JackJohnson,al igual que Joe Louis y Muhammad Alí, no son sólo boxeadores hermanos de raza que fueron campeones mundiales de peso pesado, sino que fue y es historia. Pues fue el primer púgil negro que ganó la corona mundial de los grandes pesos en una época muy difícil para su comunidad, se le negó el pan y la sal durante muchos años. De hecho fue el único boxeador estadounidense que después de ganar el título mundial de los pesados no fue recibido por la Casa Blanca en los años que duró su reinado como campeón, de 1908 a 1915, por ninguno de los dos presidentes que hubo, William H. Taft (republicano) y Thomas W. Wilson (demócrata). Cosa que sí ha ocurrido con los otros campeones de la división que han existido, incluido el mismísimo Muhammad Alí, que, tras retirarse las tropas estadounidenses del Vietnam, fue recibido por el presidente Gerald Ford en 1975.
Jack Johnson nació en Galveston, Texas, el 31 de marzo de 1978, hijo de antiguos esclavos, su padre había sido boxeador antes que conserje de escuela. Según contaban sus tres hermanas, el pequeño Jack era un chico enclenque. A los doce años se fue de casa y estuvo en Nueva York, donde se desplazó a base de hacer de polizón en barcos y trenes para llegar a la ciudad de los rascacielos, donde quería conocer a Steve Brodie, que se hizo famoso por saltar desde el puente de Brooklyn hasta el río Hudson. También estuvo un corto tiempo en Boston, donde estuvo trabajando como mozo de establo.
Volvería a su ciudad natal y curraría en los muelles, donde trabajaban estibadores duros y pendencieros de mayor edad que él. Sus enfrentamientos con estos le llevaron a aprender a boxear. Un día tuvo una discusión callejera con otro hombre y una de sus hermanas le incitó a pelearse pese a que él no quería, e inesperadamente Jack le propinó tal paliza que se ganó el respeto de su barrio.
Como en Galveston no había más futuro que dejarse la espalda en los trabajos portuarios, decidió abrirse camino como boxeador, abandonando la ciudad que le vio nacer.
Al poco tiempo estaba participando en las llamadas battle royal para poder sobrevivir. Tal nombre recibían las peleas que se disputaban entre varios boxeadores de color, normalmente ocho, para los púgiles negros que querían comer caliente. Era humillante subirse a un ring y hacer algo que recordaba los tiempos de la esclavitud.
Oficialmente, Jack Johnson debutó como profesional en 1897 contra Joe Choynsky en Galveston. Su oponente era un boxeador al final de su carrera pero con suficiente experiencia para derrotar al novato en el tercer asalto. Ambos contrincantes fueron detenidos por los Ranger de Texas debido a la ley anti-boxeo que prohibía estos combates. Ya en la cárcel, Choynsky le enseñó algunas cosas de este deporte que le sirvieron en el futuro. También aprendió como sparring de otro boxeador negro, Joe Walcott, “el demonio de las Barbados”, púgil caribeño que fue campeón mundial de peso welter entre 1901 y 1905. En 1901 y 1902 peleó con mucha regularidad, hasta que en 1903 derrota en Los Angeles a “Denver” Ed Martín, y gana el campeonato mundial “negro” de los pesos pesados, defendiéndolo contra otros púgiles de color como Joe Jeannette, Sam McVey y Sam Lang Ford, cualquiera de estos boxeadores pudo haber sido campeón del mundo oficial, pero los campeones oficiales blancos no les dieron ninguna oportunidad.
A principios del siglo XX, Jack Johnson estaba entre los mejores de su peso, pero nunca un boxeador negro había disputado la corona mundial de los pesos pesados desde los tiempos en que John L. Sullivan (último campeón de una época en la que se peleaba con los puños desnudos, sin guantes) se negaba a darle la oportunidad a Peter Jackson alegando “nunca lucharé con un negro, nunca lo he hecho y nunca lo haré”. Los campeones que le siguieron en el trono de los pesos pesados: Jim Corbett, Bob Fitz Simmons y Jim Jeffreis también rehusaron, el último de estos parafraseó a Sullivan para rechazar a Johnson.
Tras retirarse Jeffreis, Marvin Hart gana el título dejado vacante y perdiéndolo en 1906 ante el canadiense Tommy Burns, Jack Johnson no se lo pensó dos veces y fue a por él.
Campeón mundial
Tommy Burns defendió su corona en varios países, y nuestro protagonista lo siguió por todo el mundo, peleando en los mismos países donde aquel defendía su título. Pasando por Irlanda, Francia y Australia, sentándose en primera fila para hacerse notar y que le diese una oportunidad. Sería en Australia, después de defender el título en sus dos ciudades más grandes, Sydney y Melbourne, donde Burns anunció que le daría una oportunidad a Johnson pero ante dos condiciones: cobraría 35.000 $, Johnson sólo 5.000, y el arbitro sería su manager. Finalmente, por una falta de acuerdo, la arbitró el promotor de dicha velada, Hugh McIntosh, y Johnson cobró una bolsa de 1.000 libras esterlinas.
El promotor construyó un recinto con gradas de madera en Sydney. El combate tuvo lugar el 26 de diciembre de 1908, ganando Johnson con una gran claridad. Jack golpeaba mientras decía “Vamos Tommy ¿es que no sabes golpear más fuerte?”, anticipándose al estilo de un Muhammad Alí en los años 60 y 70, mientras el rostro del canadiense era una máscara de sangre, cayendo en el 14º asalto de un potente cruzado de derecha. Era tan fuerte la humillación que estaba recibiendo el púgil blanco que la policía metropolitana de Sydney advirtió a los operadores que rodaban la pelea que pararan la película, por eso se ve la imagen congelada varios segundos cuando el de Galveston derriba a Tommy Burns.
Buscando esperanzas blancas
A su regreso a Estados Unidos, el nuevo campeón hacía cosas que enfurecía a la América blanca, no sólo por ser el primer campeón mundial de los pesos pesados de raza negra y su arrogancia con sus rivales blancos en el ring, sino que además tenía relaciones sexuales con mujeres blancas, de hecho, de sus cuatro matrimonios las tres últimas fueron caucasianas, y para cuento iba conduciendo por las carreteras de su país, para los supremacistas blancos era un negro que se portaba como un blanco, y empezaron a buscar esperanzas blancas que le arrebataran su título.
El primero que lo intentó fue Stanley Ketchel, que era el campeón mundial de peso medio, en el que estaba considerado uno de los mejores de la historia. La pelea se celebró en la localidad de Culma, en el estado de California, y mientras Johnson medía 1, 86 metros de estatura, el contrincante sólo llegaba a 1, 75, o sea le sacaba 11 cm de diferencia. Respecto al peso, el campeón estaba en 93, 2 kilos frente a los 77, 2 de su rival. Tanto uno como otro tenían fama de mujeriego, pero a Ketchel le reían las gracias y admiraban sus conquistas amorosas, mientras que Johnson no sólo frecuentaba mujeres blancas, sino que entonces ya había estado casado con dos caucasianas, y además cuando los periodistas blancos visitaban el gimnasio donde entrenaba, se envolvía el pene en gasa y se ponía un calzón muy ceñido.
El combate aconteció el 16 de octubre de 1909 y los aficionados blancos creían que el aspirante derrotaría a Johnson. No fue así, pues la pelea fue un paseo para el púgil negro, hasta que en el 12º derribó a Johnson, que se levantó, cuando el arbitro contaba hasta ocho, y lanzó una derecha a la mandíbula tumbándolo en la lona. Siendo el golpe tan fuerte que algunos dientes de Ketchel quedaron en el guante del campeón, y puede apreciarse en la cinta que recoge la pelea, también puede verse que Johnson al lanzar su puño tomó tanto impulso que tuvo que saltar por encima suya. Al año siguiente, Stanley Ketchel murió asesinado por un granjero celoso que acusaba a aquel de querer seducir a su mujer, matándolo con una escopeta de caza.
La pelea del siglo
La América blanca estaba desesperada por conseguir un púgil que derrotase a ese negro advenedizo que se había sentado en el trono del campeonato mundial de los pesos pesados, y que se acababa de casar con una joven blanca llamada Etta Duryea, recibiendo el campeón todo tipo de amenazas de muerte. Hubo tal presión popular que el excampeón Jim Jeffries (quien durante su reinado le negó la oportunidad a Johnson por ser negro) volvió a pelear, ahora era un negro quien le concedía a él la oportunidad de competir por el título. En el Senado de Washington se hizo una moción de censura para pedirle a Jeffries que volviese a los cuadriláteros y arrebatarle el título a Johnson. Hasta el escritor Jack London, por entonces reportero deportivo en el New York Herald, le pidió a Jeffries que abandonara su granja donde cultivaba alfalfa y desafiase al campeón negro. London escribió “Jeff tiene que salir de sus campos de alfalfa y borrar esa sonrisa en la cara de Johnson, de ti depende Jeff”.
