Tan diferentes resultan Lionel Messi y Barcelona que no sólo dejan hípersatisfechos a los adoradores del fútbol estético . Con esa receta exquisita, el mejor jugador del mundo y el equipo número uno del planeta también disparan placeres en los amantes del fútbol científico . Es un desperdicio limitarlos a una apilada con explosión y con gol, resumirlos en la triangulación y el toqueteo preciso, sintetizarlos en una asistencia exacta filtrada entre varias piernas rivales. Messi y Barcelona juegan a la perfección el partido ciego que excede lo observado por la tele. Ahí, en general, son aún más contundentes que en el partido de pantalla . Es una costumbre que repitieron en la revancha de la semifinal de la Champions. Lo padeció Real Madrid mucho más en esa discusión matemática que escribieron las individualidades que en ese resultado mentiroso que dice 1 a 1.
Los compactos en los resúmenes deportivos estacionan en el pase dulce de Iniesta que perforó a los centrales y que Pedro cerró con precisión total. Sin embargo, hay detalles que no se resaltan. El gol de Barcelona nació en Víctor Valdés, su arquero-jugador.
El “1” recibió de Mascherano y, ante la presión de Real Madrid que le impedía salir con un toque corto, dibujó un envío preciso por encima de un rival que cayó contra la raya de banda y en los pies de Dani Alves. Después, el brasileño se la cedió a Iniesta. Y en ese gol para paladear, también participó Messi sin tocarla.
¿O acaso se ignora que con viveza absoluta dejó pasar la pelota que Iniesta le tiró a Pedro? No hubo un gol maradoniano de Messi. Ni un gol común. Pero igual Lionel goleó a Ronaldo en ese duelo inevitable. De las 29 infracciones que Real Madrid cometió, Messi sufrió 11. Y de las 11 que hizo Barcelona, sólo una fue a Ronaldo. Hay un Messi con 5 chances de gol contra ninguna de Ronaldo. Hay un Messi que quitó dos pelotas contra cero de Ronaldo. Más elocuente imposible.
Es real que la decisión arbitral anulando mal el gol de Higuaín, cuando iban 0 a 0 y nacía el segundo tiempo, podría haber alterado el resultado. Pero no hubiera modificado la superioridad de Barcelona exhibida en el primero. El detalle de esa etapa inicial no admite ni siquiera la mínima discusión: # Situaciones de gol: ¡Barcelona 7 - Real Madrid 1! # Infracciones cometidas: Barcelona 4 - Real Madrid 12.
# Pases correctos: ¡Barcelona 205 - Real Madrid 56! # Pelotas recuperadas: Barcelona 12 - Real Madrid 5.
Asombra Barcelona con sus curiosidades estadísticas dibujadas en el juego y recopiladas por Data Factory . En esa capacidad para controlar y administrar la pelota, como si ella no quisiera despegarse de ellos, brillan siempre y en el Camp Nou volvieron a brillar Xavi (48 pases correctos), Iniesta (39) y Sergio Busquets (33), apabullando a Kaká (¡apenas 6!), a Xabi Alonso (11) y a Lass Diarra (18).
Comparando foules , los símbolos de la contención no dejan dudas: 2 de Sergio Busquets contra 8 de Lass Diarra... Un paradigma de la impotencia de Real Madrid es Mascherano: de marcador central, recibió 4 faltas, la mitad de las que cometió . Al revés, su colega de puesto rival, Ricardo Carvalho: hizo 4 y no le hicieron ninguna. Y en pases, el ex River dio 26 bien y 1 mal contra 12 exactos y 2 incorrectos del portugués...
Otra paradoja quedó patentada en una banda de la cancha, en ese carril en el que se enfrentaron Dani Alves (defensor con inmensa proyección) y Di María (zurdo desequilibrante, al cabo impulsor del gol del Madrid). El brasileño otorgó 38 cesiones precisas, 2 desacertadas y no hizo infracciones; el argentino dio 7 pases positivos, 2 negativos y cometió una falta. Todo patas para arriba, diría la reflexión puntual, básica. Sin embargo, es lo contrario.
Todo en su justo lugar , sostenido por un crack y por un equipo de colección que hacen placentero inclusive hasta un partido matemático.


fuente http://www.clarin.com/deportes/futbol/Messi-Barca-partido-matematico-disfrutar_0_474552697.html
saludos