La radioactividad en la salud

Si buscas una explicación de lo mas sencilla y corta posible, sobre la radioactividad y como jode nuestra salud. Tomate un tiempo y lee asi comprendes de lo que se dice en todos los medios de noticias cuando se refieren al desastre en Japón.



Riesgos radiactivos para la salud

El incidente nuclear del Japón ha despertado el miedo a la amenaza invisible de la radioactividad. Pero ¿cuáles son los posibles efectos de la radioactividad sobre la salud? La mayoría de ellos se notan a medio o largo plazo, y se traducen en un aumento del riesgo de sufrir cáncer de tiroides, leucemias y otros tumores.


Lo característico de las sustancias radiactivas es que son moléculas inestables que se desintegran continuamente y que al explotar emiten radiación ionizante liberando gran cantidad de energía. Esta energía se aprovecha en las centrales nucleares para producir electricidad, pero resulta sumamente peligrosa si entra en contacto con el organismo. La radiación ionizante puede visualizarse como continuas oleadas de pequeñas bombas que explotan.

Si estas explosiones invisibles se producen en el interior del cuerpo humano, porque se han inhalado partículas radiactivas o porque se han ingerido alimentos contaminados, se ocasiona un grave daño celular. Sus consecuencias pueden ser catastróficas si afectan al material genético o dañan irreversiblemente la maquinaria celular. Pero el peligro de la radiactividad, como la de cualquier veneno, depende de la dosis.

Todos estamos expuestos a radiaciones ionizantes (con energía suficiente para ionizar la materia, es decir, producir iones), procedente de fuentes naturales, como la radiación cósmica y la de las rocas terrestres, o de exploraciones médicas tan habituales como una radiografía con rayos X. La radiactividad está, por tanto, presente en nuestras vidas: en el medio ambiente, en el aire, en las plantas (el tabaco, por ejemplo, acumula radiactividad) y en nuestras casas.

Radón de las rocas

Las tres cuartas partes de esta radiactividad natural proceden del gas radón que emana de las rocas (de la desintegración del uranio que contienen), y es muy variable geográficamente (en algunos lugares hasta 200 veces mayor que en otros). Con todo, la radiactividad natural no suele tener efectos importantes sobre la salud. En cambio, la artificial, como la generada en una central nuclear, puede ser muy peligrosa o letal en caso de accidente y fuga radiactiva.

En el caso del accidente de la central nuclear de Chernobil en abril de 1986, el más grave de todos los tiempos, murieron 31 personas, centenares resultaron gravemente contaminados y otras 135.000 tuvieron que ser evacuadas, obligadas a abandonar sus casas y todas sus pertenencias para siempre. Aunque hay estudios que documentan un aumento de cánceres en la población expuesta, todavía no se conocen suficientemente todas sus consecuencias a medio y largo plazo (la radiación puede afectar a varias generaciones).

Las partículas radiactivas entran en el organismo por inhalación o por la ingestión de agua o alimentos
La exposición a las radiaciones ionizantes tiene, de entrada, un efecto agudo como consecuencia del daño celular que producen las partículas o las ondas de energía procedentes de la fuente radiactiva. Con todo, lo más preocupante en términos de salud pública son los efectos crónicos como consecuencia de la inhalación e ingestión de material radiactivo. Las partículas se dispersan por el aire y pueden penetrar a través de los pulmones, contaminan todo tipo de objetos, el suelo y el agua, y finalmente entran en la cadena alimenticia.

Alteraciones genéticas

El principal riesgo de la inhalación o ingestión de partículas radiactivas es la afectación de ADN, que altera la producción de proteínas y puede facilitar el desarrollo de un cáncer. Entre los supervivientes de las bombas de Hiroshima y Nagasaki, el riesgo de desarrollar leucemia aumentó pocos años después y el aumento del riesgo de otros cánceres se apreció hasta más de 10 años después.

El yodo radiactivo (I-131), uno de los principales isótopos generados en una fisión nuclear, se acumula en la glándula tiroides, aumentando el riesgo de cáncer. Esta glándula utiliza yodo para producir las hormonas tiroideas, por lo que en caso de exposición radiactiva se recomienda tomar pastillas de yoduro potásico para saturar la tiroides y evitar así que capte yodo radiactivo. El riesgo de desarrollar cáncer de tiroides es superior en niños y adolescentes. El cesio-137 es otro peligroso isótopo radiactivo que daña las células, especialmente el ADN, aumentando el riesgo de sufrir diferentes tumores malignos.

En el accidente de la central de Fukushima, ocurrido como consecuencia del terremoto que afectó a Japón el 11 de marzo de 2011, se han producido fugas de partículas radiactivas. A los pocos días, la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA), reconoció que en numerosos lugares de Japón se habían detectado niveles elevados de isótopos radiactivos de yodo-131 y cesio-137 en el suelo y en el agua. Pero todavía está por ver el alcance de la contaminación ambiental y sus efectos sobre la salud.
EFECTOS SEGÚN LA DOSIS

La unidad de medida de la radiación recibida es el sievert (Sv). De media, una persona recibe anualmente una dosis de 3,0 milisievert (mSv), el 80% procedente de fuentes naturales y el resto de artificiales. Así, una radiografía de tórax implica una dosis de 0,1 mSv (equivalente a la radiación natural de 10 días); una mamografía, 0,4 mSv (equivalente a 7 semanas), y un escáner abdominal, 15 mSv (5 años). Los efectos de la radiación ionizante dependen de la dosis, del tiempo de exposición (la exposición aguda es más peligrosa que la crónica a la misma dosis) y de otros factores. A corto plazo, sólo a partir de dosis diarias de 0,25 Sv empiezan a notarse los primeros síntomas (náuseas y vómitos) y, a partir de 1 Sv, enrojecimiento de la piel, pérdida del pelo y quemaduras. Con dosis diarias superiores a 3 Sv aparecen hemorragias, diarrea, descamación y esterilidad. Y con más de 10 Sv sobreviene la muerte.


Fuente: Global Talent http://www.es.globaltalentnews.com/reflexion/ciencia_presidentes/5385/Riesgos-radiactivos-para-la-salud.html

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