaron campañas contra el Reino de Polonia, el Ducado de Lituania y contra otros pueblos no cristianizados, proceso que se conoció como las Cruzadas Bálticas.
El Emperador Federico II Hohenstaufen otorgó a los teutones todos los privilegios de los príncipes del Imperio, como el derecho de soberanía sobre los territorios conquistados.
A pesar de una derrota frente al ruso Alexander Nevski en 1242, la orden extiende rápidamente su dominio sobre los países bálticos exceptuando Lituania, que resistió durante 200 años.
A partir de 1308 ocuparon el conjunto de Prusia, extendiéndose hasta Estonia. Dicha conquista incluía las regiones bálticas de Pomerania, Curlandia, Letonia, Estonia y Dánzig, ciudad ésta que estuvo bajo su poder hasta 1454. La orden contaba además con posesiones en diferentes puntos del Sacro Imperio Romano Germánico.
Sin embargo, en 1410 sufrieron una tremenda derrota en la Batalla de Tannenberg frente al gran duque Vytautas de Lituania y rey Ladislao II de Polonia, de modo que los territorios conseguidos por la Orden pasaron a manos polacas y lituanas. Comenzó entonces una decadencia que culminó en 1525.

Anglos y Sajones
alemania
Los anglos fueron uno de los pueblos germánicos procedentes de la Europa Septentrional que ocuparon los territorios anteriormente pertenecientes al Imperio romano de Occidente. Se establecieron en la actual Inglaterra y junto con los sajones darían lugar a los anglosajones.
Anglosajones:
romanos
Los anglos colonizaron Northumbria (en el actual condado de Northumberland), Anglia Oriental y Mercia. Los diversos reinos vivían en estado permanente de guerra, por lo que en busca de un mayor poder, sus jefes tomaron el título de reyes (seguirían siendo elegidos). Esta situación se prolongaría hasta cerca del año 600, cuando el rey Etelfrido de Northumbria alcanzó una cierta hegemonía entre todos los reinos germánicos de la isla. Su hijo, Oswy, amplió este poder ocupando Chester, Bangor y la isla de Carhile, cortando así las comunicaciones entre los britones de Gales y los de Stratclud.
La conversión al cristianismo de los anglos se produjo gracias a la labor llevada a cabo por la misión gregoriana, enviada por Gregorio I y dirigida por Agustín de Canterbury. Durante la invasión y colonización de la isla, éstos eran reacios a cualquier idea cristiana.
La hegemonía de Northumbria sobre la región dominada por los anglos terminó en 685, siendo rey Esfredo. Agotado por las constantes luchas contra Escocia, el reino fue vencido por los daneses. La posición dominante pasó al reino de Mercia, gobernado por el también rey anglo Offa. Al terminar el siglo VII, sólo estos dos reinos quedaban como fuerzas representativas de los anglos, ya que los reyes inferiores habían ido perdiendo poder hasta verse reducidos a simples nobles.
En esta conyuntura, el rey sajón de Wessex, Egberto, sometió a ambos. En primer lugar entró en Mercia, rindiéndose con ella la Anglia Oriental. Más tarde ocupó Northumbria. A partir del punto en que es reconocido señor de este territorio, en 827, podemos decir que la historia de los anglos queda fundida con la de los sajones.

Burgundios
Las tradiciones burgundias hacían mención de que su pueblo tenía un origen escandinavo y eso encuentra apoyo en numerosas pruebas y evidencias arqueológicas (Stjerna) y muchos investigadores consideran que esas tradiciones parecen ser correctas1 Posiblemente porque Escandinavia estaba más allá del horizonte de las primeras fuentes romanas, incluyendo a Tácito (que sólo menciona una tribu escandinava, los suiones), nada se dice en ellas sobre de donde podrían venir los burgundios. El primero que los cita es Plinio el Viejo que los veía como una tribu integrante del pueblo vándalo y luego Ptolomeo, en su obra Geographia, en la segunda mitad del siglo II, los recoge como vecinos de los semnones. La primera referencia romana a su procedencia es simplemente el Rin (entre otros, Amiano Marcelino, XVIII, 2, 15), ya que para ellos los burgundios no eran sino otra tribu germánica oriental.
Actualmente se cree que los los burgundios procederían de la isla de Bornholm, ya que hacia el año 300, la población había desaparecido en gran parte de la isla. La mayoría de sus cementerios habían dejado de ser utilizados, y los que aún se utilizaban tenían pocos enterramientos.2 El nombre de la isla, en noruego antiguo, es «Burgundarholmr» («isla de los burgundios») lo que corrobora tal procedencia.

Francos
reyes
Los francos fueron una confederación de pueblos procedentes de Baja Renania y de los territorios situados inmediatamente al este (Westfalia) del Rin, que, al igual que muchas otras tribus germánicas occidentales, entró a formar parte del Imperio romano en su última etapa en calidad de foederati, asentándose en el limes (Bélgica y norte de Francia). Las poderosas y duraderas dinastías establecidas por los francos reinaron en una zona que abarca la mayor parte de los actuales países de Francia, Bélgica y Holanda, así como la región de Franconia en Alemania.
La palabra franco (Frank o Francus) significa «libre» en el lenguaje franco, ya que los francos no estaban dominados por el Imperio romano ni por ningún otro pueblo. Dado que la raíz frank no pertenece a la lengua germánica primitiva, se piensa también que podría derivar de frie-rancken (libere vacantes) que significa libres viajeros.
Algunos francos prosperaban en suelo romano, como Flavio Bauto y Arbogastes, militares que apoyaban la causa de los romanos, mientras que otros reyes francos, como Malobaudes se oponían a los romanos dentro del Imperio. Después de que la caída de Arbogastes tras su suicidio en la Batalla del Frígido, su hijo Arigio logró establecer un condado hereditario en Tréveris, y después de la caída del usurpador Constantino III, algunos francos apoyaron al usurpador Jovino (411).
A pesar de ser aliados de Roma —de hecho contribuyeron a defender las fronteras tras el paso de las tribus germánicas por el Rin en el 406— desde la década de 420, los francos aprovecharon la decadencia de la autoridad romana sobre la Galia, para extenderse al sur, de manera que fueron conquistando gradualmente la mayor parte de la Galia romana al norte del río Loira y al este de la Aquitania visigoda.
La invasión de los francos presionó hacia al suroeste, más o menos entre el Somme y la ciudad de Münster (en la Renania del Norte-Westfalia actual), y avanzó por la región parisina, donde terminaron con el control romano que ejercía Siagrio en el 486, y prosiguió hacia los territorios al sur del río Loira, de donde se expulsó a los visigodos a partir del 507.
Guerrero franco:
Suecia
Clodoveo I (Clovis en francés), hijo de Childerico I, comenzó una política de expansión de su autoridad sobre las otras tribus francas y de ampliación de su territorio al sur y oeste de la Galia. Así, comenzó una campaña militar con la intención de consolidar los varios reinos francos en la Galia y Renania, dentro de la cual se enmarca la derrota de Siagrio en 486. Esta victoria supuso el fin del control romano en la región de París.
En cada reino franco, el mayordomo de palacio ejercía las funciones de primer ministro. Una serie de muertes prematuras que comenzaron con la de Dagoberto I en 639 desembocaron en una sucesión de reyes menores de edad. A comienzos del siglo VIII, esto había permitido a los mayordomos austrasios consolidar el poder de su propio linaje, lo cual llevó a la fundación de una nueva dinastía: los carolingios.

