Un nuevo foco violento en la barra brava amenaza con complicar a la dirigencia, en jaque desde hace unos días tras la salida de Riquelme; sin refuerzos, se demora la reconstrucción.

Boca:De la triple corona a la semana más turbulenta


No lo imaginó de esta manera. Aquellos días en los que se soñaba con ser el único equipo argentino en ganar tres torneos en un semestre aparecen lejanos. Todo se evaporó en apenas un par de semanas. Las caídas deportivas en el torneo local y la Copa Libertadores han golpeado a Boca: el huracán Riquelme lo aturde, una economía sin demasiadas libertades le nublan la vista... Y como si no fuese suficiente semejante vendaval, ahora se suma otro foco de conflicto que encendió otra alarma: las amenazas de Rafael Di Zeo vinculadas con recuperar el poder de La 12, que está en manos de Mauro Martín.

Serán días extremadamente convulsionados para los dirigentes de la entidad de la Ribera. Es que necesitan calmar el fastidio de los hinchas que entienden que son ellos los que no ayudaron para que Riquelme continúe en el club. Un banderazo expuso al presidente Daniel Angelici y dejó sin crédito al entrenador Julio Falcioni. Un técnico que pasado mañana regresará de sus vacaciones en Punta Cana y pretende contar con algún hombre nuevo. Una opción que no parece ser posible para el lunes próximo, cuando Boca volverá al trabajo.

Pero la pelota no será la única preocupación para Angelici, que está en Europa, ya que el posible foco de conflicto por los problemas internos de la hinchada xeneize preocupa al presidente del club. Es que la Justicia ya dio por finalizada la prohibición para concurrir a los estadios de todo el país en torneos del orden local que pesaba sobre Di Zeo y Martín. Por lo tanto, se sabe que ambos son socios del club y eso implica que puede producirse algún enfrentamiento en la Bombonera. Por el momento, el club no ha utilizado el derecho de admisión, la única medida que podría mantenerlos lejos del estadio.

Algunas palabras de Angelici hablan de una situación que se presenta compleja. Hace apenas un mes, dijo: "Los barras son todos socios y tienen la cuota social al día. Estoy muy tranquilo con la Comisión Directiva que me acompaña. Nosotros no tenemos ninguna batalla". Ahora el escenario es otro y se deberán tomar determinaciones rápidas.

La situación se vuelve cada día más densa en la entidad de la Ribera. Porque no es fácil el presente de la CD, ya que quedó apuntada por los hinchas en San Pablo por las pocas entradas recibidas (le tiraron a Angelici monedas cuando pasó por la popular de Boca), está en el centro de la escena por la salida de Riquelme y ahora tendrá que controlar a un Di Zeo que ya manifestó estar en contra de Angelici.

El mapa no es para nada sencillo y a eso se le suma la urgencia por encontrar respuestas para reforzar el plantel, sin demasiados recursos y ante un pasivo de 123,27 millones de pesos. Y allí el presidente fue claro: "Si no se vende no llega nadie". Y la lista de temas por resolver es extensa, porque no se renovó el vínculo con Rolando Schiavi, tampoco con Sebastián Sosa y no se acordó la llegada de refuerzos. Hasta el momento sólo hay dos ofertas concretas por Pablo Mouche (Palmeiras y un club de Italia) y una posible venta de Damián Díaz a Barcelona, de Guayaquil, por la que Boca recibiría unos 2.000.000 de dólares.

Todo se volvió turbulento. La vida de Boca está demasiado agitada. Se multiplican los conflictos. Son tiempos en los que aquello de la triple corona es un vago recuerdo.

LA PRIORIDAD EN LAS GESTIONES

Las negociaciones por los nuevos refuerzos para Boca están en marcha. Los dirigentes comenzaron a realizar algunos llamados y Román Martínez anoche se reunía con su representante, Jorge Cysterpiller, para resolver si acepta la oferta que le acercó Boca, que sería inferior a la que recibió de Estudiantes, el otro club interesado en el futbolista. La llegada del zaguero Lisandro Magallán, de Gimnasia LP, es la más avanzada, aunque se espera que hoy se defina la oferta por el defensor, ya que también tendría alguna propuesta de España que aceptaría si se demoran los dirigentes xeneizes. "Boca se comunicó con mi padre [es el representante] y le manifestó su interés por mí. Ir a Boca sería un paso enorme para mi carrera", dijo Magallán, de 18 años.