El espíritu espartano todavía permanece en los griegos. Contra Rusia, ganaron su primer y único partido de esta Eurocopa y estarán en cuartos de final después de utilizar con éxito su mítico método de supervivencia. Hace ochos años fueron campeones de Europa así y los griegos, de paso, se cargaron a los rusos con la ayuda de la República Checa. Grecia resistió y venció. No sólo sobrevivió, sino que triunfó y acabó con la talentosa selección rusa. La maña no hizo la fuerza.

Grecia no ha inventado el fútbol. Su estilo se conoce desde tiempos inmemoriales, pero pocos son capaces de aplicar ese manual con tan buen resultado. Aunque pueda parecerlo, no es nada sencillo hacer lo que hace, no es sencillo defender como si la vida te fuese en ello y atacar cuando nadie se lo espera con precisión de cirujano. Lo puede decir Rusia. No sólo se chocó con el Partenón, sino que se lo llevó por delante.

La selección de Fernando Santos está hecha a imagen y semejanza de la campeona de Rehhagel. Contra los rusos no recibió daños, ni colaterales, y marcó un solo gol que valió por diez. Ese tanto lo consiguió en el descuento de la primera mitad, cuando otros ya están pensando en descansar en una banqueta. Rusia se equivocó y Grecia convirtió ese error en el mayor de sus aciertos. Ignashevich no mandó la pelota fuera del campo y Karagounis lo leyó antes que nadie. Se quedó con el balón y se puso a correr por él, por sus compañeros y por su patria. Se plantó dentro del área y batió a Malafeev con rabia y con su corazón heleno.

Ese tanto del centrocampista de Panathinaikos, que lleva jugando toda la vida al fútbol, fue una puñalada para Rusia, que fue rematada con el gol de Jiracek en el otro partido del grupo. Acabó embotellando a su rival, pero eso nunca les ha importado a los griegos. Defendieron su territorio y echaron al invasor.

Karagounis y sus soldados
A Grecia sólo le valía ganar, a Rusia le bastaba un empate. No lo pareció, pero los helenos engañaron a los rusos. Les dijeron que les atacasen y los de Advocaat cayeron en la trampa. La resistencia helana fue apoteósica y Karagounis no sólo portaba el brazalete de capitán. El centrocampista de 35 años tenía en su mano el estandarte del fútbol de su país. Samaras le tenía tomada la otra mano.

Rusia tiene más calidad que Grecia, pero los de Fernando Santos son expertos en eliminar los atributos de los demás. Lo consiguieron. Volvieron a triunfar. Los soldados espartanos siguen valiendo lo que varios hombres de cualquier otro estado.