La imagen del boxeador negro tenía que ser impactante, pues además de llevar la cabeza rapada al cero, tenía dos dientes de oro en cada extremo de su blanca dentadura y siempre se mostraba sonriente ante los blancos. La popular revista Colliers declaraba que la superioridad de Jeffries era aplastante al lado de la de Johnson, a fin de cuentas: “El hombre blanco tiene detrás 30 siglos de tradición: todos los esfuerzos supremos, los inventos y las conquistas, así como seamos o no consientes de ello, Bunker Hill y las Termopilas, Hastings y Aghcourt”. La América blanca estaba tan convencida del triunfo del rival blanco que una mujer llamada Dorothy Forrester compuso una canción alabando a Jeffries y menospreciando al campeón:
“Ponte al asunto sin tardanza alguna
Y pégale de noche y pégale de día
Y en cuanto se presente la suerte oportuna
Le arreas una torta que se pierde de vista.
Quién le iba a dar a Jack la tremenda tunda
Quién le va a hacer dormir como una marmotilla
Quién va a borrar del mapa la africana bravura
Será Jim Jeffries, será la maravilla”.
Aunque el aspirante en principio se negó a pelear con Johnson, llevaba seis años alejado del ring tras retirarse invicto con veinte victorias y dos combates nulos, los cuatro promotores de boxeo más importantes de aquella época (Hugh McIntosh, “Sunny” Jim Coffroth, Ed Graney y Tex Rickard) se reunieron con los dos púgiles en un hotel de Brodway, Nueva York, y Ricard llevó cien mil dólares para acabar con cualquier duda. Aparte había ofrecido diez mil dólares extra a ambos boxeadores para asegurarse el contrato.
Después de que varios estados se negaran a celebrar el combate por miedo a los disturbios raciales, aconteció en Reno, Nevada, el cuatro de julio de 1910.
Antes de la pelea se podía ver gente desfilando por las calles de Reno por ser el día de la independencia, también había un desfile de grupos religiosos y de extrema derecha con pancartas pidiendo la prohibición del boxeo, cuando antes nunca se habían interesado por tal deporte hasta que un negro se hizo con su título máximo. Antes de entrar en el recinto donde se organizaba la pelea, el público era registrado por si llevaba armas blancas que dejaban en una especie de guardarropa. Al subir Johnson al cuadrilátero, la gente se puso a cantar “¡Mata al negro, mata al negro...!”, y la orquesta, que debía tocar el himno nacional, se puso a interpretar “All coons look alike to me” (todos los mapaches-despectivo para la gente de color- me parecen iguales). Las apuestas estaban diez a seis a favor del blanco, que incluso llamó al último campeón mundial de los pesos pesados sin guantes, John L. Sullivan, para que trabajara junto a su preparador en su esquina del ring.
La encerrona que le tenían preparada con todo el público pidiendo su cabeza y queriendo hacerle perder los nervios, le debió disgustar mucho, pero en el ring no lo parecía, y dirigiéndose a su rival en plan “tío Tom” le dijo “¿Cómo se siente hoy el señor Jeffries?” y a Sullivan “Cuando termine con Jimmy anímate a ser el próximo”. Durante todo el tiempo, Johnson dominó el combate y el aspirante fue un autentico pelele en manos del boxeador afroamericano, que no paraba de golpearlo mientras los 16.000 espectadores pedían al árbitro que parase la pelea, hasta que en 15º asalto un gancho de izquierda obliga a la esquina de Jeffries a tirar la toalla, venciendo Johnson por KO técnico mientras su contrincante se agarraba a una de las cuerdas para intentar levantarse.
Al enterarse el país entero de la victoria de éste, estallaron motines raciales y motines callejeros en diferentes estados. Hasta el asesinato de Martín Luther King en 1968 no hubo tal rebrote de violencia racial, en algunos estados se prohibieron las películas con los combates del campeón negro. El poeta afroamericano William Waring Cuney escribió sobre este combate una poesía titulada Oh qué mañana, señor
Oh mi señor que mañana
Oh mi señor que revuelo
Cuando Jack Johnson puso a Blancanieves Jim Jeffries
mirando hacia el cielo.
Después de los cientos de heridos, personas arrestadas y algunos muertos que hubo tras la victoria contra el granjero de alfalfa, se inició una campaña de acoso y derribo contra el campeón, siendo arrestado e interrogado en numerosas ocasiones por vulnerar la ley Mann sobre el tráfico de mujeres. Dicha normativa impedía a un hombre llevarse una mujer a otro estado con propósitos inmorales, por lo que era ilegal viajar con otra mujer a no ser que estuvieras casado con ella. También hubo quien le acusó de tener relaciones con menores de edad. Su nueva esposa no pudo aguantar la presión y acabó suicidándose.
Jack Johnson estuvo dos años sin poder defender el título porque ningún estado se lo permitió por miedo a que se volvieran a ver más disturbios. La cosa cambió cuando un grupo de empresarios de Las Vegas (entonces no era más que un pueblo ganadero del estado de Nevada, ciudad vecina a la mucho más importante Reno, donde el campeón había defendido el título dos años antes) le hizo una oferta para que defendiera su corona contra Jim Flynn, apodado “Fogonero” por su antiguo oficio. Johnson que acababa de abrir un club nocturno en Chicago y necesitaba dinero, no se lo pensó dos veces y aceptó la oferta de 30.000 dólares.
El enfrentamiento aconteció el 4 de julio de 1912, un día antes Johnson recibió un telegrama del Ku Kux Klan diciéndole que como no se dejase ganar lo colgarían. Éste no hizo ningún caso a las amenazas del klan y le ganó sin ningún problema a Flynn.
En aquel momento, Johnson tenía una nueva novia de raza blanca llamada Lucille Cameron, cuya madre acusó al boxeador de secuestro. Antes de que la ley siguiera su curso, contrajeron matrimonio, pero la acusación consiguió que su excompañera Belle Schreiben declarara contra él aplicando la ley Mann. Johnson fue declarado culpable y condenado a un año y un día de cárcel y a pagar una multa de 1.000 $. Jack decidió huir junto a su esposa a Europa, haciéndose pasar por un jugador de béisbol de la liga negra que salía de gira.
En el viejo continente hizo varias peleas de exhibición en Londres y París, y aceptó defender su título contra el boxeador negro Jim Johnson, siendo la primera vez que dos púgiles de color competían por el campeonato mundial del peso pesado. Pero el combate fue un auténtico aburrimiento y Jack hasta se lesionó un hueso de la mano y apenas forzó un combate nulo contra un rival sin ninguna entidad.
Mientras, las autoridades deportivas crean un combate blanco paralelo al título que tenía Jack Johnson, en 1914 defiende de nuevo en París ante otra esperanza blanca, Frank Moran. El árbitro fue el púgil francés Georges Carpentier, futuro campeón mundial del peso semipesado y auténtico líder de masas en el país vecino, quien tras arbitrar esta pelea ganaría el campeonato mundial blanco a “Gunboat” Smith.
Johnson retendría la corona una vez más en una de las peleas más duras de su carrera, venciendo a los puntos en 20 asaltos.
Cuando estalla la Primera Guerra Mundial, decide dejar Europa, donde sobrevivía apareciendo en obras de teatro, haciendo exhibiciones de boxeo junto a las dos defensas de su corona mundial de los pesados e incluso fue huésped del mismísimo Rasputín.
Su siguiente pelea fue en Buenos Aires, Argentina, contra Jack Murray sin poner el título en juego y ganando por KO en el tercer asalto.
En 1915 recibe la oferta del promotor Jack Curley por la defensa del título contra Jess Willard... El promotor tenía un trato con la justicia y Johnson podía volver a los USA sin ir a la cárcel. El campeón quería volver a ver a su anciana madre, con quien siempre estuvo muy unido. Pero había una trampa, tenía que dejarse ganar para que volviera a haber un campeón mundial de raza blanca.
La pelea se celebró el cinco de abril de 1915 en La Habana, Cuba, en un estadio de béisbol. En un principio iba a ser en México, pero el púgil negro temía ser secuestrado por la mafia, de ahí el motivo de celebrarlo en la capital cubana, país con una gran tradición pugilística, donde siempre ha habido grandes boxeadores.
Volver a empezar de nuevo
A pesar de que Jack Johnson tenía que dejarse vencer por KO en el décimo asalto, el combate continuó porque una parte de la bolsa que iba a cobrar era procedente de la recaudación en taquilla.
