Idolos!

Alberto Ohaco

Fue sinónimo de ataque y eficacia pero también de finura e inteligencia. En tiempos en los cuales el fútbol recién comenzaba a escribir el génesis de su historia, Alberto Bernardino Ohaco logró forjar su propia impronta, no sólo como delantero sino como ícono del Racing que se llenó de gloria en el amateurismo. Nació en 1893, apareció en la tercera división “B” en 1906 y cinco años más tarde, con apenas 18 de edad, debutó en la primera de “La Academia” en donde jugó hasta 1923. A lo largo de los siete campeonatos durante los cuales el equipo logró el título de manera consecutiva, de 1913 a 1919, Ohaco fue el encargado de llevar la cinta de capitán y sobresalir no sólo por su presencia como atacante sino por su inteligencia y su personalidad intachable dentro y fuera de los terrenos de fútbol.

Durante sus doce años en el club se erigió como goleador en cuatro certámenes consecutivos (1912 al 15) y además de obtener ocho títulos de AFA, logró tres copas de honor Municipalidad de Buenos Aires (1913, 15 y 17), cinco campeonatos argentinos Copa Dr. Carlos Ibarguren (1913, 14, 16, 17 y 18), una Copa de Honor Cousenier (1913) y dos campeonatos rioplatenses Copa Dr. Ricardo C. Aldao (1917 y 18).

La huella que dejó Ohaco trascendió las fronteras de Avellaneda y llegó sin escalas previas, pero defendiendo los mismo colores con igual pasión, hasta la Selección Nacional en la cual jugó sólo once cotejos entre los años 1912 y 18. Falleció el 8 de marzo de 1950, pero quedará por siempre en los libros y en la memoria de Racing como el primero de muchos ídolos que construyeron las historia de la institución.
Racing te amo! Parte 2



Alberto Andrés Marcovecchio

Artífice de ocho de los campeonatos en la era Amateur, Alberto Andrés Marcovecchio fue un delantero que está emparentado con la gloria de los primeros años del club.

En el ascenso en 1910 ya se destacaba en la cuarta “A” que disputó la final contra la cuarta “B” de Racing, en un hecho histórico. Luego, en 1912, en el debut de la reserva, por ese entonces llamada intermedia, hizo ocho goles en el resultado record de 16-0 sobre Belgrano, sus condiciones lo empujaban a jugar en primera. Justo para 1913, año en el que la Academia consiguió su primer título, se afirmó en el primer equipo, lugar que ocuparía por diez años más.

Su estirpe ganadora, como la de gran parte de su generación, quedó marcada con ocho Campeonatos 1913, ’14, ’15, ’16, ’17, ’18, ’19 y ’21; cuatro copas de Honor Municipalidad de Buenos Aires 1912, ‘13, ’15 y ’17; cinco campeonatos Argentino Copa Dr. Carlos Ibarguren 1913, ’14, ’16, ’17 y ‘18; una Copa de Honor Cousenier 1913; y dos campeonatos Rioplatense Dr. Ricardo C. Aldao, 1917 y ’18.

Además, este ganador nato hizo montones de goles en torneos en los que Racing lograba cifras record de tantos a favor. Terminó como artillero máximo en dos campeonatos, en el de 1917, con 18 goles y en el de 1919, con 16. En 1922, el atacante debió retirarse por una fractura y, casualidad o no, la Academia volvió a ser campeón en 1925 y luego esperó hasta 1949 para repetirlo. También actuó en la selección, once partidos, en los que marcó ocho goles.

racing




Pedro Ochoa Baigorri

Ochoíta, malabarista, artesano, un virtuoso de la gambeta, como describieron los medios de la época. Si hasta Carlos Gardel le dedicó su tango Patadura, algo que inmortalizó a este delantero habilidoso. “Ser como Ochoíta, el crack de la afición..." y "Hacer como Ochoíta, de media cancha un gol", cantó el Zorzal criollo.

Nacido el 22 de febrero de 1900, su edad le dio justo para prenderse del prestigio que Racing tuvo en esos años. A los 16 apareció en primera división y, aunque al principio le costó afianzarse, sus notables condiciones despertaron la admiración de una hinchada que para ese entonces se había transformado en exigente, tras la catarata de títulos obtenida por el club. Como titular, obtuvo tres títulos en el amateurismo, los de 1919, 1921 y 1925. No fue goleador nato, estaba para fabricar fútbol, para ser el eje del equipo, para desequilibrar. Lo mismo hizo en la selección argentina, donde también se adueñó de la camiseta número ocho (justo él, Ochoa). Con la albiceleste nacional fue campeón de América en 1927.

