Partido cómodo del Madrid, que apoyado en el juego de Di María y en la pegada de Cristiano, que firmó un hat-trick, superó a un débil Deportivo que llegó a mandar 0-1. Kaká debutó en esta Liga.


Le rompimos la cola al depor, y vamos por el Barca

No sería exagerado afirmar que el Real Madrid pasó por encima del Deportivo, más allá del contundente resultado, sin más sobresalto que ese gol de Riki que llegó de forma inesperada. Un accidente que apenas tardó en reparar. Una anécdota para el marcador, pero también una invitación para reflexionar sobre la facilidad con la que se produjo.

Salvo ese desajuste, el Madrid completó un buen partido, con un dominio absoluto sobre un rival que nunca se sintió cómodo y al que el encuentro se le acabó convirtiendo en una inalcanzable cuesta arriba. Buena culpa tuvo de ello Di María, que asumió la responsabilidad cuando el viento sopló en contra. Con sus acciones y la pegada de Cristiano dio la vuelta al choque. Una vez más fue determinante.

Hay partidos que el Madrid los gana porque sus jugadores son mejores que los del rival, sin que sea necesario malgastar ni esfuerzo ni tiempo en encontrar una explicación más sesuda o convincente. En otras ocasiones, el Madrid llega al triunfo a través de su juego, directo o elaborado, que momentos hay para todo. Contra el Deportivo hubo espacio para el primer argumento y para el segundo. El lucimiento de Di María y el acierto en el remate de Cristiano estuvieron apoyados en el buen desempeño colectivo, salvo alguna excepción, como Higuaín. Al delantero se le ve distraído, ausente. Volvió a ser titular y su participación no pasó de discreta. Acabó cediendo su sitio a Benzema.

Se presentó el Madrid con el dibujo habitual y un interesante cambio de piezas. Ramos apareció en el lateral derecho en lugar de Arbeloa. Con ese movimiento ganó muchísimo el Madrid por la banda, pero se descubrió algo por el centro, donde Varane no alcanza a llegar al excelente nivel que ahí muestra Ramos. La pareja Pepe-Ramos es la mejor posible en este Madrid.

Las rotaciones también alcanzaron a Xabi Alonso, al que Mourinho se decidió a dar un respiro. Es más que interesante para el Madrid que el mediocentro dosifique sus apariciones para conseguir que el aire no le falte a final de curso, el momento en el que se decide todo. Ocupó su sitio Modric, que dejó para el recuerdo un excelso pase con el exterior a Di María en la combinación que culminó con el segundo tanto del Madrid. La acción más brillante de la noche. Irregular y no tan participativo como debería, el croata superó la prueba ayudado por la falta de consistencia del Deportivo.

No pareció gustarle tanto a Mourinho el juego de Özil, reemplazado en el descanso por Kaká. El brasileño se estrenó en esta Liga dejando claro que adivinar lo que puede aportar a su equipo apoyándose en su actuación en un amistoso parece algo atrevido. Pese a ser sustituido, no fue el de Özil uno de sus peores días. Las lagunas en su juego parecen irremediables, pero esta vez se mostró y apareció.

Como apareció el Deportivo de inicio. Apenas superado el cuarto de hora se encontró con un gol inesperado y tanto pareció sorprenderse que no supo gestionar la ventaja. Lo firmó Riki, que se plantó ante Casillas con una comodidad insultante y le superó con más facilidad todavía. Con una simple pared, el Deportivo rompió la línea defensiva del Madrid.

No pareció inquietarse el Madrid, que apenas tardó en responder y lo hizo con toda la contundencia de la que es capaz. Empató Cristiano al transformar una penalti cometido por Manuel Pablo sobre Di María, que ya había empezado a dejar claras sus intenciones. Para entonces, Di María habitaba la banda izquierda y Cristiano la derecha. Ya había avisado desde la derecha, pero desde que se cambió de zona, el argentino fue un puñal que atravesó la defensa del Deportivo. Ningún rival salió tan mal parado como Manuel Pablo, al que Di María acabó por hacerle un nudo con las piernas. Completó su obra el 'Fideo' al batir a Aranzubia tras recibir ese mencionado pase de Modric con el exterior.

La tranquilidad se acabó por instalar en el Bernabéu a un minuto del descanso, con el segundo tanto de Cristiano. También intervino Di María. Un pase suyo de costa a costa lo remató Ramos y Cristiano acabó cabeceando a gol.

El segundo tiempo no tuvo más historia que la puesta en escena de Kaká, que en su línea más habitual desde que viste de blanco apenas se dejó ver y volvió a pasar de puntillas por un partido.

Completaron la goleada Pepe, al cabecear una falta lanzada por Xabi Alonso, y Cristiano, que completó su hat-trick al convertir un penalti señalado por Ayza Gámez por mano de Evaldo.

Un marcador contundente que reflejó la enorme distancia que hubo entre los dos equipos y que permite al Madrid afrontar el Clásico a una distancia de ocho puntos del Barcelona. Pero esa será otra historia.