En cuanto su esposa Lucille Cameron tuviera el dinero, le haría una señal y cumpliría parte del trato. Tal señal no se produjo hasta el asalto número 25. La prensa no contó nada del tongo, solamente que Jess Willard era mejor, cuando no era más que un don nadie al que le tocó la lotería. La prueba del tongo es clara al ver a Johnson caído en la lona tapándose los ojos del sol de justicia de la Habana, pues el combate se celebró por la tarde... Si cayó por KO, ¿cómo es que se cubría del sol?
El promotor Jack Curley no tenía ningún acuerdo con las autoridades norteamericanas, era todo mentira, y Jack no volvió a su país, paseó su fama y prestigio por el Reino Unido, España y México.
En nuestro país se enfrentó a Arthur Cravan, boxeador, poeta y escultor, sobrino de Oscar Wilde y campeón de Francia de peso semipesado. Al comienzo del combate Johnson fue anunciado como campeón mundial, título que había perdido el año anterior, y tumbó a Cravan por KO en el primer asalto. La velada fue celebrada en la plaza de toros de Las Arenas, donde el boxeador negro participó como torero en varios festejos taurinos, pues fue alumno de Juan Belmonte y Joselito “el gallo” en la escuela taurina de Barcelona. Y él les daba clases de boxeo de la ciudad condal. También boxeó en Madrid contra Blink McCloskey, a quien derrotó a los puntos.
Protagonizó una película en la que hacía de sí mismo, e incluso hizo guantes con Luis Buñuel, como contaría el cineasta aragonés en sus memorias, era la época en la que Buñuel boxeaba haciéndose llamar “el tigre de Calanda”.
En México puso un bar, finalmente decide volver a su país, donde cumple condena en la prisión de Leavenworth entre septiembre de 1920 y julio de 1921.
Mientras tanto, en el panorama boxístico, Jess Willard defiende el título mundial contra Frank Moran, a quien es incapaz de derrotar, haciendo combate nulo y conservando su corona. Cuando Jack Johnson le había derrotado en París en 1914 y lo perdió en 1919, tras estar toda la Primera Guerra Mundial sin defenderlo, contra Jack Dempsey por KO en el tercer asalto. Después de la perdida de Johnson del título no se le dio oportunidad alguna a ningún púgil negro para pelear por el campeonato mundial de los pesados. Ninguno de los campeones mundiales que siguieron a Johnson dieron alguna oportunidad a boxeadores negros: Jess Willard, Jack Dempsey, Gene Tunney, Max Schmeeling, Jack Sharkey, Primo Carnera, Max Baer y Jim Bradock. Teniendo los púgiles de color de nuevo su propio campeonato mundial hasta 1933. A causa de ello, grandes boxeadores negros como Harry Wills, Sam Langford, Georges Godfrey se quedaron sin disfrutar el cetro de los pesados por miedo a que llegase otro Johnson. Fue Joe Louis quien cambió la situación derrotando en 1937 a Jim Bradock y comenzando el dominio de los púgiles de color en los pesos pesados que llega hasta nuestros días, salvo el paréntesis de Rocky Marciano, que rehuyó de los boxeadores negros jóvenes, y del sueco Ingemar Johanson, que fue campeón sólo una vez.
Joe Louis aconsejado por sus manager y promotores tendría que mantener una actitud contraria a la de Johnson, y se le dieron siete condiciones para ganarse a la América blanca:
1º No permitir jamás que le fotografíen con una mujer blanca al lado.
2º No ir nunca solo a los clubes nocturnos.
3º No aceptar ninguna pelea blanda.
4º No aceptar ninguna pelea amañada.
5º No adoptar posturas arrogantes ante un rival caído, ni hablar despectivamente de un oponente antes o después del combate.
6º Mantener una actitud pasiva ante las cámaras.
7º Debía llevar una vida y una carrera inmaculadas.
Sin esas normas que le dio su manager, John Roxborough, no hubiera llegado a donde llegó, teniendo que vivir en silencio su negritud, siendo campeón mundial de peso pesado de 1937 a 1948, 26 veces campeón mudial.
Al salir de la cárcel, Johnson siguió boxeando, pero ya no en la élite, aunque se barajó que le disputara el título a Jack Dempsey, cosa que naturalmente no ocurrió. También trabajó como representante en una compañía cervecera en Canadá, de guía en un museo de artículos extravagantes, y hasta montó un gimnasio en Nueva York donde se proyectaban películas de sus combates con comentarios suyos. En 1927, la revista The Ring, considerada la Biblia del boxeo, lo escogió como mejor peso pesado de todos los tiempos. Sesenta años más tarde, una encuesta similar lo ponía en segunda posición después de su genuino sucesor Muhammad Alí.
En 1946, ya con más de 60 años, hizo una exhibición junto a Harry Wills, para morir el 10 de junio de ese año en un accidente de coche a los 68 años de edad en Raleigh, Carolina del Norte. En su tumba pone simplemente Johnson. Ya podrían los organizadores internacionales como la Asociación Mundial de Boxeo W. B. A., el Consejo Mundial de Boxeo W. B. C., y la Federación Internacional de Boxeo I. B. F. llevar sus restos mortales y ponerle una tumba en condiciones como hicieron con Battlin Siki, púgil africano que murió en Nueva York y que el Consejo Mundial de Boxeo costeó el viaje para llevar sus restos a su país, Senegal. Siki al derrotar en 1922 a George Carpentier se hizo con el título de los semipesados, proclamándose el primer africano campeón del mundo.
Es una pena que Johnson muriera tan joven, si hubiera vivido hasta los años 60, hubiese podido conocer a Muhammad Alí, que en muchos aspectos fue su más genuino sucesor. No hay más que recordar que James Earl Jones, quien interpretó el papel de Johnson en la obra de teatro y posterior película La gran esperanza blanca, cuando conoció a Alí, este le dijo que el papel cinematográfico se lo habían ofrecido antes a él, y Jones le contestó que para hacer dicho papel se había inspirado en él cuando fue detenido e inhabilitado por no ir a Vietnam en 1967. La historia se repetía.
- Eduardo Álvarez Cónsul -
¡DEFIENDE TU TíTULO, NEGRO!
La historia de Jack Johnson fue adaptada al teatro con éxito, y por tanto se llevó al cine. Martín Ritt fue el encargado de pasarla a formato celuloide, James Earl Jones, quien ya lo interpretara sobre las tablas, repetía personaje. Aunque, al menos en la copia que nos llegó a España, el nombre del campeón mutaba a Jim Jefferson. Más recordada es la banda sonora, que corrió a cargo de Miles Davis.
El film se permitió muchas licencias. Si queréis ver al primer campeón negro de los grandes pesos en acción, mejor haceros con el volumen 26 de la colección de videos Boxeo, que sacó Marshall Cavendish en 1996.
El cine también nos ha dado algunos grandes (y ficticios) púgiles negros, cabe resaltar los siguientes.
Sylvester Stallone escribió el guión de Rocky inspirado por la pelea entre Muhammad Alí y Chuck Wepner en 1975. Mucho le costó que un estudio confiara en adaptarlo y contar con él como protagonista. Finalmente se salió con la suya, y en 1976 John G. Avildsen lo llevó a la gran pantalla. El film, conocido de sobras por todos, narraba la ascensión desde lo más bajo hasta el máximo galardón de un boxeador ítaloamericano, Rocky Balboa. Su último contrincante para hacerse con el título será el campeón Apollo Creed (Carl Weathers), un duro contrincante de color. El excampeón Joe Frazier aparece brevemente haciendo de sí mismo.
La película se hizo con 10 nominaciones y tres estatuillas en la entrega de los oscars de ese año. Su rotundo éxito provocaría las inevitables secuelas.
En Rocky II, realizada en 1979 por el propio Stallone, Apollo pide la revancha para un combate final que Balboa ganará de milagro.
Para Rocky III (Sylvester Stallone, 1982), el campeón se ha acomodado en su trono y haciendo combates contra boxeadores poco peligrosos y viviendo de la fama y la publicidad. Todo esto acabará cuando acepte subir al ring para enfrentarse con Clubber Lane, un peligroso contrincante de color al que da vida Mr. T. Clubber no tendrá problema en tumbar a Rocky y hacerse con el título. El ítaloamericano decide recuperar el cinturón de los grandes pesos y de paso recuperar también su honor y vengar la muerte de su entrenador Mickey (el veterano Burgess Meredith). Apollo Creed, quien fuera su máximo rival, será el encargado de que recobre su autoestima y la forma necesaria para acabar con el bocazas de Clubber (quien tiene una actitud que nos recuerda sobremanera a Muhammad Alí). A cambio de entrenarle, Apollo pide a Rocky un combate entre los dos en el gimnasio para ver quién es el mejor, pelea que no llegamos a ver, pues la película termina cuando ambos suben al ring y empiezan los créditos mientras suena “Eye of the tiger”.
