Incomparables, cada uno en su época, pero ambos le ganan al rival más implacable: la historia.

Lionel Messi La Saeta del Siglo XXI

Messi

Ya lo tiene decidido: su próximo paso será meter seis goles en un partido.

Hacer de a tres, de a cuatro o de a cinco por partido ya no es divertido para Lionel Messi. Le gustó que, por sus cinco gritos contra el Bayer Leverkusen le hayan dicho “Jugador 5 estrellas” . No había escuchado ese elogio y le gustó, pero ahora quiere meter media docena y llevarse a casa la pelota, la red, el arco y, si no come mucho, hasta el arquero. Leo es un coleccionista y va camino a tener el museo más grande de la historia. Hablando de más grande de la historia, él probablemente ya lo sea.

Messi es el Maradona del 2000. Messi es el Pelé de estos tiempos. Y, como dicen en toda España, Messi se levanta y se acuesta todos los días siendo Di Stéfano.

Sí, es la Saeta del Siglo XXI . Y hablando de Don Alfredo --a los 85 años, Dios intocable para el fútbol europeo-- vale la pena invitarlo a esta charla. Agregarlo como contacto. Sumarlo a este chat. Si la Saeta Rubia fundó el fútbol español y europeo con la camiseta 9 del Real Madrid en los años 50/60, la Pulga está refundando el fútbol argentino, español, europeo y mundial.

De fenómeno a fenómeno. Cada cual a su tiempo. Ni mejor ni peor.

Con sus cinco goles en el 7-1 del miércoles, Messi hizo que Alfredo Di Stéfano cayera en la volteada . Porque los dos –españoles por adopción; argentinazos desde la cuna-- metieron 49 goles en la Champions League . Claro que uno ya se apoya sobre un bastón y el otro, con 24 años, anda gateando en los senderos del fútbol. Don Alfredo, nacido en Barracas en 1926, se mantiene por los siglos de los siglos en el grato recuerdo.

Leo está siendo y será lo más.

De aquel todocampista del Real se oye y se lee mucho: de este 10 del Barcelona se ve todo y desde todos los ángulos posibles . No hay chances de que estas proezas sean infladas: todos las vemos.

Nada de trucos; cero Photoshop . Los números no están bajo sospecha: los récords son fácilmente comprobables. Basta con mirarlo jugar al Barça y sumar los goles con una calculadora.

España fue testigo de cómo Di Stéfano escribió la historia cuando llegó en 1953 a un club como el Real que no ganaba una Liga desde hacía 20 años. Y son los españoles los que, sesenta años más tarde, ven en vivo y en directo cómo Messi es el salto de calidad de un Barcelona impresionante y observan cómo este rosarino nacido en 1987 juega con el único rival en serio que tiene: justamente, la historia . A Leo le queda un solo adversario de fuste y por eso juega contra la historia.

Y el muchachito le va ganando nomás...

Di Stéfano jugaba con un cohete en el pantalón y de ahí el apodo. Debutó en River en 1945, fue a Huracán y volvió a Núñez para ser campeón y goleador en el 47. En 1949, por una huelga de futbolistas, emigró a Millonarios junto a Pedernera, Báez, Rossi... Cuatro veces campeón en Colombia, en un amistoso de 1952 lo vieron el Madrid y el Barcelona. Un año más tarde, lío en puerta: el Real se lo compró a Millonarios en 89 mil pesos y River, dueño de los derechos, lo negoció al Barça. Intervino la Real Federación Española y lo habilitó para jugar cuatro años: el primero y el tercero, en la Casa Blanca ; el segundo y el cuarto, para los catalanes. El Barcelona se enojó, renunció a Di Stéfano y se quedó con otro crack: Kubala.

Di Stéfano, rodeado de estrellas que se acoplaban a su juego , hizo que el Real arrasara con todo: 8 Ligas, 5 Champions seguidas (56, 57, 58, 59 y 60) e Intercontinental del 60. Jugó hasta el 64 y pasó al Espanyol, rival del Barça y se retiró. Jugó para las selecciones de Argentina y de España pero no pudo participar de ningún Mundial.

Hoy es presidente honorario del Real y venerado en toda España.

El Barcelona le abrió sus puertas a un pibe debilucho de 13 años. Un Messi que pudo haber sido jugador de España si Argentina no armaba un amistoso del Sub 20 con el solo objetivo de atarlo a la celeste y blanca. Como Di Stéfano en aquel Real, él no está sólo en este Barcelona. Es parte de un engranaje que, recién a partir de su explosión, se perfiló como el mejor equipo de todos los tiempos . Veloz pero menos todocampista , Messi tiene 20 títulos (3 Champions), juega Mundiales (2) y bate récords.

Merengues y culés son agua y aceite, pero coinciden en que Di Stéfano y Messi colonizaron el fútbol del país que hoy es campeón del mundo . Los argentinos, que lo miramos por TV, nos enorgullecemos de que los dos sean Gardel.


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