El Barcelona tiene en su plantel nada menos que a los tres finalistas del FIFA Ballon d’Or 2010: Lionel Messi, Xavi y Andrés Iniesta. Y, aun así, cuando el equipo se lanza al ataque, no es raro que la válvula de escape, el camino elegido —también por cualquiera de esos tres—, sea el lateral derecho, con la velocidad de Daniel Alves.
El carrilero se ha consolidado como uno de los pilares del club español, y a pocos días de la final de la Liga de Campeones de la UEFA ante el Manchester United, en Wembley, conversa con FIFA.com acerca de la increíble etapa vivida, su duelo contra Ryan Giggs en el choque por el título europeo y la continuidad que ha tenido en la selección brasileña.
Daniel, esta temporada ha dejado aún más claro que el Barcelona, a pesar de todas sus estrellas, tiene una enorme tendencia a buscarlo a usted como opción ofensiva. ¿Se siente una parte fundamental de este gran equipo?
(risas) Bueno, creo que es un poco exagerado decir fundamental, pero creo que sí soy una pieza importante en la forma de jugar. Está claro que es difícil que alguien destaque en un grupo que tiene tantas figuras, y por eso estoy muy contento de tener esta oportunidad. Pienso que lo fundamental para un futbolista es sentirse importante. Eso sienta muy bien.
Cuando usted llegó a un equipo que ya tenía tantos talentos [en julio de 2008], ¿le resultó difícil adaptarse y conquistar ese espacio?
A decir verdad, fue muy fácil. Muy cómodo. Me arriesgué, porque sabía que en aquel momento el club atravesaba una fase que no era tan buena. Era un equipo que había llegado a lo más alto, pero sin conseguir mantenerse. Eso exigía cambios, y formar parte de eso me motivó. Llegar a un equipo en reconstrucción me pareció una excelente oportunidad, porque sabía que podía entrar en la historia del club, participar en un gran cambio.
¿Qué importancia tuvo Josep Guardiola en su rápida adaptación?
Guardiola es un tipo sensacional. Ya era un entrenador dentro del campo: cuando jugaba, ya dirigía al equipo. Su forma de ver las cosas es muy especial. Es muy sensato, conoce bien a los jugadores y sabe exactamente lo que necesitan. Sabemos que siempre está de nuestro lado. Una conversación con él que me marcó mucho, al principio, fue cuando me llamó y me dijo: “No quiero que cambies tu forma de jugar”. Me comentó una o dos cosas que podía mejorar, claro, pero me dijo: “Quédate tranquilo. Sigue jugando como siempre, que por eso te hemos contratado”. Eso es muy positivo para un futbolista. Y hoy sé que continúo mejorando, y él ha sido en gran parte responsable de eso.
Y su forma de jugar es muy ofensiva, ¿no? Durante buena parte de la temporada, ni siquiera ha parecido un lateral derecho, sino un punta. ¿Cómo negocia con usted Guardiola esa libertad para subir al ataque?
Siempre en función del partido. En los partidos ante el Real Madrid, por ejemplo, que era un adversario que estaba atento al contragolpe contra nosotros, y que para eso utilizaba bastante la banda izquierda, es evidente que la situación requería subir menos al ataque. Lo que nos ha traído tantos éxitos es precisamente la capacidad del equipo de adaptarse según el rival. Una de las claves del trabajo de Guardiola al frente del Barcelona es saber hacer que las cosas sean simples. Simplificar el juego es algo que trabajamos absolutamente todos los días en los entrenamientos.
Y para quien pierde tan pocos partidos, ¿cuál es el tipo de rival más incómodo?
Creo que lo que más nos incomoda es que los oponentes se encierren. Siempre necesitamos estudiar bien al adversario cuando sabemos que se va a encerrar por completo, para encontrar un camino diferente que nos permita jugar. Pero lo más complicado es siempre eso: un rival que se propone únicamente cerrar los espacios.
¿Qué tipo de partido espera ante el Manchester United el sábado?
Imagino que va a ser un partido muy abierto por las dos partes, porque son dos equipos a los que les gusta jugar, que salen a crear y a atacar. Estoy convencido de que será un gran espectáculo, que al final es lo que se espera cuando se enfrentan los dos mejores de Europa.
¿Cambia para usted la preparación de un partido cuando sabe que el adversario tiene un arma tan importante por su lado del campo como Ryan Giggs en el Manchester United?
Nuestro cuerpo técnico estudia mucho a los rivales a los que nos enfrentamos, y, por supuesto, al entrar en el campo ya sé las características del jugador con el que más me voy a cruzar. Y también es evidente que, cuando se trata de un gran futbolista, como Giggs, hay que redoblar la atención. Pero mi filosofía, y creo que se nota, es que la mejor defensa es el ataque. (risas)
El Barcelona ha llegado a un punto en el que la gente tiende a esperar no solo que el equipo gane, sino que dé espectáculo. Y nadie parece ni siquiera contemplar la posibilidad de perder. ¿Eso acaba convirtiéndose en una presión?
Perder siempre duele, y más todavía cuando un equipo se acostumbra a los buenos resultados. Pero somos lo bastante maduros como para saber que competimos contra rivales de una calidad inmensa, contra los mejores equipos del planeta. Lo importante es que no cambiemos nuestra forma de competir: tenemos nuestra filosofía de juego y moriremos con ella.
De las pocas derrotas sufridas en los últimos tiempos, ¿cuál fue la más dolorosa?
Creo que la peor fue contra el Inter de Milán, en semifinales de la última Champions. Pero sabemos que cuando perdemos es culpa nuestra, del mismo modo que cuando ganamos es nuestra responsabilidad. Está bien tener conciencia de eso. Y el fútbol siempre te da nuevas oportunidades, como nosotros hemos tenido la ocasión de llegar a otra final, y también de desquitarnos ante el mismo entrenador que nos había eliminado. (risas)
Usted es un caso muy especial de un jugador que fue importante en la selección brasileña de Dunga y que, desde el principio, también lo ha sido para Mano Menezes. Debe ser gratificante mantener la confianza, a pesar del cambio de entrenador…
Sin duda. Me siento tremendamente honrado de saber que tanto Dunga como Mano valoran mi fútbol. Ahora, por suerte, estoy teniendo continuidad como titular. Mi etapa con Dunga fue muy feliz, aunque me faltó eso. Pero, cuando se trata de la selección, no importa qué función se tenga: quiero ayudar, participar y ser importante para el éxito del equipo.
Y usted, que ya disputó la última Copa Mundial de la FIFA, ¿ya está impaciente al pensar en Brasil 2014?
Mucho. El Mundial es absolutamente diferente a todo lo demás en el fútbol, y no puedo ni imaginar lo que será el torneo al lado de nuestra afición, de nuestro pueblo. Espero poder estar allí, y creo que hay que tener muy claro hasta qué punto supone un privilegio: jugar un Mundial en casa. Por una parte, claro que implicará una presión enorme, pero por otro será una alegría ilimitada.
Espero que les aya gustado la noticia aquí mi otro post
http://www.taringa.net/posts/deportes/10750558/_Megapost_El-gran-capitan-Raul-Gonzalez-Blanco.html
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