River Plate

La historia del Club Atlético River Plate es la historia del equipo de fútbol más grande de la Argentina; con 18 millones de hinchas, 81.000 socios, una treintena de campeonatos locales de la AFA y 5 copas internacionales.
River Plate es el club líder en fútbol de alta competencia del país y el más representativo en el exterior; además de haberse hecho conocido en el mundo por el estilo de su fútbol, basado en la habilidad, el buen trato de la pelota y la búsqueda permanente del arco contrario.

DÉCADA 1900 - 1910

Para conocer los orígenes del club, es preciso remontarse a los albores del siglo XX en la Dársena Sur del barrio de La Boca, mientras los equipos “Santa Rosa y “La Rosales” (ex “Juventud Boquense”) se disputaban la supremacía futbolística de la zona. Ambos equipos, en su afán de ganar mayor peso deportivo dentro de su ámbito, decidieron fusionarse. El 25 de mayo de 1901, un grupo de hombres decidió abrir un capítulo que marcaría un antes y un después de la historia futbolística argentina.
Livio Ratto había propuesto el nombre de Club Atlético Forward, el cual fue rechazado al igual que “Juventud Boquense, el sugerido por Bernardo Messina y “La Rosales”, recomendado por Carlos Antelo.
Pedro Martínez, por su parte, había visto en la construcción del Dique 3 la inscripción “The River Plate” en unos grandes contenedores. Este último, fue rápidamente aceptado por la mayoría como el nombre definitivo para el club.
Poco después de la fundación, en una noche de Carnaval, un grupo de integrantes de River Plate participaron de una comparsa, con un carro de la carnicería Wilson denominado “Los habitantes del infierno”. Cuando la fiesta estaba llegando a su fin, un grupo de niños traviesos robó una cinta de seda roja a un carro que se había detenido cerca a descansar. ¿El motivo? Adosar un detalle a la camiseta blanca que representaba a River.
River comienza a participar en los campeonatos de la Asociación en el año 1905. El 13 de diciembre de 1908 asciende a primera división en un partido triunfal contra Racing, y culminó con un 2-1 victorioso para el club de la banda roja.
El equipo del ascenso formaba con los siguientes jugadores: Luraschi, Chiappe y Politano, Messina, Morroni y Chagneaud, Anapodisto García, Grifero, Abaca Gómez, Elías Fernández y Priano.

DÉCADA 1910 - 1920

Durante estos años, la “canchita” se montó en un terreno vacío de la Dársena Sur. Todos colaboraron con el aporte de dinero destinado a acicalarla.
Los gerentes de la carbonería Wilson donaron unos postes que reemplazaban a los anteriores montículos de ropa o piedras. Leopoldo Bard –primer presidente y capitán del primer equipo- donó alambrados junto con algunos socios.
La primera “canchita” se encontraba ubicada en la manzana que recorren las calles Pinzón, Caboto, Aristóbulo del Valle y Pedro de Mendoza.
El primer equipo del club estaba conformado por: Moltedo, Ratto, Cevallos, Peralta, Carrega, Bard, Kitzler, Martínez, Flores, Zanni y Messina.

DÉCADA 1920 - 1930


La primera cancha de River Plate continuó en La Boca hasta 1921, año en que el por ese entonces presidente del club, José Bacigaluppi, vio un terreno en la manzana de Alvear, Tagle, Austria y las piletas de agua corriente. Así, el 20 de mayo de 1923, un nuevo y flamante estadio fue inaugurado el 20 de mayo de 1923. De todos modos, la década del ’20 no fue favorable para el club y finalizó con un solo título.

DÉCADA 1930 - 1940



Tras una actuación poco sobresaliente en el último torneo amateur de la historia, River Plate ingresa al profesionalismo gracias a la contratación de Carlos Peucelle y a la incorporación del denominado “Mortero de Rufino”: Bernabé Ferreyra, ídolo indiscutible del club.
1932 es un año de revolución en el mercado futbolístico, debido a que los de la banda roja adquieren el apodo de Millonarios tras desembolsar la inmensa cifra de cien mil quinientos pesos. Por Bernabé le pagó al club Tigre la suma de treinta y cinco mil pesos, tras haber gastado diez mil por Peucelle.
A fin de año, River Plate consiguió el primer torneo profesional de su historia, tras ganarle a Independiente por 2-0.
Luego de una seguidilla de actuaciones que no satisfacían ni a los hinchas ni a los directivos, River logró el bicampeonato en los años 1936 y 1937. El aporte de dos riverplatenses de alma, Adolfo Pedernera y José Manuel Moreno, fue clave para conquistar los dos torneos.
Otro gran acontecimiento de la década fue la inauguración del estadio Monumental, el 26 de mayo de 1938. El entonces Presidente, Antonio Liberti, eligió una zona en donde la edificación era inexistente: Centenario y el Río de la Plata.
En el año 1939 debuta el mayor goleador de la historia riverplatense: Ángel Amadeo Labruna, ídolo máximo del fútbol Millonario.

DÉCADA 1940 - 1950



La década del ’40 fue protagonista de un hito inolvidable para la historia del club: la denominada “Máquina” del fútbol, que nace en un partido contra Independiente en el año 1941. El encuentro finalizó 4 a 0 a favor del Millonario, con tres goles de Pedernera y uno de Muñoz.
El equipo funcionaba adoptando la MW y gozaba de una gran solidez defensiva con una delantera compuesta por Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Deambrosi. Este último jugador, apodado “el Pollo”, integró la letal ofensiva durante el campeonato del ’41 y más tarde sería reemplazado por Lousteau.
Era una época de absoluta gloria para el Club, que Obtuvo nuevamente el bicampeonato del fútbol argentino en los años 1941 y 1942 gracias a un partido legendario en la Bombonera, en el que Pedernera marcó dos goles.
Pasaron dos años y River volvió a adueñarse de un torneo. En este caso, se quedó con el título del año 1945, con un Amadeo Carrizo como joven arquero debutante.
A partir de allí comenzaría la historia de otro River y otro fútbol.
Hacia el final de la década, con Alfredo Di Stéfano como figura, River Plate logra un destaque absoluto; convirtiendo 90 goles en 30 partidos consagrándose campeón del año 1947.

DÉCADA 1950 - 1960





Hacia fines de 1951 se realizó una gira por Europa que quedó en la historia. El equipo de la década del ’50, dirigido por Minella, comenzaba el camino hacia la triple victoria.
El campeonato de 1952 se ganó con sufrimiento, y su figura fue Walter Gómez. En 1953, River Plate se consagró tras disputar el título con Racing en la anteúltima fecha del torneo.
Tras un breve intervalo de un año, el club volvió a lo más alto de los campeonatos argentinos y consiguió el primer tricampeonato de su historia.
En 1955, con una racha de 16 partidos invictos, se llevó el título con un toque extra: la celebración del campeonato fue en la casa de su eterno rival, en la Bombonera.
En 1956, el equipo Millonario alcanzó el invicto de 23 partidos ganados consecutivamente (16 venían del año anterior), con una victoria ante Lanús, dando vuelta un partido increíble y logrando así sacar una ventaja decisiva para hacerse con el torneo.
En 1957, se quedó con la punta desde el tercer partido y no volvió a compartirla por el resto del certamen. River derrota a Independiente en el penúltimo partido y así se consagra tricampeón por primera vez en su historia en lo que fue el último título de grandes como Labruna, Carrizo, “Pipo” Rossi, Sívori y Lousteau; y el primero y único de un crack que asoma: Ermindo Ángel Onega.
Tras la venta de Sívori a la Juventus de Italia, en 1958, se construye la última cabecera del Monumental (la tribuna Almirante Brown, hoy denominada “Sívori”, en su homenaje), y se pone fin a la famosa herradura.

