Mario Balotelli es único. No hay nadie en el mundo del fútbol que pueda compararse con el polémico y peculiar atacante del Manchester City. Sin embargo, siempre hay alguien que con sus acciones recuerda al díscolo atacante italiano. En argentina ya le ha salido un imitador que desde hace tiempo aparece más en sucesos que en deportes. Se trata de Teófilo Gutiérrez, atacante del Racing de Avellaneda que ya ha protagonizado varios episodios polémicos. Eso sí, como en el caso de Balotelli, el fútbol se le da muy bien.

Hace unos días, Racing perdió por 4-1 ante Independiente, su gran enemigo. Teófilo abrió el marcador, pero el partido se enredó. Cuando su equipo ya estaba con diez jugadores, el colombiano insultó al árbitro y se fue a los vestuarios antes de tiempo. Dos de sus compañeros, Sebastián Saja y Lucas Aveldaño, le recriminaron su actitud por no “haber pensado en el equipo”. La reacción de Teófilo, sorprendente. No se le ocurrió otra cosa que sacar una pistola de juguete para amenazar al primero…

La carrera de este atacante de gran talento, que puede tener las horas contadas en Racing, está plagada de incidentes. Nacido en un suburbio de Barranquilla, el fútbol le apartó de una complicada y dura existencia en Colombia. “El fútbol me sacó de una guerra, de todos los problemas de la violencia. Siempre tuve la mentalidad de llegar a ser alguien en la vida. El talento siempre lo tuve y mis padres fueron los que me inculcaron el fútbol”, comentó cuando ya despuntaba.

En 2009, militando en el Junior de su país, marcó 30 goles, y la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS) lo colocó cuarto en la lista de los máximos goleadores del año. Eso le valió su traspaso al Trabzonspor de Turquía por 3 millones de dólares. Pero allí también dejó su sello de jugador polémico. En un partido con el Besiktas, agredió a un jugador, provocando una tremenda tangana, teniendo que ser suspendido el partido durante unos minutos.

Ya marcado en Turquía, Racing le dio la oportunidad de jugar en Argentina el año pasado, pero desde entonces se ha hecho más famoso por sus acciones extradeportivas que por sus goles. En el mes de marzo, durante un entrenamiento, se lió a puñetazos con su compañero Dobler. Gracias a la rápida intervención de sus compañeros la cosa no pasó a mayores.