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Que Juan Román Riquelme es un jugador distinto, nadie lo pone en tela de juicio. Que desde el 2008 a hoy había jugado poco y nada, en todos los sentidos, en presencias y en rendimiento, no es un descubrimiento periodístico. Lo marcan los fríos números de las estadísticas. Que sus peleas con Martín Palermo habían separado "el vestuario", era un secreto a voces. Ese mismo vestuario que hoy parece el edén. Que pasadas ocho fechas de este Apertura se ha convertido en la figura excluyente del torneo, es una realidad. Que Alejandro Sabella lo tiene muy en cuenta para lo que viene a nivel selección está confirmado por el propio entrenador. Pero vamos por partes...

El presente futbolístico y el futuro político de Boca Juniors van de la mano. Cada fecha es un desafío distinto, para Falcioni y para los candidatos. El entrenador para hacerlo sentir cómodo dentro del campo de juego, lo rodea bien y con ello busca explotar lo mejor de JR. Los números le están dando la razón a Julio César. Los potenciales candidatos a quedarse con el sillón de Jorge Amor, desde hace un tiempo lo usan como estandarte de campaña y le dejan en claro que hoy en la institución de la Ribera, es él y después, los demás. Se llamen como se llamen. Sean futbolistas o dirigentes.

Lo que enciende alarmas, cada tanto, son la señales que manda el físico de Riquelme. En los últimos años una seguidilla de lesiones lo tuvo mucho tiempo fuera de las canchas. Esta vez hizo una pretemporada como pocas veces. Le apuntó a un segundo semestre como para volver a ser y lo está logrando. Tanto Falcioni como Sabella saben que la cabeza sigue estando intacta y que si el cuerpo le responde tienen una carta brava para jugar en cualquier mano. Para JCF es el as de espadas, para Pachorra el de bastos.

Esto es lo que genera Juan Román Riquelme, tras la victoria frente a Estudiantes de La Plata. Que sus rivales lo reconozcan hoy como un jugador distinto, que marca diferencias. Que su actualidad, junto a la del flaco Schiavi, haya contagiado, a todo el grupo haciendo que todos ya lo den a Boca como "el candidato". Que quienes aspiran a la presidencia de Boca lo coloquen como un icono de campaña, unos escalones sobre el mismísimo Carlos Bianchi. Que sus técnicos, le prendan velas al físico, para tener al diferente. Que los simpatizantes, que lo idolatran, le hacen sentir, que gracias a su compromiso y a su presente futbolístico, el pueblo xeneize "está felí". Bien merecido lo tienen ellos y, por sobre todos, Juan Román Riquelme.