Puede ser un partido definitorio para el ascenso del que gane; además, es otra prueba de fuego para los Millonarios, que al final contarán con David Trezeguet; juegan desde las 14
ROSARIO.- La fiebre de hinchas de River, aquí y allá, en las adyacencias del Monumental y en el arribo del plantel millonario a esta bellísima ciudad, exponen una doble realidad. Por un lado, la efervescencia que provoca River en su traumática aventura en el ascenso. Por otro lado, sin embargo, expone la presión que convive en el club más importante de nuestro medio: la desesperante obsesión por volver a primera. Si fuese posible, ya mismo. Según los especialistas, la de hoy será una suerte de final anticipada. Rosario Central, el anfitrión, es el líder, un gigante que hace casi dos temporadas que anda por el mundo del ascenso. River, su perseguidor, sabe que es una prueba de fuego, para demostrarse que puede ser un sábado inolvidable. De súper acción.
Es que River se jugará gran parte de su ansiado e impostergable ascenso contra el entonado Central, que acumula siete triunfos seguidos (17 sin derrotas en Arroyito), en el partido de mayor trascendencia de la 35» fecha y, posiblemente, de gran parte del certamen. El encuentro se jugará en el Gigante, que estará colmado y con un ensordecedor bullicio, como en las mejoras épocas. Será desde las 14, con el arbitraje de Germán Delfino.
"Lo de la gente es espectacular. Hasta me dan ganas de volver a jugar", se sinceró Matías Almeyda, el conductor, ya sin cicatrices luego del golpazo que significó el agónico 2-2 conseguido por el ignoto Brown, de Madryn, en Núñez.
Si Central gana (Gonzalo Castillejos es el artillero, con 22 conquistas), se alejaría a cinco puntos de River, con nueve por jugarse. Un empate provocaría una tensa calma. Y si River vence, podría ser el despegue definitivo del gigante dormido.
Fuentes de Información
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