El pescador y el genio

La tradicional escena del pescador que encuentra una botella cuyo contenido es un genio prisionero tiene una versión de origen islámico que presento a continuación:
Un pescador cogió con su red una botella de cobre con tapón de plomo.La botella contenía un genio , pero el pescador no lo sabía. Él sólo veía una botella un poco extraña,"Quizá contiene diamantes", se dijo. Y la abrió.
La puso boca abajo y no salio nada. La paró y entonces vio elevarse desde la boca una delgada columna de humo, que se intensificó, que adoptó una forma temible y que le dijo al pescador con una aterradora voz:
-Soy el jefe de los demonios. Me sublevé contra el rey Salomón y él me encerró en esa botella. ¡Y ahora voy a destruirte!
El pescador, aterrado, se tiró en la arena y gritó:
-¿Vas a destruir al que te ha liberado?
-¡Sí! ¡La violencia es mi naturaleza! ¡Y, por mucho que haya vivido inmóvil durante varios millones de años, he sido creado para destruir!
-¡Pero tú no puedes haber cabido en esa botella! -gritó de repente el pescador-. ¡Es demasiada estrecha para ti!
-¿Osas poner en duda la palabra del jefe de los demonios?
-No puedo creerte -dijo el pescador.
-¡Pero yo soy capaz de todo! ¡Te lo he dicho!
-¡No puedes -dijo el pescador- caber en esa botella!
-Fíjate bien -bramó la inmensa criatura.
Y se volvió a convertir en una columna de humo, que penetró en la botella. El pescador colocó rápidamente el tapón de plomo (tal astucia es un clásico) y tiró la botella lo más lejos que pudo en las profundidades del mar.
Pasaron años y años hasta que, un día, otro pescador, nieto del primero, recogió la misma botella. Estaba dispuesto a abrirla cuando recordó una frase de su padre y el padre de su padre, que decía: "El hombre sólo debe utilizar aquello cuyo uso ha aprendido". Por su parte, el genio, despertando por los movimientos de la botella, se había puesto a gritar:
-¡Seas quien seas, saca ese tapón y libérame! ¡Conozco el secreto de los milagros!
Pero el pescador, que no se fiaba, dejó la botella en una gruta y escaló el acantilado en busca de un ermitaño que se había establecido allí. Le explicó la situación.
-La frase que procede del padre de tu padre es absolutamente cierta -dijo el ermitaño.
-Pero no la comprendo -dijo el pescador-. ¿Qué haré?
-¿Sientes deseo de hacer algo?
-Sí, claro. Deseo liberar al genio para que me dé el poder de los milagros o una montaña de oro o un océano de esmeraldas.
-¿Nunca has pensado -dijo el ermitaño- quie quizá el genio no te dé todas esas riquezas que tanto deseas?
-¿Qué puede hacer? ¡Dime!
-Pídele al genio una muestra de lo que puede hacer. Busca una forma de ponerlo a prueba. Busca el conocimiento y no la posesión, porque la posesión sin el conociemiento es la causa de nuestros problemas.
El joven pescador; agudo e ingeniosos, regresó a la gruta, golpeó la botella y oyó la terrible voz del genio pidiendo su liberación inmediata. El joven pescador le contestó:
-He reflexionado. No creo que seas quien dices ser ni creo que poseas los poderes que dices tener:
-¿No me crees? -exclamó la voz del genio-.
¿No sabes que soy incapaz de mentir?
-No, no lo sé.
-En tal caso, ¿cómo convencerte?
-Haciéndome una demostración. ¿Puedes ejercer uno de tus poderes a través del cobre de la botella?
-Sí -dijo el genio-. Pero no puedo liberarme a mí mismo.
-Muy bien -dijo el joven pescador-. Dame poder para resolver el problema que agita en estos instantes mi espíritu.
Al instante, por la intervención del genio, el joven pescador comprendió el profundo significado de la frase de su padre y del padre de su padre. Vio la antigua escena de la liberación y la captura del genio. Yvio cómo podría enseñar a otros las artimañas necesarias para obtener de los genios cualquier favor. Y también comprendió que no podría tener ni una montaña de oro ni un mar de esmeraldas. Entonces, agarró la botella y, con el mismo gesto que su abuelo, la tiró al mar.
Pasó el resto de su vida enseñando a otros el significado de una frase muy simple: "El hombre sólo debe utilizar aquello cuyo uso ha aprendido".
Tras la muerte del pescador, como los encuentro con genios encerrados se volvieron raros, se desnaturalizaron sus lecciones y se deformaron sus gestos. Poco a poco, se creó una religión. Los sacerdotes guardaban botellas de bronce en los sagrarios de suntuosos templos y, de vez en cuando, las elevaban con sus manos y bebían de su interior. Por inmeso respeto a la memoria del pescador, querían hacer algo para parecerse a él y actuar como él. La botella era el símbolo de la verdad y el objeto del misterio. Los practicantes de aquella religión intentaban amarse los unos a los otros por la única razón de que todos amaban al pescador. En el lugar donde él había vivido antaño, una cabaña de cañas, edificaron un templo incomparable, donde desarrollaron un extraño culto, vestidos con hemosos y pesados ropajes.
Los discípulos del ermitaño siguen vivos, pero los sacerdotes no los conocen.
Los descendientes del pescador siguen vivos, pero los sacerdotes tampoco los conocen.
La botella de cobre, donde dormita el gran genio, sigue en algún lugar en el fondo del mar.



autor:Jean Claude


ojala que les haya gustado mucho gracias por pasar por este post

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