Godos
Europa
Los godos eran una de las muchas tribus del otro lado de la frontera oriental a las que los romanos llamaban bárbaras o germánicas. Probablemente su origen esté en Götaland, lo que es hoy el sur de Suecia, aunque para algunos autores su origen es báltico, pero no de la península escandinava.
En el siglo III, tras haber partido desde su lugar de origen al sur de la actual Suecia, los godos avanzaron hacia el Sur, siguiendo el curso del Vístula para luego penetrar por las llanuras danubianas hasta las orillas septentrionales del mar Negro. En su larga migración, después de dejar tras de sí a numerosos pueblos afines (los esciros y los gépidos en el Vístula, los hérulos y los rugios en Pomerania, los burgundios en la cuenca alta del Elba y los vándalos en la desembocadura del mismo río), perdieron su uniformidad étnica debido a riñas y confrontaciones internas entre los clanes de la tribu (las fuentes que describen este hecho son muy escasas), transformados en una nación relativamente poderosa, se dividieron en dos facciones: los ostrogodos al Este (entre el Don y el Dniéper) y visigodos al Oeste (entre el Dniéper y el Tisza).
Al poco tiempo, los godos poseían una fuerte organización dinástica que les permitió adquirir una capacidad de choque y una penetración mayor que las demás tribus germánicas, invadieron Dacia y se asentaron en ella por un periodo aún no establecido exactamente por las fuentes godas (dado que eran una tribu semierudita) a pesar de haber sido derrotados en el 214 por el Emperador Caracalla.
El contacto con el Imperio romano prontamente introdujo cierta civilización en las tribus góticas, sobre todo en las orientales (ostrogodos), muchos de cuyos miembros decidieron integrarse en las legiones imperiales como voluntarios.
Sin embargo, la presión hostil en los confines del imperio se hizo cada vez más fuerte por obra de los visigodos, siendo una de sus causas el explosivo aumento poblacional de los bárbaros y el simultáneo ocaso de la capacidad militar del imperio. Hacia el año 247, los visigodos completaron la ocupación y conquista de Dacia, venciendo y asesinando al emperador Decio en la batalla de Attrio. Al mismo tiempo comenzaron con la invasión de los Balcanes hacia Bizancio, por una parte, y la de Italia y Panonia, por otra.
Contra ellos lucharon los emperadores Claudio II (llamado El Gótico) y Lucio Domicio Aureliano, logrando contener sus invasiones y por casi dos siglos retrasaron su empuje hacia Occidente. Más adelante se aliaron con Constantino II y se convirtieron al cristianismo por obra del obispo Ulfilas, que tradujo la Biblia a su lengua.
Las guerras entabladas entre los emperadores romanos y los gobernantes godos a lo largo de casi un siglo devastaron la región de los Balcanes y los territorios del noreste del Mediterráneo. Otras tribus se unieron a los godos y bajo el gran rey Hermanarico establecieron en el siglo IV (350) un reino que se extendía desde el mar Báltico hasta el mar Negro, teniendo como súbditos a eslavos, ugrofineses e iranios.
Infantería montada:
guerreros