DÉCADA 1960 - 1970

Ésta fue una etapa que muchos hinchas quieren olvidar, ya que fueron años de constante recambio de jugadores. La máquina que fabricaba cracks en las divisiones inferiores ya no era la de otros tiempos, los resultados no se daban y se sufrió con cada campeonato ganado por Boca.
En el certamen de 1960 River terminó a dos puntos de Independiente y logró solamente el título de subcampeón. En 1961 el rendimiento no fue de lo mejor, en 1962 perdió el campeonato por pocos puntos en la anteúltima fecha y en 1963 quedó nuevamente a dos unidades del Rojo de Avellaneda. Fue una década de grandes jugadores, pero las adversidades no le permitían al Millo llegar a la tan ansiada gloria que alcanzaba con gran frecuencia en años anteriores.
Es destacable que en 1966 los Millonarios jugaron por primera vez la Copa Libertadores de América (participan campeones y subcampeones) y llegaron a la final de la misma, en la que fueron vencidos tras jugar contra Peñarol de Montevideo, en un histórico desempate disputado en el Estadio Nacional de Santiago de Chile.
En 1967, la AFA dispuso que se disputaran, además del campeonato habitual, torneos Nacionales, donde participaban los equipos más importantes de todo el país, pero eso no modificó la suerte de la década, las frustraciones se repetían, los hinchas se impacientaban y no reconocían a las estrellas del momento.
El recuerdo más negro de la época, sin embargo, no sería estrictamente futbolístico, sino que tiene que ver con lo sucedido en aquel 23 de junio de 1968 cuando, apenas concluido un clásico ante boca en el Monumental, se produjo la mayor tragedia del siglo en las canchas argentinas. A las 16.45, la puerta 12 no resistió la presión del público y cedió, causando 71 muertes e hiriendo a otras 66 personas.
Hacia el final de la década River, Racing y Vélez se jugaron todo en el triangular que pasó a la historia por la denominada “Mano de Gallo” que el árbitro Guillermo Nimo ignoró. La grosera intervención de Luis Gallo, jugador de Vélez, impidió el festejo de los de la banda.
El 22 de diciembre del mismo año, se retiró el mejor arquero de la historia del Club, el ídolo indiscutible: Amadeo Raúl Carrizo, quien a los 42 años; con un historial de 521 encuentros, 18 penales atajados y 7 títulos en su haber, colgó los guantes.
En el año 1969 River Plate cierra la década con el segundo puesto en los Campeonatos Metropolitano y Nacional.

DÉCADA 1970 - 1980







Al principio de la década, el club seguía sin poder quedarse con un certamen. El Metropolitano de 1970 lo perdió por un gol de diferencia a favor de Independiente y, en el mismo año, asumió la dirección del equipo el brasileño “Didí” quien fue el artífice del “Jogo Bonito”, quien promovió a juveniles que luego se destacarían como Norberto Alonso, Juan José López, Carlos Morette y Vitrola Ghisso.
Habían pasado muchos técnicos y nadie había podido cortar con el maleficio pero con el retorno de Ángel Labruna al banco se abría una nueva esperanza; el equipo de “Angelito” reintegró a Oscar Más (proveniente del Real Madrid), Roberto Perfumo y Pedro González, entre otros. Labruna es sinónimo de River, los hinchas se sienten identificados con su apellido y lo toman como el ídolo más grande que el Club tuvo a lo largo de su historia. Con él en River se produjo una verdadera revolución futbolística.
Pese a su juventud, Norberto Alonso era la figura del equipo de Angelito y, junto a la velocidad de “Pinino” Más, marcaban la diferencia en un conjunto compacto.
Labruna armó un equipo ofensivo que manejaba muy bien la pelota, equilibrado en la mitad de la cancha y muy sólido en defensa que hizo a River protagonista y animador del torneo, no sólo a la hora de jugar, sino también cuando se trataba de llenar estadios entre otras cosas, por su contundencia, que se evidenciaba partido tras partido.
Sobre el final del campeonato, un sorpresivo acontecimiento sorprendió a todos: una huelga de jugadores profesionales de fútbol pese a la cual AFA dispuso que los partidos se disputaran. Así, los conjuntos eran fusiones de las terceras y cuartas divisiones y River Plate terminó ganándole a Argentinos Juniors 1-0 en la cancha de Vélez, rompiendo aquella maldita racha y consagrándose, anecdóticamente, con juveniles en el campo de juego.
Con la huelga ya levantada, tres días más tarde, los Millonarios se enfrentaron a Racing en Avellaneda con todos sus titulares, ganaron 2-0 y la fiesta fue completa.
A partir de este momento, la historia futbolística del Club dio un vuelco importante. En 1975, River daba otra vuelta olímpica, en el Torneo Nacional. Atrás quedaron los 18 años de frustraciones y sinsabores y la figura de Norberto Alonso se erigió como la de uno de los grandes jugadores que el Club tuvo a lo largo de la historia. De a poco, los Millonarios se convirtieron en el equipo más ganador del fútbol argentino y el Club comienza una nueva etapa en la que ganar campeonatos se convertiría en una costumbre.
A mediados del ’76, el Beto fue transferido al Olimpic de Marsella y River disputa nuevamente la final de la Copa Libertadores, esta vez ante el Cruzeiro, contra quien perdió 4 a 1 en Brasil y ganó 2 a 1 en Buenos Aires.
Daniel Passarella se destacaba como un defensor sólido y fuerte en la marca, con notables remates y sobresaliendo por su capacidad para cabecear, tanto en el área propia como en la rival. A lo largo de su carrera fue el defensor que más goles convirtió: 99. Perfumo, por su parte, era el patrón de la defensa y hombre de gran ascendiente dentro y fuera del campo de juego.
En 1977, los dirigidos por Labruna repitieron la gloria en el Metropolitano, jugando de local en la cancha de Huracán debido a que el Monumental estaba siendo reformado para el Mundial del año próximo.
Durante el año 1978 River aportó grandes jugadores al plantel que ganaría la Copa del Mundo disputada en el país: Ubaldo Fillol, Leopoldo Luque, Daniel Passarella, Oscar Ortiz y Norberto Alonso, alcanzaron la gloria máxima con la celeste y blanca.
En 1979, los Millonarios hicieron nuevamente un doblete, consagrándose campeón en los torneos Metropolitano y Nacional.

