Falcioni está preocupado por los errores individuales que se repiten. Hoy, frente a Arsenal, espera que sus jugadores reaccionen. Boca debe ganar...


¿Qué tiene en la cabeza?


Vieron que no estaba tan mal lo otro?”.

Boca era invencible. La felicidad se multiplicaba a cada paso. Sin importar cancha ni color de camiseta. Caían los rivales y también récords que parecían imposibles. Y llegó el campeonato, la vuelta olímpica. Pero, justo con la deseada Libertadores delante, ese equipo invencible pisó mal y tropezó. Un día iba a pasar. El problema fue que enseguida volvió a tropezar y los partidos que en otro momento parecían un trámite adquirieron el valor de final, como el ida y vuelta con Arsenal. Y la cabeza de Julio Falcioni empezó a trabajar más que nunca, a buscar una respuesta, a sobresaltar aquello para no dramatizar esto...

Con apenas dos derrotas y unos cuantos errores que terminaron adentro, por la vara tan alta que quedó tras el Apertura, se generaron dudas. Ya no era cuestión de analizar si Boca jugaba lindo o feo, sino de saber si el pasado fue una ilusión. “Lo raro era lo otro”, justifican en el cuerpo técnico, y juran que Falcioni “pide lo mismo de siempre”.

La diferencia entre un Boca y el otro, sin embargo, la notan todos y, aunque se minimice públicamente, también preocupa. Porque el equipo no juega mejor que antes, sólo arriesga más y acumula menos gente en defensa, y no gana tan seguido.

Falcioni, con diálogo con la prensa sólo después de los partidos y sin la profundidad de las entrevistas, sí reconoce que el equipo juega “más abierto” que antes, pero no le atribuye exclusivamente a esto la pérdida de la regularidad y la imbatibilidad. Y aunque con Riquelme hay una cuestión de piel, su nivel impide cualquier carga de culpa... Después del Barinas-gate, parece haber una tregua implícita en búsqueda de la Libertadores...

Como origen de todos los males, el cuerpo técnico prefiere hablar de un problema en las “resoluciones personales”, una sucesión de errores individuales, y enumerar las fallas presentes en cada uno de los goles recibidos de Fluminense para acá... El juego aéreo, justo antes de enfrentar a un rival especialista en eso, es la principal preocupación. “La pelota parada está complicada”, reconocen. “Es la principal diferencia”, agregan.

Así y todo, de la búsqueda permanente de una solución a esta nueva versión del equipo, la triple competencia complica, obliga a mayor tiempo de recuperación y menos de trabajos en el campo. Hay que rezar que no haya lesiones y que los jugadores puedan seguir en pie.

El objetivo, con tantos torneos, es avanzar en la Libertadores, relegar un poco la Copa Argentina y seguir prendido en el torneo. “Un punto abajo o un punto arriba, la idea es llegar al tramo final del campeonato ahí, en el lote de los tres o cuatro de arriba”, dicen en el entorno del entrenador. Y rezan para que esta noche los jugadores respondan y ganen. A Arsenal. La segunda final. Para volver a entrar en la lógica de Falcioni: “Lo que determina qué es lo correcto es si ganás o no”.