La pelea entre Lazarte y Casimero terminó en escándalo. Decretada la derrota del argentino en el décimo round el público invadió el ring e inició una batalla campal.

En un escándalo que será difícil de igualar en la historia del boxeo finalizó la pelea entre Luis Lazarte y el filipino Johriel Casimero, quien finalmente ganó por abandono en el décimo asalto y se quedó con el título minimosca interino de la FIB. El combate estuvo plagado de irregularidades y acciones antideportivas pero el colmo llegó una vez finalizada la pelea, cuando buena parte del público empezó a tirar sillas sobre el ring, a la vez que otro grupo del sindicato de recolectores de residuos de Mar del Plata -al que pertenece Lazarte- entró al cuadrilátero montado en el gimnasio del club Once Unidos a agredir al filipino y a su entrenador, ante la pasividad de la policía local.

Apenas quedaron las imágenes de TyC Sports para mostrar la violencia que se generaba, mientras el boxeador visitante, su entrenador, el árbitro estadounidense Eddie Claudio y hasta los periodistas de la transmisión abandonaban la zona de la locura y el terror. Hasta que se levantó la emisión, en total silencio.

Antes, en el marco de una pelea desordenada y tal como es su estilo, Lazarte incurrió en todo tipo de acciones antirreglamentarias, incluyendo en el repertorio gran cantidad de cabezazos, golpes bajos y hasta patadas. También en ese terreno entró el filipino, que recibió el descuento de un punto por agarrar de la cabeza al argentino. Lazarte, por su lado, fue penalizado dos veces con descuento, en el sexto y octavo asaltos.

En plena desesperación por cambiar el curso de un combate que le era desfavorable, también en el sexto round, luego de recibir el primer descuento de un punto, por un golpe bajo y no por una mordida evidente sobre el hombro de su rival (el árbitro no lo vio), Lazarte le gritó al juez: “¿Vos querés salir vivo de acá?”. Insólito o tal vez premonitorio porque realmente la salud del robusto estadounidense estuvo en juego ante la lluvia de sillas que llegó desde la zona baja del estadio.

Casimero conectó una potente izquierda cruzada y tiró a Lazarte, que resistió una primera cuenta, en el noveno. Lo volvió a tirar sobre el cierre del round, el árbitro le contó hasta siete al argentino pero detuvo la cuenta cuando sonó la campana, en contra de lo que dice el reglamento de la Federación Internacional de Boxeo (FIB).

Esa alternativa le dio el minuto de descanso a Lazarte pero en el décimo el filipino volvió a descargar sus mejores golpes y volvió a derribar a Lazarte. Esta vez, el árbitro frenó el combate y dio por vencedor a Casimero. Enseguida cayó una silla sobre el ring, luego otra y muchas más. Y terminó en papelón.


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