La última aparición de Apollo en la saga del boxeador interpretado por Stallone sería en Rocky IV, quien muere a manos de un púgil ruso, Ivan Drago (Dolph Lundgren), tras haber sido presentado con un gran espectáculo incluyendo a James Brown cantando “Living in America”. Rocky entrenará duro para derrotar al soviético y vengar a su amigo.
Junto al boxeador que encarnara Carl Weathers, el otro púgil negro que más veces ha repetido en pantalla ha sido Martel “Too Sweet” Gordone, interpretado por Leon Isaac Kennedy, siempre bajo la dirección del muy particular Janaa Fanaka.
Fanaka fue uno de los realizadores más personales durante la etapa de la blaxploitation. Un director que será recordado por su trilogía penitenciaria, justo la que aquí nos interesa.
En su primer título, Penitenciaría (1979), “Too Sweet” entra en la cárcel sin saber por qué, ha sido encontrado en el escenario de una pelea que ha acabado con un par de muertos y le han cargado el marrón. Tras las rejas demostrará que es un tipo duro y sabe pelear, por lo que el alcaide (Chuck Mitchell, el Porky de la peli homónima de Bob Clarck) se interesa para que pelee en los combates de la prisión, cuyo vencedor se hará con la ansiada libertad.
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En el segundo título de la saga, estrenado en 1982, “Too Sweet” pierde a su novia asesinada por su viejo enemigo “Medio Muerto” (en esta ocasión encarnado por Ernie Hudson, y llamado simplemente “Muerto” en el doblaje español), quien además pretende que el protagonista pierda un combate para el que ha apostado un montón de dinero, y tiene como rehenes a la familia de Martel. Una vez solucionado todo, “Too Sweet” derrota a su rival y Mr. T (haciendo de sí mismo) mata con sus manos a “Muerto”. Para esta segunda parte, Fanaka contó con la intervención del excampeón mundial de los pesos pesados Rudy Ray Moore.
Una tercera entrega, más desquiciada que ninguna, vendría en 1987, de nuevo con la prisión como escenario.
Leon Isaac Kennedy también fue el protagonista y guionista de Cuerpo y alma (George Bowers, 1981), remake del film homónimo que protagonizara John Garfield. Kennedy se entrenará nada menos que con el propio Muhammad Alí.
El último título que nos ha llegado con campeones negros ha sido de la mano de Walter Hill y su Invicto. Coproducción entre USA y Alemania del 2002 en la que James “Iceman” Chambers (Ving Rhames), campeón mundial de los pesos pesados, es ingresado en la prisión de Sweetwater acusado de violación (detalle claramente inspirado en Mike Tyson). Dentro de esos muros las autoridades autorizan, no de forma altruista, sus propios combates, donde reluce con todo su esplendor Monroe Hutchen (Wesley Snipes), quien se haya cumpliendo condena por matar al amante de su esposa. Dos personalidades totalmente contrarias que se verán obligados a enfrentarse.
Y a la espera del biopic de Sonny Liston (de nuevo Ving Rhames, que parece haberle cogido gusto a los calzones y los guantes) en el Night Train de William Friedkin, sólo nos queda recomendaros que repaséis Cuando éramos reyes, el documental sobre el combate del siglo entre Muhammad Alí y George Foreman en el Zaire en 1974, que tardaría dos décadas en poder estrenarse por motivos legales, nada de extrañar si Don King estaba de por medio. Dos titanes negros, Alí y Foreman, frente a frente.
HISTORIA DE LOS PESO PESADOS
¡¡TOMA UNOS BUENOS GOLPES DE HISTORIA!!
# 1681. Aparece por primera vez la reseña conocida de una pelea por dinero en una gaceta de Londres.
# 1743. Jack Broughton esboza las primeras reglas del boxeo.
# 1838. Se publican las reglas de Londres.
# 1867. Se publican las reglas del marqués de Queensberry, base de las reglas actuales.
# 1892. Jim "Gentleman" Corbett, primer campeón del mundo de los pesos pesados siguiendo las reglas del marqués de Queensberry.
# 1894. Se rueda en un cobertizo la primera película de boxeo.
# 1904. El boxeo se incluye en los Juegos Olímpicos celebrados en Saint Louis(EE UU).
# 1908. Jack Johnson se convierte en Sidney(Australia) en el primer púgil negro campeón del mundo de los pesos pesados.
# 1910. La victoria de Jack Johnson sobre James J. Jeffries, el ídolo de la población blanca, causa una ola de violencia en Estados Unidos.
# 1911. La Ley Frawley prohíbe las decisiones a los puntos en los combates.
# 1919. Jack Dempsey, campeón del mundo de los pesos pesados al derrotar a Jess Willard.
# 1920. La Ley Walker permite las decisiones a los puntos en Nueva York.
# 1921. Primera recaudación en taquilla superior al millón de dólares, en el combate Dempsey-Carpentier.
# 1926. Asisten 120.757 espectadores al combate entre Jack Dempsey y Gene Tunney.
# 1933. Paulino Uzcudun reta a Primo Carnera por el título mundial de los pesos pesados.
# 1934. Se funda la Federación Española de Boxeo.
# 1937. Joe Louis, campeón de los pesos pesados al vencer a James J. Braddock.
# 1938. Joe Louis derrota por K.O. en el primer asalto al alemán Max Schmeling en Nueva York en una pelea muy importante por sus connotaciones políticas.
# 1938. Henry Armstrong, único boxeador con tres títulos mundiales al mismo tiempo: pluma, ligero y superligero.
# 1945. Se forma la Unión Europea de Boxeo.
# 1946. Primer título mundial de Sugar Ray Robinson en el peso welter.
# 1947. Se retira Len Wickwar, el boxeador profesional con más combates en su haber: 463 en 19 años.
# 1952. Rocky Marciano, campeón del mundo de los pesos pesados.
# 1958. Sugar Ray Robinson conquista por quinta vez el título mundial de los pesos medios.
# 1962. Se forma la Asociación Mundial de Boxeo(WBA).
# 1963. Se forma el Consejo Mundial de Boxeo(WBC).
# 1964. Cassius Clay(mas tarde Muhammad Alí), campeón del mundo de los pesos pesados.
# 1967. Muhammad Alí es desposeído del título por negarse a ingresar en el Ejército estadounidense e ir a Vietnam.
# 1968. José Legrá, campeón del mundo del peso pluma (versión WBC), corona que volverá a conseguir en 1972.
# 1970. Carlos Monzón, campeón del mundo de los pesos medios.
# 1974. Muhammad Alí derrota a George Foreman en el "combate del siglo" disputado en el Zaire y recupera el título mundial de los pesos pesados.
# 1974. Perico Fernández, campeón del mundo del perso superligero(versión WBC).
# 1977. Alfredo Evangelista se enfrenta a Muhammad Alí en su intento de ser campeón del mundo de los pesos pesados.
# 1979. Primer título mundial de Sugar Ray Leonard, en el peso welter.
# 1980. Sugar Ray Leonard derrota a Roberto Durán en el combate de revancha por el título mundial de peso welter.
# 1983. Se funda la Federación Internacional de Boxeo(IBF).
# 1985. Michael Spinks, primer semipesado que conquista la corona mundial de los pesos pesados(version IBF) al derrotar a Larry Holmes.
# 1986. Mike Tyson, campeón del mundo de los pesos pesados más joven de la historia(versión WBC) con 20 años y 5 meses.
# 1987. Tyson unifica el título del mundo de los pesos pesados al derrotar a Tony Tucker.
# 1988. Sugar Ray Leonard, campeón del mundo en cinco pesos distintos: semipesado, supermedio, medio, superwelter y welter.
# 1988. Se forma la Organización Mundial de Boxeo (WBO).
# 1990. Buster Douglas derrota por K.O. a Mike Tyson: la sorpresa más grande en la historia de los combates por el título mundial de los pesos pesados.
# 1994. George Foreman recupera la corona mundial de los pesos pesados(versiones WBA e IBF) veinte años después de ganarla por primera vez.
# 1995. Mike Tyson vuelve a boxear después de tres añós de prisión.
# 1996. Mike Tyson recupera el título mundial de los pesos pesados (versión WBC).
# 1997. Evander Holyfield campeón del mundo de los pesos pesados (version WBC) al derrotar por K.O. a Mike Tyson.
# 1997. Evander Holyfield se proclama de nuevo campeón del mundo de los pesos pesados (version WBC), en el combate de revancha a Mike Tyson, por descalificación de éste por el ya famoso mordisco en la oreja.