DÉCADA 1980 - 1990






La supremacía de River Plate volvió a hacerse notable a comienzos de la década del ’80. En el primer torneo de este período, denominado por la AFA “Campeonato IV Centenario de la Segunda Fundación de Buenos Aires”, los dirigidos por Labruna golearon a su eterno rival, Boca Juniors, por 5 a 2 con Ramón Díaz como figura. “El pelado” fue el goleador del equipo, con 14 tantos. Es en este año cuando los de la banda logran el segundo tricampeonato de su historia.
Cuando Aragón Cabrera despide a Labruna se produce la llegada de Alfredo Di Stéfano y en el siguiente torneo, se incorporan Julio Olarticoechea, Américo Rubén Gallego y Mario Alberto Kempes, que obtienen el campeonato de 1981 tras ganarle las dos finales a Ferrocarril Oeste. Mario Kempes fue la pieza clave del equipo hasta su vuelta al Valencia español, el Beto Alonso terminó yéndose por diferencias con Di Stéfano y Ramón Díaz emigró a Europa al igual que Daniel Passarella.
En 1983, José Varacka asumió como entrenador y se produce la llega de un jugador que haría historia y se metería para siempre en el corazón del hincha: Enzo Francescoli, crack uruguayo dueño de una destreza incomparable que se llenaría de gloria y elogios con la banda roja cruzada en el pecho. Por estos años, la situación económica del club era insostenible. El “Pato” Fillol llegó a ser suspendido por utilizar una publicidad en su ropa de arquero y River estuvo a punto del descenso, pero terminó salvándose con lo justo.
A principios de 1984 asumió como presidente Hugo Santilli y, con él, llegaron nuevamente los triunfos, contratando a Héctor Veira como entrenador e incorporando a Nery Pumpido.
En 1985 se implementó un nuevo sistema de campeonatos que constaba de un solo certamen anual, como en Europa.
River peleó desde el arranque los primeros lugares en el campeonato, en el que las actuaciones de Francescoli junto a Claudio Morresi fueron claves para ganarlo. El Beto Alonso volvió a pedido del Bambino Veira pero esperaba su turno en el banco de suplentes. Finalmente, en el penúltimo partido ante Boca, el Millonario dio la vuelta olímpica antes del comienzo y, más tarde, el Beto convirtió dos goles para el delirio del pueblo Millonario.
En 1986, los de Núñez se quitaron la espina de las finales del ’66 y ’76, logrando obtener la tan ansiada Copa Libertadores de América. En primera ronda lideró el grupo, en la segunda le ganó por goleada a Argentinos Juniors y Barcelona de Guayaquil y, en la final, el venció a América de Cali por 2 a 1 en Colombia y 1 a 0 en el Monumental , con un tanto de Funes que hizo explotar a más de 85.000 personas.
En el mismo año, River escaló a la cima mundial con aquel recordado gol de Antonio Alzamendi, tras el pase de Alonso que significó la victoria ante el Steaua Bucarest y la coronación en la Copa Europeo- Sudamericana.
Ya bajo la dirección de Carlos Timoteo Griguol, los Millonarios consiguieron en 1987 la copa Interamericana. El triunfo fue ante el equipo costarricense Liga Deportiva Alajuelense, tras empatar 0-0 de visitante y ganar 3 a 0 en Núñez. Sobre el final de la década, otro grande del fútbol riverplatense dejó el fútbol: Norberto “Beto” Alonso, con 374 partidos y 179 goles, dejó el Monumental ante el reconocimiento y la ovación de más de 80.000 fanáticos.
En 1988 Santilli apostó a la llegada de César Luis Menotti quien, a pesar de tener un grupo de estrellas, por malos resultados debió renunciar y fue finalmente reemplazado por Reinaldo Merlo en el banco y con Norberto Alonso como manager.

DÉCADA 1990 - 2000











La década del ’90 fue la más ganadora para la historia de River Plate, en parte, gracias a que la mayoría de los directores técnicos que trabajaron habían sido jugadores del Club y promovieron la búsqueda de nuevos talentos dentro del semillero millonario.
En diciembre del ‘89 asume Alfredo Davice como Presidente de River, quien no dudó en ofrecerle la dirección del equipo a Daniel Passarella. “No tenía experiencia, no era profesional y ni se me cruzaba por la cabeza dirigir”, afirma el actual Presidente del club.
Era una época en la cual no se podía despilfarrar el dinero y era necesario apostar a las inferiores, al semillero riverplatense. El de Passarella era un equipo que manejaba muy bien la presión. Astrada y Zapata eran los encargados de realizar el trabajo sucio de la mitad de la cancha y lo hacían a la perfección.
Era un River diferente, con un gran déficit y un equipo “armado en casa”.
En la temporada 1989/1990, los de la banda se quedaron con la consagración gracias a los goles de Ramón Ismael Medina Bello y al magnífico mediocampo integrado por Gustavo Zapata, Leonardo Astrada, Héctor Enrique, Juan José Borreli y Rubén Da Silva. Era el primer campeonato de Passarella como entrenador y había debutado con un título.
Repitió la fórmula en el Apertura de 1991 con una escuadra que seguía demostrando gran solidez colectiva y explotaba muy bien los espacios cedidos por los rivales, además de ser letal en el ataque. Este año, además, retornó Ramón Díaz, un goleador glorificado por los hinchas.
Se ganaron los ocho primeros partidos del torneo, marcando así un record histórico en el fútbol argentino y despejando poco a poco el camino hacia un nuevo campeonato.
Sin jugar, ya que Boca había perdido con Estudiantes, River se había consagrado campeón del Apertura ’91, título número 22 en su haber.
En 1991 una nueva frustración internacional sacudió a River: por primera vez jugaba una Supercopa y, después de haber ganado 2 a 0 el partido inicial, fue derrotado por Cruzeiro en Belo Horizonte por 3 a 0.
Passarella, mientras tanto, seguía apostando a los chicos y, para jugar el Apertura del ’93 promovió a Ortega, Crespo y Gallardo. Finalmente, los Millonarios se quedan con el certamen gracias a las buenas actuaciones del volante Sergio Berti, a los goles de Medina Bello y a la destreza del abanderado de los jóvenes talentos: Arnaldo Ariel Ortega.
En 1994, River Plate ganó un Superclásico en la Boca después de ocho años con una extraordinaria actuación del “Burrito”.
Cuando Daniel Passarella fue llamado para dirigir la Selección Argentina, Alfredo Davice le ofreció a Américo Gallego la dirección técnica del Club por seis meses. Es en este período se produjo el regreso después de ocho años de Enzo Francescoli desde Europa.
Ariel Ortega fue vital con sus gambetas y su velocidad y “El Enzo” demostró que seguía intacto y era el mismo que se había ido años atrás. En la delantera, comenzaban a explotar toda la destreza y los goles de Hernán Crespo. El 11 de noviembre jugó ante Boca el partido más importante del campeonato, el cual finalizó con un contundente 3 a 0 a favor del Millonario que, gracias a los goles conseguidos por Francescoli, Ortega y Gallardo, marcó diferencias notorias con el resto convirtiedo a ese conjunto en el único campeón invicto de la historia del club, con 12 triunfos y siete empates.
En 1996 le ganó la final de la Copa Libertadores de América a América de Cali, con dos goles de un Hernán Crespo que conformaba una delantera envidiable junto a Ortega y Francescoli, comandados desde el banco por el “Pelado” Díaz. Por su parte, el Apertura ’96 fue un muy buen campeonato, pero en esta ocasión no se obtuvo el ansiado título y, en ese mismo año, no se pudo vencer a la Juventus por la Copa Intercontinental.
El tercer tricampeonato (Campeonato 89/90 y Apertura ’91) se alcanzó durante la maravillosa década de los ’90, con magníficas actuaciones de Juan Pablo Sorín y Marcelo Gallardo y gracias a los goleadores Marcelo “El chileno” Salas y Francescoli.
La Supercopa llegó en el ‘97, tras una final contra San Pablo en la que el Millonario derrotó al equipo brasileño por 2 a 1 con goles de Salas.
Cinco títulos en un año y medio no eran poca cosa: los hinchas de River Plate vivieron una época inigualable con el denominado “Equipo de Ramón”.
En el Apertura ‘99 comenzó a hacer estragos en los arcos rivales la dupla juvenil que conformaban Pablo César Aimar y Javier Pedro Saviola quien, con 15 goles, fue el máximo goleador del torneo que los Millonarios se llevaron a Núñez.

