En River ya no hay ídolos: el éxodo de los últimos años


Ídolos eran los de antes: los que permanecían en los clubes durante años y defendían la camiseta a muerte. Hoy, por distintas razones, es complicado mantener a un futbolista durante un tiempo prolongado. En muchos casos, los grandes equipos europeos se roban a las nuevas joyas ofertando millones que, para la economía deficitaria de los clubes argentinos, son casi imposibles de rechazar.

River es un claro ejemplo: hoy sufre la ausencia de ídolos. Las polémicas partidas de Fernando Cavenaghi y Alejandro Domínguez, importantísimos para lograr el ascenso a Primera, fueron una puñalada al hincha de River. Matías Almeyda aseguró que fue una decisión suya la de prescindir de los jugadores. El entrenador tiene en mente formar un nuevo equipo en el renacimiento del Millonario luego de un año complicado.

Néstor Sívori, representante de ambos jugadores, criticó al DT y a Daniel Passarella. Insinuó que ambos fueron los culpables de la salida increíble de Cavenaghi y el Chori. "Esto se viene hablando desde enero. En los pasillos de River ya trascendía que tal vez no les renovaban el contrato", dijo el empresario.

"River se acostumbró a tratar de esta forma a sus ídolos. Con Ortega pasó lo mismo, unos se sienten más dueños que otros. El desagradecimiento ha sido casi una constante en esta última etapa de River", sostuvo Sívori en diálogo con Canchallena.

Pero la lista sigue, y otro que tuvo que irse por la puerta de atrás fue Ariel Ortega. Él quería seguir en el club, pero Matías Almeyda le bajó el pulgar: "Al Burrito lo quiero, pero en el cuerpo técnico", reveló el entrenador horas después de asumir como técnico. El enganche, dolido, aseguraba que tenía cuerda para seguir jugando. Se fue a Defensores de Belgrano, donde no demostró un buen nivel. Hoy el retiro parece cerca: "Ojalá me presten el Monumental para el partido despedida", dijo hace poco en una entrevista.


Marcelo Gallardo, otro de los grandes ídolos del club, tuvo que decirle adiós al fútbol en otro país. Su amarga despedida fue en una increíble goleada que sufrió River ante Tigre y en el Monumental. Ese día el Matador ganó 5 a 1 y Ángel Cappa (DT del Millonario por entonces), decidió dejar al Muñeco en el banco de los suplentes. Días antes el volante había dado sus razones en una conferencia de prensa: "Se cumplió un ciclo. Me ofrecieron para renovar el contrato, pero me voy por una decisión personal". Se retiró en Nacional de Uruguay, donde luego pasó a ser técnico del equipo.

Cappa usó su blog para explicar por qué no puso a Gallardo al menos unos minutos para que sea ovacionado: "Habíamos pensado y hablado que entraría en los últimos 20 ó 15 minutos. Pero resulta que lo que suponíamos una fiesta para regalársela a él, se convirtió en una situación inesperada, en un baño de agua fría, y no me pareció oportuno hacerlo participar a Marcelo de esa goleada en contra".