A Fluminarlos

Vuelven las Noches Coperas a la Bombonera


Luego de cuatro años, Boca y Riquelme tienen su revancha con el Fluminense. Y se vive como una final, con picardía copera y cancha llena.


Es uno entre unos cuantos. La única vez que se lo vio de rodillas ante un brasileño. Lo venían sufriendo todos hasta ese porrazo. Sin distinsión de color de camiseta. Fuera en octavos, cuartos, semi o final. Daba lo mismo. Todos caían rendidos a sus pies. Así pasaron ocho grandes brasileños a partir del 2000. Hasta que apareció Fluminense, hace ya cuatro años, y tiró abajo un nuevo sueño de bicampeonato de América. Esta noche a las 22, este equipo que ya parece invencible por sus 36 sin perder, puede empezar a tomarse revancha ante esa camiseta tricolor que tan duro pegó. Y, por el rival y la expectativa, hay olor a final anticipada con Bombonera llena.

“Llegamos para luchar”, anuncian en las páginas del Flu. “Cuidado com ela, Fluzao”, advierten en los medios por el mítico estadio. Y Thiago Neves recuerda su participación en aquella enorme hazaña carioca. “Me viene a la cabeza el gol que hice gracias a la falla del arquero. Mi pensamiento ahora es repetir lo del 2008”, dice uno de los pocos que conocen el estadio (ver “Reclamo”). “Acá la Bombonera los va a presionar, no saldrán tanto”, anticipa Santiago Silva, con pasado en el Corinthians.

Esta historia de respeto y temores nació en los años 70, cuando el Toto Lorenzo le ganó al Cruzeiro y al Atlético Mineiro en la final de la Libertadores 77 y en la semi del 78. Creció con la participación del Boca de Tabárez en 1991, cuando barrió a Corinthians y Flamengo. Y se agigantó a partir de la era Bianchi...

Ese Fluminense 08 tenía todos los temores de las anteriores víctimas. Igual que ahora. Por la historia, por la paternidad, por la colección de derrotas de sus coterráneos, por la colección de copas xeneizes. Pero le faltaba tal vez el temor mayor: no jugar en la ida en la Bombonera, por una suspensión del estadio, lo agrandó. Una carga menos. La más pesada. Y Boca terminó pagando por jugar en Racing y no en su casa. Y por un error de Migliore que convirtió un partido ganado en empate.

No hay muchos sobrevivientes en Boca de esos duelos. Uno es Riquelme y el otro, esta vez en el banco, es Pochi Chávez. Y Román, por saber de qué se trata, es quien más quiere volver a levantar la Copa. Pero todos saben de la importancia de este cruce. Falcioni, por ejemplo, lo considera vital en el desarrollo del grupo 4. “Los partidos de local los tenemos que ganar y después te sirve el empate de visitante”, explicó Silva, hoy delantero en dupla con Pablo Mouche.

A Fluminarlos. Por la revancha. Por volver a ser.