Wilson Raj Perumal, condenado por arreglar partidos de fútbol, para disminuir su pena, confesó arreglos con el Calcio y algunos países de Africa; el árbitro que dirigió Argentina 1 - Nigeria 4, en el que cobró dos penales, era su juez "favorito". Por Ezequiel Fernández Moores

El rey de la basura
Sebastián Domenech

Gaye Alassane se aprestaba a volver a Europa. Las autoridades del aeropuerto de Ezeiza le pidieron que abriera el maletín. Había 10.000 dólares en su interior. El Juzgado Penal Económico N° 4, Secretaría 8, dictó su procesamiento. "Tentativa de contrabando de divisas", decía la carátula del expediente 60.208. El 12 de marzo de 2010 la Sala A de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Penal Económico aceptó que Alassane pudo haber llevado el dinero de ese modo por seguridad y destacó el hecho de que no lo escondió al pedírsele que abriera el maletín. Alassane, interpretaron los jueces, cometió una infracción aduanera, pero no contrabando. Volvió tranquilo a Europa. Nacido en Malí, ciudadano de Singapur y ex jugador del Gombak United, Alassane venía de ofrecer dinero a jugadores del Árabe Unido, de Panamá, para que perdieran un partido de la Liga de Campeones de la Concacaf. Siete meses después de dejar Ezeiza, a través de la firma Exclusive Sports, Alassane pagó 30.000 dólares al contado a la Federación de Fútbol de El Salvador para organizar un amistoso contra Costa Rica. El contrato especificaba que Exclusive Sports designaba los árbitros del partido. La justicia argentina no tenía por qué saber que Exclusive Sports pertenece a Wilson Raj Perumal, el hombre al que la FIFA investiga como "The Kelon King". El rey de los partidos arreglados.

Uno de los árbitros favoritos de Exclusive Sports es Ibrahim Chaibou, de Níger. Es el mismo de la goleada 4-1 de Nigeria a la selección argentina que dirigía Sergio Batista el 1° de junio de 2011 en Abuja. Un penal polémico ayudó a la goleada. Chaibou concedió, además, un insólito descuento de 8 minutos, hasta que dio otro penal aún más increíble a la Argentina, que convirtió Mauro Boselli. Las apuestas ilegales de Singapur, se supo luego, jugaron fuerte por el resultado 4-1. Chaibou había cobrado tres penales también polémicos en el 5-0 de Sudáfrica a Guatemala del 31 de mayo de 2010. Cuatro días antes, Sudáfrica le ganó 2-1 a Colombia. Todos los goles fueron de penal. Uno fue pateado dos veces por orden del árbitro keniano Langat Kipngetich. Los otros dos partidos previos al Mundial 2010 que están bajo investigación oficial también corresponden a Sudáfrica: 4-0 a Tailandia y 1-1 contra Bulgaria. El australiano Chris Eaton, el ex jefe de Interpol contratado por la FIFA, viajó esta semana a Johannesburgo. Tomó nota del acuerdo de la Federación sudafricana con Exclusive Sports. Especialmente de la cláusula que dejaba la designación de los árbitros en manos de la empresa organizadora de los partidos. El patrón de Exclusive Sports, Wilson Raj Perumal, está concluyendo una condena en Finlandia. En la agenda que le fue secuestrada figuran teléfonos de dirigentes de diversas asociaciones nacionales y contactos en varios países. Dos de esos teléfonos son de Venezuela, otros dos de Ecuador, uno de Brasil y, me aseguran las fuentes, dos de la Argentina, uno de ellos de un conocido grupo vinculado con el fútbol.

