Di Zeo volvió pero Martín no cede el control de la '12'




¡Qué difícil no a esta altura del partido!. ¿Qué hay que hacer para frenar a estos muchachotes que son impunes?. En Boca hay preocupación por la interna de la barrabrava: el viernes, la disputa de poder entre el actual líder de la hinchada, Mauro Martín, y el anterior, Rafael di Zeo, sumó un nuevo capítulo y en el club temen que la pelea se vuelva incontrolable.

Volvió Rafael Di Zeo. Irrumpió anteanoche en las oficinas de Boca para reclamar los mismos beneficios que recibe Mauro Martín, el actual líder de La 12, la barra brava xeneize. ¿Qué beneficios? "Fui a pedir los mismos derechos que la barra de Mauro: mi carnet de socio, los de mi gente y la misma cantidad de entradas que les dan a ellos, que es más de 200", dijo ayer Di Zeo durante una charla con La Nación.

La cercanía de las elecciones en Boca -en el mejor momento deportivo del equipo en los últimos tres años- hirvió los ánimos de los barrabravas en su pelea por el poder de La 12. El viernes pasado hubo un enfrentamiento en los pasillos del club que dejó dos heridos, según anticipó el diario Olé. Los seguidores de Martín acusaron por el ataque a Di Zeo, que reconoció haber estado en la Bombonera, aunque negó la imputación. "Están las filmaciones. Estuve charlando con el jefe de seguridad del club. Me quieren meter en el medio", se defendió.

Corrió, también, una versión sobre un cruce de disparos a la altura de Escobar cuando Martín viajaba con su tropa rumbo a Catamarca para asistir al amistoso que Boca jugó allí con Estudiantes, el sábado pasado. Lo cierto es que desde que Di Zeo salió de prisión, a principios de año, recrudeció la disputa por el control de la hinchada. Incluso, hasta surgió un tercer grupo en pugna: el del uruguayo Richard.

Con intenciones de volver a colonizar la tribuna, Di Zeo admitió que fue recibido en persona por el presidente de Boca, Jorge Amor Ameal, y lo señaló como el único capaz de resolver la feroz interna por el control de la barra. "Jorge es el único que puede resolver esto. Él sabe cómo", sostuvo, seco y enigmático. El diálogo entre el ex jefe de La 12 y el dirigente duró unos minutos y fue cerca del ascensor, a unos metros del anillo donde se ubican los despachos oficiales.

"La reunión fue en términos excelentes. Di Zeo vino para reclamarnos su regreso como socio del club. Ahora hay que ver cómo se instrumenta. Podrá ser antes o después de las elecciones, no lo sé. Había sido interrumpido como socio, pero ya cumplió con su condena. De ninguna manera me habló de entradas. A mí no me metan en eso. Yo no le doy a entradas a nadie", se desligó Ameal ante la consulta de LA NACION.

Di Zeo intentó justificar su reciente visita y la de unos 50 laderos suyos a la sede del club: "Tuve que ir con mi gente, no para amedrentar al presidente, sino porque éstos [por la otra facción de la barra] son capaces de hacer un desastre y cagarte a tiros y a palos". Tener el liderazgo de La 12 es obtener beneficios, como entradas y viajes de favor a cambio de aliento.




Es percibir aportes económicos de empresarios y políticos. También, ser parte de la hinchada es recibir indumentaria oficial y regalos de los jugadores. Es reclutar con aires de autoridad unas 1000 personas y administrar un botín que puede ser superior a los $100.000 mensuales. La policía y el club tomaron nota de la interna y a modo de prevención habrá 900 efectivos para el partido del domingo entre Boca y Belgrano, en la Bombonera.

"No voy a ir a la cancha para armar quilombo. Pero tengo 600 tipos que quieren volver", avisó Di Zeo, que aún mantiene una causa por encabezar una asociación ilícita. Por este caso, enfrentaría a fin de año el juicio junto a 15 barras de su sector y a un policía que está bajo sospecha por encubrimiento.

Martín tomó control de la hinchada cuando Di Zeo tuvo que cumplir una pena de prisión y ahora hay viejas cuentas pendientes que pueden costarle muy caro a Boca. Tener el control de una barra como la Xeneize da poder y abre las puertas a suculentos negocios.

Di Zeo fue condenado en marzo de 2007 a cuatro años y tres meses de prisión por el delito de coacción agravada por el uso de arma durante un ataque que integrantes de la barra de Boca perpetraron contra hinchas de Chacarita el 3 de marzo de 1999 durante un amistoso que ambos equipos disputaron enLa Bombonera. Pero ahora recuperó su libertad y ya avisó varias veces que quiere volver a la tribuna.

El viernes, cuando la actual cúpula de "La Doce" había viajado a Catamarca para presenciar un amistoso ante Estudiantes, los seguidores de Di Zeo fueron al club, donde emboscaron y lastimaron a dos integrantes del grupo de Mauro Martín que se habían quedado en Buenos Aires. La acción, que habría sido parte de un plan intimidatorio para desbancar al actual líder, generó una preocupante respuesta a la distancia.

En el partido ante "El Pincha", la hinchada "oficial" cantó durante toda la tarde contra Di Zeo y colgó banderas que confirmaban que algo había pasado en las últimas horas: "Rafa cagón" y "Rafa botón" se pudieron de ver en la tribuna "xeneize", desde la que partió un canto amenazante: "A todos los traidores los vamos a matar".

La historia entre Mauro -actual líder de la barra- y "Rafa" es de vieja data y se fue degrandando: se conocieron en el club Leopardi de Villa Luro, del que Martín es dueño y donde su hermano le enseñó boxeo a Di Zeo. Pero la ambición de poder los separó. Los problemas legales de "Rafa" le limpiaron el camino a Mauro, que se hizo con el control de "La Doce" y se convirtió en enemigo directo de Di Zeo. De hecho, en los últimos años hubo varios episodios violentos entre los grupos que comandan ambos.




Hay un episodio que sirve para graficar el tenor de la pelea: con Di Zeo preso, un grupo de encapuchados (presuntamente seguidores del uruguayo Richard, quien conoció a Rafa en la cárcel) asaltaron el club Leopardi, golpearon a la madre de Mauro Martín y le gritaron: ¡Decile (a su hijo) que se deje de hinchar las pelotas y no vaya más a la cancha!".

La situación es tan preocupante, que las autoridades temen que se repita una historia similar a la que sacudió a "Los Borrachos del Tablón", cuya cúpula se terminó separando tras episodios sangrientos que terminaron con la vida de Gonzalo Acro y dejaron en prisión a los hermanos Alan y William Schlenker.