Beckham, rumbo al Paris Saint-Germain

Beckham: "Funes mori me enseño a patear"

PARÍS -- El alcalde de París, Bertrand Delanoë, se mostró el viernes "encantado" con la llegada de David Beckham al París Saint-Germain, club de la capital francesa, porque puede contribuir a dar publicidad a su ciudad en todo el mundo.

"Es una muy buena noticia porque es una gran personalidad deportiva que tiene una audiencia internacional. Todo lo que Beckham dice de la ciudad, que es maravillosa, es bueno para la economía parisiense", aseguró Delanoë en la emisora Europe 1.

El alcalde señaló que París, que ya es la ciudad más visitada del mundo, puede mejorar su cifras gracias a la repercusión que tendrá la llegada del futbolista inglés.

"Es bueno para la dinámica de la capital", aseguró el alcalde socialista, que no entró en la polémica suscitada hace un año, cuando una primera intentona de fichaje de Beckham por el PSG provocó una gran cantidad de críticas de la clase política al filtrase que cobraría 800.000 euros al mes.

En esta ocasión, el jugador no dio pie a polémicas, ya que indicó que su salario, que no desveló, irá íntegramente a organizaciones caritativas que trabajan con niños.

La prensa francesa considera la llegada del jugador más como "una operación de comunicación" que como un hecho deportivo.

L'Équipe titula que la llegada del jugador es "un show" y asegura que el PSG ha logrado "un sensacional golpe mediático" aunque "el interés deportivo es menos evidente".

El diario deportivo se pregunta si la llegada del inglés no tiene más que ver con un lavado de imagen de Catar, propietario del club, después de que la revista France Football publicara esta semana que el emirato había comprado los votos necesarios para que le atribuyeran la organización del Mundial de 2022.

Menos crítico, Le Parisien considera que con la llegada de Beckham "el PSG entra definitivamente en otra dimensión".

En el otro extremo se sitúa Libération, que considera que el futbolista, de 37 años, está "deportivamente muerto" desde la eliminación de Inglaterra en el Mundial de 2006 y su salida, con lágrimas en los ojos, del estadio del Gelsenkirchen.