Lombardos
Los lombardos fueron un pueblo germánico originario del Norte de Europa que se asentó en el valle del Danubio y desde allí invadieron la Italia bizantina en 568 bajo el liderazgo de Alboino. Establecieron un Reino de Italia que duró hasta el año 774, cuando fue conquistada por los francos.
Cruz lombarda:
vikingos
El relato completo de los orígenes lombardos, su historia y prácticas, es la Historia gentis Langobardorum (Historia de los lombardos) de Pablo el Diácono, escrita el el siglo VIII. La principal fuente de Pablo en cuanto a los orígenes lombardos, sin embargo, es la obra del siglo VII Origo gentis Langobardorum (Origen del pueblo lombardo).
El Origo narra la historia de una pequeña tribu llamada los Winnili habitaban en el sur de Escandinavia (Scadanan) (El Codex Gothanus escribe que los Winnili primero habitaron cerca de un río llamado Vindilicus en la frontera extrema de la Galia). Los Winnili se dividieron en tres grupos y una parte dejó la tierra natal para buscar campos extranjeros. La razón del éxodo fue probablemente la superpoblación. La gente que se marchó estaba guiada por los hermanos Ybor y Aio y su madre Gambara y llegaron a las tierras de Scoringa, quizás la costa báltica o el Bardengau en las orillas del Elba. Scoringa estuvo gobernada por los vándalos, y sus jefes, los hermanos Ambri y Assi, quienes concedieron a los Winnili elegir entre el tributo o la guerra.
Guerrero lombardo:
sicilia
Los winnili eran jóvenes y valientes y rechazaron pagar tributo, diciendo «Es mejor conservar la libertad por las armas que mancharla con el pago del tributo». Los vándalos prepararon la guerra y consultaron a Godan (el dios Odín ), quien contestó que concedería la victoria a aquellos a quienes él viera en primer lugar al amanecer. Los winnili eran menores en número y Gambara buscó la ayuda de Frea (la diosa Frigg ), quien le aconsejó que todas las mujeres winnili debían atar su pelo enfrente de sus caras como barbas y marchar junto con sus esposos. De manera que Godan vio a los winnili primero, y preguntó, «¿Quiénes son estos que llevan largas barbas?» y Frea contestó, «Señor, tú les has dado el nombre, ahora concédeles también la victoria». Desde aquel momento en adelante, los winnili fueron conocidos como los langobardos (latinizado e italianizado como lombardos).
Infantería lombarda:
Franceses
Cuando Pablo el Diácono escribió la Historia entre 787 y 796 era un monje católico y devoto cristiano. Por ello, pensaba que las historia paganas de su gente eran «tontas» y «ridículas». Pablo explicó que el nombre «langobardo» venía de la longitud de sus barbas, por la palabra latina longus ('largo') y bart ('barba'). Una teoría moderna sugiere que el nombre «langobardo» viene de Langbarðr, un nombre de Odín. Priester afirma que cuando los winnili cambiaron su nombre al de «lombardos», también cambiaron su antiguo culto a la fertilidad agrícola al culto de Odín, creando así una tradición tribal consciente. Fröhlich invierte el orden de los acontecimientos en Priester y afirma que con el culto a Odín, los lombardos hicieron crecer sus barbas para parecerse al Odín de la tradición y su nuevo nombre reflejaba esto. Bruckner remarca que el nombre de los lombardos se encuentra en una relación cercana a la veneración de Odín, cuyos muchos nombres incluyen «el de la larga barba» o «el de la barba gris», y que el nombre lombardo Ansegranus ('el que tiene la barba de los dioses') muestra que los lombardos tenían esta idea de su deidad jefe.
En 560 surgió un nuevo y enérgico rey: Alboíno, que derrotó a sus vecinos gépidos, les hizo sus súbditos y en 566, se casó con la hija de su rey Cunimundo, Rosamunda. En la primavera del año 568, Alboíno forzó el limes del Friul junto a un ejército en el que no sólo había lombardos, sino también otras tribus germánicas, como bávaros, gépidos, sajones ) y búlgaros. Entre 400.000 y 500.000 lombardos cruzaron los Alpes Julianos e invadieron el norte de Italia (la población romana en el norte de Italia era aproximadamente de 2 millones de personas) debido a la presión de los ávaros. En aquel momento Longino, que había sucedido a Narsés en el gobierno de Italia con el título de exarca, no esperaba esta invasión. En el verano de 569, los lombardos conquistaron el centro romano del Norte de Italia, Milán. La zona estaba entonces recuperándose de las terribles guerras góticas, y el pequeño ejército bizantino dejado para su defensa no pudo hacer nada.
Posteriormente cayó Pavía, tras un asedio de tres años, en 572, convirtiéndose en la primera capital del nuevo reino lombardo de Italia. Al año siguiente, los lombardos penetraron más al sur, conquistando la Toscana y estableciendo dos ducados, Spoleto y Benevento, que pronto se hicieron semi-independientes. Los bizantinos consiguieron conservar el control de la región de Rávena y Roma, unidos por un estrecho corredor que discurría a través de Perugia.
Cuando entraron en Italia, algunos lombardos conservaron su forma nativa de paganismo, mientras que algunos eran cristianos arrianos. De ahí que no tuvieran buenas relaciones con la Iglesia católica, a la que persiguieron con el celo de neófitos. Gradualmente, adoptaron títulos romanos, nombres y tradiciones, y en parte se convirtieron a la ortodoxia (siglo VII), no sin una larga serie de conflictos religiosos y étnicos.
A consecuencia de estos sucesos, se formaron en el territorio conquistado por los lombardos treinta y seis ducados independientes, pero esta desmembración fue perjudicial para ellos y funesta para Italia. Sus líderes se asentaron en las ciudades principales. El rey gobernaba sobre ellos y administraba la tierra a través de emisarios llamados gastaldi. Esta subdivisión, sin embargo, junto con la independiente falta de docilidad de los ducados, privó al reino de su unidad, debilitándolo incluso en comparación con los bizantinos, especialmente después de que empezaron a recuperarse de la invasión inicial. Esta debilidad se hizo todavía más evidente cuando los lombardos tuvieron que enfrentarse con el creciente poder de los francos. En respuesta a este problema, los reyes intentaron centralizar el poder a lo largo del tiempo; pero perdieron el control sobre Spoleto y Benevento definitivamente en el intento.
La invasión lombarda, por otro lado, destruyó el limes de Friul y las plazas fuertes del Véneto. En consecuencia, esta zona quedó abierta a que otros bárbaros cruzaran los Alpes y la invadieran. Así lo hicieron los ávaros y los eslavos, que atacaron las llanuras llegando en ocasiones hasta el mar Adriático.

