Campeones en un puño ,Sergio Maravilla Martínez y el cholo
MARCA juntó en el césped del Vicente Calderón a Diego Pablo Simeone y Sergio 'Maravilla' Martínez, argentinos, ídolos y residentes en Madrid
Ni Diego Pablo Simeone conocía personalmente a Sergio Maravilla Martínez, ni el púgil, proclamado hace poco campeón del mundo del peso medio, había podido hablar nunca con el actual entrenador del Atlético de Madrid. Y el caso es que ambos sienten un respeto mutuo, incluso algo más, admiración.
A Maravilla, a pesar de llevar más de 10 años en España y sentirse profundamente agradecido por lo que ha logrado en ese tiempo, se le notan las costuras argentinas por todos los sitios. Por eso siente un amor especial por la albiceleste, auténtica pasión por su selección, y para el hombre del momento en el mundo del boxeo, Simeone tiene un lugar prominente en este escenario: "En la selección, Simeone es el símbolo del guerrero, es ese jugador que terminas adorando, del que piensas que se necesitan más como él, que no brilla, pero termina brillando. El Cholo fue un jugador excepcional, uno de los referentes de nuestra selección".
Y el Cholo es un grandísimo aficionado al boxeo. Y un compatriota suyo, Maravilla Martínez, acaba de inscribir su nombre en el Olimpo de los mejores del cuadrilátero. Uno quería conocer al otro y el otro al uno. Así que MARCA, en colaboración con el Atlético de Madrid, hizo posible el encuentro en el mejor lugar posible, el Vicente Calderón.
Aunque repetía constantemente que él es de River, Sergio Martínez se sintió impresionado al pisar el césped del Calderón: "Más que nada, por la historia que aquí han escrito muchos argentinos. Y que siguen escribiendo". Maravilla venía acompañado por Óscar Sánchez, un ex boxeador que, hasta el año pasado, peleaba con la camiseta del Atlético de Madrid del propio Simeone y por Miguel de Pablos, la mano derecha del argentino en España, ambos compañeros de Maravilla en su promotora que trata de relanzar, casi de salvar, el boxeo en España.
El encuentro de dos cracks
Simeone, vestido de faena,-una hora después entrenaba con su equipo-, acudió a la cita con una cara que reflejaba la ilusión por conocer al héroe que todo el mundo alaba hoy en Argentina. Un abrazo entre ambos y un gesto de admiración por parte del entrenador hacia el campeón. "¿Cómo te va?, ¿vaya pelea te pegaste?".
Rápidamente, casi sin tiempo a nada más, el Cholo pide a Maravilla que le cuente cosas de la ya mítica pelea con Chávez. Por supuesto, le pide detalle en el pasaje del duodécimo asalto, cuando el argentino cayó: "Uno de los golpes me llegó al oído, unos 20 segundos antes de caer, y me dejó aturdido. Luego vi llegar el segundo golpe, el que me envió a la lona, pero ni siquiera pude poner la cara en tensión y mucho menos esquivarlo. La caída no fue muy aparatosa y de hecho era consciente en todo momento, incluso para hacer un gesto de tranquilidad a mi equipo".
Es la narración que se lleva la mayoría de las atenciones en una ventosa tarde en el Calderón. Al corrillo que ya formaban el púgil y el entrenador se acercó el profe Ortega, preparador físico del Atlético. Uruguayo, Ortega se dirige al boxeador para revelarle que vio su combate en directo (fue a las 5.30 de la madrugada) y se ofreció para ayudarle con la rehabilitación de su rodilla (hoy, Maravilla visita a Villamor y sabrá cuándo tiene que operarse).
Otro uruguayo, el Cebolla Rodríguez, le reconoció enseguida, abandonó la compañía de los jugadores del equipo y se acercó a fotografiarse con su ídolo: "He seguido toda su carrera. Lo que hizo el otro día con Chávez fue bárbaro". El Cebolla practica kickboxing y es un enamorado del boxeo.
El propio Simeone y el capitán Falcao invitaron a Maravilla al vestuario rojiblanco a conocer a los jugadores.
Al final de la visita, del encuentro entre dos ídolos, ambos se despidieron dándose el teléfono y apalabrando una nueva cita, para comer y contarse cosas de Argentina, de boxeo, de fútbol y de River.
Entrevista MARCA con Sergio Maravilla Martínez
"Pelear contra Mayweather es mi gran ilusión, somos los mejores"
Considerado por la mayoría como el segundo mejor boxeador del mundo, su ilusión es enfrentarse a Mayweather y pelear en el Monumental
Sergio Maravilla Martínez (Quilmes, 1975) se ha convertido en uno de los deportistas más importantes del mundo en estos últimos días. Su épica victoria ante Chávez le ha convertido en un héroe para Argentina.