Fuente:http://www.uco.es/~i72hedom/histbox.htm
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Jack Johnson nació en Galveston, Texas, el 31 de marzo de 1978, hijo de antiguos esclavos, su padre había sido boxeador antes que conserje de escuela. Según contaban sus tres hermanas, el pequeño Jack era un chico enclenque. A los doce años se fue de casa y estuvo en Nueva York, donde se desplazó a base de hacer de polizón en barcos y trenes para llegar a la ciudad de los rascacielos, donde quería conocer a Steve Brodie, que se hizo famoso por saltar desde el puente de Brooklyn hasta el río Hudson. También estuvo un corto tiempo en Boston, donde estuvo trabajando como mozo de establo.
Volvería a su ciudad natal y curraría en los muelles, donde trabajaban estibadores duros y pendencieros de mayor edad que él. Sus enfrentamientos con estos le llevaron a aprender a boxear. Un día tuvo una discusión callejera con otro hombre y una de sus hermanas le incitó a pelearse pese a que él no quería, e inesperadamente Jack le propinó tal paliza que se ganó el respeto de su barrio.
Como en Galveston no había más futuro que dejarse la espalda en los trabajos portuarios, decidió abrirse camino como boxeador, abandonando la ciudad que le vio nacer.
Al poco tiempo estaba participando en las llamadas battle royal para poder sobrevivir. Tal nombre recibían las peleas que se disputaban entre varios boxeadores de color, normalmente ocho, para los púgiles negros que querían comer caliente. Era humillante subirse a un ring y hacer algo que recordaba los tiempos de la esclavitud.
Oficialmente, Jack Johnson debutó como profesional en 1897 contra Joe Choynsky en Galveston. Su oponente era un boxeador al final de su carrera pero con suficiente experiencia para derrotar al novato en el tercer asalto. Ambos contrincantes fueron detenidos por los Ranger de Texas debido a la ley anti-boxeo que prohibía estos combates. Ya en la cárcel, Choynsky le enseñó algunas cosas de este deporte que le sirvieron en el futuro. También aprendió como sparring de otro boxeador negro, Joe Walcott, “el demonio de las Barbados”, púgil caribeño que fue campeón mundial de peso welter entre 1901 y 1905. En 1901 y 1902 peleó con mucha regularidad, hasta que en 1903 derrota en Los Angeles a “Denver” Ed Martín, y gana el campeonato mundial “negro” de los pesos pesados, defendiéndolo contra otros púgiles de color como Joe Jeannette, Sam McVey y Sam Lang Ford, cualquiera de estos boxeadores pudo haber sido campeón del mundo oficial, pero los campeones oficiales blancos no les dieron ninguna oportunidad.
A principios del siglo XX, Jack Johnson estaba entre los mejores de su peso, pero nunca un boxeador negro había disputado la corona mundial de los pesos pesados desde los tiempos en que John L. Sullivan (último campeón de una época en la que se peleaba con los puños desnudos, sin guantes) se negaba a darle la oportunidad a Peter Jackson alegando “nunca lucharé con un negro, nunca lo he hecho y nunca lo haré”. Los campeones que le siguieron en el trono de los pesos pesados: Jim Corbett, Bob Fitz Simmons y Jim Jeffreis también rehusaron, el último de estos parafraseó a Sullivan para rechazar a Johnson.
Tras retirarse Jeffreis, Marvin Hart gana el título dejado vacante y perdiéndolo en 1906 ante el canadiense Tommy Burns, Jack Johnson no se lo pensó dos veces y fue a por él.
Campeón mundial
Tommy Burns defendió su corona en varios países, y nuestro protagonista lo siguió por todo el mundo, peleando en los mismos países donde aquel defendía su título. Pasando por Irlanda, Francia y Australia, sentándose en primera fila para hacerse notar y que le diese una oportunidad. Sería en Australia, después de defender el título en sus dos ciudades más grandes, Sydney y Melbourne, donde Burns anunció que le daría una oportunidad a Johnson pero ante dos condiciones: cobraría 35.000 $, Johnson sólo 5.000, y el arbitro sería su manager. Finalmente, por una falta de acuerdo, la arbitró el promotor de dicha velada, Hugh McIntosh, y Johnson cobró una bolsa de 1.000 libras esterlinas.
El promotor construyó un recinto con gradas de madera en Sydney. El combate tuvo lugar el 26 de diciembre de 1908, ganando Johnson con una gran claridad. Jack golpeaba mientras decía “Vamos Tommy ¿es que no sabes golpear más fuerte?”, anticipándose al estilo de un Muhammad Alí en los años 60 y 70, mientras el rostro del canadiense era una máscara de sangre, cayendo en el 14º asalto de un potente cruzado de derecha. Era tan fuerte la humillación que estaba recibiendo el púgil blanco que la policía metropolitana de Sydney advirtió a los operadores que rodaban la pelea que pararan la película, por eso se ve la imagen congelada varios segundos cuando el de Galveston derriba a Tommy Burns.
Buscando esperanzas blancas
A su regreso a Estados Unidos, el nuevo campeón hacía cosas que enfurecía a la América blanca, no sólo por ser el primer campeón mundial de los pesos pesados de raza negra y su arrogancia con sus rivales blancos en el ring, sino que además tenía relaciones sexuales con mujeres blancas, de hecho, de sus cuatro matrimonios las tres últimas fueron caucasianas, y para cuento iba conduciendo por las carreteras de su país, para los supremacistas blancos era un negro que se portaba como un blanco, y empezaron a buscar esperanzas blancas que le arrebataran su título.
El primero que lo intentó fue Stanley Ketchel, que era el campeón mundial de peso medio, en el que estaba considerado uno de los mejores de la historia. La pelea se celebró en la localidad de Culma, en el estado de California, y mientras Johnson medía 1, 86 metros de estatura, el contrincante sólo llegaba a 1, 75, o sea le sacaba 11 cm de diferencia. Respecto al peso, el campeón estaba en 93, 2 kilos frente a los 77, 2 de su rival. Tanto uno como otro tenían fama de mujeriego, pero a Ketchel le reían las gracias y admiraban sus conquistas amorosas, mientras que Johnson no sólo frecuentaba mujeres blancas, sino que entonces ya había estado casado con dos caucasianas, y además cuando los periodistas blancos visitaban el gimnasio donde entrenaba, se envolvía el pene en gasa y se ponía un calzón muy ceñido.
El combate aconteció el 16 de octubre de 1909 y los aficionados blancos creían que el aspirante derrotaría a Johnson. No fue así, pues la pelea fue un paseo para el púgil negro, hasta que en el 12º derribó a Johnson, que se levantó, cuando el arbitro contaba hasta ocho, y lanzó una derecha a la mandíbula tumbándolo en la lona. Siendo el golpe tan fuerte que algunos dientes de Ketchel quedaron en el guante del campeón, y puede apreciarse en la cinta que recoge la pelea, también puede verse que Johnson al lanzar su puño tomó tanto impulso que tuvo que saltar por encima suya. Al año siguiente, Stanley Ketchel murió asesinado por un granjero celoso que acusaba a aquel de querer seducir a su mujer, matándolo con una escopeta de caza.
La pelea del siglo
La América blanca estaba desesperada por conseguir un púgil que derrotase a ese negro advenedizo que se había sentado en el trono del campeonato mundial de los pesos pesados, y que se acababa de casar con una joven blanca llamada Etta Duryea, recibiendo el campeón todo tipo de amenazas de muerte. Hubo tal presión popular que el excampeón Jim Jeffries (quien durante su reinado le negó la oportunidad a Johnson por ser negro) volvió a pelear, ahora era un negro quien le concedía a él la oportunidad de competir por el título. En el Senado de Washington se hizo una moción de censura para pedirle a Jeffries que volviese a los cuadriláteros y arrebatarle el título a Johnson. Hasta el escritor Jack London, por entonces reportero deportivo en el New York Herald, le pidió a Jeffries que abandonara su granja donde cultivaba alfalfa y desafiase al campeón negro. London escribió “Jeff tiene que salir de sus campos de alfalfa y borrar esa sonrisa en la cara de Johnson, de ti depende Jeff”.
La imagen del boxeador negro tenía que ser impactante, pues además de llevar la cabeza rapada al cero, tenía dos dientes de oro en cada extremo de su blanca dentadura y siempre se mostraba sonriente ante los blancos. La popular revista Colliers declaraba que la superioridad de Jeffries era aplastante al lado de la de Johnson, a fin de cuentas: “El hombre blanco tiene detrás 30 siglos de tradición: todos los esfuerzos supremos, los inventos y las conquistas, así como seamos o no consientes de ello, Bunker Hill y las Termopilas, Hastings y Aghcourt”. La América blanca estaba tan convencida del triunfo del rival blanco que una mujer llamada Dorothy Forrester compuso una canción alabando a Jeffries y menospreciando al campeón:
“Ponte al asunto sin tardanza alguna
Y pégale de noche y pégale de día
Y en cuanto se presente la suerte oportuna
Le arreas una torta que se pierde de vista.