Ostrogodos
Los ostrogodos fueron un pueblo germánico procedente de la división que sufrieron los godos a raíz de las invasiones de los hunos, hacia el 370.
Los ostrogodos constituyeron un vasto reino al este del río Dniéster, en las tierras alrededor del mar Negro (lo que hoy es parte de la actual Ucrania y Bielorrusia). Los visigodos fueron los godos del occidente, cuyo dominio territorial se extendía desde el Dniéster hasta el Danubio.
Los ostrogodos estuvieron sometidos a los hunos desde 375, en que vencen al rey Hermanarico, hasta la muerte de Atila, ocurrida en 453, cuando recobraron su independencia y se establecieron como un pueblo federado de Roma. Posteriormente se les unieron otros godos que habían huido de sus tierras a la llegada de los hunos. En el 474 fue elegido rey Teodorico, el más conocido de los monarcas ostrogodos. Hubo varios períodos de guerras y treguas entre él y el emperador bizantino Zenón. En 488 Teodorico invadió Italia y en 493 derrotó y dio muerte en Adda a Odoacro, rey de los hérulos.
Tras su muerte en el 526, la situación se volvió tan violenta que en el 535 el emperador bizantino Justiniano I envió a su general Belisario en contra de los ejércitos ostrogodos en Italia. La superioridad del ejército bizantino fue la clave para el exterminio y el aplastamiento de la resistencia ostrogoda.
Este pueblo fue finalmente asimilado en forma gradual por otras tribus germánicas, tales como los vándalos y los francos.
Su historia escrita se inicia con la independencia del Imperio Huno, luego de la muerte de Atila. Aliándose con sus antiguos vasallos y rivales, los gépidos, los ostrogodos —dirigidos por Teodomiro— logran vencer a las fuerzas hunas comandadas por los hijos de Atila en la batalla de Nedao en 454.
Los ostrogodos inician su relación con el Imperio y se instalan en Panonia.
Las dos naciones, que se diferenciaban en sus costumbres, lengua y religión, habitaban una al lado de la otra en Italia. Cada una era dirigida por un soberano único pero bajo el régimen de personería de las leyes.
Es sobre todo esta imagen del reinado de Teodorico el Grande la que surge a partir de ordenanzas elaboradas en su nombre y en el de sus sucesores; en síntesis, los godos permanecieron concentrados en el norte de Italia. En el sur, apenas si establecieron guarniciones.
Según la concepción de Teodorico, los godos eran los protectores armados de los apacibles romanos; el rey godo cargaba con la difícil tarea de gobernar, mientras que el cónsul romano recibía los honores por ello. Asimismo, todas las formas de la administración romana subsistieron bajo el reinado de Teodorico. La política y la cultura romanas tuvieron también una gran influencia sobre los godos. Es allí donde la doble cultura del rey bárbaro desempeña un papel fundamental.
Es de recalcar que la soberanía sobre otras naciones, distintas pero establecidas sobre el mismo suelo, era necesariamente una concepción romana del poder, que dejaba sus obligaciones pesando gravosamente sobre la libertad de las tropas germánicas. Pero tal sistema tenía necesidad de un poder fuerte, ejercido por una personalidad como la de Teodorico. A su muerte, el edificio se desmoronó.
En 526, ostrogodos y visigodos se escindieron una vez más. Algunos ejemplos en los cuales todavía se ve que proceden de acuerdo se refieren a asuntos espaciados y sin importancia real. Amalarico heredó el reino visigodo en Hispania y en Septimania. Se agregó la Provenza al dominio del nuevo rey ostrogodo, Atalarico, nieto de Teodorico por parte de su madre Amalasunda.
La debilidad de la posición de los ostrogodos en Italia se mostró entonces con toda evidencia. El emperador bizantino Justiniano I siempre se había esforzado, en la medida de lo posible, por restaurar el poder imperial sobre la totalidad de la extensión del Mediterráneo y no dejó escapar esta ocasión para actuar.
En 535, encargó a su mejor general, Belisario, atacar a los ostrogodos. Éste invadió rápidamente Sicilia y desembarcó en Italia, donde tomó Nápoles y luego Roma en 536. Después marchó hacia el norte y conquistó Mediolanum (Milán) y Rávena, la capital de los ostrogodos, en 540.
Es entonces cuando Justiniano ofreció a los godos un generoso acuerdo —algo demasiado generoso a ojos de Belisario—: el derecho a mantener un reino independiente en el noroeste de Italia, pero a condición de que lo compensaran con un tributo consistente en la mitad de su tesoro para el Imperio.
Belisario transmitió el mensaje a los godos, aunque él mismo no lo aprobase. Los godos, que no confiaban en Justiniano, temían una emboscada, pero, dado que en su opinión Belisario se había comportado tan bien tras la reconquista de Italia, aceptaron reconocer este acuerdo si Belisario daba su aprobación. Esta situación condujo a un impasse.
Una facción de la nobleza goda cedió: decretando que su propio rey, Vitiges, que acababa de ser vencido, era un cobarde, y que necesitaban un nuevo soberano, se volvieron hacia Belisario. Erarico, su jefe, ofreció la corona a este último. Belisario era un soldado fiel a Justiniano y no un hombre de Estado. Hizo como que aceptaba el ofrecimiento, volvió sus pasos hacia Rávena para hacerse coronar, pero rápidamente hizo detener a los jefes godos. Acto seguido, reclamó la totalidad de su reino para Bizancio.
Justiniano estaba furioso: los persas habían atacado el Imperio de Oriente en el este, y él deseaba que un Estado neutral y estable sirviera de tope entre la frontera de sus posesiones occidentales y el reino de los francos. En efecto, estos últimos eran extraños y parecían hostiles en opinión de la corte oriental.
Belisario fue entonces convocado y enviado a Oriente contra los persas, dejando a un oficial bizantino, llamado Juan, como gobernador temporal de Italia.
En 545, cuando por fin pudo regresar a Italia, se encontró con una situación considerablemente cambiada: Erarico había sido asesinado y la facción pro-romana de la élite goda, derribada.
Los ostrogodos eligieron como nuevo jefe a Totila. Este godo «nacionalista», brillante general, había recuperado toda la Italia del Norte y expulsado a los bizantinos fuera de Roma.
Belisario entonces volvió a tomar la ofensiva: engañó a Totila para reconquistar Roma, pero perdió de nuevo la ciudad luego de que Justiniano, celoso y temeroso de su poder, le cortase el aprovisionamiento y los refuerzos. El general, avejentado, se vio así obligado a asegurar la defensa por sus propios medios.
En 548, Justiniano lo reemplazó por el general eunuco Narsés, en quien tenía mayor confianza. Narsés no decepcionó a Justiniano.
Totila fue salvajemente asesinado tras la batalla de Taginae (Gualdo Tadino) en julio de 552, y sus partidarios Teya o Teias (Theias), Aligerno, Escipuarno y Gibal fueron muertos o se rindieron después de la batalla de Mons Lactarius en octubre de 552 ó 553.
Widhin, el último jefe del que tenemos testimonio del ejército gótico, se rebeló a finales de los años 550 con una ayuda militar mínima de francos y alamanes. La sublevación no tuvo consecuencias: los ostrogodos se sublevaron en Verona y en Brescia, pero la revuelta terminó con la captura de su jefe en 561. Finalmente, Widhin fue conducido para ser ejecutado allí en 561 ó 562. Una minoría, sumisa a los bizantinos y convertida al cristianismo, sobrevivió en Rávena.
Guerrero ostrogodo:
britanicos

