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Martin Palermo

La Vida Del "Loco"

Biografía:

Martin Palermo

Martín nació en "El Instituto Médico Platense" el día 7 de noviembre del año 1973, bajo el signo de Escorpio. Creció en la ciudad de Las Diagonales.Hizo sus estudios en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús y terminó sus dos últimos años del secundario en la nocturna del Normal Benito Lynch.


Martín, compartía su tiempo entre los estudios y el fútbol, entre la escuela y la cancha. Desde muy chiquito se vió fuertemente atraído por la pelota pero para nada por los libros. De todas maneras cumplió con la promesa que le había hecho a su papá, terminar el secundario.Siempre fue hiperactivo, muy revoltoso y desde chiquito un referente y un líder positivo.


Su hermano mayor era arquero en las inferiores de Estudiantes de La Plata, un día Martín lo fue a ver a un entrenamiento y como faltaba un jugador le preguntaron si quería jugar y él acepto. Luego lo probaron en lo que sería el baby fútbol, también en el mismo club y quedó como arquero. En un torneo organizado por la municipalidad con tan sólo 6 añitos ya había logrado su primer título, él junto a su equipo eran los campeones de ese torneo.


Alrededor de los 11 años iba seguido a ver a un amigo que jugaba en el club For Ever él quería jugar ahí, pero tenía que esperar a que terminara el torneo, ficharse y hacer todos los trámites. Un día ya terminado el torneo llegó su gran posibilidad de comenzar a jugar. Lo que nunca imaginó que en uno de esos partidos estaría presente Daniel Epeloa, quién al observar su desplazamiento en el terreno de juego y llamándole mucho la atención de lo que veía, lo llevó a Estudiantes, para que el técnico *El Bocha* Flores lo probara en las inferiores del club, para jugar como delantero, ya que poseía cualidades para desempeñarse en ese puesto.


No le resulto fácil al principio ya que no era un juego sino que estaba ya representando al club dónde tenía deberes y obligaciones que cumplir pero una vez afianzado tomando el ritmo y la seriedad que caracteriza un entrenamiento y por sus dotes fue pasando por todas las categorías dejando huellas imborrables hasta llegar a la primera división con tan sólo 18 años, comenzando su carrera oficialmente, formando duplas temerosas, cansándose de hacer goles para el quipo y entendiéndose a la perfección con sus compañeros.


Ni bién comenzó su carrera se ganó su primer apodo, *El Loco*, por sus excentricidades, por su forma de ser tan rara, divertida, espontánea y fresca. Claro a veces se le pasaba un poco la mano en sus cargadas o actitudes y se ganaba tontamente la tarjeta roja, o algún insulto, o crítica ya que se tornaba ofensiva su actitud. Más de una vez provocó la ira de los hinchas y de los mismos jugadores rivales.Alto, rubio, dueño de una presencia intimidatoria, de una zurda potente, de una fuerza anímica que le permite salir siempre adelante, fresco, auténtico, tan diferente a los demás y con sus ocurrencias tan divertidas para algunos y tan criticadas para otros, comenzó paso a paso a construir una carrera maravillosa. Recordando sus inicios hacemos mención, a que un día un entrenador le dijo que sólo servía para cortar el pasto.


Hoy, dicha persona estará arrepentido por la equivocación y la torpeza con que se dirigió a este muchachito que hoy es todo un crak. Ese técnico fue Miguel Ángel Ruso el mismo que asumió hace unos días como el nuevo técnico de Boca Juniors, ojalá no vuelva a cometer los mismos errores del pasado. Creemos que el tiempo y aquel mismo muchachito que hoy, ya es todo un hombre y un gran señor dentro y fuera del campo de juego, le taparon más de una vez la boca.


Muchos clubes en aquellos tiempos, querían tenerlo entre sus jugadores, pero se disputaron su presencia, Boca y River. Finalmente ganó el primer club y Martín dejó a los pinchas para ir a vivir al pueblo boquense sin imaginar una vez más todo lo maravilloso que le sucedería.Fue convocado para integrar el equipo de La Selección Argentina y el 1 de julio del año 1999 marcó sus dos primeros goles lleno de ilusión.


En ese mismo año, llegó a su gol número 100 y sufrió una de las lesiones más graves de su carrera, que lo mantuvo alejado del fútbol durante 6 largos meses. Luego, ganó junto a sus compañeros xeneizes, La Copa Libertadores. Y marcó los dos goles decisivos, para darle a sus compañeros y a todo el pueblo boquense, La Copa Intercontinental, siendo considerado cómo el mejor jugador de ésta Copa.En el año 2001, dejó a Boca para comenzar su paso por el Villarreal, club europeo más precisamente español. Ahí fué dónde sufrió otra de sus lesiones importantes, festejando un gol se le cayó encima de su pierna derecha una pared.


En el año 2003 dejó al Villarreal, para pasar a *El Real Betis*, club de la misma procedencia que el anterior.


Y en el año 2004, dejó a dicho club, para pasar a El Club Deportivo Alavés, club de segunda división, pero de la misma procedencia que los anteriores. Finalmente en el año 2004, terminó su contrato con El Club Deportivo Alavés, terminando así su gira europea y volviendo a Boca Juniors.


Su paso por el fútbol europeo fue bueno, lo hizo crecer mucho tanto en su profesión como en su vida personal.Actualmente sigue en el pueblo boquense y de la mano de éste club, escriben partido a partido la más linda y emocionante de todas las historias.


Las travesuras de Martín:

Haciendo honor a su nombre no ha dejado nada sin hacer, se ha burlado de los rivales de todas las maneras posibles, refregándole sus goles y sus festejos en la cara, sacando la lengua y provocando la ira de los mismos, convirtiéndose en su peor pesadilla.


Jugando para Boca, el rival de turno era Newell´s, al hacer un gol se bajó los pantalones mostrando sus atributos y hasta les hizo algunos pasitos de baile. También, jugando para Boca pero ésta vez ante Gimnasia de La Plata, festejó su gol besándose los botines albirrojos por su pasado pincha desatando la ira en los rivales. Y como olvidar sus avioncitos, o cuándo festejó un gol poniéndose una botella en la cabeza o sentado en un banquito o fingiendo un desmayo.


Recordamos también cuando se disfrazó de mujer y la infinidad de cambios de look siempre salía con algo nuevo, en cada partido había un Martín diferente por fuera pero el mismo gran jugador y la misma gran persona por dentro. Se dice que los que cambian demasiado su aspecto, no están nunca conformes consigo mismos. Sin embargo, en muchos casos, ésta permanente renovación nos indica un deseo de mostrarse, de impactar y sorprender.


Pero para afrontar semejantes transformaciones, tiene que haber algo que sea permanente.Y lo permanente es, sin dudas, la personalidad. Palermo tiene el look que nos hace decir: *todo lo que se haga en el pelo, le queda bien*. ¿Por qué? Porque es Palermo y así nos tiene acostumbrados. Porque la forma en que lo luce, hace que muchos fanáticos del número 9 lo imiten, llevando la típica franja rubia que tanto lo caracterizó y que en los últimos tiempos cambió por reflejos entremezclados a lo largo de un pelo un poco más largo.


Además de ser una cuestión de marketing, los cambios habituales que el *Loco* Martín Palermo se realiza en la peluquería no dejan de ser, también, una manera divertida de vivir. Lo han criticado tanto cómo lo han elogiado pero él es él, más auténtico, más lindo y más grande no se puede ser. El sigue siendo el mismo de siempre, si bién los años pasaron, nada cambió. Su luz está cada vez más fuerte, tiene ángel y está lleno de dulzura, humildad y tiene un corazón enorme.