2000 - ACTUALIDAD






La última década de la historia riverplatense comenzó con un nuevo bicampeonato. Tras el Apertura de 1999, los Millonarios ganaron el Clausura 2000 con una fecha de anticipación.
El 25 de mayo de 2001 River Plate cumplió cien años de historia y no podía ser de otra manera: los hinchas festejaron bien a lo grande con una “Caravana Monumental” que reunió a más de 40.000 hinchas Millonarios con gente copado entre 24 y 32 cuadras de extensión, caminando a pura fiesta desde el Obelisco hasta el Antonio Vespucio Liberti. Entre las miles de banderas, bengalas, gorros, cantos, etc., transportaron una bandera de mil metros. Una fiesta sin igual, la fiesta del campeón del siglo.
En el Clausura 2002 volvió la alegría. River consiguió una victoria sobre Boca Juniors por 3 a 0 en la Bombonera, donde no ganaba desde hacía ocho años. El equipo que gozaba el fútbol de figuras como Cambiasso, Cavenaghi, Coudet, Ortega, D’ Alessandro, Demichelis y Ayala, entre otros, logró, de la mano de Ramón Díaz y con Ortega como líder indiscutido y referente, el trigésimo título AFA para la Banda.
En el 2003, con Manuel Pellegrini como DT, River Plate se alzó con su trigésimo primer título, al derrotar a Olimpo por 2 a 0 con goles de Zapata y Barrado. El mismo año se produjo el retiro del jugador más ganador en la historia del Club (con diez torneos de la AFA y dos copas internacionales), quien se convertiría en DT al año siguiente: Leonardo Rubén Astrada.
En el 2004 realizó una gran campaña en la que nuevamente se coronó como campeón del fútbol argentino. El partido consagratorio fue ante Atlético Rafaela, en un Monumental colmado por 70.000 hinchas que vieron empate con gol de Gallardo para los de Núñez y bajo la dirección de Astrada.
El último título para los Millonarios fue el Clausura 2008, con Diego Buonanotte como figura clave para lograr la victoria en el penúltimo partido, ante Olimpo, por 2 a 1. En esta oportunidad, el equipo estaba dirigido por Diego Simeone.

Estadio Monumental Antonio Vespucio Liberti

El Estadio Monumental Antonio Vespucio Liberti, también conocido como Estadio Monumental de Núñez, es un estadio ubicado en el barrio porteño de Belgrano, aunque erróneamente mucha gente cree que se encuentra dentro del barrio de Núñez. En él juega como local el Club Atlético River Plate. Es el estadio dedicado a la práctica futbolística con mayor capacidad en la Argentina, y el decimoquinto más grande de América.
Tradicionalmente es el lugar donde juega la Selección Argentina de Fútbol.
Inaugurado el 26 de mayo de 1938, lleva el nombre del presidente que decidió la construcción del estadio (Antonio Vespucio Liberti), aunque es popularmente conocido como "El Monumental". Se encuentra ubicado en la intersección de las avenidas Figueroa Alcorta y Udaondo.

Bernabé Ferreyra
El primer gran ídolo de River Plate
En 1932 River Plate logró su primer Campeonato de AFA del profesionalismo, marcando un total de 84 goles a favor, de los cuales Bernabé Ferreyra aportó la increíble suma de 44 tantos en 33 partidos, con un promedio, no menos espectacular, de 1,33 goles por partido.
...hasta el diario Crítica había ofrecido un premio para el primer arquero que pudiese parar la racha goleadora de Bernabé...
Ferreyra, más conocido como La Fiera, había llegado ese mismo año a River, proveniente de Tigre, por la suma récord de 35 mil pesos, por lo que el Club Atlético River Plate confirmó su fama de Millonario, ya que un año antes había desembolsado 10 mil pesos por Carlos Peucelle. Bernabé Ferreyra fue un revolucionario de nuestro fútbol y sus cañonazos causaron una conmoción impresionante.
Por ese entonces, River estaba situado en Palermo, más precisamente en las avenidas Alvear y Tagle, y el arraigo popular que provocó Bernabé en la década del 30 fue muy notorio.
La gente quedaba asombrada ante cada remate de aquel centroforward, fusilamientos que casi siempre tenían destino de red, que perforaban la resistencia de los arqueros rivales y que provocaban el delirio del público riverplatense.
Sus rivales lo manoteaban, lo agarraban de la camiseta, intentaban tacklearlo (como en el rugby), pero La Fiera siempre se las ingeniaba para sacar sus violentos remates, tan decisivos como contundentes. Pateaba desde afuera del área y la embocaba, pateaba desde cerca y era mortal para los contrarios, remataba con violencia o con suavidad, acomodándola al lado de un palo, pero usualmente, hacia dentro del arco.
Se cansó de hacer goles con la banda roja en el pecho y fue el goleador máximo de aquel torneo del 32, marcando durante las primeras doce fechas consecutivamente, y hasta el diario Crítica había ofrecido un premio para el primer arquero que pudiese parar la racha goleadora de Bernabé.
Nació el 12 de febrero de 1909 en Rufino, provincia de Santa Fe, por eso también era conocido como el Mortero de Rufino. Más tarde, se juntaría con otros monstruos como José Manuel Moreno y Adolfo Pedernera para obtener dos títulos más, los de 1936 y 1937. Debutó frente a Chacarita Juniors el 13 de marzo de 1932 (marcó en dos ocasiones) y su último encuentro fue el 11 de mayo de 1939 frente a Newell´s Old Boys.
Ferreyra fue el primer gran ídolo que se calzó la banda sangre en el pecho, un revolucionario y el pionero de todos los magníficos goleadores que pasaron por esta gloriosa institución. Falleció el 22 de mayo de 1972 y dejó su sello en el aire, por haber marcado más goles que partidos jugados. Todo un récord, toda una Fiera.
Partidos en River: 185
Goles: 187
Títulos: 3
Último partido: 11 de mayo de 1939 (2-2 vs. Newell´s)

