El español habla sobre el futuro del cuadro blaugrana y la filosofía con la que juegan de cara a la siguiente campaña



Para Andrés Iniesta, considerado uno de los mejores cinco jugadores más importantes de la actualidad del balompié, los cambios de época más que un reto, son una oportunidad. Una muy clara para demostrar que el éxito con el FC Barcelona no fue parte de la casualidad; tal y como lo demostró en la pasada Eurocopa 2012, en la que, nombrado el mejor jugador del torneo, llevó de la mano a la selección española a ganar la segunda competencia europea consecutiva, colocándola al nivel de historia.

Renovado, impaciente y consciente de la necesidad de cobijar a los nuevos valores de la Masía blaugrana, Iniesta habla en entrevista sobre el año que está por venir, uno de los más importantes de su trayectoria.
Una nueva temporada, un nuevo entrenador. ¿Cuál es el objetivo?

Los objetivos e ilusiones que tenemos son los mismos de cada temporada; intentar hacer las cosas bien. Sí que es cierto que ha habido un cambio de entrenador, pero las ilusiones son las mismas.

¿Cómo definirías a Tito Vilanova?
Es una persona que ha estado con nosotros durante estos cuatro años. Cambiará su manera de trabajar porque inevitablemente tiene otro tipo de responsabilidad, pero creo que mantiene una línea semejante a la anterior.

¿La filosofía será la misma?
Sí, no varía mucho la línea, la manera de hacer las cosas. Casa persona y cada entrenador tiene sus métodos y su forma de hacerlo, pero esperamos algo parecido. Esperamos que sea la línea correcta. El Barcelona ha tenido mucho éxito a la hora de subir a gente de la cantera y ahora viene otra generación.

¿Te han convertido en un referente en el camerino del Barça?
Tengo el papel de conocer situaciones, de comprender lo que puede pensar un jugador sobre lo que está pasando en su primer año o su segundo año. Le puedes dar consejos y contestarles sus preguntas. Cuando subes de la cantera, es importante que te sientas a gusto con la gente más veterana.

¿Hay algún jugador de cantera al que destacarías en la actualidad?
Antes parecía que sólo subían centrocampistas. Ahora tenemos defensas, delanteros, y esto me parece una cosa muy positiva para nosotros. Destacaría a los que ya están con nosotros: Thiago, Cuenca, Tello y Bartra. Creo que el club tiene el futuro garantizado.

¿La motivación es mayor por la necesidad de recuperar los títulos?
Nos hace querer batir al actual campeón de la Liga, nos hace querer volver a estar en unas Semifinales de Champions, peleando por estar en la Final. Pero tampoco hay que olvidar que en la temporada hemos conseguido títulos. Es verdad que no son los torneos más reconocidos o más importantes, ya que la Liga es el torneo de la regularidad, de todo el año, y la Champions el más importante, pero ahora tenemos que volver a pelear por todos.

¿Cómo mantener el control ante la presión y tensión de los logros?
Estamos acostumbrados a jugar con presión, a jugar partidos importantes, y con mucha gente presente. Cuando uno está acostumbrado se olvida de todo lo que hay fuera. Y cuando estás en el campo lo que intentas es disfrutar; personalmente no pienso en esa presión exterior, sino en disfrutar del futbol, en en inventar pases, inventar jugadas, en pasarlo bien. Es nuestro trabajo, es nuestra vida.
Tú eres el que juega y hace jugar en el equipo...

Un poco, sí, la idea es ésa. No porque sea yo, sino porque mi demarcación lleva eso; el centro del campo es la sala de máquinas de un equipo: somos la gente que distribuye el juego, el enganche entre la defensa y la delantera. Nuestra función es ésa.

Muchos equipos se construyen con una idea: destrozar el juego. ¿Cómo mantener la propuesta?
La idea es fundamental para momentos en que no salen las cosas, cuando todo se pone difícil, momentos que te encuentras con equipos cerrados, que sólo se dedican a defender y a utilizar alguna contra. Es un reto para nosotros superar esto. No hay otro secreto que insistir en lo que haces y confiar en que lo haces. Y la idea que pensamos que es el camino correcto para llegar al éxito se mantiene. Aunque todas las posturas son respetables.