Siempre jugó como delantero, pero él jamás imaginó que su paso por el fútbol Argentino, más precisamente por Boca, sería tan importante y lo colocaría entre los mejores jugadores y uno de los máximos goleadores de la historia. Qué no hizo y qué no seguirá haciendo, siempre sorprende con algo nuevo y porqué tiene la pelota a sus pies, Carlos Bianchi lo definió como *El optimista del gol*. Por su capacidad goleadora, por la voluntad permanente para llegar a las redes rivales, por tener siempre el arco en la mira desde las posiciones más difíciles y por no bajar nunca los brazos.


Es un jugador tan diferente a los demás que no hay nadie que no hable de él, ya sea para bién o para mal. Siempre encuentran algo para criticarle, revolverle alguna herida y obviamente elogiarlo.Con el paso del tiempo fue creciendo, se fue perfeccionando, afianzándose más como jugador y cómo persona, hasta que se convirtió en la pesadilla de todo rival. Nadie quiere toparse con él, porque cuando hay un Loco suelto es peligroso.


Su Carrera :

Los Clubes por los que transito


BOCA



Primer paso por Boca (1997-2000)

La llegada
Luego de disputarse con River la contratación, llegó a Boca en junio de 1997. Comenzó con más dudas que certezas, pero se terminó afianzando y convirtiéndose en ídolo xeneize. Allí fue bicampeón local, campeón de la Copa Libertadores y del Mundo, marcando los dos goles decisivos para quedarse con la Intercontinental.
Martín no entró a Boca con el pie derecho. Su pase tardó más de un mes en concretarse. Estudiantes no quería desprenderse de él, pero finalmente lo hizo por la suma de 4 millones de dólares. En junio de 1997 dejó el club de sus amores para viajar al equipo más grande de Argentina. Boca lo esperaba en medio de una crisis que se reflejaba en los cinco años sin ganar un campeonato. Tardó en adaptarse y los medios de difusión nacionales empezaron a poner en duda su juego. Todo parecía indicar que iba a terminar como otros tantos delanteros que pasan por Boca sin pena ni gloria. Le criticaban que sólo sabía cabecear.
A mediados de 1997 Diego Maradona impulsó a los dirigentes de Boca a adquirir, junto al pase de Martín Palermo, el de los mellizos Guillermo y Gustavo Barros Schelotto, sus archienemigos desde la infancia, que así coincidieron en el mismo equipo. []Martín y Guillermo, incluso, debieron compartir la misma habitación, y ambos cuentan la incomodidad que sentían en esos primeros momentos. Paradójicamente, Martín y los mellizos se volverían muy buenos amigos personales, a la vez que la dupla que aquel formó con Guillermo en Boca, ha sido considerada como una de las más efectivas de la historia del fútbol argentino.
La transferencia se hizo por un valor de 3.570.000 dólares, de los cuales a Boca le correspondió el 51,68% en tanto que el 48,32% restante fue propiedad del Fondo de Inversión Boca, un mecanismo financiero creado el año anterior por el entonces presidente del club Mauricio Macri. Estudiantes por su parte mantuvo un derecho a percibir, en la siguiente transferencia, el 50% del excedente superior a 4 millones de dólares.
Palermo integró como titular un equipo con grandes jugadores, como el propio Maradona, Claudio Caniggia, Walter Samuel, Guillermo y Gustavo Barros Schelotto, Juan Román Riquelme, los colombianos Jorge “El Patrón” Bermúdez y Oscar Córdoba y el peruano Nolberto Solano, pero que tenía serios problemas de disciplina y que no ganaba ninguna copa desde 1993.
El 3 de septiembre de 1997 debutó oficialmente en la victoria por 1-0 ante el Cruzeiro de Brasil por la Supercopa Sudamericana, cumpliendo una buena actuación a pesar de no conseguir marcar un gol. Sin embargo, sus primeras actuaciones no fueron convincentes, a la vez que la hinchada lo rechazaba y se burlaba de la torpeza de sus movimientos.
Su primer gol en Boca tardó 452 minutos en llegar, convirtiéndolo finalmente el 30 de septiembre contra Independiente (2-1) por el Torneo Apertura. Pero el gol clave fue el que le hizo el 25 de octubre a River, siendo su primer gol en el Superclásico del futbol argentino, dándole la victoria a su equipo por 2-1, luego de ir perdiendo. Ese día comenzó el romance con el hincha. La revista El Grafico describió aquel gol de este modo:
--No la rompió ni mucho menos, pero hizo enloquecer de alegría al Número Doce, metiendo el cabezazo del minuto 67 que penetró como una puñalada en el corazón de River. Tiene el biotipo del clásico punta Xeneize: va bien de arriba, hace sentir su indudable peso físico, muestra de una voluntad inquebrantable para buscar absolutamente todas las pelotas y luchar contra todos (como en la primera parte, cuando quedó solo contra la multitud de rivales que lo neutralizaron). Por si fuera poco bagaje para invadir la piel del fanático Xeneize, jugó su primer clásico y lo definió en la cancha de arriba, ésa que domina a la perfección. Para toda la alegría de su gente.--
En dicho torneo marcó 8 goles en 17 partidos (promedio 0,47), entre los que se destacan un triplete contra Deportivo Español y el ya mencionado a River. Palermo también comenzó a llamar la atención por sus excentricidades, como el festejo del gol en el minuto final, que le dio el triunfo a Boca contra Gimnasia y Esgrima de La Plata (07/12/1997), en el que se besó los botines con los colores de Estudiantes. Boca realizó una excelente campaña en el torneo saliendo subcampeón, pero el logro fue opacado por el hecho de que River se consagrara tricampeón, con un solo punto más.
Ese mismo año marcó su primer gol en torneos internacionales ante Colo Colo de Chile por la Supercopa Sudamericana, en el empate 2-2, siendo su único tanto en cuatro partidos disputados. En el Torneo Clausura 1998 aumentó aún más le eficacia que había mostrado en el anterior, llegando a marcar 12 goles en 15 partidos (promedio de 0,80), y nuevamente le hizo un gol a River en su segundo superclásico (11/04/98), confirmándose como ídolo de la hinchada. Pero Boca prolongó la racha de frustraciones al salir sexto a 17 puntos del campeón y se desencadenó una crisis interna que llevó al cambio del director técnico y a una reestructuración del plantel.
Bianchi, su "padre en el fútbol"
El nuevo técnico fue Carlos Bianchi. Bajo su dirección, el club xeneize viviría la etapa más exitosa de su historia, hasta convertirse en el equipo más ganador del mundo. Bianchi, que como jugador se caracterizó por ser un goleador oportunista y máximo goleador histórico entre los futbolistas argentinos, tendría una influencia determinante sobre Palermo. Él mismo lo ha definido como "su padre en el fútbol". Su confianza en Palermo se manifestó desde un primer momento. Apenas quince días después de asumir como técnico lo definió con una expresión que se convertiría en su mote más famoso, "el optimista del gol":
No hay otro jugador con sus características dentro del plantel. Palermo es un optimista del gol y, cuando no está, se siente. Carlos Bianchi (18 de julio de 1998).
Con pocos recursos, Bianchi armó un equipo sobre la base de un triángulo integrado por el propio Palermo, Juan Román Riquelme y el mellizo Guillermo Barros Schelotto. Contra los pronósticos iniciales, el resultado fue que Boca volvió a salir campeón luego de 6 años sin títulos, al obtener el Torneo Apertura invicto y que Palermo fue el goleador del campeonato, marcando 20 goles en 19 partidos disputados (promedio 1,05), récord en torneos cortos de la primera Division de Argentina. Además, en ese certamen señaló siete dobletes, tres de ellos consecutivos. En una carta abierta que Bianchi le escribió a Palermo en 2008, dice lo siguiente sobre aquel momento:
Contar con un goleador como vos, además de otro que desbordaba al nivel de Guillermo y otro que construía y distribuía como Román, significaba que más de la mitad del trabajo que tenía que hacer para armar el equipo ya estaba hecho. Bendito ‘98 que nos juntamos todos en el lugar indicado y en el momento justo, para cumplir nuestros sueños más preciados como componentes de un grupo con apetito de triunfos. Futbolísticamente pienso que esos momentos tuyos fueron irrepetibles, porque te consolidaste como goleador ante todos los que dudaban y cuestionaban tus cualidades de definidor. Carlos Bianchi.
