El Barcelona firma otro triunfo veraniego en los penaltis
Llega un momento en la pretemporada que la acumulación de carga de trabajo se manifiesta con toda virulencia en los jugadores, que son conscientes que a cambio de ganar un fondo físico que les permitirá aguantar durante toda la temporada, pierden frescura y velocidad. El encuentro que disputaron ayer Manchester United y Barcelona fue de manual en ese aspecto. Ambos equipos jugaron a una velocidad intolerable para lo que se espera de ellos.
Por tanto, no es de extrañar que el partido consumiera los 90 minutos sin goles ni jugadas destacadas y que el torneo del 'Super-Matchen', como pomposamente lo habían bautizado los organizadores, se resolviera en una escuchimizada tanda de tres penaltis. De nuevo, Pinto fue determinante.
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