Como le sucede a muchos de los grandes ídolos, falleció joven, a los 47 años, en Tandil. Así como muchas figuras que se fueron a corta edad, los hinchas de la época lo recuerdan como una gloria grande, un fiel reflejo del estilo de juego de Racing, el de la “nuestra”, el juego criollo atrevido, encarador, el “rey de la gambeta”.


la academia



Enrique García

“El Poeta de la zurda”, “el Mago”, “el Sarmiento del fútbol”, “el Imparable” son muchos de los apodos que tuvo el genial Enrique García, pero sólo uno fue sinónimo de su propio nombre: “El Chueco”.

Éste excelentísimo gambeteador, que combinaba habilidad con picardía, nació en Santa Fe el 20 de noviembre de 1912 e inició su carrera en el club barrial Las Rosas. Luego pasó por Brown y Gimnasia y Esgrima de Santa Fe antes de recalar en Rosario Central.

De allí pasó a La Academia en 1936 a cambio de $ 38.931 -todo un record para la época- donde debutó ante Tigre en mayo de ese mismo año.

Jugó en total 233 partidos en sus ocho años en Racing, retirándose en la institución en septiembre de 1944 (ante San Lorenzo).

Este genial personaje que llegó incluso a reconocer que su pierna derecha “la tenía de palo”, conquistó 78 goles en Racing, lo que lo convierte aún hasta hoy en el séptimo máximo goleador de la historia académica en el profesionalismo.

Acérrimo “enemigo” de los sistemas tácticos, para quién eran sólo “un invento de los directores técnicos” y “sólo útiles para quienes no tienen condiciones para jugar”, vistió en 35 ocasiones la camiseta de la Selección Argentina entre 1935 y 1943. Con ella marcó 9 goles y obtuvo la Copa América en dos oportunidades, en 1937 y en 1941.

Falleció el 23 de agosto de 1969 con tan sólo 56 años, pero el recuerdo de su zurda mágica aún persiste.

academia


Orestes Omar Corbatta

Apodado El loco, El Garrincha argentino o El dueño de la raya de cal, es considerado por muchos, como el mejor puntero derecho del fútbol argentino de todos los tiempos. Nació en Daireaux, Provincia de Buenos Aires un 11 de marzo de 1936 y, en verdad, fue anotado bajo el nombre de Oreste Osmar.

Llegó a Racing en 1955, proveniente de Juverlandia de Chascomús y debutó en “La Academia” el sábado 30 de abril de 1955 contra Gimnasia y Esgrima La Plata, de visitante; mientras que hizo su primer gol ante Ferro en mayo de ese mismo año. Jugó en Racing en 195 ocasiones de 1955 a 1962 y marcó 79 goles. Salió campeón en 1958, marcando 10 goles y nuevamente en 1961, con 9 anotaciones. En esos años, tuvo entre sus principales socios futbolísticos a José Pizzuti, a Pedro Manfredini, al “Marqués” Sosa y a la “Bruja” Belén.

Su éxito con Racing lo catapultó a la Selección Nacional donde jugó de 1956 a 1962, marcando 18 goles en sus 43 presentaciones. Integró el equipo que participó el Mundial de Suecia en 1958 y fue campeón de la Copa América en 1957 y 1959. En la primera, compartió la históricamente famosa delantera de “Los Carasucias” junto a Maschio, Angelillo, Sivori y Cruz.

También jugo en Boca Jrs. (donde ganó otros dos títulos nacionales), en Independiente Medellín (Colombia) y en San Telmo, entre los más destacados. Desgraciadamente, problemas con el alcohol consumieron su vida, que se apagó un 6 de diciembre de 1991, cuando tenía apenas 55 años. Un par de años después de su muerte, los dirigentes de Racing hicieron un pedido oficial ante las autoridades de la Municipalidad de Avellaneda para que se cambiara el nombre del pasaje Cuyo, lindante a la cancha, por el de Omar Oreste Corbatta. El pedido fue aceptado y hoy en día los hinchas de “La Academia” lo recuerdan cada vez que van al “Cilindro” .
futbol argentino




Raúl Oscar “La Bruja” Belén

Fue integrante de la famosa delantera campeona de 1961, Corbata, Pizzutti, Mansilla, Sosa y Belén. Típico wing de la época, era imprevisible con su pierna izquierda, y con ella lograba jugadas misteriosas, por tal motivo se lo apodaba la “Bruja”. Conseguía hacer maniobras que para los contrarios eran imposibles de descifrar. Su principal virtud dentro de la cancha era bajar hasta la mitad del campo tomar la pelota con su zurda mágica y terminar la jugada en los pies de sus compañeros para que definieran.

