Basquet: Argentina logró una relajada victoria ante Nigeria


Clara, clarísima victoria de Argentina, que resolvió muy rápido y sin despeinarse resolvió su partido frente a Nigeria, en su cuarta presentación olímpica. Así le ganó por 93 a 79 y de esa manera allanó el camino para meterse en los cuartos de final de la competencia. El equipo de Lamas salió a jugar muy decidido, hizo la diferencia y después reguló todo ante un endeble rival. El próximo lunes, a las 18.15, será el turno de cruzarse con el poderoso Dream Team de Estados Unidos.


Ese primer cuarto, que terminó 37 a 19 a favor del seleccionado de Lamas, mostró hacia dónde se encaminaba el juego. Argentina, amo y señor tanto del campo como de la pelota, se hizo dueño de los tableros e incluso pudo sacar una diferencia mayor.
El segundo cuarto encontró a Argentina algo más relajada. También, es cierto, trató de cuidar las piernas de cara a los futuros enfrentamientos. Fue ahí que Lamas apeló a la rotación para darles más minutos en cancha a varios de los suplentes. De paso, claro, cuidar a los titulares habituales y no exponerlos _por ejemplo_ a una imprevista lesión. En ese período, no obstante, se sacó una apretada diferencia (20-18) que permitió cerrar el primer tiempo con un cómodo 57-37.
Entre el conformismo de Argentina y las imprecisiones de Nigeria, el juego se hizo lento y previsible. Pocos puntos y, por lo general, no muy vistosos. Aburrido, también. Igual, siempre dio la sensación de que si el seleccionado nacional metía la primera, amplificaba la distancia en el marcador.
Nigeria cometió el peor de los pecados deportivos: respetar excesivamente, en la disciplina que sea, al adversario. Y esto lo llevó a cometer una sucesión interminable de errores, algunos de ellos poco profesionales.
Era cuestión de esperar el previsible final. No más que eso, porque Argentina gastaba lo justo y necesario teniendo en cuenta los cruces futuros. El del próximo lunes frente a Estados Unidos, nada menos, que marcará cuál es el techo de la Generación Dorada. Y Nigeria, sin ideas, sólo trataba de terminar la noche dentro de cierta dignidad. O, mejor dicho, traducido a un lenguaje más de tablón, su consigna pasaba por evitar papelón.
Fue, en definitiva, una victoria tranquila de Argentina, que suma y sigue. Tal como quería.