Suevos
noruega
Dirigidos por su rey Hermerico, en diciembre de 406 y en compañía de otros pueblos germánicos cruzaron el Rin, que estaba helado, a la altura de Maguncia, penetrando en el Imperio romano. Durante dos años se movieron a sus anchas por las Galias, dedicándose al saqueo y el pillaje. En 409, junto con vándalos y alanos penetraron en Hispania, atravesando el Pirineo Occidental. Estos pueblos asolaron el norte de la península, hasta que en 411 suevos y vándalos asdingos se asentaron en la provincia de Gallaecia, firmando un pacto (foedus) con el emperador Honorio y estableciendo su centro político en Bracara Augusta (actual Braga, en Portugal). Pronto surgieron desavenencias con los vándalos, los cuales se dirigieron a la Bética y posteriormente pasaron al África romana. Debido a su escaso número (apenas unos 30.000), los suevos estuvieron agrupados.
Su régimen de gobierno era la monarquía. Los reyes suevos se extienden desde Hermerico hasta Andeca, que en el 585 fue derrotado por el rey visigodo Leovigildo. En su Historia Sueborum, Isidoro de Sevilla deja constancia de que el Regnum Sueborum duró exactamente 177 años y fecha erróneamente su inicio en el 408 (ya que los suevos no penetraron en la península Ibérica hasta el 409).
En el 453 Requiario, su sucesor, firma la paz con los romanos, entregándoles la Cartaginense, pero en el 456 decide pasar a la ofensiva invadiendo la Cartaginense. Esto provoca la intervención de los visigodos, que derrotan a los suevos en la batalla del río Órbigo (456, cerca de la actual Astorga). Los visigodos persiguieron a los fugitivos hasta Braga, que saquearon, y ejecutaron a Requiario, al que habían capturado, dejando como rey a Agiulfo, que cometió innumerables tropelías, provocando una guerra civil que traería un periodo de caos en el reino. Esto impidió una ulterior expansión del reino suevo, que a partir de ese momento quedaría limitado al noroeste de la Península Ibérica.
En los años siguientes se sucedieron las luchas entre distintos pretendientes al trono, con una activa participación visigoda. Remismundo consiguió unificar el reino, y durante su reinado los suevos se convirtieron al arrianismo.
Los suevos empiezan a reaparecer en la historia a mediados del siglo VI. Por esta época, el rey Charriarico o Karriarico o Carriarico (c. 550-559) introdujo el catolicismo, según el testimonio de Gregorio de Tours, al invocar a San Martín de Tours, gracias a cuya intercesión un hijo del rey se habría curado de una grave enfermedad, tras lo cual se trajeron unas reliquias del santo al reino suevo. La sustitución del arrianismo por el catolicismo pudo llevar aparejadas situaciones de tensión de las que, sin embargo, no hay noticias. Isidoro cita como primer rey católico a Teodomiro (559-570).
Desde el 583 o 584 reinó en el reino suevo Eborico, hijo del rey Miro que había jurado fidelidad a Leovigildo mediante un tratado antes de morir. Eborico firmó un tratado de paz con Leovigildo, según Gregorio de Tours, lo cual debió acontecer el 583. Hacia el año 584 el rey suevo fue destronado por su cuñado Andeca (Odiacca) y encerrado en un monasterio. El nuevo rey casó con la esposa de Eborico, llamada Sisegutia, sin que se sepa si Andeca se separó o había enviudado de su matrimonio anterior (con la hermana de Eborico). Pero Leovigildo reaccionó y en 585, simultáneamente a la guerra con Borgoña (que llevó su hijo Recaredo), invadió el reino suevo, lo devastó y capturó a Andeca al que hizo tonsurar (entrar a formar parte de la clerecía), lo que le inhabilitaba para reinar, y lo envió a Pax Julia (Beja). Además, las naves que hacían las travesías comerciales entre el reino suevo y territorios francos pertenecientes a Gontrán de Borgoña fueron destruidas. El tesoro real suevo cayó en poder del vencedor, y los territorios del reino suevo pasaron a ser posesión visigoda, convirtiéndose en una nueva provincia. Como los suevos se habían convertido al catolicismo durante el reinado de Teodomiro, padre de Miro, Leovigildo restauró el arrianismo, y se sabe que obispados arrianos se restablecieron en los territorios suevos (seguramente doce), pues cuatro obispos se convirtieron después al catolicismo en el III Concilio de Toledo en 589; los obispos arrianos nombrados por el rey visigodo convivieron con los católicos.
Apenas el rey visigodo salió del país, los suevos se rebelaron y aclamaron como rey a un noble llamado Malarico. Pero la rebelión fue sofocada por fuerzas visigodas sin necesidad de la intervención de Leovigildo.

Vándalos
Los vándalos fueron un pueblo germano de Europa central, su lengua pertenece a la rama germánica oriental que habitaban las regiones ribereñas del Báltico (en la zona de las actuales Alemania y Polonia).
En la primavera de 429, los vándalos, liderados por su rey Genserico, decidieron pasar a África con el fin de hacerse con las mejores zonas agrícolas del Imperio. Para ello lograron barcos con los cuales cruzaron el Estrecho y llegaron a Tánger y Ceuta. Luego se desplazaron al este, haciéndose, tras algunos años de lucha, con el control del África romana y la ciudad de Cartago que pasó a ser la capital de su reino, por tanto, las fuentes de producción de la mayor región cerealista del viejo imperio, que en lo sucesivo tuvo que comprar el grano a los vándalos, además de soportar sus razzias piratas en el Mediterráneo Occidental. Para ello contaban con el gran puerto de Cartago y con la flota imperial en él apresada. Sobre la base de esta última, Genserico consiguió apoderarse de bases marítimas de gran valor estratégico para controlar el comercio marítimo del Mediterráneo occidental: las Islas Baleares, Córcega, Cerdeña y Sicilia.
Guerrero vándalo:
reinos
Genserico (428-477), el auténtico fundador del Reino vándalo, puso las bases del apogeo del mismo, pero también las de su futura decadencia. El cénit de su reinado y del poderío vándalo en África y el Mediterráneo lo constituyó la paz perpetua conseguida con Constantinopla en el verano del 474, en virtud de la cual se reconocían su soberanía sobre las provincias norteafricanas, las Baleares, Sicilia, Córcega y Cerdeña. No obstante, desde los primeros momentos de la invasión (429-430) Genserico golpeó a la importante nobleza senatorial y aristocracia urbana norteafricanas, así como a sus máximos representantes en estos momentos, el episcopado católico, procediendo a numerosas confiscaciones de propiedades y entregando algunos de los bienes eclesiásticos a la rival Iglesia donatista y a la nueva Iglesia arriana oficial. Tampoco pudo destruir las bases sociales de la Iglesia católica, que se convirtió así en un núcleo de permanente oposición política e ideológica al poder vándalo. Respecto de su propio pueblo, Genserico realizó en el 442 una sangrienta purga en las filas de la nobleza vándalo-alana. Como consecuencia de ello, dicha nobleza prácticamente dejó de existir, destruyéndose así el fortalecimiento de la misma, consecuencia del asentamiento y reparto de tierras. En su lugar, Genserico trató de poner en pie una nobleza de servicio adicta a su persona y a su familia. Elemento importante de dicha nobleza de servicio sería el clero arriano, favorecido con cuantiosas donaciones y reclutado entre bárbaros y romanos.

