Newell`s lo dio vuelta sobre el final y venció a Independiente en Rosario

"El Rojo" se imponía gracias a un tanto de Farías, pero Pablo Pérez puso la igualdad antes de que terminara el primer tiempo. Cerca del final del partido, Aquino marcó la ventaja. Los de Martino ganaron 2 a 1

Newell's y Arsenal quieren gritar campeón

Newell´s Old Boys logró una victoria después de dos derrotas consecutivas y consiguió volver a prenderse en la lucha por el Torneo Clausura, gracias a la victoria que obtuvo ante Independiente por 2 a 1. "El Rojo", en cambio, ya acumula cinco partidos sin ganar.

A los 16 minutos, Patricio Rodríguez entró sólo al área de Newell's y metió un remate con comba que entró al lado del palo izquierdo del arquero. Sin embargo, el gol fue mal anulado por el juez de línea, que consideró que estaba en offside en el momento en que salió el pase.
Ernesto Farías puso en ventaja a los visitantes a los 36 minutos del primer tiempo cuando metió un cabezazo en el área chica ante la salida de Peratta, que nada pudo hacer.

Cuando se jugaba el tiempo añadido del primer tiempo, Pablo Pérez capturó un rebote en el área de Independiente y con el muslo consiguió poner la igualdad ante de que los equipos se retiraran a los vestuarios.

Cuando el partido se acercaba a la igualdad, Víctor Aquino marcó el segundo para los visitantes, rompiendo la racha de dos derrotas seguidas y manteniendo la ilusión de Newell`s en el Torneo Clausura.


Clausura

Arsenal cree en los cuentos de hadas

De poca historia, escasos hinchas y crecimiento veloz, llegó a primera y logró en 2007 la Copa Sudamericana; luego del 3-1 contra Argentinos, se permite otro sueño grande: pelear el título

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rsenal desmiente a la realidad. Se nutre de cuentos de hadas y príncipes azules. Relatos de fantasías en las que los imposibles son trayectos viables, poco y nada de sapos y plebeyos. Arsenal escribe su historia desde las entrañas de un barrio humilde, con el respaldo de un apellido con peso en lingotes de oro. Arsenal descree de ayudas engañosas, si durante su corta vida siempre le dio de puntín y para arriba. Ladrillo sobre ladrillo. Y ahora, en los últimos tiempos, en realidad, empieza a cosechar esos largos años de campos desiertos. Creyó. Un verbo mágico, de cuento: creer... que se puede. Subió escalón por escalón, sin prisas, sin pausas, hasta la primera división, un cielo impensado años atrás. Pocos años de vida, pocos hinchas en la cancha, pero con el corazón enorme para demostrar que vale la pena intentarlo.

Campeón de la Copa Sudamericana 2007, en su momento, pareció la cúspide del Aconcagua. Y hoy, tiempo después, tras el despiste copero, fortalecido por unos puntos que le hicieron escapar del descenso, se anima a todo. No tiene techo. Sin ir más lejos: acaba de ganarle a Argentinos por 3 a 1 y, con un partido más, iguala a Boca en la cúspide del Everest. Que, para el colorido conjunto de Sarandí, es algo así como la primera posición del Clausura.

"En la cancha de Boca vamos a ganar y la vuelta... y la vuelta vamos a dar", es la representación del calor de la euforia de un estadio semivacío de un viernes frío por la tarde. El choque del domingo que vendrá, suerte de peaje final para saber de qué está hecho Arsenal. Si su versión es la tibieza que trastabilló contra el mismo poderoso rival en la Libertadores o, en cambio, es ésta más atrevida. Algo más arriesgada.

Gustavo Alfaro, el sagaz conductor, le agregó algo esencial al orden, la planificación y la llave que siempre tiene del balón detenido. El Arsenal de hoy despliega fútbol. Con Carbonero, con Ortiz, con Leguizamón, con Benedetto. Es un torbellino el inicio mismo: cabezazo de Lisandro López y tanto en contra de Sabia (centro de Ortiz), casi, casi, resuelven el asunto.

Literalmente, Argentinos no puede hacer pie. Una formación juvenil y frágil que, sin embargo, levanta la puntería con una joyita de Jota Jota Morales: palo y adentro. Sin embargo, cuando debió animarse, sufrió la expulsión de Laba (dos tarjetas amarillas muy bien mostradas) y se desnudó, con el frío que hacía. Arsenal se lo llevó por delante y, más allá de que no fue penal de Berardo a Carbonero, marcado por Leguizamón, habría sellado el partido de algún u otro modo. Porque está, cómo decirlo... en su mejor momento.

La realidad supera a la ficción, advierten por allí. Arsenal se lo toma con seriedad: convierte relatos como si se tratase de la vida misma. Poca vida, ascenso vertiginoso, un título internacional. Es el tiempo de una estrella doméstica. Arsenal se la cree.