Final increíble en semifinal de esgrima - Londres 2012


Menos mal que no nos pasó a los argentinos. Todavía estaríamos hablando de un afano, de que era una cosa obvia en esa cuna de piratas y de que no importa, somos campeones morales. ¿A qué me refiero? Al escándalo del día –y probablemente de los Juegos- ocurrido en la semifinal de esgrima, modalidad espada, entre la surcoreana A Lam Shin y la alemana Britta Heidemann, medalla de oro en Beijing 2008.

Trataremos de explicar en criollo las reglas de las disciplina en caso de empate. Imagínense una lucha a 3 rondas donde gana la que primera llega a 15 o la que tenga más puntos al final de la pelea. Si hay igualdad, la resolución es rara: se tira una moneda y alguien es favorecido con la “ventaja”; luego, hay una ronda extra de un minuto. Si se mantiene el empate, gana quien haya sido favorecido por el sorteo.

En el caso de hoy, las 3 rondas terminaron con un empate, y antes de ir al tiempo extra la moneda le dio la derecha a Shin. Durante todo ese minuto adicional, Heidemann fue al ataque para quedarse con la victoria, pero no pudo vulnerar de manera clara a la surcoreana: cuando la alemana marcaba el punto, Shin hacía lo mismo en simultáneo (si ambas marcan, ninguna suma).

Llegaron al final igualadas faltando un segundo. El árbitro pide distancia de combate (las esgrimistas tienen que estar separadas al menos de modo tal que las espadas no se superpongan). Da la orden; ataca Heidemann, defiende Shin: punto para ambas, o sea sigue todo igual. Pero el tiempo no corrió en su totalidad, el reloj todavía muestra un segundo restante. La situación se repite, el árbitro abre el juego; doble toque. Aún queda tiempo. Ocurre lo mismo una tercera vez. Y el segundo sigue ahí, eterno.

Lógicamente, el entrenador coreano se pone de la gorra y en un ataque de locura para su tranquilidad oriental se acerca a los jueces y dice “¡¡Three times one second!! ¿Three times, one second?”. Creo que cualquiera de nosotros ya estaría acogotando a toda la Federación de esgrima, en cueros y al grito de “¡Aunque la AFA no quiera la vuelta vamos a dar!”. Nadie le da bola, así que el árbitro reanuda el combate una cuarta vez. Ataca la alemana, marca un punto en soledad y festeja, mientras el entrenador de Shin se planta frente a la mesa de control diciendo que NO con sus deditos índices.

Llegó la hecatombe, la debacle total. La delegación coreana pidió revisión, pero a esta altura lo único que se podía revisar era si el punto de Heidemann había sido válido antes de que se agotara el tiempo. Tras 20 minutos de debate, se confirmó la victoria de la alemana, que pasaba a la final. Me imagino el debate: “Si, ya sé, hicimos cagada, pero ahora no podemos volver atrás”. ¿Qué hizo Shin al enterarse? Se quedó llorando, sentada en la pista de pelea.

empate

Pequeño detalle para los no entendidos como nosotros: en esgrima, se considera que si el competidor abandona el lugar de lucha está convalidando la sanción del juez. Entonces, la coreana no se quería mover de ahí, y lloraba. Y lloraba. Los fotógrafos tuvieron tiempo de elegir cientos de tomas, porque esta situación duró minutos. Hasta que la organización se acercó y le dijo muy amablemente que si no se retiraba quedaría descalificada también de la lucha por el bronce, y a la coreanita no le quedó más remedio que irse entre lágrimas. Telón lento.

Ah: ambas perdieron las luchas siguientes. Plata para Heidi, nada para Shin.


Actualización 1/8 - Como bien comentó el usuario elpepe5, la Federación Internacional de Esgrima ha propuesto un premio especial para Shin debido a su "deseo de ganar y apego a las reglas". El presidente del Comité Olímpico de Corea del Sur, Yung-Sung Park, además señaló que dicha Federación está muy preocupada por la situación que se generó aunque entiende que en esgrima "el tiempo se mide en segundos, no es como en otros deportes como la natación, y puede haber un error humano".

A todo esto, Shin no tiene consuelo: "Eso no me hace sentir mejor: no es una medalla olímpica".