Pregunta. ¿Cuáles fueron sus sensaciones durante la pelea ante Chávez?
Respuesta. Me sentí muy tranquilo, muy relajado, porque manejé en todo momento el tiempo y la distancia del combate. Golpeé cuando quise, como quise y las veces que quise. Quitando, claro, el último asalto.
P. En el que se fue al suelo, sorprendiendo a todos.
R. El momento de un golpe certero del rival siempre existe, y la posibilidad de irte al suelo, también. Pero en este caso, yo tenía la decisión de levantarme. Y creo que esa decisión me hizo un poco más grande.
P. ¿Ese último asalto es lo que ha multiplicado el eco mediático del combate?
R. Le añadió grandeza y épica. La pelea fue un monólogo, y de haber terminado en el asalto 11º hubiera sido menos brillante. Creo que sobre el ring trabajé yo solo, golpeé yo solo y esquivé yo solo. Chávez se limitó a recibir un golpe tras otro, hasta que salió en el 12º a por todas.
P. Le decepcionó?
R. No, sinceramente no esperaba mucho más de él. Trabajó sólo un asalto. Creo que hizo lo que yo le permití hacer.
P. Ya ha dicho que quiere la revancha.
R. La revancha la quiere Chávez y la quiero yo. Y entonces le golpearé mucho más de lo que le golpeé en Las Vegas. Te puedo asegurar que no va a terminar en pie. Le tumbaré.
P. Y al final, para terminar dando positivo. ¿Que daño le hace eso al boxeo?
R. Ensucia este deporte que otros nos encargamos de levantar. Chávez tendrá que asumir las consecuencias de su error, pasar un año de sanción y luego, le esperaré para tumbarle.
P. En su preparación para el combate, ¿cuál es el momento culminante, los ánimos que recibe de Diego Armando Maradona, pocas horas antes de pelear?
R. Claro, por supuesto [dicho con un acusado tono de admiración]. La llamada de Maradona fue algo increíble. Para los argentinos él es lo máximo, así que que alguien como él te llame para animarte sólo puede influir de forma positiva.
P. ¿Pensaba que armaría tanto ruido en Argentina?
R. Desde luego que no. Y cada día, ahora mismo en esta entrevista, me voy dando cuenta de lo que ha significado mi triunfo para Argentina.
P. Hasta el punto de pensar en verle pelear en el Monumental de River para más de 80.000 personas.
R. Sí. En abril o mayo pondré mi título en juego en el Monumental, algo que será todo un sueño, porque soy hincha de River. Estoy deseoso de ir para allá y comprobar todo esto que estamos hablando.
P. Pero éste no es el primer título de 'Maravilla'. ¿Por qué éste, precisamente, le ha catapultado a primera figura mundial del deporte?
R. Esa es la gran pregunta. Este es mi noveno cinturón de campeón del mundo y, la verdad, no sabría decir por qué en esta ocasión ha sido mucho más que otras. Pero bienvenido sea.
P. ¿Vive su momento más dulce como boxeador?
R. Probablemente sí. Creo que aún soy joven para seguir [tiene 37 años], pero se une la madurez y experiencia que he adquirido. Creo que estoy en mi mejor nivel, aunque espero poder mejorarlo más.
P. ¿Quizá en una pelea ante Floyd Mayweather?
R. Ojalá, esa es mi gran ilusión, sería el momento culminante de mi carrera.
P. Se enfrentaría al mejor del mundo, contra el segundo o tercero, con permiso de Pacquiao.
R. El primero contra el segundo. No tengo a Pacquiao entre los primeros tres.
P. Y cómo ha cambiado la vida, de pelear por bolsas de 700 euros a cobrar una cifra con seis ceros.
R. La vida, en ese sentido, ha cambiado, pero yo sigo siendo el mismo. Creo que después de tanto trabajo, me merezco lo que me está pasando
P. Pero la vida no ha sido un camino de rosas, ¿verdad?
R. Desde luego que no. Vine a España en 2002, un buen año para España y muy malo para Argentina y aunque el comienzo fue positivo, pasé por momentos duros [tuvo que pedir en la calle] como la época en la que vivía aquí sin papeles [hecho por el que fue detenido varias veces]. Afortunadamente fui saliendo adelante y estoy seguro de que todas las trabas que me fui encontrando, formaban parte de un plan para tener ahora este presente.
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