Adolfo Pedernera
El cerebro de la máquina
La Máquina, el mejor equipo de todos los tiempos del fútbol criollo, nació el 21 de septiembre de 1941, en Avellaneda, cuando River, que terminaría coronándose campeón, venció a Independiente por 4 a 0, con tres goles de su centroforward Adolfo Pedernera.
Ya desde niño vislumbraba por su técnica de juego, tan prodigiosa como efectiva, Adolfo era un maestro dentro de la cancha y se movía por todo el frente de ataque.
Además, tenía a su lado figuras de la talla de Moreno, Labruna y Loustau, entre otras.
River comenzó a aparecer como un gran equipo a mediados de 1941 cuando Adolfo Pedernera fue colocado como centrodelantero por el técnico Renato Cesarini, por un expreso pedido de Carlos Peucelle, un visionario del fútbol.
A Boca Juniors le marcó cinco goles en dieciocho encuentros y estuvo presente en varias de las goleadas frente al rival de siempre como las del 5-3 en 1939 (un gol) y 5-1 de 1941 (anotó el último).
Fuera de las canchas, Adolfo fundó el sindicato de Futbolistas Argentinos Agremiados (F.A.A.) y encabezó la huelga histórica del 48. Fue director técnico y pasó la última parte de su vida ligado al club de sus amores como director general del fútbol amateur, para demostrarle a los más chicos todo su conocimiento futbolístico, en torno al juego.
Maestro dentro y fuera de la cancha, llevaba las condiciones puras que forman parte de la historia de River, porque Adolfo es una parte grande de nuestra historia y por eso, no sólo el pueblo millonario, sino el fútbol argentino se vistió de luto el día de su partida, el 12 de mayo de 1995, dándole la despedida a uno de los más grandes ilustres de nuestro fútbol.
Toda historia tiene una mejor parte y toda parte tiene un excelente rasgo de distinción: ellos fueron La Maquina y su cerebro, don Adolfo Pedernera, maestro inolvidable.
Partidos en River: 287
Goles: 131
Títulos: 5
Último partido: 17 de noviembre de 1946 (2-2 vs. Huracán)

Angel Labruna
Ganador siempre
Polémico adentro y afuera de la cancha, goleador desde el principio al fin.
Ganador desde siempre como jugador y como técnico.
Nadie pudo permanecer indiferente ante su figura, amado por los hinchas de River, odiado por los enemigos.
" Mi papá no quería que jugase a la pelota, pretendía enseñarme su oficio pero el potrero me tiraba demasiado. Al final papá se convenció y terminó siendo el delegado del cuadrito que teníamos: El Barrio Parque Fúbal Club. Casi todos los integrantes de ese equipo terminamos en la Sexta División de River."
Hijo del italiano de Avellino, Don Angel, el relojero de Barrio Parque
Nacido el 28 de setiembre de 1918 en Las Heras y Bustamante, muy cerca de la cancha de Alvear y Tagle.
Era hincha de River a muerte, tenía una foto autografiada de Bernabé Ferreyra en la vidriera del negocio de su padre.
Los primeros tramos de la década del 40 sirvieron de marco para el alumbramiento de la Máquina que logró 3 campeonatos (41/42/45) dos subcampeonatos (43/44) y un tercer puesto: 1946
Dentro de la afinada orquesta que componían entre otros Moreno, Pedernera, Muñoz y Loustau, Ángel era el ejecutor: de los 240 tantos convertidos en esa época, 115 los hizo Labruna.
Es el segundo goleador del fútbol argentino. Cuando entraba al área y agachaba el lomo era gol.
Una mañana de 1939 inauguró su serie contra Boca: el domingo 5 de noviembre, Era el primer clásico que jugaba, estaba 1 a 1 a 15 del final y Labruna hizo el gol del triunfo.
El sentimiento "anti boca" (al cual le hizo 15 goles en su carrera) que siempre exhibió Ángel fue una bandera para todo hincha de River. Siempre luchaba para amargarles la vida.
Su "odio" nació gracias a la influencia de un amigo suyo Pistoletti que fué dejado de lado en Boca y quien decía "todo lo que hago es para que algún día puedas jugar en River y le hagas muchos goles a Boca" y vaya si cumplió Don Angel.
En 1945 se casó con Ana, la mujer que conocía desde los 17 años. Fué padre de dos hijos Angel Daniel (fallecido) y Omar Raúl (actual miembro del cuerpo técnico), a quienes tuvo la satisfacción de ver también con la banda puesta.
Llegó el desastre del Mundial de Suecia en 1958, la ida de River a los 41 años.
" Esa Navidad fué la más triste de mi vida, lloré de amargura cuando recibí el telegrama del club."
Tuvo un fugaz paso por el Rangers de Talca (Chile), por Rampla Juniors de Montevideo y el cierre fue en Platense en 1961 a los 43.
Probó suerte en otros negocios (un hotel en Mar del Plata, una pizzería, una gomería y una consecionaria) pero fracasó en todos..

Amadeo Carrizo
"Yo estoy convencido de algo, el arquero decide solo, no necesita de terceros, en realidad yo iba a las charlas técnicas por respeto."
Su nombre la ganó al apellido. Fue un precursor , el inventor de un estilo el de arquero jugador. No le gustaba que el más gordito o el más tontito fuera el que iba al arco. Quería darle categoría al puesto.
"Busqué cambiar la imagen que tenían los arqueros y creoque con los años lo logré."
" Lloré tres veces en mi vida y las tres fueron por River: cuando me vine de Rufino solo en tren, cuando batí el record del arco invicto y cuando el escribano Kent me llamó para decirme que mi ciclo había terminado."
En Rufino, nació el 12 de junio de 1926, era de Independinete pero se cambió rapidamente una vez que recibió el calor de la masa millonaria.
Un dia jugó para Buenos Aires Pacífico, jugó en el preliminar y le hicieron varios goles, volvió a los vestuairos, que era un simple vagón de tren, con cara larga pero le pidieron que no se cambie, que tenía que atajar para la primera. El no entendia nada, jugó y ganaron. El potencial centrodelantero había quedado definitivamente archivado.
Una carta del ex atleta Héctor Berra, dirigida a Peucelle, le brindó la posibilidad de probarse en River. Con 19 años en 1945 Amadeo debutó contra el Rojo en Avellaneda, ganó River 2 a 1. En el 47 le tocó el servicio militar.
En la cuarta fecha de 1948 Amadeo reapareció en primera (1 a 1 con Lanús)
Una calurosa tarde de 1965 Norberto Menendez fue uno de los que más cargó a Carrizo, pero se llevó la peor parte, Carrizo reacionó en el túnel y le pegó una trompada al Beto, quien había sido compañero suyo en la década del 50.
La última anécdota de Carrizo vs boca sucedió justamenente en el último clásico que jugó Amadeo: Fue en el Metro del 68, el domingo de la tragedia de la puerta 12. Carrizo llevaba 5 partidos sin que le hagan goles y siempre lucía una gorrita gris a manera de cábala. Rojitas cuando entro se la robó y salió corriendo. Igualmente el partido terminó 0 a 0.
En el tema Selección a Amadeo no se le perdonan los 6 goles que le hizo Checoslovaquia, pero la gran revancha fue en la Copa de las Naciones del 64 en Brasil, Argentina venció sucesivamente a Inglaterra, Brasil y a Portugal, logró la copa y Amadeo fue la figura en los 3 encuentros.
El 14 de julio de 1966 instituyó una nueva marca en el arco: 769 minutos sin goles en contra.
Se consagró campeón en 1952/53/55/56/57
Para Amadeo uno de los secretos del arco pasaba por conocer perfectamente al rival.
"La clave era amagar, yo trataba de hacer entrar al ejecutor en la variante que quería. Le regalaba un rincón, lo invitaba a patear allí y cuando remataba a ese lugar yo salía al mismo tiempo que la pelota de sus pies."
Atajo 18 penales.
Su brillante ciclo en River se cerró en 1969 a los 42 años.
Detrás quedaron 21 años de titularidad indiscutida y 520 partidos jugados.