Pedro Mansilla, diría alguna vez: “qué fácil que era jugar con Belén y Corbatta, yo sólo tenía que ir a buscar la pelota en el borde del área, porque los dos desbordaban por las puntas y sus centros me caían al pie y sólo tenía que empujarla”.

Nació en Santa Fe, en la ciudad de Roldán, el 1 de julio de 1931 y se inició profesionalmente en Newell´s Old Boys de Rosario. En Racing debutó el 16 de junio de 1957, sobre Ferro 2 a 0, estaba a punto de cumplir 26 años, por lo que ya era un jugador hecho y experimentado. Fue una de las piezas claves para que al año siguiente la Academia se consagrara campeón, formando una dupla formidable con el “Marqués” Sosa. En su paso por el club jugó 174 partidos entre 1957 y 1964, y convirtió 42 tantos.

Con la selección jugó el sudamericano de 1959 y el mundial de Chile 1962. En total disputo 31 partidos entre 1959 y 1963, y convirtió 9 goles.

Raúl “la bruja” Belén, comentó alguna vez desde su Rosario querido que: "nos divertíamos jugando, éramos muy ofensivos y nuestra delantera salió goleadora del campeonato tres años seguidos".

futbol



Alfio Basile:

Nombrar a Racing es nombrarlo a él como participe de su rica historia siempre como una carta del triunfo, como jugador y como entrenador. Nació en Bahía Blanca el 1 de noviembre de 1943 y llegó a Racing para jugar en la séptima división como volante central; fue ascendiendo divisiones hasta que debutó en primera en 1964 de la mano de José Dellatorre, quien lo ubicó como zaguero y no en el medio.

Hombre importante en el juego aéreo tanto en la propia como en la rival, suplió con personalidad, potencia y seguridad el hecho de que su físico grande y pesado a veces le impidiera jugar de la forma en la cual él lo deseaba. Fue clave en el equipo de Pizzutti que ganó con la Copa Libertadores en 1966 y se coronó campeón Intercontinental al año siguiente al vencer al Celtic escocés. Luego de esto siguió en Avellaneda hasta que en 1970 pidió ser transferido a Huracán, club al que pasó al año siguiente para seguir y más tarde culminar su carrera como jugador. En la Academia jugó 186 partidos y convirtió 20 de sus 24 goles en primera división.

Racing siempre fue su gran amor y por eso, luego de debutar como técnico de Chacarita en 1975, llegó al club en el 77, en la primera de sus tres excursiones como entrenador del equipo. La más recordada fue la segunda, que comenzó en 1985 y se cerró en 1989 luego de un ciclo que arrancó entre tempestades y culminó con gloria. El equipo estaba en segunda división y bajo su dirección técnica no sólo logró regresar a primera ese mismo año sino que tres años más tarde se quedó con la Supercopa frente al Cruzeiro en Brasil. Años más tarde volvió a ponerse el buzo de DT (1996-97) pero esta vuelta no fue comparable con la anterior.

En la actualidad y luego de haber desarrollado su carrera como entrenador en Argentina, América y Europa, fue el elegido luego del mundial de Alemania 2006 para hacerse cargo, por segunda vez en su carrera, de la selección nacional.


Argentina




Miguel Angel Colombatti

Hábil, pícaro, inteligente, con mucha clase, de buena pegada y gran definición cuando ingresaba al área, Colombatti nació en Morón, Provincia de Buenos Aires, el 18 de enero de 1956.

Hizo inferiores en River y luego pasó a Deportivo Morón, equipo con el que debutó en la Primera B en 1975. “Colomba” jugó diez temporadas en el “Gallito” consagrándose también como uno de los máximos ídolos de esa institución, donde, entre los logros más destacados, está el Ascenso a Primera B en el ‘80. Su extraordinario paso en esa categoría lo llevó a integrar una Selección Nacional “B” que ganó el Torneo Internacional de Malasia en ’83.

En 1985 llegó a Racing que, por ese entonces, se encontraba en la B. Rápidamente se consolidó como el conductor del equipo y fue uno de los artífices en el Ascenso a Primera A de 1985, logrado en la final del octogonal ante Atlanta. Así, curiosamente, recién en el ‘86, ya a sus 30 años, le tocó debutar en Primera A.

En 1988, bajo la conducción técnica de Basile, fue campeón con Racing de la Supercopa Sudamericana. En esta competencia, marcó quizás su gol más recordado, en la primera final ante el Cruzeiro, en Avellaneda, poniendo el 2-1 sobre la hora para Racing.