También aparece mencionado en la bella canción Dieguitos y Mafaldas de Joaquín Sabina:
...¡y qué delantera!
aquel año Boca salió campeón,
de la Bombonera,
ninguna bostera se puede quejar
aunque le sobre razón, si
pinta remeras con el corazón
y con las caderas,
le toca a Palermo tocar el balón,
“la doce” se altera,
le toca al gallego tocar este son…
para una bostera
el año que Boca salió campeón,
en la Bombonera.
En la Copa Mercosur 1998 Boca quedó eliminado en cuartos de final, pero Martín volvió a mostrar su capacidad goleadora convirtiendo 3 goles en 4 partidos.
En el primer semestre de 1999 volvió a salir campeón, esta vez del Torneo Clausura. Nuevamente mostró una alta eficacia, al convertir 12 goles en 16 encuentros (promedio 0,75). Y una vez más convirtió el gol del triunfo en el Superclásico, sumando tres goles a River en cuatro partidos. Durante este torneo también convirtió un penal contra Platense en el que, al resbalarse, le pegó a la pelota con los dos pies. La FIFA llegó a analizar la inusual circunstancia y concluyó que el gol era válido porque el hecho no había sido intencional.
En el receso de invierno entre ambos torneos, Martin, vivió uno de los peores momentos deportivos de su vida, cuando erró tres penales en un mismo partido, jugando para la Argentina en la Copa America. El nos ha contado que se trató de un momento muy duro y que Bianchi jugó un papel muy importante para recuperar la confianza, apoyándolo de manera incondicional.
Finalizada la Copa América, la Lazio de Roma, inició tratativas para comprar al goleador de Boca, en aproximadamente 15 millones de dólares. Cuando el pase parecía concretado, las gestiones se complicaron debido al cambio de las cláusulas contractuales realizadas por el presidente de Boca, Mauricio Macri:
En el Torneo Apertura 1999, Martin parecía encaminarse a repetir su promedio de uno por partido del Apertura 98 y para la 13ª fecha ya había convertido 13 goles con 12 partidos jugados. Pero en la fecha 14ª (13/11/1999), Boca visitó a Colon de Santa Fe y ahí se lesionó la rodilla derecha. Sin embargo la nota del día no sería solo la seria lesión, sino que, a pesar de la misma, siguió en la cancha y convirtió su gol nº 100 en primera división. Luego del encuentro se confirmaría que se había roto los ligamentos cruzado anterior y colateral medial, y que debería ser operado con un reposo mínimo de seis meses. Debido a la lesión no pudo continuar en el torneo, cuando ya había convertido 14 tantos en 13 encuentros (promedio 1,08).
La lesión frustró definitivamente el pase a la Lazio y Boca debió indemnizar a su jugador con 2.250.000 dólares, el 15% de la suma que el club italiano había ofrecido.
A mediados de mayo de 2000 se cumplieron los seis meses estimados para la recuperación. Boca estaba en ese momento disputando los cuartos de final de la Copa Libertadores de America luego de seis años de ausencia y precisamente ante su archirival: River Plate. River había ganado el partido de ida por 2-1 y la revancha debía jugarse el 24 de mayo. Bianchi comenzó entonces a utilizar psicológicamente la noticia de la vuelta de Palermo, quien ya se había construido fama de verdugo de River. Gallego, el director técnico de River, ridiculizó entonces a las insinuaciones, declarando en una conferencia de prensa que, si Bianchi lo ponía a Palermo, él lo traía a Francescoli, ídolo histórico de River que ya llevaba tres años retirado. Palermo no se encontraba aún en un buen estado físico, pero Bianchi de todos modos lo puso en el banco de suplentes. El partido no se presentó bien para Boca, y si bien habían logrado convertir un gol a los 14 minutos del segundo tiempo, el resultado no alcanzaba y debía definirse por penales. Entonces, faltando trece minutos para el final, Bianchi lo puso a Palermo. Y en esos trece minutos Boca marcó dos goles, el segundo de ellos del goleador. Así lo relató el periodista Juan José Panno:
Fiesta por el triunfo y la clasificación, más fiesta porque el que se quedó afuera fue River y fiesta completa con el gol del increíble Palermo, que entró faltando menos de 15 minutos, tocó dos pelotas y una fue golazo. Juan José Panno (Página/12).
Tambien ese gran dia lo podemos contar de esta manera:
El 24 de mayo de 2000 quedará guardado en la memoria y en el corazón de todos los hinchas Xeneizes, como uno de los días más gloriosos en la historia del club y particularmente como el día de: Martín Palermo.
Se jugaba la revancha de los cuartos de final de la Copa Libertadores ante River. Boca debía ganar por dos o más goles de ventaja para pasar automáticamente a las semifinales de la Copa (en el encuentro de ida había caído 2 a 1, en el Monumental). Cuando el reloj marcaba 77’ ingresó al campo de juego Martín Palermo, luego de 6 meses de inactividad por la rotura de ligamentos cruzado. En ese momento la Bombonera explotó, menos el sector visitante, que se quedó mudo del miedo que le agarró. La noche no podía ser más perfecta: Apenas ingresó, Riquelme (de penal) puso el partido 2 a 0. Pero eso no era nada a comparación de lo que faltaba venir. A siete minutos del final del encuentro, Palermo recibió la pelota dentro del área rival, giró muy lentamente, ante la mirada atenta de los defensores millonarios, le pegó al balón y lo colocó junto al palo derecho del arquero Bonano...... GOOOOL, 3 a 0 ¡¡¡y a festejar!!! Palermo lloraba de la alegría, la 12 gritaba como nunca, y no era para menos, Boca pasaba a la semifinal de la Copa Libertadores de América y dejaba afuera a River, su eterno rival..
Boca terminó ganando la Copa Libertadores, luego de 22 años, al ganarle en la final a Palmeiras en la definición por penales en el mismo Morumbí de Sao Paulo, donde Martín convirtió el anteúltimo penal.
La Copa Intercontinental
En el Torneo Clausura disputó solo 4 encuentros y logró marcar 4 goles.
En la segunda mitad del año volvió a recuperar su nivel futbolístico en el Torneo Apertura.
El 28 de noviembre disputó la final de la Copa Intercontinental.
Como campeón de America, Boca debía enfrentar por la Copa Intercontinental 2000, al campeón de Europa, El Real Madrid, designado el año anterior por la FIFA como el mejor equipo del siglo XX y ampliamente favorito en los pronósticos de la prensa especializada y las apuestas.
Boca salió al campo de juego sin complejos y sorprendió a los españoles cuando Palermo les convirtió dos goles en los primeros cinco minutos, que a la postre le dieron el título mundial por 2-1. Fue premiado como el jugador más valioso de la final, El ex jugador Roberto Perfumo comentó la actuación de Palermo en aquella final de este modo:
“Por el lado de Palermo, Boca tuvo el caso fundamental del goleador. ¿Cuánto vale un goleador en este fútbol tan parejo? No tiene precio. El ejemplo está en este mismo partido. Martín metió los dos goles en las dos chances que tuvo. En cambio, el Real se comió cuatro en el área de enfrente. En este tipo de partidos se malogran muchos goles porque en el momento de convertir, la ansiedad del jugador por ver la pelota dentro del arco contrario es tan grande que mira más la red y saca la vista de la pelota en el instante de golpearla. Y así le da para cualquier lado. Martín fue frío y preciso las dos veces. En el primer gol se metió entre Karanka y Roberto Carlos para que los dos dudaran en ir a marcarlo. Uno se lo dejó al otro y ninguno de los dos lo tomaron. En el segundo, llegó en la corrida apareado por Geremi, aguantó la carga de éste antes de patear y se la jugó bien abajo, donde el arquero tarda más en llegar. Las dos definiciones fueron perfectas, como mandan los manuales.”
Martín x 1
Iban apenas 2 minutos, y llegó el primer gol de Boca y de Palermo para ir convocando a la gloria.
Unos metros adentro del campo del Real Madrid, Matellán metió un pase profundo y recto que el Chelo Delgado picó a buscar desde el medio hacia la izquierda. Sin marcas, el ex delantero de Racing tuvo tiempo de llegar hacia el fondo, levantar la cabeza, y meter el centro justo a media altura para que Palermo inaugurara su gran día, tocándola de zurda al gol.
Martín x 2

