Argentina-Brasil, un amistoso con muchos condimentos

El equipo de Sabella sabe que el partido de hoy, a las 16, en Nueva Jersey, puede darle un espaldarazo; el técnico busca la solidez amoldándose también al rival; Messi vs. Neymar, el duelo de los afiches.

Argentina-Brasil, un amistoso con muchos condimentos


Es curioso que no se hable de amistoso justo en medio del trato cordial de la ciudad. La mano, al menos en estas pocas horas, queda tendida para aquel que precisara algo o que, según lo entreverado del idioma, no lo entendiera. Desde un adaptador eléctrico hasta una recomendación sobre el tránsito. Cuentan que es una de las regiones más tolerantes y flexibles de los Estados Unidos, aunque siempre apegada a las costumbres de la bandera de las barras y las estrellas, con una nutrida comunidad latina e italiana. En ese contexto sobresalta como van tensándose los músculos de la Argentina y Brasil, que hoy, a las 16 de Buenos Aires, se medirán en un amistoso con un estadio MetLife colmado por casi 83.000 personas. Del celeste y blanco al amarillo y verde, y de Messi a Neymar, mientras camiones cargados aceleran y rugen por las carreteras que se anudan en medio del verde, el desafío no encaja dentro del contexto de amistoso.

A la Argentina aún le queda definir rasgos para una fisonomía reconocible. No tanto desde los resultados después de haber hilvanado los triunfos en las eliminatorias, ante Colombia por 2-1, el más lejano, en noviembre pasado, y ante Ecuador por 4-0, el sábado pasado, sino más bien desde solidez reconocible. Eso sin contar el 3-1 en el amistoso ante Suiza, en Berna, con goles de Messi, en febrero. Será difícil encontrar una identidad única, ya que el mismo Sabella reconoció que cambiará los sistemas de acuerdo con los rivales. Pero tendrá que asegurarse confiabilidad con cualquiera de ellos. Los jugadores lo aceptan, incluso pese alguna eventual desazón -pasada, presente y futura- por alguna presencia en el banco de los suplentes. El buen clima, a un paso de las vacaciones, se advierte en el hotel Sheraton, donde algunos curiosos, siempre vaso de café en mano, estiran el cuello como jirafas ante lo que podría ser la figura de Messi, Agüero o Higuaín. Casi nunca aciertan.

Precisamente, la ausencia de Agüero argumentará el pensamiento de Sabella y valorará al adversario. El DT argentino planea reducirle los espacios a Brasil para cerrarle cualquier vía directa hacia el arco de Romero. Entrará Sosa y saldrá el Kun, por dos motivos: está suspendido, no jugará en la próxima fecha de las eliminatorias, ante Paraguay, el 7 de septiembre, en Córdoba, y a Sabella siempre le gusta mantener una referencia de área como Higuaín y más contra los brasileños.

Otro aspecto que marcará una tendencia a futuro será la defensa. Se repetirá la apuesta con Garay y Federico Fernández como zagueros, en busca de consolidar uno de los ítems con más altibajos en los últimos tiempos. Por la altura, la edad y la proyección hacia el Mundial de 2014, un compromiso de la talla del de hoy podrá afirmarlos en dos puestos con sobresaltos.

La Argentina se tomó el partido con seriedad porque sabe que se juegan asuntos importantes. Ninguno quiso perdérselo por más que se terminó la temporada en Europa, al menos la de primera, y que las vacaciones están a un paso.

Brasil, con el resplandor de Neymar, se prepara para los Juegos Olímpicos de Londres. Así que la formación incluirá a varios jugadores menores de 23 años. En el plantel sólo superan esa edad: el lateral Marcelo (Real Madrid), el arquero Jefferson (Botafogo), los defensores Thiago Silva (Milan) y el delantero Hulk (Porto). Apenas tres -entre ellos y otros candidatos- integrarán la lista para Londres 2012. La gira por este país les deparó a los brasileños las victorias con Dinamarca (3-1) y con Estados Unidos (4-1) y la caída con México (2-0).

El costado más marketinero del duelo quedó planteado entre Messi y Neymar, pero los propios protagonistas, incluido el atacante de Santos, por ahora no resisten las comparaciones. Los mismos brasileños subrayan la diferencia entre un jugador formado y con títulos sobre sus hombros, como el rosarino, y otra electrizante promesa, como el delantero de Santos.

Aunque poco entienden de las profundidades de la Argentina y Brasil, los citadinos siguen a Messi y a Neymar en el "tiempo del show" del "soccer". Habrá muchas camisetas celestes y blancas con el N° 10. También varias crestas de cotillón. Pero el clásico será mucho más significativo para los tradicionales rivales.


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