Campeón del bochorno

San Pablo, el campeon del bochorno


Tigre perdía 2-0 pero no pudo terminar la final de la Sudamericana, que increíblemente le dieron por ganada a San Pablo. En el entretiempo agredieron al equipo: "Nos cagaron a palos", denunció Galmarini. "Hasta sacaron revólveres", agregó Gorosito. Vergonzoso.

Bochorno. Vergüenza. Increíble. Diez y media de la noche y San Pablo que festeja de título de la Sudamericana. Explota el Morumbí con el pitazo final del árbitro Osses. Un pitazo inédito, después de 45 minutos de juego. Porque Tigre no salió a jugar el segundo tiempo después de haber sufrido una importante agresión de parte de la gente de seguridad paulista. De terror lo que pasó, un final que no merecía el equipo de Victoria, luchador durante toda la Copa. Perdía 2-0 y estaba cerca del KO, pero el golpe que lo noqueó fue afuera de la cancha. Después de algunos agarrones al terminar el PT, entraron al túnel y ahí empezó la barbarie. "Nos pegaron, se metieron adentro del vestuario. Es una vergüenza, nos mataron a palos", contó ya dentro del vestuario Lucas Orban.

"Me tuvieron que coser, esto es desde el arranque. No nos dieron lugar para entrenar, no nos dejaban. Nos estaban esperando para cagarnos a palos. Una locura. Quería terminar ser campeón ob subcampeón", explicó Galmarini, dolido. "Treinta tipos, estaba todo armado, una tontería,un mamarracho sin sentido", agregó, golpeadísimo. "Sacaron fierros, cagones, sacaron revólveres para amenazar. Hubo zona liberada, nos cagaron a palos", siguió el relato el experimentado jugador. Pasó en en el regreso al vestuario. Según todo Tigre, los agredieron con violencia y estaba todo armado. "Estaban los patovicas y uno de ellos sacó el revólver. Y empezaron a pegar y lastimar. entró la policía y los agarró a palos. Una locura", se quejó Gorosito.

De terror la historia de Tigre en San Pablo. El día previo no pudo practicar en el Morumbí y, después deestar 0-2 en el primer tiempo, le dieron con todo en el vestuario. Inédito, jugadores rivales y terna arbitral estuvieron esperando en la cancha a ver si el equipo de Victoria salía a jugar el segundo tiempo. Pero lógicamente no lo hizo. Y lo increíble es que la Conmebol decidió, a través del árbitro Osses, dar por terminado el partido. Y San Pablo festejó como no debía haber festejado, mientras Tigre seguía sufriendo todo el horror que había vivido.