A los 6 minutos la locura estallaba en Japón, en la Boca y en buena parte del país. El Pepe Basualdo agarró una pelota cerca del área propia y la abrió para la magia de Riquelme. El 15, de repente, sacó un pelotazo de 40 metros, que encontró la carrera de Palermo en tres cuartos de cancha, apretado por la marca de Geremi. Pero Martín no le dio tiempo para nada al defensor del Real, y apenas pisó el área sacó en zurdazo cruzado que dejó impotente la tirada del arquero Casillas. Con dos apariciones, Palermo puso a Boca en la cima del mundo. En Tokio, Martín festejaba y hablaba sobre uno de los momentos más importantes de su vida: "Ésta es la culminación de un ciclo que será inolvidable. Entramos en la historia grande de Boca, y eso ya es inmodificable. No lo quita nadie".
El Loco Palermo una vez más demostró que es el más grande a la hora de definir. Y por eso, en Japón, con dos goles le dio a Boca su segunda Copa Intercontinental.
El 17 de diciembre jugó su último partido en aquella primera etapa en Boca, paradójicamente enfrentando a Estudiantes de La Plata, el club en que nació.
Allí Boca volvió a consagrarse campeón, esta vez del Torneo apertura 2000, cerrando un año brillante en el que obtuvo la triple corona (títulos nacional, continental y mundial). Palermo convirtió hizo 11 goles en 18 partidos jugados (promedio 0,61).
La primera etapa de Palermo en Boca se extendió tres años y 4 meses. En ese lapso obtuvo tres campeonatos nacionales y dos copas internacionales, incluyendo la Copa Intercontinental, marcando 91 goles en 121 partidos (promedio 0,75). Fue protagonista además de una racha de predominio de Boca sobre River, en la que jugó siete superclásicos, ganando cuatro, perdiendo sólo uno y convirtiendo goles en cinco de ellos.


El regreso a Boca

El primer semestre de 2005 no fue positivo para Palermo ni para el club, ya que en elTorneo Clausura quedó décimoquinto, jugó 12 partidos y señaló 6 goles. También quedó eliminado en cuartos de final de la Copa Libertadores con Chivas de Guadalajara, torneo en que jugó 9 encuentros e hizo 6 goles. Con la llegada de Alfio Basile a la dirección técnica, Boca consiguió los 3 títulos a disputarse en la segunda mitad del año (Recopa Sudamericana, Torneo Apertura y Copa Sudamericana), Palermo hizo un gol en el partido de vuelta de la final de la Copa Sudamericana contra Pumas de la UNAM. El encuentro finalizó 1-1 y su club lo ganó en la definición por penales.
En el 2006 obtuvo el Torneo Clausura y la Recopa Sudamericana. En el torneo doméstico le marcó un gol a River de penal en el empate 1-1. También le convirtió un gol a Independiente, en la victoria por 2-0, que lo consagró campeón del torneo. Terminó anotando 11 goles en 19 partidos. Por el torneo internacional jugó los dos partidos contra San Pablo de Brasil, marcando un gol en el partido de vuelta que finalizó 2-2. En el Torneo Apertura tuvo una lesión que demandó un mes de inactividad. En dicho torneo marcó 11 goles en 16 encuentros disputados.
En el 2007 Boca ganó la Copa Libertadores de America, donde marcó 4 goles. En el torneo local Boca no lograría salir campeón, aunque Martín se convirtió en el goleador del campeonato con 11 goles en 16 encuentros. Entre ellos se destaca un gol de mitad de cancha a Independiente, un triplete a Estudiantes y los 4 goles logrados ante Gimnasia de la Plata. En la Copa Sudamericana quedó eliminado con Sao Paulo a pesar de haberle convertido 2 goles en el primer partido, que sirvió para una victoria por 2-1. En el Torneo Apertura marcó 13 goles en 19 partidos, en los que se destaca sus cuatro goles a Banfield.
En el 2008 Boca quedó segundo en el Torneo Clausura. En dicho torneo marcó su gol Nº 180 en el club, alcanzando la marca de Varallo, como máximo goleador del club en la era profesional, aunque luego se supo que Varallo marcó 14 goles más en copas locales. En la Copa Libertadores le marcó 3 goles al Atlas de Guadalajara en cuartos de final, aunque luego fue eliminado en semifinales por el Fluminense de Brasil, donde también marcó un gol. El 24 de agosto, en un partido contra Lanus por el Torneo Apertura 2008, Martín Palermo vuelve a romperse los ligamentos interno y cruzado de la rodilla derecha (la misma que se había lesionado en 1999) en una jugada desafortunada, que lo dejó sin jugar durante 6 meses. En ese torneo su club se consagró campeón.
Se recuperó y volvió a jugar el 13 de febrero de 2009 en una derrota contra Newell's Old Boys por el Torneo Clausura 2009. En dicho torneo marcó 7 goles en 15 partidos jugados, en el que se destaca el hecho ante CA Huracán que significó su tanto Nº 195 en el club, pasando la marca de Varallo como máximo goleador del club en el profesionalismo. También le marcó un gol a River en el empate 1-1. Disputó la Copa Libertadores 2009, donde su club fue eliminado en octavos de final y donde jugó 7 partidos y marcó 5 goles. En ese certamen logró alcanzar los 200 goles en el club ante Deportivo Táchira por la fase de grupos. En la segunda mitad del año, el club volvió a tener una mala campaña en el Torneo Apertura, quedando en la mitad de la tabla. El 4 de octubre de 2009 convirtió un tanto ante Vélez Sársfield que constituyó un Record Guinness del (actualmente) segundo gol de cabeza de mayor distancia en el mundo (38,9 metros de distancia). Este gol fue considerado como "El mejor gol de cabeza de la historia" en una encuesta realizada por el diario Marca. Le volvió a convertir un tanto a River en el empate 1-1, siendo el jugador "Xeneize" que más goles le marcó a ese club (contando también amistosos) y dos goles a Banfield en la última fecha, club que salió campeón en esa competencia.
En el Torneo Clausura 2010 convirtió 10 goles en 19 encuentros disputados. Entre ellos se destaca el concretado el 2 de marzo ante Vélez Sársfield (empate 4-4) que significó su gol Nº 218 en el club, alcanzando a Roberto Cherro como el máximo goleador de la historia de Boca Juniors. El 12 de abril le marcó dos goles a Arsenal (victoria por 4-0) que lo colocó como único máximo goleador de la historia del club, superando al antes mencionado Roberto Cherro. También le marcó un gol a San Lorenzo de Almagro, liquidando el partido al marcar el segundo gol y otro a Independiente, marcando la victoria de su equipo por 2-1 que finalmente terminó 3-2.
Terminó siendo el goleador del equipo en el torneo. En julio de 2010 renovó su vínculo contractual con el club Boca Juniors por una temporada más y anunciando que será su último año como futbolista profesional. Juega su último superclásico el 15 de Mayo ante River Plate, anotando el segundo gol, de cabeza.
En el Torneo de Verano de Boca Juniors le anoto 2 goles a River las 2 veces que se enfrentaron. El primero termino 2- 0 a favor de el Club de la Rivera, y el segundo 1-1.
El 12 de Junio, por la ante última fecha del Torneo Clausura 2011, jugo su último partido en la Bombonera, su segunda casa y desde que el equipo salió a la cancha se escuchaba el solo canto: 'Palermo, Palermo, Palermo'. El partido termino 1-1 y no pudo marcar ningún gol, pero eso a la gente no le importo porque se despedia un ídolo. La despedida fue muy emotiva, con lagrimas, tanto de el propio Martín Palermo como por parte de los hinchas, que emocionados le dijeron 'Hasta siempre'. Ese mismo día, la conocida hinchada de Boca, "La 12" coreo un tema para el:
"Muchas gracias Palermo, Muchas gracias Palermo... vos nos diste los goles, vos nos diste alegrías, lo que hiciste por Boca no se olvida en la vida, no se olvida en la vida"
Y durante los 45 minutos en homenaje a el, la Bombonera no se quedo callada. También se escucho 'Ole le, ola la, Palermo es de Boca y de Boca no se va'. El Club, le regalo un arco, siendo así el primer jugador del xeneize que le hacian un presente como esos. 'Los voy a llevar siempre en mi corazón' fue lo que dijo Palermo para su gente, los hinchas de Boca.
El 18 de Junio de ese mismo año jugo su último partido como profesional, frente a su eterno rival, Gimnasia y Esgrima La Plata. No logro marcar ningún gol, pero en tiempo de descuento bajo una pelota para un compañero, Cristian Cellay y fue gol. El partido termino 2-2 y mando a GELP a jugar un partido desempate frente a CA Huracan para ver quien jugaba la Promoción y quien descendia al Nacional B. Los hinchas de Boca, como siempre presentes, también llevaron a La Plata la bandera 'Mi único heroe' refiriendose al eterno Goleador. Se fue de la cancha con lagrimas en los ojos, así diciendole adios al fútbol profesional.


