Se trata de la copa del rey que rompió Sergio Ramos



Con ustedes, la Copa defenestrada por Sergio Ramos. Y aunque defenestrar significa etimológicamente "arrojar por la ventana", habitualmente a enemigos (así comenzó la Guerra de los Treinta Años, defenestrando embajadores), daremos por bueno el término, ya que en tiempos pretéritos no se habían inventado los autobuses descapotables; tampoco los futbolistas. La Copa reside en el Museo de la Federación de Las Rozas, donde el picassiano ejemplar es expuesto como una celebrada curiosidad.

Habrá que reconocer que, a diferencia de otros trofeos, de frígida complexión, esta Copa resulta evocadora. Para empezar es una Copa que el Madrid arrebató al Barcelona de Messi, hecho que la historia sabrá valorar en su justa medida; también Mourinho. Asimismo, es la Copa que Casillas levantó de la mano del Rey, para que luego duden de la fortaleza del monarca. Y, por último, es la primera Copa que saltó de un altillo como los clavadistas de Acapulco.

Prismas. Según se observe, la Copa acepta infinitas interpretaciones. Si el criterio es el ritmo, diremos que su descoyunte recuerda a la pelvis de Elvis. Desde un punto de vista gastronómico, podríamos afirmar que se trata de una Copa desestructurada (al estilo de las tortillas de Ferrán Adriá) y si los huevos rotos de Lucio han hecho fortuna no veo por qué no podrían triunfar las Copas de Sergio. Y tampoco descarten admirar una obra de arte similar en la próxima edición de ARCO.

En definitiva, que si la arruga es bella, las abolladuras también. Igual que en el rostro, cada surco esconde una historia. Y aquí caben muchas.


La copa de Ramos ya es de museo