También en 1988, conquistó junto a La Academia la Supercopa Interamericana frente al Herediano de Costa Rica.

En aquellos años donde Racing también brilló en los torneos Apertura ’87 y ’88, integró un equipo sólido y contundente, donde se entendió a la perfección con quien fue su socio en la creación de juego: Rubén Paz; y donde también fue un impecable asistidor para el “Toti” Iglesias y Walter Fernández.

En total, jugó en La Academia 154 paridos, en los cuales marcó 35 goles. Se despidió del fútbol profesional en 1990, aún jugando para Racing.

A partir de allí, inició su carrera como técnico, con destacadas desempeño en las inferiores, con las que ganó incluso certámenes internacionales. Asimismo, como ayudante de campo de Rivarola en 2004-2005, estuvo nuevamente ligado de la Primera División de la Institución, incluso como técnico interino en un partido.

Post



Ruben Capria

“Yo sé que Racing es Vietnam, pero quiero jugar acá. Si es Vietnam, entonces voy a la guerra”, decía antes de su arribo al club el volante zurdo que llegaba proveniente de Estudiantes de La Plata, club en el que había estado desde las inferiores. Quería estar.

Nacido el 6 de enero de 1970 y oriundo de General Belgrano, llegó en el 95 junto con otros trece jugadores más al equipo dirigido por Pedro Marchetta para intentar revertir una situación complicada. Pero fue bajo la dirección técnica de Miguel Angel Brindisi en la que pudo desplegar su fútbol en todo su esplendor. Hábil, cerebral a la hora de jugar y hacer jugar a los demás, dueño de una zurda con una pegada única que relucía sobre todo en los tiros libres. No por nada se ganó el apodo de “El Mago” alguien que fue responsable de muchas tardes repletas de alegría para los hinchas del club. Desde el 6 a 4 imborrable en La Bombonera ante Boca en el Apertura 97, tarde en la cual marcó tres goles, hasta el estupendo tanto que le convirtió de tiro libre a Chilavert.

Dejó Avellaneda a finales del 97 casi de forma obligada para irse a jugar al Cruz Azul de México. Luego regresó a Racing en 1999, pero de manera muy fugaz antes de volver a emigrar de nuevo. Pasó por Chacarita, Lanús, Unión de Santa Fe y tuvo experiencias internacionales (Barcelona de Ecuador y Universidad Católica de Chile) antes de su regreso al país, donde salió campeón con Newell´s y luego retornó por tercera vez a la Academia. En total, Capria jugó 142 partidos en el club y marcó 41 goles. Peñarol de Uruguay fue el último equipo donde “El Mago” desplegó su talento. Aún vigente en el ambiente del fútbol, sus goles de tiro libre y sus tardes llenas de magia todavía generan nostalgia en la memoria de la gente de Racing.

Racin Club



Diego Alberto Milito

Uno de los últimos productos del club, Milito, ya desde el inicio de su carrera se destacó por el freno y la cabeza levantada. Luego, le sumó el olfato goleador que fue mejorando con los años, sobre todo en Europa, donde se destaca. Nació el 12 de junio de 1979 en Bernal, Buenos Aires. En Racing jugó 148 partidos y anotó 37 goles. De ellos, ocho fueron en la Libertadores, con dos tantos, y tres en la Sudamericana, con una conquista.

Debutó el 11 de diciembre de 1999, pasó los momentos de quiebra como un juvenil, fue parte activa del equipo que escapó a la promoción en la primera parte de 2001 y fundamental en el que fue campeón en la segunda parte de ese año.

En enero de 2004 pasó al Genoa de Italia, en el que se consagró como ídolo al ser el goleador del equipo que ganó la Serie B. Sin embargo, problemas judiciales en el club le impidieron jugar en la Primera. Entones, fue al Zaragoza de España, donde todavía juega y es referente. Allí, en 90 partidos ya anotó 44 goles y se recuerdan hazañas como los cuatro que le hizo al Real Madrid en la Copa del Rey de 2006. Justamente, el Real quiso contar con sus servicios, pero el Zaragoza mejoró su contrato, renovó por cuatro años y puso una clausula de rescisión de 100 millones de euros a quien lo quiera comprar en el medio.

En estos años, en una carrera que sigue en ascenso, en la selección, debutó en 2003 frente a Honduras en un amistoso, actuó en las Eliminatorias. Estuvo cerca de ir al Mundial 2006, pero fue relegado a último momento por Julio Cruz. En total, jugó 15 con la selección y anotó 4 goles, aunque sigue en la lista de considerados para las próximas citaciones.


Mi vida





acade
Racing te amo! Parte 2