Vikingos
polonia
Vikingo es el principal de los nombres dados a miembros de los pueblos germánicos originarios de Escandinavia, famosos por sus incursiones y pillajes en Europa. Dependiendo del contexto y de la interpretación del autor, puede usarse el nombre para referirse a los incursores de esta procedencia o a sus países de origen. La metonimia ha llevado a que el nombre se siga usando aún hoy en día de forma coloquial para referirse erróneamente a los países escandinavos.
Si bien existen referencias vagas a pueblos germanos del Báltico y Escandinavia en las fuentes latinas, sus ataques y su aparición en la escena política europea cobran relevancia con el saqueo del monasterio de Lindisfarne (793) en el norte de Gran Bretaña, al que pronto siguieron ataques a otros monasterios. Los anales y crónicas de los dos siglos siguientes están repletos de relatos aterradores. Su actuar violento aterrorizó a las antiguas comunidades que, aunque acostumbradas a la guerra, no tenían forma de prever cuándo habría una incursión y sufrían una carencia de poderes fuertes en los comienzos de la Edad Media. Estos ataques sumados a los de los húngaros y ávaros, a la presión de pueblos eslavos en Europa Oriental y a la de los árabes en el Sur fueron tanto causa como consecuencia de un período de inestabilidad que favoreció la descentralización política del feudalismo.
Durante los siglos siguientes, los vikingos y sus descendientes tuvieron gran influencia en la historia europea. En las Islas Británicas gobernaron durante muchos años hasta ser finalmente conquistadas por los normandos, descendientes de vikingos que habían recibido tierras en Normandía (Francia). En Italia fundaron el reino normando de Sicilia e incluso llegaron a influir con sus incursiones en el Califato de Córdoba y en el Imperio bizantino. A través de los ríos del norte intervinieron repetidas veces en el mar Báltico y en Rusia, cuyos primeros estados (la Rus de Kiev) aparecen vinculados a aventureros vikingos.
Se suele datar el final del periodo vikingo con la caída del rey Harald el Despiadado, que murió en la Batalla del puente Stamford en el año 1066 cuando intentaba tomar posesión del territorio de Inglaterra. Si bien la influencia nórdica siguió siendo relevante, la aculturización de normandos en Francia, Inglaterra e Italia, las victorias militares de varios estados como Francia que lograron asegurar las costas y la propia disminución de incursiones escandinavas con la cristianización de Escandinavia supusieron paulatinamente el final de su actividad tal y como se conocía.
Sus ataques y su aparición en la escena política europea comenzaron con el saqueo del monasterio de Lindisfarne en 793. Los monasterios, que acumulaban amplias posesiones, alimentos y cobijo, son objetivo de sus siguientes ataques, que se producen con gran facilidad y rapidez (al fin y al cabo, los monjes no podían defenderse). En 794, son saqueados el monasterio de la isla escocesa de Iona, los monasterios de Jarrow y Monkwearmouth en la costa inglesa y el monasterio de Inishboffin en Irlanda. Dichos ataques se repetirían en los años siguientes, azotando la zona. No obstante, hay que tener en cuenta que la mayoría de fuentes de esa época fueron redactadas por los pueblos atacados, por lo que es posible que muchos de los datos estén exagerados. De hecho, los ataques fueron vistos en muchos casos como herejías por los monjes de los monasterios, ya que suponían un ataque directo a Dios.
En 799, los vikingos se empiezan a aventurar lejos de esa zona y arriban por primera vez a la costa francesa en Bretaña. El estuario del Loira y las islas de la región fueron víctimas de las razas vikingas. En el 820, ya una flota de 13 navíos ataca por el Sena. En 834 se tienen noticias de sus primeros ataques a los Países Bajos.
En las Islas Británicas y el Canal de la Mancha, el paso del tiempo sólo incrementó el número de ataques, su fuerza y su alcance. En 840, se tiene constancia de su primer campamento invernal en Irlanda, donde, para protegerse de los daneses, los jefes locales se alían con los noruegos, que desde 853 pasan a controlar Irlanda. En 850, hibernan también en Inglaterra, donde fundan en 866 un asentamiento permanente en York y conquistan una amplia porción del país. Al sur, también empeoran las cosas: en 845 se produce el primer ataque a París y en 847 a Burdeos.
La primera expedición vikinga al Mediterráneo data de 844, cuando queman Sevilla. En el 858, una expedición de más de 62 barcos saquea las costas del Levante ibérico y la Toscana italiana. A partir de esa época, comienzan a remontar ríos, siendo rechazados en 863 frente a Colonia, aunque obteniendo éxito en otras incursiones por Alemania y Francia. Al oeste, remontan el Volga por Rusia, apoderándose en 861 de Nóvgorod y en 863 de Kiev. En el 865, una primera expedición sin éxito trata de llegar a Constantinopla.
En 878, el rey de Wessex Alfredo I el Grande venga los múltiples saqueos de Inglaterra y logra derrotar a un ejército danés, garantizando la independencia de su tierra, aunque tiene que reconocer el dominio de éstos sobre la otra mitad de Inglaterra. La guerra no tardaría en reanudarse, pero desde entonces los vikingos llevan la peor parte. En 885 su ataque más afamado a París sólo se evita con el pago de un rescate y el permiso para saquear las tierras durante su camino de vuelta. Pero en 888, Alain de Bretaña logra derrotarlos también. El comienzo del siglo X en Europa Occidental marca el fin de sus grandes éxitos. En 911, se rechaza el último ataque a la desembocadura del Sena, y en 931 son expulsados de sus bases en el Loira. La década siguiente ve sus últimos ataques a Bretaña.
En Oriente su esplendor duraría más, y a lo largo del siglo X, varias expediciones tienen éxito en sus ataques por el Mar Negro y el Caspio. Los comienzos del siglo XI verían un último reaparecer cuando en 1014 se reinstaura el dominio vikingo de Inglaterra y con el vikingo Canuto. Este renacer se considera definitivamente terminado cuando el rey Harald III el Despiadado muere en la batalla del puente Stamford en 1066, durante conflictos dinásticos en Inglaterra.
La Era Vikinga estaba ya tocando a su fin. En 1100 Suecia se convierte al cristianismo, mostrando así como Escandinavia se iba integrando en la cultura europea cristiana. Fuera de sus países de origen, la mayoría de sus asentamientos habían terminado mezclándose con al población local y aculturizandose. Los descendientes de los vikingos lograron consolidarse en el ámbito europeo y fundaron el primer reino ruso en Kiev. Los normandos, vikingos asentados en Francia, salieron de Normandía y subieron a los tronos del reino de Jerusalén, Inglaterra, Sicilia, Nápoles y del Imperio Latino.
Los vikingos fueron un pueblo marinero muy mitificado en los anales medievales y sagas nórdicas. Como muchos pueblos medievales, los vikingos tenían un sistema estratificado de castas rígido.
Los diversos pueblos vikingos se encontraban interrelacionados a través del mar, que comunicaba los numerosos núcleos habitados sin unidad política. Las diferencias en sus costumbres y en las rutas marítimas elegidas se deben sobre todo a su posición geográfica y a sus peculiares características físicas.
Para surcar estos mares usaban dos tipos de barcos drakkars (dragones en nórdico) y knarr. Los knarres eran barcos veleros de casco corto y amplio, lentos pero de gran capacidad. El desarrollo de los drakkares, barcos largos y estrechos de fácil navegación y muy útiles para desembarco y transporte de tropas, sin igual en la Europa Medieval, fue uno de los motivos que impulsó su rápida expansión.
Drakkar:
imperios
Durante la Era Vikinga, Escandinavia fue escenario de numerosas guerras. Sin embargo, éstas tenían un carácter más de rencillas entre los caudillos locales por dominar a sus rivales que de verdaderas luchas entre naciones. Hasta la segunda mitad de la Era Vikinga no se puede hablar de verdaderos reyes locales, ni de estados definidos.
Los primeros vikingos eran paganos y politeístas. Adoraban a un panteón de dioses que personificaban las fuerzas de la naturaleza y otros conceptos. Más tarde se convirtieron al cristianismo.
Odin:
Escandinavia
Hay que tener en cuenta que, en contra de la percepción popular generalizada, los vikingos no fueron uniformemente paganos antes de su conversión total al cristianismo. Un gran número de ellos se había ido convirtiendo progresivamente, bien durante sus incursiones a tierras extranjeras, bien a través de monjes misioneros. Estos vikingos cristianos se hicieron cada vez más numerosos a medida que la nueva fe sustituía definitivamente al paganismo durante la evangelización de Escandinavia, aunque las viejas creencias perdurarían hasta el siglo XI. La conversión de los monarcas vikingos y la posterior imposición de la fe cristiana por parte de éstos a todo el pueblo constituyó un punto de inflexión crucial.
Guerrero vikingo:
Cristianos
Durante este proceso de transición religiosa, la fe politeísta vikinga recibió ciertas influencias cristianas (como antes las había recibido de la religión pagana de Roma). A ello hay que añadir que muchas de las fuentes que proporcionan el conocimiento actual de la antigua religión vikinga fueron escritas por cristianos, y algunos de sus mitos y descripciones responden a una visión cristiana de la mitología nórdica.
En estos pueblos, también es digno de destacar a los berserker, que eran guerreros vikingos que combatían semidesnudos, cubiertos de pieles. Entraban en combate en trance, poseídos por el odio, insensibles al dolor, y llegaban a morder sus escudos y a echar espuma por la boca (se ha dicho que padecían de epilepsia). Se lanzaban al combate con furia ciega, incluso sin armadura ni protección alguna; hasta se dio el caso de que se lanzaban al agua antes de tiempo de un drakkar y se ahogaban sin que nada se pudiera hacer. Su sola presencia atemorizaba a sus enemigos e incluso a sus compañeros de batalla.
Berserker:
nordicos
En cierto modo, la religión de estos grandes guerreros también les influenciaba a tener una gran furia en combate. Sus dioses, todos ellos guerreros, exigían - para alcanzar el más puro de los paraísos a su alcance - tener la muerte más noble en la batalla.
Su muerte era una fiesta, no un conjunto de penas: el guerrero era conducido a una gran barcaza de madera en la cual iniciaría el viaje al Valhalla. Se dejaba llevar corriente río abajo, mientras la barca ardía. Muchas esposas de estos guerreros se introducían vivas en esas barcas y atravesaban su pecho con una espada, para poder alcanzar así la misma suerte que sus maridos.
Llegaron a componer una guardia personal (no más de una docena) al servicio de varios reyes vikingos. Fueron marginados por la sociedad por considerárseles locos, y una leyenda que recorría los países nórdicos contaba que se convertían en hombres lobo, lo que motivó que se les temiera más y se les recluyera, ya en la cristiandad, por considerarlos poseídos por el diablo.

