Le cuesta desenvolverse en ese tipo de situaciones. Ahí estaba Lionel Messi con su traje llamativo y polémico, con tantos lunares como los goles que hizo en el 2012. Después de ganar su cuarto Balón de Oro consecutivo y superar a los tres más jugadores más ganadores de la historia, casi ni festejó. Cabeza gacha y un discurso medido y corto, al borde del llanto. Así es él. Sólo se divierte dentro de la cancha. Es una leyenda viva, pero, parece, mucho no le interesa.
El 10 del Barcelona, que marcó 92 goles en el 2012 y tuvo un año incomparable, superó a su compañero Andrés Iniesta, quien nunca consiguió el premio, y Cristiano Ronaldo, que había ganado en 2007 y 2008, cuando era jugador del Manchester United.

Crisitiano LTA


Messi dejó atrás a los holandeses Johann Cruyff (1971/73/74) y Marco Van Basten (1988/89/92) y el francés Michel Platini (1983/84/85), que habían ganado tres veces.
Sólo otros dos argentinos fueron destacados como los mejores de la temporada: Alfredo Di Stéfano, cuando brillaba en el Real Madrid en 1957 y 1959, y Enrique Omar Sívori en 1961 con Juventus. Pero ambos fueron premiados por tener nacionalidad española e italiana respectivamente. Maradona nunca ganó ninguno porque en su época el Balón de Oro no podía ser entredado a jugadores que no fueran europeos.