Quién le iba a dar a Jack la tremenda tunda
Quién le va a hacer dormir como una marmotilla
Quién va a borrar del mapa la africana bravura
Será Jim Jeffries, será la maravilla”.
Aunque el aspirante en principio se negó a pelear con Johnson, llevaba seis años alejado del ring tras retirarse invicto con veinte victorias y dos combates nulos, los cuatro promotores de boxeo más importantes de aquella época (Hugh McIntosh, “Sunny” Jim Coffroth, Ed Graney y Tex Rickard) se reunieron con los dos púgiles en un hotel de Brodway, Nueva York, y Ricard llevó cien mil dólares para acabar con cualquier duda. Aparte había ofrecido diez mil dólares extra a ambos boxeadores para asegurarse el contrato.
Después de que varios estados se negaran a celebrar el combate por miedo a los disturbios raciales, aconteció en Reno, Nevada, el cuatro de julio de 1910.
Antes de la pelea se podía ver gente desfilando por las calles de Reno por ser el día de la independencia, también había un desfile de grupos religiosos y de extrema derecha con pancartas pidiendo la prohibición del boxeo, cuando antes nunca se habían interesado por tal deporte hasta que un negro se hizo con su título máximo. Antes de entrar en el recinto donde se organizaba la pelea, el público era registrado por si llevaba armas blancas que dejaban en una especie de guardarropa. Al subir Johnson al cuadrilátero, la gente se puso a cantar “¡Mata al negro, mata al negro...!”, y la orquesta, que debía tocar el himno nacional, se puso a interpretar “All coons look alike to me” (todos los mapaches-despectivo para la gente de color- me parecen iguales). Las apuestas estaban diez a seis a favor del blanco, que incluso llamó al último campeón mundial de los pesos pesados sin guantes, John L. Sullivan, para que trabajara junto a su preparador en su esquina del ring.
La encerrona que le tenían preparada con todo el público pidiendo su cabeza y queriendo hacerle perder los nervios, le debió disgustar mucho, pero en el ring no lo parecía, y dirigiéndose a su rival en plan “tío Tom” le dijo “¿Cómo se siente hoy el señor Jeffries?” y a Sullivan “Cuando termine con Jimmy anímate a ser el próximo”. Durante todo el tiempo, Johnson dominó el combate y el aspirante fue un autentico pelele en manos del boxeador afroamericano, que no paraba de golpearlo mientras los 16.000 espectadores pedían al árbitro que parase la pelea, hasta que en 15º asalto un gancho de izquierda obliga a la esquina de Jeffries a tirar la toalla, venciendo Johnson por KO técnico mientras su contrincante se agarraba a una de las cuerdas para intentar levantarse.
Al enterarse el país entero de la victoria de éste, estallaron motines raciales y motines callejeros en diferentes estados. Hasta el asesinato de Martín Luther King en 1968 no hubo tal rebrote de violencia racial, en algunos estados se prohibieron las películas con los combates del campeón negro. El poeta afroamericano William Waring Cuney escribió sobre este combate una poesía titulada Oh qué mañana, señor
Oh mi señor que mañana
Oh mi señor que revuelo
Cuando Jack Johnson puso a Blancanieves Jim Jeffries
mirando hacia el cielo.
Después de los cientos de heridos, personas arrestadas y algunos muertos que hubo tras la victoria contra el granjero de alfalfa, se inició una campaña de acoso y derribo contra el campeón, siendo arrestado e interrogado en numerosas ocasiones por vulnerar la ley Mann sobre el tráfico de mujeres. Dicha normativa impedía a un hombre llevarse una mujer a otro estado con propósitos inmorales, por lo que era ilegal viajar con otra mujer a no ser que estuvieras casado con ella. También hubo quien le acusó de tener relaciones con menores de edad. Su nueva esposa no pudo aguantar la presión y acabó suicidándose.
Jack Johnson estuvo dos años sin poder defender el título porque ningún estado se lo permitió por miedo a que se volvieran a ver más disturbios. La cosa cambió cuando un grupo de empresarios de Las Vegas (entonces no era más que un pueblo ganadero del estado de Nevada, ciudad vecina a la mucho más importante Reno, donde el campeón había defendido el título dos años antes) le hizo una oferta para que defendiera su corona contra Jim Flynn, apodado “Fogonero” por su antiguo oficio. Johnson que acababa de abrir un club nocturno en Chicago y necesitaba dinero, no se lo pensó dos veces y aceptó la oferta de 30.000 dólares.
El enfrentamiento aconteció el 4 de julio de 1912, un día antes Johnson recibió un telegrama del Ku Kux Klan diciéndole que como no se dejase ganar lo colgarían. Éste no hizo ningún caso a las amenazas del klan y le ganó sin ningún problema a Flynn.
En aquel momento, Johnson tenía una nueva novia de raza blanca llamada Lucille Cameron, cuya madre acusó al boxeador de secuestro. Antes de que la ley siguiera su curso, contrajeron matrimonio, pero la acusación consiguió que su excompañera Belle Schreiben declarara contra él aplicando la ley Mann. Johnson fue declarado culpable y condenado a un año y un día de cárcel y a pagar una multa de 1.000 $. Jack decidió huir junto a su esposa a Europa, haciéndose pasar por un jugador de béisbol de la liga negra que salía de gira.
En el viejo continente hizo varias peleas de exhibición en Londres y París, y aceptó defender su título contra el boxeador negro Jim Johnson, siendo la primera vez que dos púgiles de color competían por el campeonato mundial del peso pesado. Pero el combate fue un auténtico aburrimiento y Jack hasta se lesionó un hueso de la mano y apenas forzó un combate nulo contra un rival sin ninguna entidad.
Mientras, las autoridades deportivas crean un combate blanco paralelo al título que tenía Jack Johnson, en 1914 defiende de nuevo en París ante otra esperanza blanca, Frank Moran. El árbitro fue el púgil francés Georges Carpentier, futuro campeón mundial del peso semipesado y auténtico líder de masas en el país vecino, quien tras arbitrar esta pelea ganaría el campeonato mundial blanco a “Gunboat” Smith.
Johnson retendría la corona una vez más en una de las peleas más duras de su carrera, venciendo a los puntos en 20 asaltos.
Cuando estalla la Primera Guerra Mundial, decide dejar Europa, donde sobrevivía apareciendo en obras de teatro, haciendo exhibiciones de boxeo junto a las dos defensas de su corona mundial de los pesados e incluso fue huésped del mismísimo Rasputín.
Su siguiente pelea fue en Buenos Aires, Argentina, contra Jack Murray sin poner el título en juego y ganando por KO en el tercer asalto.
En 1915 recibe la oferta del promotor Jack Curley por la defensa del título contra Jess Willard... El promotor tenía un trato con la justicia y Johnson podía volver a los USA sin ir a la cárcel. El campeón quería volver a ver a su anciana madre, con quien siempre estuvo muy unido. Pero había una trampa, tenía que dejarse ganar para que volviera a haber un campeón mundial de raza blanca.
La pelea se celebró el cinco de abril de 1915 en La Habana, Cuba, en un estadio de béisbol. En un principio iba a ser en México, pero el púgil negro temía ser secuestrado por la mafia, de ahí el motivo de celebrarlo en la capital cubana, país con una gran tradición pugilística, donde siempre ha habido grandes boxeadores.
Volver a empezar de nuevo
A pesar de que Jack Johnson tenía que dejarse vencer por KO en el décimo asalto, el combate continuó porque una parte de la bolsa que iba a cobrar era procedente de la recaudación en taquilla.
En cuanto su esposa Lucille Cameron tuviera el dinero, le haría una señal y cumpliría parte del trato. Tal señal no se produjo hasta el asalto número 25. La prensa no contó nada del tongo, solamente que Jess Willard era mejor, cuando no era más que un don nadie al que le tocó la lotería. La prueba del tongo es clara al ver a Johnson caído en la lona tapándose los ojos del sol de justicia de la Habana, pues el combate se celebró por la tarde... Si cayó por KO, ¿cómo es que se cubría del sol?
El promotor Jack Curley no tenía ningún acuerdo con las autoridades norteamericanas, era todo mentira, y Jack no volvió a su país, paseó su fama y prestigio por el Reino Unido, España y México.
En nuestro país se enfrentó a Arthur Cravan, boxeador, poeta y escultor, sobrino de Oscar Wilde y campeón de Francia de peso semipesado. Al comienzo del combate Johnson fue anunciado como campeón mundial, título que había perdido el año anterior, y tumbó a Cravan por KO en el primer asalto. La velada fue celebrada en la plaza de toros de Las Arenas, donde el boxeador negro participó como torero en varios festejos taurinos, pues fue alumno de Juan Belmonte y Joselito “el gallo” en la escuela taurina de Barcelona. Y él les daba clases de boxeo de la ciudad condal. También boxeó en Madrid contra Blink McCloskey, a quien derrotó a los puntos.