Visigodos
Los visigodos fueron un pueblo germánico que penetró en el Imperio romano tardío. Los visigodos fueron la rama occidental de los pueblos godos. Después de la caída del Imperio romano occidental, los visigodos tuvieron un papel importante en Europa durante los 250 años que siguieron.
Los godos, aprovechando la pasividad de los emperadores romanos con respecto a Germania, se establecieron allí, hasta que a principios del siglo III se instalaron a orillas del mar Negro, en la zona de Crimea, de donde fueron expulsados por los hunos en 376. Para entonces los godos se habían desgajado en dos grupos: visigodos y ostrogodos.
El pueblo de los godos fue nombrado ya por Tácito, que los llamó gotones. Entonces habitaban el norte de Germania, en tierras que antes poblaron boyos, getas y escitas. Ampliaron sus territorios e incorporaron a otros grupos vecinos (de origen germano y sármata) y dominaron del Theiß (en alemán) o Tisza al Don y del Ponto al Báltico.
Integraron la nación de los godos pueblos diversos: hérulos, rugios, lemovios, esciros, helvecones, sidenios, turcilingos, gépidos, vándalos y otros, algunos de los cuales acabaron desapareciendo en el conjunto, mientras que otros formaron sus propios grupos. Los godos, propiamente dichos, se dividían en tervingos (Theruingi) y greutungos (Greuthungi). Los tervingos, 'gente boscosa', poblaron el territorio entre los Cárpatos y el Dniéper y los greutungos, 'gente de la estepa', las estepas ucranianas al este del Dniéper. Así, este río servía de límite entre ambos grupos y los tervingos fueron llamados west goths ('visigodos') por situarse en occidente (West en germano), y los greutungos fueron llamados ost goths ('ostrogodos') por situarse en el este (Ost en germano). Otra versión atribuye la denominación de visigodos a la palabra germana wisgoths, traducida por 'hombres fuertes'.
Durante el siglo III ambos grupos, ostrogodos y visigodos, efectuaron incursiones contra el Imperio, destacando las del 251 (contra Moesia y Tracia), la del 258–259 (contra la costa del Mar Negro, Propóntide, las islas del Egeo, Éfeso, Atenas y otros puntos) y la del 269 (contra Creta, Chipre, Tesalónica y otros puntos). Entre los años 270 y 273, el emperador romano Aureliano abandonó la Dacia, región sobre el norte del Danubio, permitiendo su ocupación por los godos. Allí permanecieron durante más de un siglo sin tener conflictos con los romanos, a cuyos ejércitos suministraban tropas.
Hacia el año 370 estaban gobernados por un rey llamado Hermanarico o Ermrich, el primer rey histórico de la dinastía de los Amalos, quien hubo de enfrentarse en el 375 a los hunos dirigidos por Balamir. Hermanarico, ya anciano, fue gravemente herido en un atentado y se suicidó ante una inminente derrota, sucediéndole Vitimiro o Winithar, cuyo intento de resistir a los hunos no tuvo éxito y él mismo resultó muerto. Los magnates ostrogodos eligieron un nuevo rey para su pueblo (la dinastía legítima ostrogoda de los Amalos preconizaba el mantenimiento de la unidad de todos los grupos godos, bajo su dirección) y se sometieron a los hunos. Pero los visigodos, que eran unos doscientos mil, se reunieron en la orilla norte del Danubio y pidieron al Imperio, contra el que habían combatido unos años antes, que les aceptara en sus territorios y se les otorgaran tierras donde asentarse. Una parte de los ostrogodos, a cuyo frente figuraba el rey niño Viderico, de la dinastía legítima de los Amalos, marchó con los visigodos, y uno de sus descendientes enlazó años después con la dinastía ostrogoda (en tiempos de Teodorico el Grande).
En 401, Alarico marchó contra Italia pero fue vencido cerca de Pollentia (6 de abril de 402) y después en Verona. Probablemente Estilicón negoció con Alarico su ayuda contra otros bárbaros como Radagaiso, y se cree que le fue ofrecida la confirmación como Magister Militum y gobernador de Iliria, con unos límites que entraban en contradicción con las reivindicaciones territoriales de Oriente.
Guerrero visigodo:
teutones

