Siete días de abril


Siete días de abril. No es el próximo estreno de Hollywood, aunque tendría su público. Es la película del 'Pep Team' durante esta última semana, un 'film' de escaso presupuesto, con actores secundarios de la casa porque el director así lo quiso. El inicio y el nudo de esta historia tuvo su germen en Londres, aunque el desenlace, el que el destino escribió, duro y difícil de imaginar, fue en Barcelona, con actores invitados de excepción como Drogba, Khedira, Torres, Ramires y Ronaldo, este último, principal candidato a hacerse con el Óscar al mejor actor. [Narración y estadísticas].

180 minutos de un Chelsea-Barcelona son suficientes para mostrar la grandeza y la crueldad de este deporte. 'Injusticia' claman al cielo los culés, y 'milagro' los ingleses. Es el factor que hace diferente al deporte Rey, que "el mejor no siempre gana", como advertía Torres horas antes de fulminar al Barcelona , y como reiteró minutos después de acabar el encuentro.

El corazón culé está herido, dañado por Chelsea y Real Madrid en tan sólo siete días, y sufrirá más si baja la vista hacia la capital. "La gente ha visto que no nos hemos dejado nada. Incluso con diez, con seis tíos en el área y tres por delante, que es muy complicado" recordaba Guardiola.

Es un día triste para el Barça, encontrar consuelo es difícil, aunque Pep lo intentaba: "Creo que este año no tocaba. Ganamos una Champions con un gol en el minuto 93 de Andrés (Iniesta) por la escuadra, o el de Pedro en la Intercontinental en el minuto 94, pero este año no tocaba". El Barcelona mereció mejor suerte, esa suerte que le sonrió en la eliminatoria de 2009 en el único disparo entre los tres palos que realizaron en Londres y que le acabó llevando a una final que conquistarían días después en Roma.

Fueron 180 minutos en los que el Barcelona remató 47 veces y sólo consiguió batir a Cech en dos ocasiones. 74% de posesión en Stamford Bridge y 76% en el Camp Nou. El técnico catalán no encontraba el fallo: "Miro al equipo para decirle qué han hecho mal y no lo encuentro". El Chelsea, por contra, realizó 4 disparos y tres acabaron en gol.

Di Matteo cedió el testigo a Torres. Le entregó el puñal, un puñal que se fue clavando lentamente en el corazón de los culés. La espera, desde que el balón bajó de las nubes hasta que el madrileño enfiló la meta de Valdés, fue una agonía para los azulgrana. Para el Chelsea, en cambio, lo que caía del cielo era una bendición que santificó a Fernando Torres, un futbolista que ha sufrido mucho en el aspecto humano este último año.

Como humano ha demostrado ser Messi. Otro que ha bajado a la tierra y se ha tomado una semana de 'vacaciones'. Guardiola echó la vista al 'Museu' y quiso recordar lo que este menudo futbolista le ha dado al Barcelona. "Hemos llegado gracias a este chico, nada más que agradecerle lo que ha llegado a hacer. Mi admiración es insuperable, por su atrevimiento, su coraje. Es un ejemplo de competitividad, por cómo nos arrastra para ser mejores". La afición del Camp Nou no fue menos y ovacionó al azulgrana en su día más triste.

Sin el mejor Messi, el Barça es más previsible y lo acaba pagando caro. Porque lo barato sale caro, pensarán algunos. Tras las lesiones de Afellay, Fontás y Villa, el trasplante de Abidal, y el traspaso de Maxwell, Rosell no se 'rascó' el bolsillo, no lo consideró necesario Guardiola, que miró abajo y vio, en casa, un diamante. Eso sí, un diamante por pulir.

La titularidad de Tello en 'El Clásico' o la de Cuenca en la vuelta de semifinales despertó grandes críticas. Críticas sobre esa cantera que tantos éxitos le ha dado al Barcelona estos años. Sin embargo, algo ha cambiado en esta filosofía, y es que Messi necesitó de varias temporadas para hacerse con una titularidad que era propiedad de Giuly, a pesar de que en él se percibía a un futbolista diferente, como así sucedió con Iniesta, y en su día con Pedro, Xavi, y antes con Puyol. De pronto, Pep les concedió galones a futbolistas que necesitan foguearse. Ataque de entrenador o ansias de poder contar con ese once de canteranos que parece quitarle el sueño al técnico azulgrana.

Es momento para la reflexión. ¿Es el final del ciclo victorioso? se preguntan muchos. Queda la final de Copa, hablar sobre la renovación de Guardiola y planificar la próxima temporada. De eso se nutre el fútbol, de grandes momentos y momentos repulsivos. De aficionados que quieren dejarse ver para lucir con orgullo el escudo y de otros que, si fuera posible, hibernarían para volver a despertar en una nueva temporada. Es la grandeza del deporte Rey, y así hay que entenderlo.