Le embarran la cancha a Tigre lo ningunean

Entrenaron en el hotel


Insólito pero real: San Pablo le embarró la cancha a Tigre y no lo dejó ni siquiera ver el Morumbí. Gorosito estalló de furia y armó la práctica en el hotel. Picante.

Nosotros jugamos 20 finales de Copas. ¿Ustedes quiénes son?”. Esto suele llamarse ninguneo. Y lo sufrió Tigre en su caótica estadía en San Pablo. En plena discusión entre un grupo de dirigentes de Victoria y la gente de seguridad del club brasileño, los locales le tiraron esta frase que rompería la autoestima de cualquiera. La rompería o generaría una explosión de amor propio. Eso se verá a la hora del partido. Lo cierto es que la guerra está declarada. La excusa fue Madonna y el recital que ofreció las noches del 4 y 5 de diciembre pasado. Los fanáticos de la diva del pop habrían destruido el campo de juego, aunque nadie tiene certezas sobre qué terreno correrá la pelota. Nadie pudo verlo. Néstor Gorosito, cansado del manoseo, decidió armar la práctica en el hotel Transamerica. Los muchachos hicieron fútbol tenis en cancha de tenis y trabajos regenerativos en el campo de golf.

Olé había anticipado ayer que algo tenía mal olor con el asunto del reconocimiento. Pipo esperó ansioso hasta el mediodía que le dieran el okey para ir hasta el estadio donde se jugará la final. Ahí se enteró de la negativa. Técnico con años en el lomo, trató de tragar la decisión y pidió al menos poder mirarlo para tener una noción de cómo está el terreno. La respuesta fue no. Es decir, la coartada de cuidarlo se cayó a pedazos.

Un integrante de peso de la delegación de Victoria no se sorprendió ante la consulta de Olé : “Era de esperar algo así. Ya nos habían dicho que el San Pablo se había juramentado hacernos la vida imposible”. ¿Por qué motivo? Según pudo averiguar este medio, los brasileños fueron maltratados por la seguridad argentina el día del primer partido. Además, se habían quedado muy calientes porque en el reconocimiento a la Bombonera tuvieron que entrenarse a las 20.15, mientras ellos querían hacerlo a las 19. Sí, toda una pelea de secundaria...

Cuando a Gorosito le propusieron ir otra vez al estadio de Portuguesa, que queda al otro lado de la ciudad y que demanda un viaje de dos horas, se plantó: hasta acá nos dejamos basurear. Habló con el plantel, les dio una charla motivadora y todos a trabajar en un clima de buena onda. Así terminó la novela del nuevo Morumnobí.

San Pablo (Env. Especial).