Mostaza Merlo
Siempre en River
" A fines de 1984, River me dejó libre. Fue una decisión que me golpeó pero tomé con calma.
En el último partido estaba en el banco de suplentes, sabía que era mi último partido con la gloriosa camiseta. El aliento de la gente desde que bajé de la concentración hasta que llegué al banco de suplentes, fue increíble, se me cayeron las lágrimas... y ahí supe en realidad que yo jamás me voy a terminar de ir de River."
Llegó a primera de la mano de Labruna, allá por 1969.
Con su cabello color mostaza, con su pierna fuerte, con su despliegue incansable, con su personalidad ganadora. Llegó a primera pero no fue suficiente. Porque rápidamente tuvo que comenzar una lucha que se iba a prolongar durante años: el resguardo del puesto que tanto le había conseguido conquistar.
Casi todos los años traían un jugador en su lugar pero el se mantenía inalterable, pasaron Ramiro Pérez, el Chamaco Rodriguez, Della Savia, Cierra, Carranza, Raimondo, Russo, Pitarch, De Los Santos, Gallego.
"Tenia 11 años e integraba un equipo de La Paternal que había formado Paranicke, un boxeador que fue sparring de Gatica. Estábamos disputando un campeonato en el club Villa Mitre y me vio Palomino, un hombre que levaba chicos a River. Me dijeron si quería ir y acepté inmediatamente, jugaba de centrodelanatero, habilidoso y todo."
Mi ídolo era Sanfilippo, En la octava, a los 14 años, me agarró Peucelle y me dijo "mire joven, usted tiene que ser mediocampista, tiene muchas condiciones...". Aquellos consejos le sirvieron de mucho.
" A los 13 años ya había aprendido a ganarme el peso, pedí trabajo en un taller mecánico que estaba al lado de mi casa en Paysandú y Añasco, me lo dieron y me acuerdo que ganaba muy poco pero era un dinero que tenía un valor bárbaro. Después fui cadete en una farmacia, luego trabajé en una fábrica de mosaicos de la avenida San Martín. Todo esto fue hasta 1968, cuando River me empezó a pagar una beca. Mi viejo , después de jubilarse como colectivero, se fue a trabajar de gerente a una fábrica de sifones. Al poco tiempo, tuvo un infarto y entonces el único ingreso en casa era el mío.
Mejor partido fue en la Libertadores de 1976 con Independiente en Velez: fue el desempate para llegar a la final y lo ganamos sobre la hora con un cabezazo de Pedro Gonzalez.
Mejor gol a Estudiantes en el 73
Mayor alegría haberme recuperado de una lesión de meniscos en 1979, porque muchos pensaron en mi retiro.
Mayor tristeza la final de la Libertadores perdida en 1976 con Cruzeiro.
" A fines de 1984, River me dejó libre. Fue una decisión que me golepó pero tome con calma. En el último partido estaba en el banco de suplentes, sabía que era mi último partido con la gloriosa camsieta. El aliento de la gente desde que bajé de la concentración hasta que llegué al banco de suplentes, fue increíble, se me cayeron las lágrimas... y ahí supe en realidad que yo jamás me voy a terminar de ir de River.
En el 89 volvi como técnico formando una dupla con el Beto Alonso. Cuando el oficialismo perdio las elecciones dejamos nuestro puesto por lealtad al Titi Di Carlo ya que Davicce me ofreció quedarme.
Mostaza Merlo un grande que SIEMPRE estuvo en River

Pinino Mas
El dueño del gol
Con tan solo 17 años (nació el 29 de octubre de 1946 en Villa Ballester), debutó en primera el 26 de abril de 1964, por la primera fecha del campeonato, en la cancha de Chacarita. River ganó 1 a0 pero la gran atracción del partido fue el chico petisito, morrudo, encarador e incontenible que llevaba la número 11 y se llamaba Oscar Mas.
Pinino, como le decían en aquellas épocas (porque siempre jugaba con unas bolitas chiquitas llamadas pininas), cumplió velozmente con su ilusión: jugar en River, "es que toda mi vida fui hincha de River. De chico lloraba si perdía. Si un domingo por la tarde alguien quería encontrarme, tenía que ir directamente adonde jugara River. Nunca tenía un mango pero siempre me las ingeniaba para entrar a la cancha. Era travieso y decidido: le hablaba a los controles y de tanto versearlos, al final terminaban dejándome pasar. Así fueron mis primeros contactos con River".
La prolongada campaña del Mono en River (382 partidos y 199 goles) le dejó, obviamente, muchas alegrías (los campeonatos ganados después de la larga racha sin títulos), algunas tristezas (las dos finales perdidas por la Copa Libertadores en el 66 y en el 76) " En el fútbol como en la vida, se aprende todos los días. Yo podía pasarme horas escuchando a Renato Cesarini, era una gran persona y un maestro inigualable. El me hizo aprender a pegarle a la pelota con la derecha, una pierna que solo usaba para pararme. Me pasé tantas horas en el frontón, que al final le daba con un fierro. Y Hasta hice varios goles de derecha, eso se lo debo al Tano".
"Labruna era una especie de símbolo, respetaba códigos de vida muy particulares, era un amigo de fierro, de esos que siempre se acercan a dar una mano a quien lo necesita". " Muchas veces me preguntaron- y algunos lo siguen haciendo- si como profesional hubiese jugado en Boca. Siempre dije que no. En uno de mis mejores momentos en el 73 vino el Puma Armando y me dijo "Pinino, usted pida lo que quiera y yo se lo doy...". Lo pensé varios días y le respondí negativamente. Hoy, a la distancia estoy seguro de que no me equivoque. Hubiese sido una traición para la mitad del país que siempre creyó a muerte en mi".
Siempre quiso terminar su carrera en River pero no pudo ser. Paso por varios clubes hasta que un día dio basta. UN domingo de octubre de 1987 jugó su último partido como profesional. Y lo hizo en un equipo llamado Boca de Coronel Suárez. Parece mentira pero no fue el Boca que siempre lo quiso. Los principios valen más que cualquier cosa.
" El hincha siempre esperaba que hiciera algo diferente, que la embocara desde un ángulo cerradísimo o desde cuarenta metros. Yo me daba cuenta de esa ansiedad de la gente y por eso intentaba todo lo que parecía imposible. Me gustaban las definiciones difíciles y estaba convencido de que podía conseguirlas. Todo pasaba por una cuestión de confianza, de seguridad, de determinación".