Goles curiosos

El 24 de abril de 1999 convirtió un gol de penal con ambos pies frente a Platense en la victoria por 2-0 en el Torneo Clausura. En el momento de ejecutar el penal, se resbaló y provocó que la pelota le pegara en ambos pies y entrara en el arco. Posteriormente, la FIFA consideró que el gol era legítimo.
El 4 de julio de 1999 en el partido entre la Selección Argentina y la de Colombia por la Copa América Palermo falló tres tiros de penal en el tiempo regular de juego, que constituyó un Récord Guinness.
El 13 de noviembre de 1999, en un partido contra Colón de Santa Fe, se lesionó los ligamentos cruzados de la rodilla derecha. En ese mismo partido, ya lesionado, marcó su gol Nº 100 en Primera División. Estuvo 7 meses inactivo volviendo a jugar contra River Plate, en el partido de vuelta por los cuartos de final de la Copa Libertadores 2000, el 24 de Mayo de 2000 en La Bombonera. En dicho encuentro marcó el tercer gol de su equipo en tiempo de descuento que sirvió para que Boca Juniors elimine a su clásico rival y clasifique a semifinales de la Copa.
El 29 de diciembre de 2001 sufrió una doble fractura de tibia y peroné. Fue en el partido entre Villarreal CF y Levante UD, luego de convertir un gol fue a festejarlo con un grupo de aficionados y, por la presión de los mismos, se cayó un muro sobre su pierna derecha.
En febrero de 2007 le convirtió un gol desde 61 metros a Independiente. El partido terminó 3-1 a favor de Boca.
El 2 de mayo de 2007 le convirtió un gol a Vélez Sársfield en la victoria por 3-0 en el partido de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores, superando a Guillermo Barros Schelotto, con 25 goles, como máximo goleador de Boca Juniors en torneos internacionales. Actualmente lleva marcado 43 goles.
El 18 de marzo de 2007 contra Gimnasia y Esgrima de La Plata, Martín Palermo convirtió por primera vez en su carrera 4 goles en un mismo partido. El partido se disputó en La Bombonera terminando 5-1 a favor del local. En esa semana ya le había convertido 3 goles a su ex club Estudiantes, totalizando 7 goles en 7 días, récord en el futbol argentino.
El 26 de enero de 2008, en un partido amistoso frente a River Plate por el Torneo Pentagonal de Verano, marcó el segundo gol de su equipo colgado del travesaño, que no fue sancionado por el árbitro Héctor Baldassi. Ese partido su equipo terminó ganando por 2-0.
El 17 de febrero de 2008 vs Argentinos Juniors, Palermo recibe una plaqueta como reconocimiento por haber sido el máximo goleador de todas las ligas de América en el año 2007.
El 25 de febrero de 2008 fue elegido por la FIFA como el mejor cabeceador del Mundo en una encuesta.
El 24 de agosto de 2008 contra Club Atlético Lanús, Palermo sufre otra vez la rotura de ligamentos cruzados de la pierna derecha (la misma que en 1999), lesión que lo dejó inactivo por 6 meses.
El 1 de marzo de 2009 se convirtió en el máximo goleador de Boca en el profesionalismo con 195 goles, al marcarle un gol a Huracán con el que pasó a Francisco Varallo, que tiene 194 tantos.
El 4 de octubre de 2009 se convirtió en el décimo futbolista en llegar a marcar 200 goles en la era profesional de la Primera División de Argentina.El tanto con el que llegó a dicha cifra se lo hizo a Vélez Sársfield, por el Torneo Apertura, de cabeza desde 38.9 metros, logrando así el récord del gol de cabeza de mayor distancia.
El 2 de marzo de 2010, se convirtió en uno de los dos máximos goleadores de la historia de Boca tras convertirle un gol a Vélez Sarsfield, que terminó 4 a 4, igualando el récord de Roberto Cherro con 218 goles.
El 12 de abril de 2010, Martín Palermo se ha consagrado como el máximo goleador de la historia de Boca tras conquistar dos goles frente a Arsenal de Sarandí, superando el récord de Roberto Cherro al totalizar 220 goles, en un partido en el que Boca se impuso por 4-0. El primer tanto, el número 219, fue convertido a los diez minutos del primer tiempo tras una asistencia de Juan Román Riquelme.
El 10 de mayo de 2010, fue declarado ciudadano ilustre de la ciudad de La Plata, en un acto que encabezó el intendente Pablo Bruera y que significó el correlato de un proyecto de ordenanza aprobado por el Concejo Deliberante.
El 10 de octubre de 2009, fue convocado a la Selección Argentina para disputar un partido clave por la clasificación al Mundial 2010 frente a Perú. Si bien empezó en el banco de suplentes, el técnico del seleccionado argentino lo ingresó al terreno de juego en el segundo tiempo. Con el partido empatado en uno, bajo una intensa lluvia y fuertes ráfagas de viento, Martín Palermo marcó el agónico gol de la victoria en la última jugada desatando una gran euforia en los espectadores, jugadores y en el cuerpo técnico, en especial en el técnico Diego Armando Maradona quien festejó el gol de una manera particular. Al final del partido, Maradona dijo: "Fue un milagro más de San Palermo". También, el jugador argentino declaró que le había pedido al delantero que "resuelva esta historia".
Gimnasia y Esgrima de La Plata es el equipo al que más goles le ha convertido en su carrera: 15 goles (todos con Boca Juniors). Seguido por River Plate, equipo al que ha convertido 12 goles en su carrera (todos con Boca Juniors).
Posee el récord de más goles en un torneo corto de la Primera División de Argentina (20 goles en el Torneo Apertura 1998).
Martín Palermo es el goleador histórico de La Bombonera (124 goles).
El 19 de mayo de 2010 fue convocado por Diego Maradona, ex-director técnico de la Selección de fútbol de Argentina, para disputar la Copa Mundial de Sudáfrica. Durante la misma, el 22 de junio, Martín convirtió el segundo gol ante Grecia y de esta manera, con 36 años, se transformó en el debutante mundialista más veterano en marcar en Copas del Mundo.
El Lunes 13 de diciembre del 2010 marca frente a Gimnasia y Esgrima de La Plata el gol número 300 de su carrera.
El día Domingo 24 de abril del año 2011, Martín Palermo cortó ante Huracán la peor "sequía" de goles jamás vivida en Boca Juniors, marcando el tercer y último tanto de la goleada del conjunto xeneize ante "el Globo" a los 82:22 minutos del encuentro. La racha negativa en cuestión duró exactamente 951 minutos.
El día Domingo 15 de mayo del año 2011, Palermo disputó en La Bombonera su último superclásico, marcando un gol para darles el triunfo a Boca por 2 a 0. Al igual que en su primer derby, Palermo hizo el gol de cabeza (Luego de un pase al centro) y al mismo palo.
El dia de su retiro se le obsequió la portería del lado de "La 12", dicho arco se encuentra actualmente en el museo de Boca Juniors.
En Agosto de 2011 hicieron una estatua en su honor que quedo junto a la Diego Armando Maradona y Juan Roman Riquelme en el Museo de la Pasión Boquense.


