Nos vamos a un séptimo juego

Los Sixers se negaron a despedirse en casa y la serie se definirá en Boston


FILADELFIA -- Una victoria es más que una victoria... es algo sobre lo cual construir. Algunas cosas salen bien una noche, y la esperanza es que todo siga de la misma manera. Cada victoria lleva el aroma de un progreso permanente.

Pero éste tal vez no sea el caso del triunfo de los 76ers por 82-75 sobre los Celtics. Ahora se dirigen a Boston para el séptimo Juego 7 entre estas dos franquicias históricas -- el último fue hace tres décadas el miércoles -- con la certeza de que la historia reciente tiene pocas chances de repetirse.

Considera algunas escenas del miércoles por la noche:

El estadio de los Sixers no ha sido consistentemente ruidoso desde que Allen Iverson estuvo en la cancha, y durante la previa del partido del miércoles -- cuando los Filis predominaban en las radios deportivas locales a pesar de un partido de eliminación para el equipo de la NBA -- más de los que Kevin Garnett había llamado fans "en las buenas" parecían ser la norma.

Pero luego Iverson salió del túnel para presentarle ceremonialmente el balón del partido al árbitro Joey Crawford (a quien Iverson luego intentó abrazar, aunque sin éxito). Iverson dio una vuelta por la cancha con la mano en la oreja, como si tuviera problemas para oír a un público frenético y encantado.

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