Protagonizó una película en la que hacía de sí mismo, e incluso hizo guantes con Luis Buñuel, como contaría el cineasta aragonés en sus memorias, era la época en la que Buñuel boxeaba haciéndose llamar “el tigre de Calanda”.
En México puso un bar, finalmente decide volver a su país, donde cumple condena en la prisión de Leavenworth entre septiembre de 1920 y julio de 1921.
Mientras tanto, en el panorama boxístico, Jess Willard defiende el título mundial contra Frank Moran, a quien es incapaz de derrotar, haciendo combate nulo y conservando su corona. Cuando Jack Johnson le había derrotado en París en 1914 y lo perdió en 1919, tras estar toda la Primera Guerra Mundial sin defenderlo, contra Jack Dempsey por KO en el tercer asalto. Después de la perdida de Johnson del título no se le dio oportunidad alguna a ningún púgil negro para pelear por el campeonato mundial de los pesados. Ninguno de los campeones mundiales que siguieron a Johnson dieron alguna oportunidad a boxeadores negros: Jess Willard, Jack Dempsey, Gene Tunney, Max Schmeeling, Jack Sharkey, Primo Carnera, Max Baer y Jim Bradock. Teniendo los púgiles de color de nuevo su propio campeonato mundial hasta 1933. A causa de ello, grandes boxeadores negros como Harry Wills, Sam Langford, Georges Godfrey se quedaron sin disfrutar el cetro de los pesados por miedo a que llegase otro Johnson. Fue Joe Louis quien cambió la situación derrotando en 1937 a Jim Bradock y comenzando el dominio de los púgiles de color en los pesos pesados que llega hasta nuestros días, salvo el paréntesis de Rocky Marciano, que rehuyó de los boxeadores negros jóvenes, y del sueco Ingemar Johanson, que fue campeón sólo una vez.
Joe Louis aconsejado por sus manager y promotores tendría que mantener una actitud contraria a la de Johnson, y se le dieron siete condiciones para ganarse a la América blanca:
1º No permitir jamás que le fotografíen con una mujer blanca al lado.
2º No ir nunca solo a los clubes nocturnos.
3º No aceptar ninguna pelea blanda.
4º No aceptar ninguna pelea amañada.
5º No adoptar posturas arrogantes ante un rival caído, ni hablar despectivamente de un oponente antes o después del combate.
6º Mantener una actitud pasiva ante las cámaras.
7º Debía llevar una vida y una carrera inmaculadas.
Sin esas normas que le dio su manager, John Roxborough, no hubiera llegado a donde llegó, teniendo que vivir en silencio su negritud, siendo campeón mundial de peso pesado de 1937 a 1948, 26 veces campeón mudial.
Al salir de la cárcel, Johnson siguió boxeando, pero ya no en la élite, aunque se barajó que le disputara el título a Jack Dempsey, cosa que naturalmente no ocurrió. También trabajó como representante en una compañía cervecera en Canadá, de guía en un museo de artículos extravagantes, y hasta montó un gimnasio en Nueva York donde se proyectaban películas de sus combates con comentarios suyos. En 1927, la revista The Ring, considerada la Biblia del boxeo, lo escogió como mejor peso pesado de todos los tiempos. Sesenta años más tarde, una encuesta similar lo ponía en segunda posición después de su genuino sucesor Muhammad Alí.
En 1946, ya con más de 60 años, hizo una exhibición junto a Harry Wills, para morir el 10 de junio de ese año en un accidente de coche a los 68 años de edad en Raleigh, Carolina del Norte. En su tumba pone simplemente Johnson. Ya podrían los organizadores internacionales como la Asociación Mundial de Boxeo W. B. A., el Consejo Mundial de Boxeo W. B. C., y la Federación Internacional de Boxeo I. B. F. llevar sus restos mortales y ponerle una tumba en condiciones como hicieron con Battlin Siki, púgil africano que murió en Nueva York y que el Consejo Mundial de Boxeo costeó el viaje para llevar sus restos a su país, Senegal. Siki al derrotar en 1922 a George Carpentier se hizo con el título de los semipesados, proclamándose el primer africano campeón del mundo.
Es una pena que Johnson muriera tan joven, si hubiera vivido hasta los años 60, hubiese podido conocer a Muhammad Alí, que en muchos aspectos fue su más genuino sucesor. No hay más que recordar que James Earl Jones, quien interpretó el papel de Johnson en la obra de teatro y posterior película La gran esperanza blanca, cuando conoció a Alí, este le dijo que el papel cinematográfico se lo habían ofrecido antes a él, y Jones le contestó que para hacer dicho papel se había inspirado en él cuando fue detenido e inhabilitado por no ir a Vietnam en 1967. La historia se repetía.
- Eduardo Álvarez Cónsul -
¡DEFIENDE TU TíTULO, NEGRO!
La historia de Jack Johnson fue adaptada al teatro con éxito, y por tanto se llevó al cine. Martín Ritt fue el encargado de pasarla a formato celuloide, James Earl Jones, quien ya lo interpretara sobre las tablas, repetía personaje. Aunque, al menos en la copia que nos llegó a España, el nombre del campeón mutaba a Jim Jefferson. Más recordada es la banda sonora, que corrió a cargo de Miles Davis.
El film se permitió muchas licencias. Si queréis ver al primer campeón negro de los grandes pesos en acción, mejor haceros con el volumen 26 de la colección de videos Boxeo, que sacó Marshall Cavendish en 1996.
El cine también nos ha dado algunos grandes (y ficticios) púgiles negros, cabe resaltar los siguientes.
Sylvester Stallone escribió el guión de Rocky inspirado por la pelea entre Muhammad Alí y Chuck Wepner en 1975. Mucho le costó que un estudio confiara en adaptarlo y contar con él como protagonista. Finalmente se salió con la suya, y en 1976 John G. Avildsen lo llevó a la gran pantalla. El film, conocido de sobras por todos, narraba la ascensión desde lo más bajo hasta el máximo galardón de un boxeador ítaloamericano, Rocky Balboa. Su último contrincante para hacerse con el título será el campeón Apollo Creed (Carl Weathers), un duro contrincante de color. El excampeón Joe Frazier aparece brevemente haciendo de sí mismo.
La película se hizo con 10 nominaciones y tres estatuillas en la entrega de los oscars de ese año. Su rotundo éxito provocaría las inevitables secuelas.
En Rocky II, realizada en 1979 por el propio Stallone, Apollo pide la revancha para un combate final que Balboa ganará de milagro.
Para Rocky III (Sylvester Stallone, 1982), el campeón se ha acomodado en su trono y haciendo combates contra boxeadores poco peligrosos y viviendo de la fama y la publicidad. Todo esto acabará cuando acepte subir al ring para enfrentarse con Clubber Lane, un peligroso contrincante de color al que da vida Mr. T. Clubber no tendrá problema en tumbar a Rocky y hacerse con el título. El ítaloamericano decide recuperar el cinturón de los grandes pesos y de paso recuperar también su honor y vengar la muerte de su entrenador Mickey (el veterano Burgess Meredith). Apollo Creed, quien fuera su máximo rival, será el encargado de que recobre su autoestima y la forma necesaria para acabar con el bocazas de Clubber (quien tiene una actitud que nos recuerda sobremanera a Muhammad Alí). A cambio de entrenarle, Apollo pide a Rocky un combate entre los dos en el gimnasio para ver quién es el mejor, pelea que no llegamos a ver, pues la película termina cuando ambos suben al ring y empiezan los créditos mientras suena “Eye of the tiger”.
La última aparición de Apollo en la saga del boxeador interpretado por Stallone sería en Rocky IV, quien muere a manos de un púgil ruso, Ivan Drago (Dolph Lundgren), tras haber sido presentado con un gran espectáculo incluyendo a James Brown cantando “Living in America”. Rocky entrenará duro para derrotar al soviético y vengar a su amigo.
Junto al boxeador que encarnara Carl Weathers, el otro púgil negro que más veces ha repetido en pantalla ha sido Martel “Too Sweet” Gordone, interpretado por Leon Isaac Kennedy, siempre bajo la dirección del muy particular Janaa Fanaka.
Fanaka fue uno de los realizadores más personales durante la etapa de la blaxploitation. Un director que será recordado por su trilogía penitenciaria, justo la que aquí nos interesa.
