Retroinformática: Commodore PET (1977)

Retroinformática: Commodore PET (1977)



En los años 1970, el líder indiscutido de la industria de los chips utilizados en las calculadoras electrónicas era Texas Instruments (TI). Más o menos a la mitad de esa década TI, que también fabricaba calculadoras con su marca, comenzó a aumentar el precio de los chips sueltos. A tal punto llegó el incremento de precios, que en 1975 resultaba más caro comprar los chips por separado que la calculadora funcionando. Esta estrategia tenia como objetivo sacar del mercado a los demás fabricantes de calculadoras, entre los cuales se encontraba Commodore. Lejos de resignarse y abandonar un negocio tan lucrativo, Commodore decidió comprar una empresa que fabricaba chips y que tenia en su catálogo varios productos interesantes. Así fue como MOS Technology acabó en manos de la pujante Commodore.

Retroinformática: Commodore PET (1977)


Dentro del paquete adquirido se encontraba el KIM-1, un microordenador que un equipo de ingenieros de MOS, liderados por Chuck Peddle, había diseñado para que los interesados en el microprocesador MOS 6502 -un reemplazo muy barato del Motorola 6800- pudiesen comprender su funcionamiento. Peddle convenció a Jack Tramiel, el CEO de Commodore, de que en el futuro se venderían enormes cantidades de ordenadores personales, y que este sería un negocio mucho más rentable que el de las calculadoras electrónicas. De echo, algunos ex empleados de la empresa han reconocido que los componentes del KIM-1 costaban setenta veces menos que el precio final del producto. Así fue como el equipo de Peddle recibió el encargo de realizar el diseño de un ordenador “de verdad” basado en el KIM-1 que sería el primero concebido enteramente dentro de Commodore. El resultado de este encargo fue el Commodore PET (Commodore Personal Electronic Transactor).



El sucesor de la placa de circuito impreso con pretensiones que había sido el KIM-1 se convirtió en el primer ordenador personal completo de la historia. En efecto, el Commodore PET modelo 2001 fue el primero en incluir dentro de un mismo gabinete el ordenador, un monitor, un teclado y una unidad de almacenamiento de datos basada en casetes de audio. Se construyeron dos versiones de este primer modelo: el PET 2001-4 y el PET 2001-8, con 4 y 8 KB de RAM respectivamente. El resto de sus características eran idénticas: un microprocesador MOS 6502 a 1 MHz, un chip de vídeo MOS 6545 capaz de generar texto en blanco y negro con una resolución de 40x25 caracteres semigráficos, BASIC en ROM, un monitor de 9 pulgadas, un pequeño teclado y una unidad de cintas. Este primitivo dispositivo de almacenamiento se denominó “Datassette”, término que fue adoptado más tarde para las unidades de cinta por prácticamente todos los fabricantes de ordenadores personales. El modelo de 4KB de RAM se vendía al público en 795 dólares.
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El ordenador fue anunciado a mediados de 1977, y comenzó a venderse en septiembre del mismo año. Commodore se vió rápidamente desbordada por la cantidad de pedidos, y era normal tener que esperar varios meses para que el deseado PET llegase a la casa del feliz comprador. Pero no todo eran rosas: muchos usuarios se quejaban de lo pequeño que era el teclado del PET 2001. El problema tenia su origen en el poco espacio que disponía el gabinete para alojar las teclas y el datassette, por lo que Commodore puso a la venta las versiones “N” y “B”, ambas con la unidad de casetes fuera de la carcasa principal. Esto permitió un teclado mayor y -de paso- se comenzó a ofrecer más cantidad de memoria RAM. Surgieron los modelos PET 2001-N-8, 2001-N-16 y 2001-N-32, con 8K, 16K y 32K de RAM respectivamente. El éxito de su ordenador motivo a Tramiel para exportarlo a Europa, pero se encontró con que la compañía holandesa Philips tenia registrado el nombre “PET”, por lo que se cambió el nombre a “CBM” (por Commodore Business Machines). Así fue como nació la serie CBM 3000, que incluyó los modelos 3008, 3016 y 3032, con 8K, 16K y 32K de RAM.