Wilson Raj, de 46 años, vivió primero siete meses en Londres tras escapar de la justicia de Singapur. En 2010 pagó seis meses de alquiler anticipado por un apartamento a metros del estadio de Wembley con el nombre falso de Rajamohan Chelliah, hasta que viajó a Finlandia. Exclusive Sports (antes Football Four U) pagó unos 300.000 euros para adueñarse del Tampere United, campeón nacional en 2007. El acuerdo aseguraba a la firma la elección del técnico, que a su vez haría jugar a futbolistas de la empresa. Resultados y también apuestas sorpresivas obligaron a una investigación. Wilson Raj fue arrestado en febrero de 2011 en el aeropuerto de Helsinki con un pasaporte falso. Un competidor, Anthony Santia Raj, dio el dato a la policía. El Tempere fue echado del campeonato. Una decena de jugadores cayó en la redada. Wilson Raj decidió hablar a cambio de una reducción de condena. Arrestado en 1995 y 1999 por arreglar partidos en Singapur, Wilson Raj contó de qué modo amplió su negocio. Cómo intentó sobornar a jugadores de la selección de El Salvador antes de un partido ante Estados Unidos en febrero de 2010. Cómo contrató una selección "trucha" de Zimbabwe que realizó once giras por Asia con partidos arreglados. De qué modo arregló también partidos de Sudáfrica previos al Mundial 2010. Sorpresivamente, envió desde la prisión cinco cartas al periodista Zaihan Mohamed Yusof, del diario The New Paper, su principal investigador en Singapur. Le dio detalles del arreglo que hizo para que una selección también "trucha" de Togo perdiera 3-0 con Bahrein. Para asegurar el resultado contrató también a Chaibou, su árbitro amigo. "Yo no sé nada de fútbol y no sabía nada de Raj cuando el diario me pidió que investigara el tema", contó Yusof a El Gráfico, de El Salvador. Encontró que Singapur era "una academia de arreglo de partidos". Y que el negocio se extendía a "Finlandia, Malasia, Latinoamérica, Jordania, Emiratos Árabes, Turquía, Inglaterra, Bahrein, Zimbabwe, Togo?" "Cada gol errado pasó a ser sospechado, cada distracción, cada penal, cada offside?", dice una de las crónicas. The New Paper contó la operatoria: 1) Un nexo hace las primeras aproximaciones. 2) Se contacta a los jugadores "más vulnerables" en partidos con poca gente y sin TV. 3) La organización se encarga de todos los gastos del partido, unos 10.000 dólares para cada jugador. 4) Con el arreglo asegurado se contacta a la casa de apuestas. 5) Se espera el final. "No es un paseo, a veces hay que esperar hasta el último minuto", dijo Raj.


Italia es su nueva y última víctima. Las confesiones de Raj a la FIFA, Interpol, FBI y prensa desnudaron nuevos arreglos en el calcio . La fiscalía de Cremona, donde estalló el caso, filtró que Raj confesó en sede judicial que los países de América del Sur en los que arregló partidos eran Bolivia y la Argentina. La justicia italiana ordenó escuchas telefónicas y Héctor Cúper fue citado por la Dirección Nacional Antimafia. El entonces DT del Racing de España, un hombre de trayectoria limpia, negó todo vínculo con los arreglos de partidos. En una de las conversaciones, según La Gazzetta dello Sport, el técnico argentino aparecería discutiendo con miembros del clan D'Alessandro, que viajan hasta Santander para reprocharle un supuesto arreglo frustrado en la liga argentina. Entre todos los futbolistas que desfilan estos días ante los tribunales, cerca de 150 personas en total, el calcio se conmovió con el nombre de Cristiano Doni, ex jugador de la selección y máximo goleador histórico y símbolo del Atalanta. Doni, que intentó huir por un garaje cuando la policía fue a arrestarlo, llegó a pactar con el arquero Carlo Gervasoni, de Piacenza, que ejecutaría al medio un penal en el triunfo 3-0 de Atalanta. Los penales fueron dos, ambos al medio, recordó el propio Gervasoni. Otro de los arrepentidos, Nicola Santoni, citó como apostadores crónicos a tres mitos de la selección campeona mundial en Alemania 2006: Gianluigi Buffon, Gennaro Gattuso y Fabio Cannavaro. La declaración fue atenuada y el escándalo obligó a la Fiscalía de Cremona a aclarar que apostar era una cosa y arreglar partidos otra. Según el sitio Dagospia, el fiscal Roberto Di Martino recibió al iniciar la investigación un cartucho a modo de amenaza. "Cuanto más avanzo más preocupante es todo", dijo Di Martino la semana pasada. Afirmó que sólo una amnistía podía evitar que el fútbol italiano siga sometido a un "goteo" de denuncias y revelaciones que involucran a clubes y jugadores de todas las categorías y amenazan con "paralizar" al calcio .


La contracara en medio de la basura fue Simone Farina, 29 años, padre de dos hijos, lateral izquierdo del Gubbio, club de la Serie B. Su ex compañero en las inferiores de Roma Alessandro Zamperini llegó en su Porsche en septiembre pasado y le ofreció 200.000 euros, más del triple de su sueldo anual, para perder ante Cesena, por la Copa Italia. No sólo rechazó el soborno. Su denuncia judicial abrió las puertas del nuevo escándalo. Farina pudo volver a jugar un mes después. "Sei il nostro orgoglio" (Eres nuestro orgullo), lo recibió una pancarta en el estadio. El arzobispo de Perugia habló de él en la misa de nochebuena. Cesare Prandelli, el DT de la selección que impone un novedoso código ético a sus jugadores, lo invitó a una práctica. La FIFA lo homenajeó en la última entrega del Balón de Oro. Este lunes fue premiado en Roma por el secretario general de Interpol. La prensa lo señala como "nuevo héroe". Farina sigue sin dar entrevistas. Igual que tantos otros, ganándose la vida como jugador de fútbol.