Beto Alonso
La magia de la zurda
Cuando le hizo el gol a Pepe Santoro de Independiente, tirandola por un lado y yendola a buscar por el otro. Muchos dijeron que Alonso era el Pele blanco. La frase sintetizaba a la perfección lo que significaba ese jugador diferente, absolutamente diferente, que se calzaba desde un año y pico antes la camiseta número 10 de River: la que había sido de Labruna, de Sívori y de Ermindo Onega, La que fue de el al cabo durante un largo e inolvidable tiempo.
Hincha de Racing desde chiquilín, su ídolo era el Bocha Maschio, el Beto nació en Vicente López pero vivió desde chico en Los Polvorines. Jugaba en un equipo llamado El Textil.
Desde allí hacía dos horas de ida y dos de vuelta para llegar e irse de Nuñez. La octava división fue la primera escala de un viaje rápido que pronto lo iba a depositar en el fútbol grande.
Fanático de Los Beatles y de la batería, a los 15 años, junto a un compañero de la matricería en que trabajaba, se pasaba el día cantando y hasta pensó en formar una banda de rock, caddie en las varias canchas de golf que había por su zona, hoy juega muy bien, nada le gustaba más que el fútbol.
Cuando estaba en quinta, Didi lo llevó al Chaco para jugar un partido amistoso. River ganó 2 a 1 pero más allá del resultado el técnico quedó muy conforme con el Beto.
En agosto del 71 llegó el gran domingo. Cancha de Atlanta, derrrota 2 a 1 con Atlanta
Uno de los primeros gratos recuerdos fue el 3 a 1 a boca en Racing cuando River jugó con los pibes contra los profesionales de boca.
En el 72 lo llamaron para la selección.
Alonso fue protagonista de los campeonatos del 75: hizo 20 en el Metro y 7 en el Nacional.
El 12 de agosto de 1976 fue vendido por más de 59 millones de pesos al Olympique de Marsela. En el 77 volvió a River.
Solicitado únanimemente por la gente y por la crítica, más allá de las dudas de Menotti, accedió a la Selección Nacional que se preparaba para el Mundial.
Jugó el Mundial pero de suplente, se enojó con Menotti porque según el no jugó de frente, no le dio la oportuindad que le había prometido.

Daniel Passarella
El Kaiser
Nadie se olvidará de aquella imagen de Pasarella que recorrió el mundo en 1978: él, capitán de la selección argentina, en andas de la gente y con la Copa del Mundo en sus manos. El pibe de Chacabuco, nacido en Alsina 236, una calle de tierra, el 25 de mayo de 1953, vivía en aquella fría tarde de junio una de sus horas más gloriosas.
"Daniel, vos vas a jugar en River", le predijo su abuela Ramona, que era la curandera del barrio. Y se lo dio a él que era de Boca como toda su familia. Boca, justamente, fue uno de los cuadros en que se fue a probar y en el que lo rechazaron, allá por 1970, como antes había ocurrido en Estudiantes, Independiente y Chacarita. Las puertas se cerraban pero el no bajaba los brazos, siempre pudo más su amor propio. Cada vez que escuchaba un NO regresaba a su Chacabuco, donde entre otras cosas estudió industrial y trabajó desde los 14 años en un corralón de materiales, como su padre Vicente Uberto, mientras su mamá Elida hacía las tareas de la casa. También durante dos años fue cadete en una tienda del centro. Jugó en Argentino de Chacabuco, como puntero izquierdo y salió tres veces campeón. Pasó a Sarmiento de Junín y allí de tanto romperla su nombre comenzó a trascender. Una vez la selección se presentó en Junín para un amistoso y le pidieron si podía actuar en reemplazo de Antonio Rosl (lesionado). "No contestó, yo juego para Sarmiento porque si me destaco no van a poder decir que fue por mis compañeros".
River le compró el pase y en sus primeros tiempos de banda roja dejo el sello inconfundible de su personalidad, de su marca, de sus goles de zurda o de cabeza, de tiro libre o penal, ya jugando como segundo marcador central. Llegó Labruna en el 75 y con él el Gringo Artico, el 6 titular. El técnico lo quiso ubicar como 3 y Daniel se negó rotundamente. Empezó la "guerra" con Labruna que una y otra vez lo mandaba al banco o a la reserva. Pero Daniel terminó convenciendo a Labruna y su espalda, rápidamente, empezó a identificarse plenamente con el 6.
En la Selección jugó 84 partidos y convirtió 26 goles. Se fue a Italia para jugar en la Fiorentina y después al Inter. Pero la selección le tenía reservada una revancha (tras el fracaso del 82): el 30 de junio de 1985, cuando Perú le ganaba a Argentina y lo dejaba afuera del Mundial de México, una espectacular corajeada de Danieldesembocó en el gol de Gareca y en el empate salvador. Lamentablemente una enfermedad lo dejó al margen del Mundial 86.
En Fiorentina cumplió una etapa formidable y hasta alcanzó el r récord de ser el defensor más goleador en una temporada de Italia: 11 en el torneo 85-86. Pasó al Inter. Y también dejó un recuerdo imborrable. En Italia es respetado hasta la admiración. Volvió a River para integrar el equipo de Menotti en el campeonato 88-89. Y le dijo adiós al fútbol activo unos meses después. Nacía el Pasarella técnico, tan exitoso como exigente y rígido (En Europa, lo llaman profesionalismo, ironiza)
Como técnico ganó el primer torneo que disputó y después vinieron dos más. El trabajo y la disciplina son valores imposibles de negociar con Pasarella. Es tan respetuoso de eso que hasta se ganó la fama de duro.