A diferencia de otros ordenadores personales de la época, como el Apple II o el TRS-80, los PET no podían modificar su juego de caracteres. Esto se debía a que la tabla con los bits que representaban a cada uno de ellos estaban -como corresponde- guardados en la memoria ROM y no podían ser pasados a la RAM para cambiarlos. Esto hizo que los juegos disponibles para el PET fuesen de mucha menor calidad que los de sus competidores. Esta lección seguramente fue tomada en cuenta por Tramiel a la hora de diseñar los sucesores del PET, el Commodore VIC-20 y el Commodore C-64, ambos con modos gráficos muy potentes. Pero las ventas del PET seguian creciendo, sobre todo en colegios, universidades y pequeñas empresas, donde los juegos no eran un tema tan importante. Nació la serie 4000, con un monitor más grande y de fósforo verde en lugar de blanco. Este modelo también fue el primero en no incluir los zócalos vacíos correspondientes a la memoria no instalada. Para abaratar costos, los modelos de 8K, 16K y 32K utilizaban una misma placa base, y muchos usuarios descubrieron que podían comprar el PET de 8KB y luego agregar ellos mismos los chips de memoria necesarios para llegar a los ansiados 32KB, por solo una fracción del precio. La modificación de Commodore terminó con esta práctica.
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Los PET de la serie 4000 incluían además una nueva versión del lenguaje de programación Commodore BASIC, y el modelo de 32KB (PET 4032) tuvo un enorme éxito en los colegios, en buena medida gracias a su extraordinariamente resistente carcasa de metal. Otro factor importante para este éxito fue su puerto IEEE 488, que si bien era prácticamente ignorado por los usuarios hogareños, permitió a los profesores más audaces conectar entre si varios PET para conformar una red de área local, en la que se compartían impresoras y unidades de disquetes. La primera de estas unidades fue la Commodore 4040, un dispositivo doble capaz de lidiar con dos disquetes de 5.25 pulgadas.
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Poco después llegó la serie CBM 8000, máquinas con un diseño exterior mucho mejor, con bordes más suaves y redondeados, una característica que compartirían casi todos los ordenadores Commodore fabricados posteriormente. El CBM 8000 tenia la “ventaja” de poder manejar texto en 80 columnas, pero esta característica en lugar de ser recibida con júbilo por los consumidores fue vista como un problema, ya que buena parte del software escrito para los PET anteriores (de 40 columnas) no corría bien. El modelo CBM 8032 disponía de 32KB iniciales que podían ser ampliados con otros 64KB, algo poco frecuente en esa época. Más tarde esta ampliación sería incluida de fábrica, dando lugar al modelo CBM 8096. El CBM 8296-D, uno de los más potentes de la serie, también incluiría dos unidades de disquetes dentro del gabinete principal. El último ejemplar de esta familia, denominado “Execudesk” abandonaron el diseño “todo en uno”, disponiendo de un teclado separado y una base giratoria para el monitor.

El final de la gran familia PET estaba cerca. El último integrante de de la serie fue el SuperPET 9000 o SP9000, a veces también denominado “MicroMainframe”. Commodore contó con la ayuda de la Universidad de Waterloo para realizar su diseño, ya que en esa institución necesitaban un ordenador con determinadas características que les sirviese como una herramienta para enseñar programación. Se partió del diseño original del CBM 8000 y se agregó un segundo microprocesador -irónicamente el elegido fue el 6809, un derivado del Motorola 6800- y una ROM mayor en la que se almacenaban lenguajes de programación como BASIC, APL, COBOL, FORTRAN, PASCAL y un ensamblador 6809. Este modelo podía además utilizarse como terminal inteligente para acceder a los ordenadores más grandes (los famosos mainframes) que había en la universidad, por lo que fue muy apreciado en el ámbito académico.

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El fin de la serie PET estaba a la vuelta de la esquina. Comenzaba la década de 1980 y la competencia amenazaba con ganar parte del mercado conseguido por Commodore gracias a sus ordenadores capaces de proporcionar coloridos gráficos y emitir sonidos. Lejos de desanimarse, Tramiel puso a su equipo de ingenieros a trabajar en el diseño de un ordenador capaz de competir con todo eso, y el resultado fue el Commodore VIC-20. Pero esa es una historia que te contaremos la próxima semana.

2 comentarios - Retroinformática: Commodore PET (1977)

@PensanteErrante
por lo menos no habia tanta competencia...
no te venia el vecino y te decia: "mira, tengo 128 kilobytes mas de RAM que vos"
los fanboys no existiiannnn