Cuando hablamos del público de River como gente que no acompaña, gente fría, muchas veces sobrepasada en histeria, nerviosismo, falta de templanza y carácter ante momentos adversos, gente que prioriza la razón en lugar de la pasión, jamás lo hacemos desde la animosidad. Jamás (?).
Sólo tratamos de describir cómo fue siempre el simpatizante millonario desde 1904 hasta diciembre de 2008 cuando La Corpo lo empezó a moldear a imagen y semejanza del hincha de Boca. Cosa que derivó en un espectáculo dantesco que es a lo que asistimos hoy donde el hincha de River está dividido. Unos piden volver al paladar negro. Otros quieren ser hinchas de la hinchada. El tiempo pondrá las cosas en su lugar. Mientras tanto, hagamos memoria.
Pero no tanta, ya que vamos a hablar de mediados de 1996, un momento dorado en la historia de River luego de que el 26 de junio se coronara por segunda vez en su historia campeón de la Copa Libertadores.
La cosa es que unos 10 días después de la final contra América de Cali, la CD millonaria soñó un festejo conmovedor y multitudinario para tirar la casa por la ventana. Y obró en consecuencia: para el partido contra Newell’s por el Clausura, hubo acceso de socios gratis a cualquier sector del Monumental. La fiesta estaba al caer. Pero algo falló y no nos referimos al helicóptero que supuestamente iba a bajar a Francescoli. Falló el público de River. Y eso que estamos hablando de festejar nada menos que una Copa Libertadores.


River campeón de América y su fiesta sin gente 1996

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Repasemos las frases de un Olé que en aquellos primeros tiempos trataba de ser un diario deportivo y no una revista partidaria de River:
1) “Faltaron gente y euforia”
2) “Festejo pálido”
3) “Transformaron el Monumental en un freezer”
4) “Tibios recuerdos para Boca”

El hincha de River cambió. Bah, eso dice el Olé de Farinella. Pero en La Passucci preferimos ser un poco más cautos antes de ser tan categóricos. Por ahora vemos 104 años de amargura contra 3 donde supuestamente la pasión no sabe de categorías.


Gracias Passucci, por demostrar la verdad.