BUENOS AIRES -- Cinco clubes, en poco más de un año parece mucho. Y lo es. Desde agosto de 2011 que Fausto Delli Carpini emprendió su sueño y eso es lo que lo mueve. Siempre en busca de más y con la ilusión intacta. La experiencia empezó en España, siguió en Italia, tuvo un regreso breve a Buenos Aires y ahora su presente está en Francia. No está en las ligas más importantes, pero su objetivo es ese: llegar a lo más alto. Este joven de 23 años, ex Daom y Belgrano, es la tercera entrevista de la Sección Argentinos por el Mundo.
Su primer equipo en Europa fue Alcobendas, de la Primera División española. Hizo base en Madrid para comenzar la aventura, y a los pocos meses partió para Arezzo y jugó en Vasari Rugby, de la Serie B. Terminó el campeonato italiano y regresó tres meses a la Argentina, y se puso de nuevo la camiseta de su querido DAOM. Y otra vez armó el bolso, se tomó un avión a Italia y pasó por San Gregorio de Catania, de la Serie A1. Por problemas económicos el club dejó a todos libres y ahí dio otro pasito más hacia su sueño: a remar desde atrás en Francia, más precisamente en Chateroux Rugby, un club de Féderale 3.

En este último escalón fue clave Aítor Ayala, otro argentino que se desempeña allí, y ayudó en las tratativas. "Fue un año movidito. Estoy más que contento y con muchas ganas de seguir creciendo", confiesa a Scrum, desde la casa de su amigo en tierras galas. Desde que se fue allá por fines del 2011, él tuvo un objetivo claro: "Quiero poder alcanzar a jugar en el rugby profesional. Me quiero entrenar y prepararme para la competencia a tiempo completo, cada vez buscando más nivel".

- ¿Cómo es tu vida allá? Además del rugby, ¿qué hacés?
- Estoy hace poco en Francia, pero de vez en cuando damos una mano con las cosas del club, y ahora en enero voy a empezar un curso de francés para poder aprender bien el idioma y ya dar una mano con los juveniles e infantiles. Además quiero hacer algún curso de la FFR o de la IRB para seguir aprendiendo.

- En lo deportivo es mucha la competencia y pocas las posibilidades en Europa, ¿no?
- Me tocó estar en equipos con planteles limitados, de no mucha gente, a diferencia con muchos clubes de Argentina. Muchas veces tenés que ponerte metas vos mismo, entrenar y autosuperarte sólo ya que no tenés a uno o dos jugadores queriendo tu puesto. Pero si no perdés los objetivos a corto y largo plazo siempre podés crecer. Las posibilidades no dependen de uno mismo, pero sí el estar preparado para aprovecharlas cuando lleguen. Y acá en Francia todo eso crece y aumenta, así que quiero estar mejor preparado que nunca.

- ¿El nivel de rugby qué te pareció? ¿Dónde es más parecido a Argentina?
- En Francia el nivel es bastante áspero y técnico como en la URBA, y sobre todo muy rápido. Le dan mucho importancia a la defensa y a la velocidad en los puntos de encuentro. Es un rugby del que me gustaría contagiarme y aprender cada vez más porque es el rugby que se está jugando cada vez más a nivel internacional.

- ¿Qué te dicen tus amigos? ¿Tu familia?
- Me apoyan mucho. Al principio con mi familia era extrañar mucho, pero ya se terminaron de convencer de que esto es lo que quiero para mi vida, y cada vez me apoyan más en todo lo que hago y las nuevas etapas que vienen.

- ¿Y en este camino te cruzaste con muchos argentinos?
- En mayo cuando jugamos el Roma Seven, la verdad es que fue una experiencia única, y al ser todos argentinos tenía como un toque especial. Después quedó un grupo muy lindo y de hecho en Francia juego y comparto casa con uno de los chicos del equipo. Siempre te cruzás con alguno, ¡estamos por todos lados!

- ¿Con qué soñás?
- No te voy a mentir... lo primero que se me viene a la cabeza es la camiseta de la selección o representar al país con alguno de sus equipos. Sé que hay que trabajar mucho, pero paso a paso las cosas llegan. Ojalá pueda tener la posibilidad. Es lo que siempre quise, y me preparo para eso.