Los hinchas y jugadores piden por Riquelme

Paredes, el pibe que hoy ocupa el puesto de Riquelme: "¿Cómo que viene Román?"


Luego de que Riquelme se pusiera a disposición de Boca, sugestivamente Angelici y su gente se toman tiempo para pensar la decisión. Un grupo de hinchas pidió por él en la práctica y algunos compañeros desearon su regreso.

La televisión repite las frases en blanco y negro, su "estoy vacío", aquellos mates con Bianchi. Más en color, aparece Daniel Bolotnicoff, su representante, asegurando que el 10 está a disposición de Boca. Contradicciones tiene hasta el capitalismo y Riquelme, tal vez el ídolo máximo de uno de los clubes con más exposición de Argentina, queda atrapado por el cassette. Hace días fue un no. ¿Ahora es un sí? Ahora quiere, pero por ahora es ni...

El día después de las explosivas declaraciones de Bolotnicoff y del reflote de la operación retorno, Boca amaneció con una tensa calma. Una calma impuesta: Daniel Angelici, todavía en Qatar, llamó a su gente a silencio. Sólo el locuaz Juan Carlos Crespi, vice del club, habló con más de hincha que de dirigente: "Vuelve porque quiere a Boca", soltó. ¿Vuelve?

Los que también alzaron la voz fueron los jugadores. El ala riquelmista del vestuario, como Ledesma y Pol Fernández, pide por el retorno del viejo amigo. Los nuevos, como Chiqui Pérez y Juan Manuel Martínez, se ilusionan con compartir cancha con un símbolo del fútbol argentino. El resto, silencio. ¿Bianchi? Perfil bajo y cauteloso como siempre, el Virrey espera a la sucesión de los hechos para opinar. De rumores no vive el hombre.

Con paciencia, Angelici le da vueltas al tema. La vuelta la quieren muchos hinchas: un grupo fue hasta la práctica a pedir por el Diez. La vuelta, según los que hablaron, la quiere también el plantel, pero sólo algunos. Hasta el hermano del enganche quiere la vuelta, apoyándolo vía Twitter. Riquelme metió un pase gol, hizo levantarse a la Bombonera. Bianchi espera, no presiona pese a que falta poco para el debut. Queda en los dirigentes inflar la red y hacer estallar la garganta de las tribunas. Una última contradicción de Román, quien no juega hace siete meses: esta vez, la pelota no la tiene él.


Riquelme

Viatri le choreó un reloj a Clemente