El Arsenal se da un festín a costa de un Tottenham lastrado por Adebayor


Arsenal 5 - Tottenham 2 | Premier League


Las estadísticas hablan por sí solas, dicen. Pues se volvió a demostrar en el Emirates. En los últimos seis duelos que habían enfrentado a Arsenal y Tottenham se habían marcado 28 goles. No defraudó tal estadística.

La visita al Emirates estaba marcada por dos nombres propios. William Gallas, el único futbolista que ha jugado en los tres equipos grandes de Londres (Tottenham, Arsenal y Chelsea) acudía al que fuera su estadio hace unas temporadas en un ambiente hostil. El otro era Adebayor, endiosado en su momento y fusilado después.

El Arsenal salió con un mediocampo digno de admiración, pero también de envidia por parte del resto de clubes ingleses. Se pueden contar con los dedos de las manos los mediocentros creadores capaces de dotar de equilibrio a un grande de la Premier. Pues hoy Wenger alineaba a Cazorla, a Wilshere y a Arteta. Pero la defensa seguía siendo un poema.

Adebayor, el traidor

Prueba de ello el primer gol, que poco tardaría en llegar. A pesar del interés de Wenger en dar consistencia a la defensa, dicha zaga sigue demostrando que es, probablemente, el mayor déficit del equipo. Verthonghen, con un balón en largo a la espalda de la defensa encontró al Defoe más eléctrico que erró en la ejecución. El guardameta del Arsenal despejó de forma blanda el disparo, hecho del que se aprovecharía Emmanuel Adebayor para poner por delante a los suyos.

Pero una entrada a destiempo, tardía y dura provocaría que un halo de luz surgiese entre las tinieblas para el Arsenal. Adebayor, como cualquier delantero, no es tan propenso a ir al suelo para disputar un balón como lo es un defensa. Miden mal, no llegan a tiempo… Y eso le ocurrió al togolés. Cazorla fue el perjudicado, aunque el mayor damnificado en sí sería el propio Tottenham al quedarse con un jugador menos.

Parecía que iba a ser coser y cantar para el Arsenal que los 20 primeros minutos no había planteado una propuesta seria a pesar de contar con el mejor plantel disponible. Pero la renuncia de los de Villas-Boas tras la expulsión de dejar el cuero al rival provocó que el Arsenal se volcase en el área de Lloris. La segunda mitad de la primera parte iba a ser un monólogo de los locales que, por mediación de Podolski y previamente de Mertesacker-con un cabezazo excelso- se adelantarían sin apenas apuros.

En esa vorágine de ocasiones en la que se encontraba el Arsenal, que había necesitado la expulsión de un rival para rencontrarse consigo mismo apareció Santi Cazorla. Algunos apuntan desde Londres que es la versión mejorada de Cesc Fábregas a la par que afirman que la llama de la ilusión se ha vuelto a encender en el Emirates. De él parte la jugada del tercer gol que, tras dejar en el sumidero a 3 contrarios puso un centro medido para que Giroud sentenciase al filo del descanso.

El técnico portugués del Tottenham quiso reaccionar ante tales acontecimientos y en el segundo tiempo los visitantes plantearon una defensa de tres arriesgada que tenía como principal objetivo abrir el campo. Y más con Bale y Lennon en las alas.

Pero la jugada desde un inicio no le saldría del todo bien. El equipo local, llevado en volandas por la afición de su equipo al ver como estaban pasando por encima de un rival directo, aumentaría la ventaja. El protagonista de la acción, el nuevo ídolo gunner. “Ohhh Santi Cazorla”, se puede escuchar en el Emirates. El asturiano marcaría el cuarto para el Arsenal en un ambiente festivo. Parecía que era el final del partido.

Gareth Bale quiso poner pimienta

Pero lejos de mostrar la apática cara del Tottenham Gareth Bale quiso aguar una fiesta a la que él no estaba invitado. Marcó y estuvo cerca de hacerlo por dos veces cuando quedaban 20 minutos. Fueron instantes dubitativos para una afición que ha vivido demasiados sustos como para que a falta de quince minutos, con un jugador más y dos goles de diferencia la tranquilidad reinase. Pero el propio futbolista galés dispuso de la ocasión idónea para conseguir el tercero tras batir a Szczesny. Villas Boas se echó las manos a la cabeza tras ver cómo se dejaba ir el último tren del partido. Y fue el propio Tottenham el que, al ver la imposibilidad de la tarea, se dejó diluir en los últimos minutos. Walcott hizo sangre en las líneas enemigas acabando por marcar el quinto y conseguir un resultado que perdurará hasta el próximo derbi del norte de Londres.