River, campeón y ascendido


Después de 363 días, el Millonario pudo cerrar un año plagado de contratiempos y concretar su ansiado regreso a la Primera División de la AFA. Un repaso por ese complicado camino. Mirá la fotogalería



El histórico camino de River Plate en la B Nacional, por primera vez en sus 111 años de vida, estuvo marcado por un rendimiento futbolístico irregular, con chispazos decisivos de sus individuales de primer nivel, pero con altibajos colectivos tiñendo de sufrimiento su final de certamen.

De la mano de Matías Almeyda, quien hizo sus primeras armas como entrenador, con las vueltas de Cavenaghi y Domínguez, y las contrataciones clave a mitad de temporada de Trezeguet y de Ponzio, River pudo sortear su obstáculo más difícil, producto de varios años de arrastre de inoperancia política.

Aquel 26 de junio de 2011, River vivió el capítulo más oscuro de su historia, al perder la Promoción con Belgrano y caer a la segunda categoría en el mismísimo Monumental, escenario que se vistió muchas veces de fiesta para festejar títulos.

De inmediato se comenzó con la reestructuración y el presidente Daniel Passarella depositó en Almeyda, quien había integrado el plantel que sufrió el descenso, la confianza para tomar un equipo destruido anímicamente y que necesitaba levantarse rápidamente para volver a Primera.

Tras la confirmación de Almeyda como entrenador, el club repatrió a los delanteros Fernando Cavenaghi y Alejandro Domínguez, jugadores que brillaron y levantaron copas en otra época en la institución y que llegaban para dar una mano y ser los baluartes de una alineación en formación.

Junto con ellos arribaron Martín Aguirre y el uruguayo Carlos Sánchez.

Así River salió a jugársela por primera vez en la B Nacional, venciendo a Chacarita en el Monumental para luego deambular por los estadios de Huracán y San Lorenzo después de que los organismos de seguridad suspendieran el escenario de Núñez por cinco fechas.

Y en ese momento el equipo se agrandó y logró recordados triunfos como las goleadas 7 a 1 a Atlanta, con tres tantos de Cavenaghi, 4-1 a Gimnasia en Jujuy, con un póquer del 9, y 4 a 1 a Guillermo Brown, en Puerto Madryn, evidenciando su alto poder de fuego.

Pero, la escuadra de Almeyda demostró ciertas falencias en su línea defensiva, sobre todo ante rivales que le apostaron al "golpe por golpe".

Así fue como empató agónicamente 2 a 2 con Defensa y Justicia y perdió 2-1 con Aldosivi y 2-0 frente a Atlético Tucumán, en el encuentro que marcó su vuelta al Monumental.

La excepción fue la caída 1 a 0 en Corrientes con Boca Unidos, un partido que dominó los noventa minutos, pero no tuvo eficacia para vulnerar el arco de Gastón Sessa.

El triunfo en Núñez ante Patronato 1 a 0 lo dejó en posición de ascenso al terminar el 2011, una ubicación que no perdería en toda la temporada. Pero quedaba en claro que necesitaba una renovación para adquirir mayor potencia ofensiva para afrontar la segunda etapa del certamen.

Por esta razón, arribaron a Núñez Trezeguet, jugador que se ganó el puesto a base de goles, y Ponzio, quien consiguió aplausos a medida que pasaron los partidos por brindarle al equipo solidez en la mitad de la cancha.

Además, en el arco, Almeyda cambió a Daniel Vega por Chichizola, quien tuvo buenas y malas siendo el "1" millonario.

El empate en Isidro Casanova ante Almirante Brown marcó el inicio del 2012,. En ese encuentro quedó en evidencia una falta de contundencia, que aportaría Trezeguet en las siguientes fechas.

Su grito más recordado fue el 1-0 sobre Instituto, líder del torneo en ese momento. Un resultado que borró la inesperada caída contra Atlanta 1-0, en cancha de Vélez.

Pero, el problema que padeció River en la segunda parte del torneo fue la caída de sus individualidades y el no encontrar colectivamente la producción que el técnico pretendía.

Razón por la cual, el murmullo del público le jugó en contra y la tensión en cada encuentro, sobre todo en el Monumental, resultó un karma.

Con ese clima, a River se le escapó el triunfo sobre el final ante Brown. El empate sin goles ante Central, en Arroyito, en un partido en que ambos no se lastimaron, lo mantuvo en posición de ascenso.

River consiguió el objetivo con el 2-0 sobre Almirante Brown en un Monumental, recortado y con su popular clausurada, y cerró así un camino que comenzó recto, pero que en su transcurso se le hizo sinuoso por sus nervios e inexperiencia en la categoría.