LA SELECCION NACIONAL


Si existen vidas interesantes, seguramente muchos caerán en aquellas que contengan mucha adrenalina. Y esta historia se puede encajar tranquilamente en el podio de esas existencias únicas e irrepetibles. Sus pasos han sido gigantescos en cada lugar en los que estuvo, pero defender los colores de tu país deportivamente es uno de los orgullos más grandes que como futbolista pudo tener. Con altibajos, supo ganarse el corazón de cada hincha sin importar el club. Es que eso es lo que provoca la Selección.Martín Palermo es un sentimiento, la mayoría así lo siente pero, ¿cuál es el secreto? ¿Qué tiene de especial este hombre que con un gol es capaz de hacer lagrimear a todos los argentinos? ¿Dónde está esa sensibilidad especial que vincula a un “Loco” lindo con el pueblo que se emociona como si Palermo fuera su amigo, hermano o hijo? En esta historia se intentará explicarlo de alguna forma.
Corría un 3 de febrero de 1999, y los mundos “locos” parecían conectarse. Marcelo Bielsa, director técnico de aquella Selección, decidió elegir a un “loco” como él, para que vista la casaca celeste y blanca. Era la primera vez que Martín sentía en carne propia esa camiseta única y llena de historia. El rival fue Venezuela, y aunque Argentina ganó 2-0, al “Titán” le quedó la garganta seca. Posteriormente disputó frente a México, el 10 del mismo mes, su segundo encuentro y finalmente cerró esa serie de amistosos ante Lituania un 26 de junio.
Pero aunque con eso Palermo habrá sentido una felicidad increíble, recién en la Copa América del ’99 disputada en Paraguay, oficialmente pudo tocar el cielo con las manos. El 1º de julio el grito más esperado por un jugador se hizo realidad. El rival de turno fue Ecuador, y Martín selló una magnífica actuación marcando dos goles para la victoria 3-1. Sin dudas había llegado hasta lo más alto en esa competición. Pero todo lo que sube tiene que bajar detalla el refrán.
Hay momentos negativos en los que uno a veces decide evitarlos. Quizá por miedo, quizá por precaución, pero la palabra temor no existe en el diccionario del goleador histórico de Boca Juniors. Tres días después de vivir una felicidad única, era el turno de enfrentar a Colombia. Y Martín no sólo erró un penal, tampoco dos, sino tres. Las ganas de revertir su equivocación, lo llevaron a seguir intentando pero sin resultados positivos.
Gracias a esto, se ganó un récord Guinness al errar tres penales en un mismo partido. El resultado fue de 0-3, pero ese encuentro fue el detonante y estigma que marcó un antes y después en la vida del “Optimista del gol”. Luego, el 7 del corriente, vino Uruguay, y Palermo convirtió un tanto que lo gritó con tanta furia que hacía pensar “acá estoy yo, firme y siempre al pie del cañón”. El cotejo finalizaría 2-0.
Llegaría el final prematuro para la vida de Palermo en la Selección. Un Brasil repleto de figuras, lograría yacer el sueño argentino y de Martín el 11 de julio. Sin pensarlo, este sería el último partido en el que iba a transpirar la camiseta más linda del mundo. 1-2 fue el resultado; chau Argentina de la Copa, y los bastones celestes y blancos le decían “hasta pronto” al goleador del equipo con cuatro tantos. Insólito pensar una salida.
Hasta aquí seguramente uno se pregunta pero, ¿cuál es el misterio de ese Palermo que hizo llorar a toda una multitud? Su vocación por el esfuerzo para superar todas las zancadillas que la vida le puso en el camino. Esa cultura del sacrificio y de no darse por vencido ni aún vencido. Ni siquiera cuando erró tres penales con esa camiseta abanderada. Esa actitud quijotesca de guerrero capaz de ir contra los molinos de viento. Todo esto fue lo que desató la vuelta tan esperada para los “Palermistas”.
Se acercaba época de primavera del 2009, comienzo de septiembre y las esperanzas de clasificar a la Copa del Mundo de Sudáfrica del año próximo se hacían sentir. La Selección no pasaba por un buen momento de la mano de Diego Maradona como técnico. Los magros resultados empezaban a dar preocupación y sólo había un as debajo de la manga capaz de poder revertir este mal momento. Era hora de llamar a “SuperPalermo”.Como por obra de magia, Palermo volvía a aquel país el 9 de septiembre, que fue sitio del mejor y peor momento de Martín con la camiseta Argentina. Poco pudo hacer al ingresar a los 59 minutos y que disputó frente a Paraguay. Salvo en una jugada épica que casi logra el empate, luego de bajarle una pelota con su cabeza después de un centro a Rolando Schiavi que hubiese sentenciado la paridad. 0-1 fue el marcador, y se venía otra derrota más frente a Brasil en Rosario sin participación del goleador.
Pasaron 21 días para que nuevamente una chance apareciese. La Selección de Ghana participó de un amistoso frente a Argentina en la provincia de Córdoba. Y esa sed de revancha que mantuvo Palermo desde aquella Copa América, se desató en un grito de gol que acopló a todo el estadio. Centro de la izquierda, cabezazo de Martín y a cobrar. Y no sólo fue uno, sino que dos goles del “Titán” sentenciaron el partido por 2-0 ante el débil equipo africano. La sonrisa goleadora se hizo presente y los sueños se hacían realidad. Sí señoras y señores, la camiseta número 9 de la Selección comenzaba a irradiar de emoción.
Pero fue el 10 de octubre el día que marcó el casamiento definitivo de la gente para con el “Loco”. Es el momento que viene a la mente cuando Palermo hace que la pelota sea un vínculo eterno entre su botín y la red del arco contrario. Argentina se jugaba el pase a la Copa del Mundo. El partido estaba 1-1 frente a Perú en cancha de River. Y la gente comenzó a corear el “Paleeermo, Paleeermo”. Maradona no hizo oídos sordos y llamó al “Titán” para que la multitud estallara. Hasta se escuchaba la típica frase “con Palermo adentro es otra cosa, lo empatamos”. Había seguridad, había esperanza, pero había que darle veracidad. Era tiempo de descuento, Perú lograba un empate histórico y Argentina prácticamente se estaba quedando afuera del Mundial. Última pelota en juego para los dirigidos por Diego. Y aquí sucedió el milagro más importante de la vida de Palermo en la Selección.
Federico Insúa, situado en la derecha del área grande, le pega al arco luego de un centro de la izquierda proveniente de Di María. La pelota rebota en un defensor peruano y le queda justa para que el “Optimista del gol” lograra lo imposible. Aquella lluvia bíblica que lo bañó de épica con el gol a Perú que permitió el milagro y que lo hizo más monumental en el Monumental. Esa capacidad para superar todas las adversidades. Aún la más desgarradora de todas, ese maldito destino que le arrancó la vida a su hijito Stefano y que él recuerda besando su nombre tatuado en el brazo cada vez que se conecta con el delirio de los estadios. Ese ritual se produjo ese día ante más de 60 mil personas.
Aquella situación histórica, le permitió seguir formando parte del equipo nacional. Una serie de amistosos aparecieron y Martín Palermo, fiel a su estilo, no dejó pasar esa oportunidad. El 26 de enero del 2010 en San Juan, 3-2 ante Costa Rica, gran actuación pero sin gol. La felicidad apareció el 10 de febrero, y Jamaica era el rival. Mar del Plata fue el lugar de gala para que con un tanto del “Titán”, la Selección obtuviese la victoria por 2-1. Tres meses más tarde, el 5 de mayo en Neuquén, otro grito más coronó una actuación perfecta para Martín. La débil Haití caía por 4-0. Para finalizar, 19 días más tarde, la Selección se despedía para encarar un nuevo sueño mundial. Y antes de partir, Canadá enfrentó un amistoso en cancha de River, lugar que supo albergar el grito más grande hace no menos de 7 meses atrás. 5-0 fue el resultado, pero el 9 no mojó.
Mucho se discutió la convocatoria de Martín Palermo a la Copa del Mundo de Sudáfrica. La edad era el argumento más fuerte por el cual se pretendía despojar que viajase. Pero a Maradona no le tembló el pulso y acalló a esas voces que sólo querían estar en contra. Gracias al Diego, Palermo pudo vivir su primer y único Mundial. Algo que le venía siendo esquivo por diferentes motivos, pero que logró cumplirlo.
Y por fin llegó ese día tan esperado. El 22 de junio, fue la jornada más importante en la vida de Martín Palermo. Corrían 80 minutos del último partido del grupo frente a Grecia. Diego Milito se encontraba exhausto y Maradona expresó esas palabras que seguramente le habrán llenado de emoción a Martín y a cada argentino que esperaba ese momento: “Martín, ponete la camiseta que entrás”. A varios de los televidentes y partícipes que tuvieron la chance de poder ver en vivo y en directo el encuentro desde el estadio, les temblaron las piernas. Pero el “Titán” estaba seguro y convencido de lo que iba a hacer. A los 89 minutos, Lionel Messi desparramó a un par de griegos y le pegó al arco con toda la furia. El arquero dio rebote y ¿adivinen a dónde fue a parar la pelota?
El gol que convirtió Palermo ese día, le otorgó dos nuevos récords. El primero fue que rompió una racha de 80 años sin que ningún jugador perteneciente a Boca Juniors haya podido convertir para Argentina en una Copa del Mundo. El primero, y único hasta ese momento, lo había hecho Mario Evaristo, en el de Uruguay de 1930. Y el segundo galardón fue que con esa conquista se convirtió en el mundialista argentino más longevo en marcar un gol, superando a Diego Armando Maradona que con 33 años le anotó justamente al mismo rival, en Estados Unidos 1994. Cualquier similitud no es pura coincidencia.
Luchando sin perder la ternura jamás. Capaz de levantar milagros con la punta de su botín y agitando los colores nacionales. “Fue como si todos los argentinos hubieran hecho el gol conmigo”, expresó más tarde.”Todos mis compañeros me abrazaban como si el gol hubiera sido de ellos”, fue su conclusión. Y fue rigurosamente cierto.
No se pudieron aguantar las lágrimas cuando dijo que ese angelito lo había ayudado desde arriba. Y en las tribunas estaban sus viejos que recién habían llegado. Justo para verlo treparse al Olimpo con otros dioses no solamente griegos. Carlos y María Juana que lo aman hasta el infinito. Gringos laburantes que se ponen más colorados que nunca cada vez que gritan “Pa-ler-mo” y la madre dice por lo bajo “Hi-ji-to”. Era conmovedor ver a su hermano Gabriel, tan parecido y tan diferente y a su hijito Ryduan tan Martín y tan Palermo. Lloraba la familia en esa platea, lloraba Martín en la cancha. Lloraba el país en todas las tribunas de la tele y de la vida. Otra vez Martín se trepaba a la leyenda.
Todos fuimos Palermo, Palermo más diez, Palermo más 35 millones, todos metimos ese derechazo certero, todos gritamos con él. Con ese San Martín de la tenacidad, con ese Palermo sensible… ¿Martín Fierro? No se equivoque, la realidad es “Martín Palermo”.
MARCELO MERKATO ("LOS LOCOS" DE "EL LOCO"


