Kaiser idolo millonario

La gente estalló con la derrota pero no se las agarró con el DT ni los jugadores. El Kaiser, el apuntado.

El veredicto fue unánime, el Monumental lo declaró a Daniel Passarella como el mayor culpable de todos los males y la derrota ante Belgrano reavivó el fantasma del descenso y la herida volvió a sangrar. Nadie logró contener tanto enojo acumulado, tanto sufrimiento derramado y le pegaron al dueño del circo. No la ligaron ni los jugadores ni el técnico. El castigo le cayó al Kaiser. Unos segundos después del pitazo final, la gente se prendió en el “Passarella botón, Passarella botón, vos sos hincha de Boca...”. Lo cantaron todos, el grito surgió espontáneo, quien sabe desde donde, pero se hizo eco en cada rincón del Monumental.

La furia se contagió en un instante, los hinchas saltaban y agitaban sus brazos en medio de la niebla entonando la condena hacia el presidente. Algunos se miraban asombrados por el resultado consumado y se sumaban al reclamo general. Repitieron dos veces el “Passarella botón...”. La bronca se hizo más fuerte, mientras los jugadores miraban el césped sin encontrar consuelo y se juntaban para emprender la salida hacia el vestuario. No hubo demasiado tiempo para silbidos ni aplausos. La gente se la agarró directamente con el Kaiser. Pocos le perdonan al presidente su pasado como entrenador durante la conducción de José María Aguilar, mucho menos se olvidan de que el equipo se fue a la B Nacional el año pasado y ahora se suma la manera en que les abrió la puerta de salida a Cavenaghi y el Chori Domínguez.

La tarde había empezado dividida entre el apoyo para Trezeguet, con el “David, David...” y el recuerdo para los ausentes, “el Cavegol, el Cavegol” y “Chori, Chori”. Ya con la derrota, el “Passarella botón...” se adueñó de Núñez y se fue apagando porque la gente se quedó sin ganas de nada. Unos pocos hinchas aplaudieron a los jugadores y otros, le dedicaron tibios silbidos. La mayoría trató de salir lo más rápido posible, con un montón de interrogantes y la incertidumbre como compañera.