Enzo Francescoli
El Símbolo
" Alguna vez volveré a River, de eso estoy seguro", dijo cuando fue a jugar a Francia.
Y allá anduvo por Racing Matra de París, después en el poderoso Olympique de Marsella, más tarde en el Cagliari y por último en el Torino.
Fueron ocho años de transitar por las canchas europeas. Nunca se olvidó de la banda roja que vistió por primera vez un viernes 22 de abril de 1983, en la cancha auxiliar del Monumental.
Y volvió el Enzo para dejar bién en claro que las promesas se cumplen. Volvió para el Apertura 94 y la gente lo recibió como si nunca se hubiera ido. Volvió menos explosivo, menos veloz, pero con más oficio, más panorama, y más ascendencia. Y con dos elementos absolutamente intactos: el taleto y esa capacidad de gol que siempre los destacó. Fue goleador y campeón, mejor imposible.
El primer gol de su retorno fué frente a Argentinos Jrs, pero el debut fué frente a Nacional de Montevideo por la Supercopa.
Durante ese Apertura hizo 12 goles que lograron batir el récord de otro compatriota suyo, nada más y nada menos que Walter Gómez.
Se fué el Tolo, paso fugaz de Babignton y viene Ramón con quien lograría muchísimos títulos.
El 96 logró lo que tanto anhelaba: La Copa Libertadores en la cual hizo 6 goles.
Pero no todo terminó ahí. Ese mismo año River arrolló en el Apertura y el Enzo llegó nada más y nada menos que a la cifra de 100 goles en Rosario frente a Central (convirtió dos goles es día del 5 a 2)
De los 100 goles 59 fueron de jugada, 34 de penal, 7 de tiro libre: 40 en los primeros tiempos y 60 en los segundos.
Y quedaron además 10 en la Libertadores y 9 en la Supercopa.
En el 97 dos títulos más para El Enzo y además la Supercopa. Su cifra final de goles fué de 115 conquistas en 198 partidos.
Desde el momento en que debutó el 24 de abril de 1983 en el Monumental, victoria 1 a 0 sobre Huracán su evolución fue constante. El "uruguayo, uruguayo" ya era un grito conocido, casi familiar. Eso lo conmovía "es muy díficil ser reconocido fuera del país de uno y lograrlo me hace sentir muy bien" quién nunca fue tan bien tratado en Argentina , ni siquiera en Uruguay.
En 1985 ganó el Olimpia, el balón de oro.
Además de su talento Enzo siempre fue admirado por su humildad, a pesar de ganar todo y ser un grande en el campo de juego lo era todavía mucho más fuera de la cancha donde demuestra día a día la clase de persona que es.
El domingo 9 de marzo de 1986 se consagró campeón argentino con River, 3 a 0 sobre Velez con un penal suyo en el último minuto de juego- Fue el goleador del torneo con 25 conquistas.
El 1 de agosto de 1999 fue el día seguramente más soñado. Fue el día en que 80.000 espectadores colmaron el Monumental con un único motivo: AGRADECERLE AL ENZO. Fue el día en que otro uruguayo, el ilustre Walter Gómez dio el puntapié inicial. Fué el día en que diseñó el equipo de River con muchos amigos y para colmo cerró la noche con un pase a Marco y de este a Bruno para que sellen el último gol de River. Para anunciar que la dinastía Francescoli continúa.
En esa tarde Enzo recogió algo de lo tanto que había sembrado en su brillante trayectoria: su partido despedida se transformó en una fiesta inolvidable para él y para todo River. El Enzo hombre seguirá caminando por la vida con la frente bien alta y las convicciones irrenunciables.
El Enzo símbolo estará siempre.

Ariel Ortega
¡Gracias por volver!
La tarde del sábado 30 de abril de 1994 Ariel Arnaldo Ortega escribió una de
las páginas más gloriosas de la historia del Club Atlético River Plate, cuando con una actuación perfecta, que incluye un golazo, fue el héroe del triunfo frente a Boca Juniors en La Bombonera por 2 a 0.
Es que habían pasado ocho años, exactamente 2946 días, de la última victoria millonaria en tierra boquense y además, existía una racha adversa de resultados que ofendía y provocaba desazón.
Dicen los que saben que los grandes jugadores aparecen en las más difíciles y éste jujeño, que por ese entonces tenía 20 años recién cumplidos, eligió un Superclásico para dejar de llamarse Orteguita.
Jugó en una Bombonera repleta de presión con soltura y alma de potrero; gambeteó y desparramó rivales jugando como wing derecho y no se cansó nunca de pedirla y de resolver en una baldosa. Dejó en ridículos a Mac Allister (¡pobre colorado!), Navarro Montoya y al experimentado defensor Juan Simón.
A los 14 minutos de la segunda mitad entró al área por la punta derecha ¿cuando no? y sacó un latigazo infernal que se clavó en el ángulo izquierdo de Navarro Montoya. Luego, siguió nloqueciendo rivales y provocó la expulsión de Peralta. Más tarde llegaría el segundo de Hernán Crespo para adornar el resultado.
Ese mismo año, el 11 de diciembre y con un Mundial encima, Ariel volvió a pisar la cancha de Boca. Esta vez, tenía a un compañero de lujo a su lado: Enzo Francéscoli. Nuevamente fue la figura del Superclásico, en aquella inolvidable goleada por 3-0 que le permitió al equipo de Gallego coronarse campeón invicto -por única vez en la historia- una semana después.
Llegó a River en diciembre de 1990 y se sometió a una práctica de quince minutos realizada por el director general de fútbol amateur, Delem. Volvió a Jujuy y tras dos meses se integró efinitivamente al club en la sexta división. Disputó once partidos y saltó a la reserva. Por esos días extrañaba mucho pero el apoyo de sus padres José y Mirta fue importante para que se quedase en Buenos Aires.
Debutó en primera el 14 de diciembre de 1991 -1-0 frente a Platense- con 17 años y de la mano de Passarella (su padre futbolístico). De ahí entonces, su vínculo con el hincha quedaría marcado a fuego.
Ganó su segundo título (el primero jugando como titular) en el Apertura 1993. En ese torneo disputó todos los encuentros y convirtió un gol recordado a Mandiyú de Corrientes en el Monumental el día de su vigésimo cumpleaños. Repetiría otra vuelta olímpica en el Apertura de 1994 y dos años más tarde se alzaría con la Copa Libertadores de América y el Apertura ´96.
Sus notables actuaciones provocaron su ida al Valencia español, en lo que fue en ese entonces el pase más caro en la historia del fútbol argentino: $ 12.130.000.
En el viejo continente desparramó alegría por el ya nombrado Valencia y luego en Sampdoria y Parma. Ya había jugado su segundo Mundial en 1998 en Francia.
Tenía que volver el Burrito de las mil y un gambetas para alterar la historia y sacarnos de encima una mochila pesada. Sirvió a Esteban Cambiasso (en el primer gol) y a Ricardo Rojas (en el tercero). Robó la pelota a Serna en la mitad de la cancha, la llevó al área rival, la abrió a Zapata a la
izquierda, la volvió a recibir y dejó solo a Cavenaghi para que éste dejara a Coudet listo para empalmar el segundo. Tenía que regresar Ariel para poder gritar en La Ribera. Posteriormente, River gritó campeón por trigésima vez pero Ortega tuvo que desembarcar en el Fenerbahce turco, pese a que era la debilidad del presidente José María Aguilar. Tenía un contrato muy elevado como para mantenerlo. Y ahí está deleitando ojos ajenos y esperando seguramente por otro regreso al club de sus amores.
Ariel, ¡gracias por volver!, gracias por volver a ganar en la Boca, todos los riverplatenses lo necesitábamos y hasta la vuelta.
Partidos en River: 191 (Torneos AFA)
Goles: 54 (Torneos AFA)
Títulos: 6
Último partido: 5 de mayo de 2002 (0-1 vs. Lanús)

Bueno esto fue todo, en realidad el post era MUCHISIMO mas largo que esto, ustedes saben los grande que es river, su historia, este post esta muy achicado para lo que es river, el tema es que excedia los 65.000 caracteres asi que bueno, espero que disfruten los maximo de caracteres relacionados con River Plate que pude dejarles