SU GIRA EUROPEA


A principios de 2001, Martín, pasó al fútbol español como el fichaje 'bomba' del Villarreal, un equipo modesto que buscaba un salto de calidad con la contratación del argentino.
Su debut oficial fue frente al Deportivo Alavés, con una victoria por 2-0. Palermo no pudo anotar, pero marcó la asistencia en el primer gol y le cometieron dos claros penales, que no fueron sancionados por el árbitro.
En su primera temporada, disputó diecisiete partidos de Liga y marcó seis goles, un porcentaje anotador satisfactorio y muy prometedor para el torneo siguiente, en el que el jugador podría hacer la pretemporada con el equipo y culminar su adaptación al fútbol europeo.
El arranque del campeonato liguero de la temporada 01-02 parecía confirmar esta predicción cuando "El Loco" marcó tres goles, en los cinco primeros partidos.
Sin embargo, la mala fortuna se cebó sobre él. Tras unos partidos sin convertir, se reencontró con el gol en el torneo de la Copa del Rey, ante el Levante, y durante la celebración del tanto junto a los seguidores del equipo, la avalancha de éstos provocó la caída de un pequeño muro de ladrillos sobre la rodilla del futbolista, lo que lo mantuvo algo más de cuatro meses inactivo.
El argentino afrontaba su segunda lesión grave en menos de tres años (ver Las Lesiones) e hizo gala de un gran coraje para sobrepasar los malos momentos, lo que le permitió reaparecer en el tramo final del campeonato de Liga, disputar cuatro partidos y marcar en la penúltima jornada un gol, que junto al de su compatriota Arruabarrena, le permitió al Villarreal asegurarse la permanencia en la Primera División. Sus estadísticas en esta campaña ofrecieron un balance de 20 partidos, entre Liga y Copa, en los que anotó siete goles, cinco en el torneo de la regularidad y dos en el copero.
En la última temporada en el Villarreal (2002/2003) su rendimiento estuvo muy por debajo de lo esperado. Las lesiones, la falta de acoplamiento al sistema táctico del equipo y, sobre todo, la ausencia de efectividad goleadora provocaron, no sólo que perdiera en el último tramo del campeonato la titularidad, sino el desinterés del club por mantenerlo dentro del plantel, por tal motivo, Palermo llegó a un acuerdo con los directivos del Villarreal y el 20 de agosto de 2003 se desvinculó definitivamente de la institución..

Un día después, para sorpresa de muchos, "El Loco" fue presentado en el estadio Manuel Ruíz de Lopera como nuevo jugador del Real Betis, también de España. Las cosas no le fueron muy binen (un gol en 12 partidos) y se fue al Alavés (Segunda División).

