PorENRIQUE GASTAÑAGA

Líder con cuatro puntos de ventaja, juntó argumentos que explican que se haya olvidado de perder y que supere a sus rivales: la calidad y la actitud de Riquelme, el rol de sus figuras, la variedad de recursos, la convicción. Y hay mucho más.

Dejaron la Bombonera en el nacimiento de la madrugada del viernes, pero no regresaron a sus hogares. Continuaron concentrados. Despertaron, desayunaron y a Casa Amarilla. A estirar las piernas un rato, relajados, a pura sonrisa, como si a la noche no debieran retornar al búnker en la zona de Puerto Madero para pensar en Argentinos... Es Boca tan feliz como Riquelme. Cada vez más líder, tanto que les sacó cuatro puntos de ventaja a Racing y a Rafaela, algo que ningún puntero había conseguido en las 8 fechas iniciales de los últimos 10 torneos. Cada vez más duro de vencer, tanto que suma 18 capítulos sin perder. Un invicto así de potente necesita un respaldo fuerte. Boca lo tiene. Son 18 razones.

1 Riquelme.
Su rostro fresco descubre que se halla en plenitud física. Y Román así dispara sueños. Cada vez más cerca de su versión ideal de 2007 es clave en ataque. También es el primer defensor: cuando la tiene, el equipo descansa, los defensores salen, se achican los espacios entre las líneas y se facilita la presión y la recuperación cuando el equipo la pierde. Por eso a Boca resulta díficil verlo desordenado.



2 Schiavi.
A los 38 años volvió y es líder defensivo. Solucionó esos problemas atrás que a Boca torturaban. Con su voz de mando, es clave. Se impone en el juego aéreo. A su lado, todos responden: Insaurralde y Caruzzo, cuando le tocó. Ante Estudiantes, Schiavi salvó dos situaciones claras con cierres justos.



3 Orion.
El arco era otro gran dilema. Llegó Orion con su presencia y es uno de los menos vencidos (2 goles). Con Lanús y Estudiantes no le patearon. Con Olimpo, Newell’s, Independiente y San Martín dibujó atajadas determinantes.



4 Clemente.
Rodríguez volvió a ser el mejor Clemente. Clave por izquierda en el diálogo con Riquelme, quien lo exprime con sabiduría total. Abre la cancha y llega al gol, como el jueves. Vital en este fútbol donde escasea la sorpresa por afuera.



5 Erviti.
Sacrificio por el equipo. Exquisita rueda de auxilio de Román. Presencia en el área rival con goles a San Martín y a Lanús. Tiene un golpe, pero jugaría mañana.



6 Cvitanich.
Se halla desgarrado. Pero ya demostró que su incorporación es un gran acierto, por lo que genera y por sentido colectivo. Hizo sólo un gol, pero fue importante: significó el empate ante San Lorenzo.



7 Rivero.
Era el mejor refuerzo en el semestre pasado y se lesionó. Volvió a lastimarse en este torneo. Regresó. Se afirmó sin romperla. Es valioso acelerando por la derecha. No desborda sólo Clemente...



8 Roncaglia.
En su anterior etapa en Boca, no quería ser 4. Se fue a préstamo, retornó y ahora, en ese sitio, parece asentado. Hasta se anima a proyectarse (mucho menos que Clemente, obvio) y a patear de afuera. Y tiene juego aéreo.



9 Recambio.
Entraron Mouche, Chávez, Caruzzo, Colazo... Todos aprobaron con comodidad. Así disimularon las ausencias de Riquelme, Cvitanich, Rivero e Insaurralde. Y se recupera muy bien Battaglia...



1 0 Falcioni.
Entendió cómo manejarse. Se acercó a Riquelme. Acertó en los refuerzos. Armó un equipo con el equilibrio que tanto pregona. Y gambeteó las polémicas, como cuando intentaron desestabilizarlo dudando de su continuidad en la 2° fecha, como cuando Bianchi dijo que desea volver a trabajar...




1 1 Estado físico.
Boca corre y corre. Presiona y presiona. Hasta Riquelme ofrece despliegue. Nadie recuerda la gira, al principio cuestionada. Nadie señala al profe Otero, como cuando surgieron las primeras lesiones.




1 2 Solidaridad.
Por ahí Riquelme cubre la zona del volante izquierdo. Por ahí Viatri recupera una pelota en la zona del 3. Por ahí Mouche pica y quita desde atrás... Eso es Boca. Así Somoza no debe correr solo.



1 3 Goles de todas partes.
Aunque debe crecer en eficacia, Boca supo combatir el retiro de Palermo. Viatri no anda dulce, pero hizo 3 goles y aporta al equipo. Ahí surge otra virtud colectiva, clave en cualquiera que quiera ser campeón: los goles deben llegar desde todas las líneas. Mientras 5 gritaron los delanteros, metieron 6 entre defensores y volantes.



1 4 Intimidad relajada.
Las divisiones internas en el plantel eran una constante. Ahora se respira paz. El retiro de Palermo alivió a Riquelme. No porque el Titán fuese culpable de esos males. Fue un tema que ni el 10 ni el 9 supieron resolver. Ningún DT ni dirigente se animó a acercarlos.




15 Localía.
A Boca le habían perdido el respeto en la Bombonera. Este equipo recuperó la fortaleza como local, ante rivales más chicos y también ante un grande como San Lorenzo (le empató y lo dominó) y un pesado como Estudiantes.



1 6 Lo que ya pasó .
No perdió en Bahía, ganó en Rosario, en Avellaneda y en Lanús. Quebró a los ascendidos Unión y San Martín. Ya fue San Lorenzo. Muchas estaciones complicadas quedaron atrás.




17 Lo que se viene.
Argentinos, Tigre y Belgrano (los últimos dos de local) son los próximos rivales de Boca. Mientras que Racing, principal oponente que se le insinúa, jugará con San Lorenzo e Independiente y viajará a San Juan... Recién en la fecha 15 se cruzarán Boca y Racing, en Avellaneda, ¿en una final o con destinos ya definidos?



18 Convicción.
Aunque todos se preocupan por no despegarse del perfil bajo, después de Lanús y de Estudiantes, más que nunca Boca cree en Boca. Y si un grande como Boca se siente y se muestra así...