Tuvo que reponerse de un flojísimo comienzo y esforzar mucho a sus titulares para finalmente imponerse por 92 a 69. Manu, Scola y Delfino, fundamentales.
Argentina se sobrepuso a un pésimo comienzo, demolió a Túnez por 92-69 y sumó su segunda victoria en el Grupo A, luego de tres partidos disputados en estos Juegos Olímpicos. Una vez más fue Emanuel Ginóbili la gran figura de la Selección, que había comenzado la jornada con la mala noticia de que un cólico renal dejaba afuera a Pablo Prigioni, pero que luego respiró con alivio por el buen partido de su reemplazante, Facundo Campazzo. A primera hora Francia le ganó a Lituania 82-74 y dio un paso importante para quedarse con el segundo lugar en el Grupo A.
Le costó un par de minutos a Argentina encontrar el aro rival. Impreciso Ginóbili en sus primeros dos lanzamientos y hasta un poco habitual tiro de tres puntos de Scola, sumado al buen comienzo de Túnez dejaron al equipo de Lamas 7-0 abajo en el comienzo. Parecía que un par de conversiones consecutivas de Scola acomodarían rápidamente las cosas, pero no fue así. Las pérdidas de balón (3 en 5 minutos) y un bajísimo porcentaje de efectividad (2/11 de cancha) de Argentina alejaron a Túnez 14-5. Con el gigante Salah Mejri (2,16) como guardián del canasto tunecino (5 tapas en el primer cuarto) y con una alta participación ofensiva junto con Makram Ben Romdhane (8 cada uno en los primeros 10 minutos), Túnez sorprendió con una ventaja de 28-14 al cierre del cuarto inicial.
Argentina aprovechó la ausencia del grandote Mejri, quien salió unos minutos por un dolor en un tobillo y, con la cara opuesta a la que había mostrado en el primer cuarto, metió un tremendo parcial de 15-0 (doce de Ginóbili con dos triples) en cuatro minutos, y pasó al frente 29-28. Descansó Manu luego del esfuerzo inicial y los de Lamas sintieron su ausencia, pero volvió el bahiense a la cancha y Argentina mejoró: pasó de 33-38 a 40-38 con una enorme participación ofensiva del bahiense: puntos 19 con 3/3 triples, 4/7 dobles y 2/2 libres en la primera mitad. También levantó mucho Scola, quien se hizo dueño de los rebotes (8) y colaboró con Ginóbili en el goleo (11 en el parcial). La gran preocupación a esa altura era el desgaste: Scola había jugado los 20 minutos y Ginóbili poco más de 17.
Con el marcador 40 iguales al cierre de la primera mitad, era hora de pasar definitivamente de página, construir una buena victoria para borrar de la memoria el muy mal primer cuarto y conseguir minutos de descanso para sus figuras. Entonces cayeron bombazos de Ginóbili, Delfino y Campazzo para llevar tranquilidad al equipo de Lamas. Ese parcial de 9-0 puso el tablero 49-40 en el comienzop del tercer cuarto e inclinó definitivamente la balanza para el lado argentino. Entonces sí, llegó un respiro para Ginóbili (24 puntos en 25 minutos con 4/4 triples) y, en menor medida, para Scola (20 puntos y 10 rebotes en 35 minutos). Entonces surgió la figura de Carlos Delfino (21 puntos) para sumarse al muy buen segundo tiempo de Campazzo (terminó con 12 puntos. 9 rebotes y 7 asistencias) y redondear una victoria que sirve para dar un paso más hacia la clasificación a cuartos.
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