Ahí tuvo un mejor rendimiento futbolístico pero no anduvo derecho con el arco (dos goles en 12 partidos).

Ahí finalizó su experiencia europea y decidió volver al club que lo llevó a la fama y donde pasó los momentos más felices de su vida: BOCA JUNIORS.
En el primer semestre terminó goleador del equipo (6 goles en 13 partidos, por el Apertura 2004) y el 17 de diciembre ganó la Copa Sudamericana derrotando en la final al Bolívar (Bolivia) por 2-0 (hizo el primero de cabeza).





Records

martin

De RécordMan
Todo comienza a mitad de diciembre de 1998, cuando Boca consigue el Torneo Apertura de ese mismo año y Martín fue el goleador del certamen marcando, 20 goles en 19 partidos disputados, de esta manera el “Titán” se convierte en el primer jugador en convertir dicha cantidad de goles en torneos cortos de la Primera División del Fútbol argentino. En la actualidad todavía no ha sido superada dicha marca.
El 24 de abril de 1999, Palermo, vuelve a aparecer una vez más en todas las tapas de los diarios nacionales e internacionales, pero esta vez con una curiosidad. Convirtió un gol de penal haciéndolo con ambos pies. En el momento de ejecutar el penal, se resbaló y provocó que la pelota le pegara en los dos pies y entrara al arco. Días más tardes, la FIFA consideró que el gol era legítimo.
A fines de junio de 1999. Martín es convocado por primera vez para vestir la camiseta del seleccionado argentino, en la Copa América disputada en Paraguay. El 4 de julio, en el partido entre la Selección Argentina y la Selección de Colombia, el “Loco” falló tres penales y se metió en los Récord Guinness. En el certamen convirtió tres goles (2 a Ecuador y 1 a Uruguay) sobre cuatro partidos jugados.
El 13 de noviembre del 99, en un partido contra Colón de Santa Fe, se lesiona los ligamentos cruzados de la rodilla derecha, aun así con la rodilla destruida logra marcar su gol Nº 100 en Primera División. Tras siete meses de inactividad, vuelve el 24 de Mayo de 2000 en “La Bombonera” en el partido de vuelta de los cuartos de final de la Copa Libertadores frente a su eterno rival River. En dicho encuentro marca el tercer gol y le da la victoria a los “Xeneizes” que de esa forma eliminan a los “Millonarios” y se aseguran el pase a la siguiente fase.
Luego de haberle convertido dos goles en la final de la Copa Intercontinental al Real Madrid y llevar a Boca a la cima del fútbol mundial, es elegido “Mejor jugador” de dicha competencia.
A fines del 2000, es transferido al Villarreal CF, de España. El 29 de diciembre de 2001 sufrió una doble fractura de tibia y peroné. Fue en el partido entre Villarreal y Levante, luego de convertir un gol fue a festejar con un grupo de hinchas y la presión de los mismos hizo que se le cayera un muro sobre su pierna derecha.
Tras su vuelta a Boca. En febrero de 2007, le convierte un gol desde 61 metros al arquero de Independiente, Oscar Ustari. El partido finalizó 3-1 a favor de Boca.
El 18 de marzo de 2007. El “Loco” hace por primera vez en su carrera cuatro goles en un mismo partido. La víctima fue su eterno rival Gimnasia Y Esgrima de La Plata.
Días antes al partido contra Gimnasia, el “Titán” le había convertido tres goles a su ex equipo Estudiantes, totalizando siete goles en una semana, récord en el fútbol argentino.
El 2 de mayo del mismo año, le marca un gol a Vélez por los octavos de final de la Copa Libertadores, superando a Guillermo Barros Schelotto, con 25 goles, como máximo goleador de Boca en torneos internacionales. En la actualidad sigue siendo el máximo anotador con 43 goles.
El 26 de enero de 2008, por el torneo de verano en una partido frente a River. Martín marca un gol colgado del travesaño, el árbitro del partido, Héctor Baldassi, convalida el gol. Los “Xeneizes” terminan ganando por 2 a 0.
En febrero, fue elegido por la FIFA como el mejor cabeceador del mundo. En una encuestas realizada por la Federación Internacional de Fútbol Asociado.
El 1 de marzo de 2009, se convierte en el máximo goleador de Boca en el profesionalismo con 195 goles, al marcarle un gol a Huracán con el que pasó a Francisco “Pancho” Varallo que hasta ese momento contaba con 194 conquistas.
El 4 de octubre de 2009, se ubica otra vez en los primeros planos de los Récords Guinness al marcarle a Vélez, por el Torneo Apertura, un gol de cabeza de 40 metros de distancia. Con este tanto se convierte en el décimo futbolista en llegar a marcar 200 goles en la era profesional de la Primera División de Argentina.
En abril de 2010, se consagra en el máximo goleador de la historia de Boca, superando así el récord de 218 goles de Roberto Cherro, contra las 220 conquistas del nuevo goleador “Boquense” Martín Palermo.
El 19 de mayo de 2010 es convocado por Diego Maradona, ex-director técnico de la Selección de fútbol de Argentina, para disputar la Copa Mundial de Sudáfrica. Durante la misma, el 22 de junio, Martín marca el segundo gol ante Grecia y de esta manera, con 36 años, se transforma en el debutante mundialista más veterano en convertir en Copas del Mundo.
En diciembre, logra con la camiseta Azul y Oro su gol número 300 en su carrera profesional. La víctima es nuevamente Gimnasia Y Esgrima de La Plata a quien le convirtió 15 goles, todos con la camiseta de Boca.
El domingo 24 de abril del año 2011, Martín corta ante Huracán la peor "sequía" de goles jamás vivida en Boca Juniors, marcando el tercer y último tanto de la goleada del conjunto “Xeneizes” ante "el Globo" a los 82:22 minutos del encuentro. La racha negativa en cuestión duró exactamente 951 minutos.
El 15 de mayo, el Titán disputa en “La Bombonera” su último superclásico, marcando uno de los goles para darle el triunfo a Boca por 2 a 0. Al igual que en su primer superclásico, el "Loco" hizo el gol de cabeza y al mismo palo. River es su segunda víctima con 12 conquistas, con la camiseta azul y oro.


Martín Palermo se despide del fútbol



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El delantero argentino Martín Palermo, de 37 años, máximo goleador de la historia del club Boca Juniors con 235 tantos, juega este domingo su último partido en el estadio La Bombonera antes de su retiro de la actividad al final del Torneo Clausura de primera división.

La despedida de Palermo, quien además es el quinto artillero en la historia del fútbol argentino junto con José Sanfilippo, consistirá en diversos homenajes, entre ellos una caravana de simpatizantes del equipo azul y oro y una gran fiesta al término del encuentro entre Boca y Banfield.

La expectativa por ver el último partido del ídolo en La Bombonera llevó la reventa de los tickets de las populares a hasta 700 pesos (unos 170 dólares) y se espera un estadio completo.

Martín Palermo es el máximo goleador de la historia de Boca Juniors e integra la selecta lista de los 10 máximos anotadores desde 1931, año en que se inició en el profesionalismo, hasta la fecha en el fútbol local.

En caso de que marque un gol en el partido del domingo frente a Banfield, el futbolista quedará como único cuarto goleador ya que superará a José Sanfilippo, con el que hoy comparte la posición mientras que si convierte dos o más tantos, podría igualar o desplazar del tercer lugar a Manuel Pellegrina.



link: http://www.youtube.com/watch?v=ggD5EDQ1pyk&feature=related



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link: http://www.youtube.com/watch?v=5-zkBu0Q4

1 comentario - Martin Palermo

banclash +1
la verdad este el maximo idolo q tuvo boca hasta hoy en dia ojala se venga a dirigir pronto