El vestuario madridista se ha convertido en una auténtica bomba de relojería. Desde hace un tiempo, la unidad en torno a la figura de José Mourinho se ha roto en mil pedazos. Algunas versiones sitúan el origen de esta situación en la sucesión de incidentes registrados en los últimos clásicos. Aquellos polvos, que amenazaban con convertirse en lodos que se llevarían por delante a la selección española, parecieron despertar a algunos jugadores.

Empezando por Iker Casillas, que a título individual inició gestiones con Puyol y Xavi para limar diferencias a espaldas de un Mourinho que enfureció al tener conocimiento de los movimientos de su capitán, al que este verano pretendió arrebatarle el brazalete, y siguiendo por Sergio Ramos, que el domingo se desmarcó de las tesis 'oficiales' para justificar el KO ante el Levante: "Todos somos culpables, no sólo el jugador expulsado", dijo, contradiciendo al mismísimo Mou (que culpó a Khedira, por su expulsión) antes de lanzar un aviso para navegantes: "En estos campos es donde se ganan y pierden las Ligas".

Muchos 'incendios'

Otro foco de tensión, sofocado de momento al menos de puertas afuera, se localiza en la pareja Pepe-Carvalho. Los dos portugueses protagonizaron un sonado enfrentamiento en la última concentración de su selección. Carvalho la abandonó al considerarse menospreciado y afirmando que Pepe jugaba aunque no entrenase. En su reencuentro en Madrid apenas cruzaron una mirada. Al día siguiente, Mou forzó la situación y ambos saltaron al campo de entrenamiento dialogando sin, aparentemente, problema alguno. Pero la tensión sigue ahí.

Hay más. El 'grupo español' de un vestuario dominado por los portugueses (Pepe, Carvalho en menor medida, Coentrao, Cristiano Ronaldo, Mou... a los que habría que añadir a sus inseparables Marcelo y Di María) empieza a estar harto del ostracismo en el que el técnico mantiene a dos de los 'suyos': Granero y Albiol, claramente perjudicados por la llegada del último luso, Fabio Coentrao.

Granero ha dispuesto sólo de un minuto en lo que llevamos de temporada, ante el Getafe, su antiguo equipo. Albiol, ni eso: en los tres partidos ligueros disputados hasta el momento no ha pisado el terreno de juego. Su malestar es evidente y, con la Eurocopa de Polonia y Ucrania en perspectiva, no se descarta su salida en el próximo mercado de invierno.

Es un vestuario en el que el desbocado ego de Cristiano Ronaldo provoca más de un sarpullido, en el que las decisiones de Mou no sientan bien a una parte de la plantilla con un notable peso específico y en el que algunos parecen empezar a 'escaquearse'. Lo demostraron imágenes captadas por las cámaras de Canal + el pasado domingo en Valencia.

En ella se veía a los suplentes (Ozil, Lass, Callejón, Arbeloa, Higuaín y Cristiano, además del meta Adán) recibiendo la instrucción de que tres de ellos salieran a calentar. El primero en ponerse el peto fue Callejón, que ofreció los otros dos a sus compañeros. Lass cogió uno y se lo enfundó, saliendo también a calentar. Pero Callejón no encontró a ningún otro jugador para el tercer peto. Optó por tirarlo entre CR7 y Ozil; el portugués se desentendió de la prenda y se la entregó al alemán, que con gesto de fastidio se la puso y salió a calentar. Callejón se sumó a Ozil y Lass no sin antes golpearse la mejilla con la palma de su mano mirando a Arbeloa; gesto universal que puede traducirse como '¡qué cara tienes!'. El gesto de complicidad de Cristiano hacia Higuaín también tenía un claro significado: '¡De la que nos hemos librado, ¿eh?!'.

¿Quién pierde?

El pensamiento único en torno a Mourinho parece haberse resquebrajado definitivamente en el vestuario. El luso, que se jactaba hace sólo un año de que "cuando perdemos, pierdo yo. Pero fuera. En el vestuario, cuando perdemos, perdemos todos. Y cuando perdemos no os penséis que no digo 'es culpa tuya', porque se lo digo. Fuera es culpa mía, pero dentro es culpa vuestra", se ganó el domingo otro 'amigo' al señalar públicamente a Sami Khedira de la derrota ante el Levante. ¿Cuánto tardará en estallar este vestuario?