Pared de cal y de arena...



El 10 de Boca cumplió una actuación irregular. Armó la única situación de peligro, pero entró muy poco en juego.


El nuevo Roman: Paredes ni la toco, botines rosa y peinadito


Leandro Paredes es el 10 de Carlos Bianchi. El pibe de 18 años tuvo el privilegio de utilizar por primera vez en un Súper la camiseta que dejó Juan Román Riquelme. Este es un mensaje de confianza, el Virrey lo considera el enganche de este equipo. Y la respuesta de la joya xeneize en la noche de ayer fue dispar, no descolló ni decepcionó. “Lo vi bien, tuvo bastante actividad”, describió el técnico, que decidió sustituirlo por Lucas Viatri, a los 35’ del ST, en busca de una postura más ofensiva con la desventaja de dos goles.

A favor de Paredes juega una excelente asistencia hacia Santiago Silva para dejarlo cara a cara con Barovero, a los 24’ del PT, en lo que fue la única situación factible de gol de Boca. En contra, se le atribuye que no participó activamente en la elaboración de juego, una característica que deberá mejorar en este proceso que atraviesa hacia su madurez futbolística. Además, no contó con la presencia de socios para la creación de fútbol.

“Es lagunero”, lo clasificó Marcelo Trobbiani hace dos semanas, cuando justificó la ausencia del enlace en el plantel Sub 20 que no logró superar la primera ronda del Sudamericano disputado en Mendoza. La postura de Bianchi es inversa a la del entrenador del combinado nacional. Leandro es el encargado principal de crear desequilibrio, a tal punto que desplazó en su consideración a Cristian Chávez, a quien no le observa características de armador. Esa propiedad que el pibe demostró en el Súper del torneo Inicial, cuando ingresó en el complemento y fue el gestor de la jugada que derivó en el empate de Walter Erviti sobre el final del encuentro jugado en el Monumental. Ayer no pudo repetir, pero es una fija para el Virrey.