En su primer título, Penitenciaría (1979), “Too Sweet” entra en la cárcel sin saber por qué, ha sido encontrado en el escenario de una pelea que ha acabado con un par de muertos y le han cargado el marrón. Tras las rejas demostrará que es un tipo duro y sabe pelear, por lo que el alcaide (Chuck Mitchell, el Porky de la peli homónima de Bob Clarck) se interesa para que pelee en los combates de la prisión, cuyo vencedor se hará con la ansiada libertad.
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En el segundo título de la saga, estrenado en 1982, “Too Sweet” pierde a su novia asesinada por su viejo enemigo “Medio Muerto” (en esta ocasión encarnado por Ernie Hudson, y llamado simplemente “Muerto” en el doblaje español), quien además pretende que el protagonista pierda un combate para el que ha apostado un montón de dinero, y tiene como rehenes a la familia de Martel. Una vez solucionado todo, “Too Sweet” derrota a su rival y Mr. T (haciendo de sí mismo) mata con sus manos a “Muerto”. Para esta segunda parte, Fanaka contó con la intervención del excampeón mundial de los pesos pesados Rudy Ray Moore.
Una tercera entrega, más desquiciada que ninguna, vendría en 1987, de nuevo con la prisión como escenario.
Leon Isaac Kennedy también fue el protagonista y guionista de Cuerpo y alma (George Bowers, 1981), remake del film homónimo que protagonizara John Garfield. Kennedy se entrenará nada menos que con el propio Muhammad Alí.
El último título que nos ha llegado con campeones negros ha sido de la mano de Walter Hill y su Invicto. Coproducción entre USA y Alemania del 2002 en la que James “Iceman” Chambers (Ving Rhames), campeón mundial de los pesos pesados, es ingresado en la prisión de Sweetwater acusado de violación (detalle claramente inspirado en Mike Tyson). Dentro de esos muros las autoridades autorizan, no de forma altruista, sus propios combates, donde reluce con todo su esplendor Monroe Hutchen (Wesley Snipes), quien se haya cumpliendo condena por matar al amante de su esposa. Dos personalidades totalmente contrarias que se verán obligados a enfrentarse.
Y a la espera del biopic de Sonny Liston (de nuevo Ving Rhames, que parece haberle cogido gusto a los calzones y los guantes) en el Night Train de William Friedkin, sólo nos queda recomendaros que repaséis Cuando éramos reyes, el documental sobre el combate del siglo entre Muhammad Alí y George Foreman en el Zaire en 1974, que tardaría dos décadas en poder estrenarse por motivos legales, nada de extrañar si Don King estaba de por medio. Dos titanes negros, Alí y Foreman, frente a frente.
HISTORIA DE LOS PESO PESADOS
¡¡TOMA UNOS BUENOS GOLPES DE HISTORIA!!
# 1681. Aparece por primera vez la reseña conocida de una pelea por dinero en una gaceta de Londres.
# 1743. Jack Broughton esboza las primeras reglas del boxeo.
# 1838. Se publican las reglas de Londres.
# 1867. Se publican las reglas del marqués de Queensberry, base de las reglas actuales.
# 1892. Jim "Gentleman" Corbett, primer campeón del mundo de los pesos pesados siguiendo las reglas del marqués de Queensberry.
# 1894. Se rueda en un cobertizo la primera película de boxeo.
# 1904. El boxeo se incluye en los Juegos Olímpicos celebrados en Saint Louis(EE UU).
# 1908. Jack Johnson se convierte en Sidney(Australia) en el primer púgil negro campeón del mundo de los pesos pesados.
# 1910. La victoria de Jack Johnson sobre James J. Jeffries, el ídolo de la población blanca, causa una ola de violencia en Estados Unidos.
# 1911. La Ley Frawley prohíbe las decisiones a los puntos en los combates.
# 1919. Jack Dempsey, campeón del mundo de los pesos pesados al derrotar a Jess Willard.
# 1920. La Ley Walker permite las decisiones a los puntos en Nueva York.
# 1921. Primera recaudación en taquilla superior al millón de dólares, en el combate Dempsey-Carpentier.
# 1926. Asisten 120.757 espectadores al combate entre Jack Dempsey y Gene Tunney.
# 1933. Paulino Uzcudun reta a Primo Carnera por el título mundial de los pesos pesados.
# 1934. Se funda la Federación Española de Boxeo.
# 1937. Joe Louis, campeón de los pesos pesados al vencer a James J. Braddock.
# 1938. Joe Louis derrota por K.O. en el primer asalto al alemán Max Schmeling en Nueva York en una pelea muy importante por sus connotaciones políticas.
# 1938. Henry Armstrong, único boxeador con tres títulos mundiales al mismo tiempo: pluma, ligero y superligero.
# 1945. Se forma la Unión Europea de Boxeo.
# 1946. Primer título mundial de Sugar Ray Robinson en el peso welter.
# 1947. Se retira Len Wickwar, el boxeador profesional con más combates en su haber: 463 en 19 años.
# 1952. Rocky Marciano, campeón del mundo de los pesos pesados.
# 1958. Sugar Ray Robinson conquista por quinta vez el título mundial de los pesos medios.
# 1962. Se forma la Asociación Mundial de Boxeo(WBA).
# 1963. Se forma el Consejo Mundial de Boxeo(WBC).
# 1964. Cassius Clay(mas tarde Muhammad Alí), campeón del mundo de los pesos pesados.
# 1967. Muhammad Alí es desposeído del título por negarse a ingresar en el Ejército estadounidense e ir a Vietnam.
# 1968. José Legrá, campeón del mundo del peso pluma (versión WBC), corona que volverá a conseguir en 1972.
# 1970. Carlos Monzón, campeón del mundo de los pesos medios.
# 1974. Muhammad Alí derrota a George Foreman en el "combate del siglo" disputado en el Zaire y recupera el título mundial de los pesos pesados.
# 1974. Perico Fernández, campeón del mundo del perso superligero(versión WBC).
# 1977. Alfredo Evangelista se enfrenta a Muhammad Alí en su intento de ser campeón del mundo de los pesos pesados.
# 1979. Primer título mundial de Sugar Ray Leonard, en el peso welter.
# 1980. Sugar Ray Leonard derrota a Roberto Durán en el combate de revancha por el título mundial de peso welter.
# 1983. Se funda la Federación Internacional de Boxeo(IBF).
# 1985. Michael Spinks, primer semipesado que conquista la corona mundial de los pesos pesados(version IBF) al derrotar a Larry Holmes.
# 1986. Mike Tyson, campeón del mundo de los pesos pesados más joven de la historia(versión WBC) con 20 años y 5 meses.
# 1987. Tyson unifica el título del mundo de los pesos pesados al derrotar a Tony Tucker.
# 1988. Sugar Ray Leonard, campeón del mundo en cinco pesos distintos: semipesado, supermedio, medio, superwelter y welter.
# 1988. Se forma la Organización Mundial de Boxeo (WBO).
# 1990. Buster Douglas derrota por K.O. a Mike Tyson: la sorpresa más grande en la historia de los combates por el título mundial de los pesos pesados.
# 1994. George Foreman recupera la corona mundial de los pesos pesados(versiones WBA e IBF) veinte años después de ganarla por primera vez.
# 1995. Mike Tyson vuelve a boxear después de tres añós de prisión.
# 1996. Mike Tyson recupera el título mundial de los pesos pesados (versión WBC).
# 1997. Evander Holyfield campeón del mundo de los pesos pesados (version WBC) al derrotar por K.O. a Mike Tyson.
# 1997. Evander Holyfield se proclama de nuevo campeón del mundo de los pesos pesados (version WBC), en el combate de revancha a Mike Tyson, por descalificación de éste por el ya famoso mordisco en la oreja.
Fuente:http://www.uco.es/~i72hedom/histbox.htm
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Creado el: 11.05.2008 a las 21:05:52 hs.
Categoría: Deportes
Tags: jack johnson
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#1 -
lucasarts
| 11.05.2008 21:52:55 dijo:
si pones imagenes van puntos
#2 - noesjoda | 11.05.2008 21:56:59 dijo:
la verdad es que no se como se hace sino le podria fotos
#3 - beyini | 11.05.2008 22:07:25 dijo:
pasate por acá: Como comienzo.... lee y aprenderas mucho!! saludos
#4 - noesjoda | 11.05.2008 22:19:07 dijo:
gracias creo que ahora ya se puede ver una foto
si pones imagenes van puntos

#2 - noesjoda | 11.05.2008 21:56:59 dijo:
la verdad es que no se como se hace sino le podria fotos
#3 - beyini | 11.05.2008 22:07:25 dijo:
pasate por acá: Como comienzo.... lee y aprenderas mucho!! saludos
#4 - noesjoda | 11.05.2008 22:19:07 dijo:
gracias creo que ahora ya se puede ver una foto