Estos han sido algunos de los pueblos germanos, que gracias a su astucia, valor y arte para la guerra, detuvieron el avance de imperios que hubiesen cambiado el eje de la historia.
La mayoría de los descendientes de europeos, seguimos el linaje de estos bravos y honorarios guerreros, que lucharon por la tierra que le sedarían a los actuales habitantes de Europa.
Es muy importantes saber que la sangre que portamos significa mucho para un largo trance de generaciones, y por eso hay que cuidarla.
Espero que les haya gustado mi redacción sobre estos maravillosos pueblos.
Saludos.

Fuentes de Información - Los Germanos

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27 comentarios - Los Germanos

@hugo6774 Hace más de 3 años
buen post
@quironXXI Hace más de 3 años
esta bien , bien tu informacion algun dia me dare tiempo para leerlo completo... una pregunta colega novato .. cual es la diferencias de postear yde crear un nuevo tema en alguna comunidad? y como haces para hacer el primero.. ya que se en un post que haces se te puede dar puntos mas no sé si en un tema que creas en alguna comunidad "x"
@TulioX Hace más de 3 años
Excelente Post. Me gustan las imagenes que has puesto. Saludos y suerte con los siguiente post.
+10
@abogadoninja Hace más de 3 años
Aca te dejo +10
@palmaria Hace más de 3 años
muy buen post este tambien a favoritos
@kalashnikov009 Hace más de 3 años
buena info
@Ghoon Hace más de 3 años
buen post loco! +10 asi llegas a nfu
@Ghoon Hace más de 3 años
te quedan 5 nomas para llegar!
@nicos8 Hace más de 3 años
Despues de ver todos lo pst q sacas ni empedo te hago New Full user me das pena que seas tan racista
@gordapuerca Hace más de 1 año
Yo la quiero, con todo respeto.
@carlosbb2005 Hace más de 3 años
nicos8 dijo:Despues de ver todos lo pst q sacas ni empedo te hago New Full user me das pena que seas tan racista

yo si
@Lau_Momia Hace más de 2 años
nicos8 dijo:Despues de ver todos lo pst q sacas ni empedo te hago New Full user me das pena que seas tan racista

Dejalo, si es un boludo barbaro este...
@sairsavi Hace más de 2 años
excelente post te debo los punticos
@ValdiviaH Hace más de 1 año +1
Me hicistes la tarea XDD Grax!!!
@Suben-Strujen Hace más de 8 meses
algun dia lo leere
@XCriticalX Hace más de 4 meses
buen post .. en lo personal me identifico con el pueblo godo ...
@Pokkle Hace más de 3 meses
Éstos arruinaron la civilización
@JamesHei Hace más de 2 meses
Excelente trabajo. Buscaba la ubicación de los germanos en general y me diste la información de cada grupo y mucho más. Te dejo 10 puntos.
@clavietiko Hace más de 1 mes